Crisis del Estado de Bienestar con perspectiva de género

…el Estado de bienestar quizás ha sido la mayor aportación de la civilización europea al mundo y sería muy triste si la misma Europa lo perdiera

Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998

“El modelo de Estado que realiza una redistribución de la renta con el objeto de garantizar la Igualdad de oportunidades y la extensión de los derechos sociales a toda la población, desarrollando políticas asistenciales reconocidas como derechos (…)”

Definición de: García Cotarelo, Mishra y Rodríguez Cabrero, 1989

A lo largo de estos años de la crisis económica mundial hemos sido protagonistas de un sin fin de medidas económicas austeras y recortes en los presupuestos públicos derivados de la misma, los cuáles han tenido consecuencias sangrantes en las bases de nuestros Estados de Bienestar Social. En nuestro país, el envejecimiento de la población, las altas tasas de desempleo, la reducción del gasto público en educación, salud y políticas para fomentar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres (conciliación y corresponsabilidad laboral y familiar, ayudas a la dependencia, guarderías, centros e infraestructuras para las personas dependientes, permisos de maternidad y paternidad, jornadas laborales flexibles…). Recortes en derechos sociales, en general, que han provocado que muchas de las familias españolas, hoy en día, se encuentren en situación de riesgo de exclusión social.

Desde hace décadas los economistas vienen advirtiendo de la dificultad de sostener un sistema socioeconómico tan caro, cuando otras voces se están alzando, en la actualidad, proclamando un cambio indispensable para garantizar las prestaciones sociales de una población que se está viendo muy afectada por la crisis.

Como en todo, dependerá del punto de visto con el que se mire. Aunque no creo que quepa la menor duda de que, es fundamental mantener el Estado de Bienestar Social y adaptarlo a los nuevos cambios que las nuevas circunstancias nos están requiriendo, sobre todo cuando se están dando pasos atrás en políticas que fomenten la Igualdad de Oportunidades, y las mujeres, como siempre, son de las principales afectadas en esta crisis.

Ya desde sus orígenes, el Estado de Bienestar, se construiría a partir de un modelo de ciudadanía basado en el concepto de trabajador- proveedor varón, siendo éste su máximo destinatario, con responsabilidades como “cabeza de familia” y con una esposa económicamente dependiente, encargada de las necesidades cotidianas y cuidadora de su hogar y prole. Con lo que para la construcción y mantenimiento de dicho Estado se configura esencial esa división sexual del trabajo (la mujer ocupará el espacio privado-reproductivo mientras que el varón el público-productivo) y la opresión de género (por etnia y clase) dada la posición de desventaja social en la que la mujer ha estado tradicionalmente. Todas ellas características del Estado de Bienestar Patriarcal, según Pateman, 2000.

Según dicho autor, “las políticas del estado de bienestar han asegurado, de diversos modos, que las esposas/mujeres provean de los servicios de bienestar en forma gratuita, disfrazados como parte de su responsabilidad en la esfera privada”. De esta idea se desprende, que el estado utilice y se aproveche del papel que ejercen muchas mujeres de trabajo reproductivo no remunerado, haciéndolas responsables aún de dicho papel.

Sí es cierto que, las mujeres han sido las principales beneficiarias del Estado de Bienestar, pero en la medida que por las desigualdades sociolaborales y situaciones de discriminación, que aún se producen en muchos ámbitos de la sociedad y que se han agravado con la crisis económica, las han situado siempre en situaciones desfavorecedoras y de precariedad, hasta situaciones extremas de riesgo de exclusión social. Además se están reforzando, con esto, los roles y responsabilidades familiares tradicionales asignados a las mujeres.

Desde luego, la vida humana y la actividad económica como parte de ella, no serían posibles sin el trabajo reproductivo no remunerado. Sin embargo, la dirección que está tomando la sociedad occidental es la de una sociedad más preocupada por mantener como epicentro los mercados que esta actividad vital humana. Mientras que la responsabilidad del bienestar social recae en manos del trabajo gratuito, invisible y no productivo en esos mercados.

En cualquier caso, esta situación será cada vez más insostenible con los cambios que se están dando en la sociedad, los recursos se agotan, las personas se cansan de vivir así. Por lo que quizás, y antes de que sea demasiado tarde, haya que replantearse la propia idea que se tiene del Estado de Bienestar, y dado que la mujer ocupa un papel tan importante para el sostenimiento del mismo, incorporar su visión en la economía y en la idea de sociedad. Darle un puesto más activo en la toma de decisiones, e incorporar en los presupuestos y políticas fiscales la perspectiva de género, para con todo ello, dar pasitos hacia delante y no hacia atrás en nuestros Estados de Bienestar.

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  1. Sobre este interesante tema se ha escrito el siguiente libro (Por si alguien está interesad@ en leerlo: SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA. APORTACIONES DESDE LA ECONOMÍA SOLIDARIA, FEMINISTA Y ECOLÓGICA

    AUTOR/A: REAS Euskadi

    Que la sostenibilidad de la vida debiera estar en el centro de todo proceso social, político o económico pareciera ser algo evidente, siquiera por instinto de supervivencia del planeta y del propio ser humano. Sin embargo, el desarrollo del sistema capitalista y, con él, del pensamiento neoliberal, ha conseguido desvalorizar la propia vida.
    Con esta publicación pretendemos avanzar en la elaboración de un enfoque alternativo, representado por la Economía Solidaria, que trata de repensar la economía y la relaciones socio-políticas para una sociedad postcapitalista más equitativa, sostenible y solidaria. Y en esa construcción, incorporar los aportes fundamentales de las economías feminista y ecológica.
    Ese es el hilo conductor de este libro que, a través de ocho trabajos, pretende, desde diferentes enfoques, no sólo realizar una acertada y actual crítica al sistema capitalista, sino presentar los contornos para repensar una economía y una sociedad que coloquen definitivamente la sostenibilidad de la vida en el centro de sus preocupaciones y de sus objetivos. Nueve autoras que, además, combinan rigor investigador con el apego a los movimientos socialmente transformadores, en el feminismo, en el ecologismo o en el desarrollo de la Economía Solidaria.
    Enfoques de carácter más conceptual en unos casos, y otros centrados en estudios de caso. Y, como no podía ser de otra manera, tratando de recoger también la riqueza que la diversidad geográfica aporta a estos debates. No en vano, es desde el Sur desde donde nos llegan análisis como el del Buen Vivir, centrado en la reproducción y el cuidado de la vida. Y es en el Sur, donde con mayor tradición y desarrollo cuenta el movimiento de la Economía Solidaria.
    Esta publicación recoge los artículos de Mertxe Larrañaga y Yolanda Jubeto, Cristina Carrasco, Magdalena León, Yayo Herrero, Cecilia Salazar, Cristina de la Cruz, Lorena Salcedo y Ela Pérez. Desde aquí nuestro más sincero agradecimiento.

    http://www.economiasolidaria.org/sostenibilidad_vida_libro


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