El Estado del Bienestar

Es una aportación al mundo que ha hecho Europa, probablemente al calor del ejemplo de la Unión Soviética y el bloque comunista en general. No es por quitar mérito a Europa, al fin y al cabo la sociedad basada en el libre mercado requiere una interdependencia personal (Amartya Sen) propia de la misma naturaleza humana gregaria y del deseo de paz que favoreció el surgimiento del Estado del Bienestar. El sistema se basa en que las Instituciones estatales se ocupen de los Servicios Públicos como la Educación, la Sanidad, la Dependencia, las pensiones, los Servicios Sociales, etc. Por supuesto suponen una redistribución de la riqueza de un pueblo pues  los Servicios se pagan con impuestos que si están bien distribuidos redirigen la riqueza de los más ricos hacia los Serviciós Públicos especialmente.

Esto beneficia a toda la sociedad evidentemente, pero especialmente a las mujeres puesto que suponen una importante organización  (mas o menos desarrollada) estatal de cuidados habitualmente a cargo de las mujeres. En España entre el 70 y el 80% de los cuidados está a cargo de las mujeres. No cabe duda que si existen Centros de Día para ancianos o discapacitados, guarderías, escuelas, hospitales y Servicios Sociales desarrollados, la carga de trabajo de las mujeres se alivia en una medida importante. Se que es puro pragmatismo, puesto que la idea es que los hombres participen de los cuidados en la misma medida que las mujeres (no tienen ninguna tara física para lo contrario), pero al menos las mujeres adquieren más libertad para participar en la esfera productiva y de toma de decisiones.

Todo bien hasta ahora, pero el libre mercado no ha sido regulado y ha desembocado en  monopolios fraudulentos que dan un poder inmenso al poder económico y que condiciona la política. Se producen entonces las cínicas quejas de la falta de sostenibilidad de el Estado del Bienestar, un sofisma que lo único que supone es que los ricos no quieren que se redistribuya la riqueza (y esa tendencia se contagia también a las clases medias). Los Servicios se los pueden comprar ellos y no ven (con una ceguera descerebrada) que la salud pública, la educación pública, etc. no se puede comprar y que las desigualdades crean cada vez un mundo más violento e inestable que afecta a todos: ricos y pobres. Pero el egoismo cortoplacista no admite razones.

Y mientras la falta de regulación del mercado, produce crisis económicas en las que las primeras afectadas son las mujeres: son las primeras en ser despedidas o en tener empleos precarios, el desmantelamiento del Estado del Bienestar las sobrecarga de trabajo, asumiendo el cuidado de enfermos, discapacitados, ancianos, niños, además del sostenimiento habitual de la vida (Yayo Herrera). ¡Esa si que es una situación insostenible!

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  1. Totalmente de acuerdo con lo que dices Fátima.
    El Estado del Bienestar se crea a raíz de la II Guerra Mundial con el fin de proteger a la población más desfavorecida, entre la que se encontraban las mujeres por su pasado marginal a lo largo de la Historia, como bien dices. Con este fin, surgen toda una clase de ayudas como la sanidad o la educación públicas que ayudan a la población con menos recursos a acceder a estos servicios a los que anteriormente solamente podían acceder las personas con una situación económica más favorecida. Sin embargo, vemos constantemente como los medios de comunicación nos bombardean alegando el sistema falla. Pero como dices, no es el sistema el que falla, sino una mala redistribución de la riqueza y de los bienes que pasan a manos de las grandes empresas, desfavoreciendo a la clase media y baja de la sociedad.
    En la última clase, vimos como la diferencia salarial entre la persona que más ganaba en una empresa y la que menos hace unas décadas era mucho menos significativa que actualmente. Pongamos un ejemplo: cincuenta años atrás entre la persona que más ganaba y la que menos era de 1.000 euros. Sin embargo, actualmente, existe una diferencia de 10.000. Por tanto, es bastante obvio deducir que se está incrementando la desigualdad social donde las mujeres salimos especialmente perjudicadas puesto que la brecha salarial sigue existiendo y tampoco podemos romper esa “cúpula de cristal” que no nos deja acceder a altos cargos laborales. Cabe preguntarnos ¿qué estamos haciendo? ¿De verdad vamos a seguir permitiendo que ocurra todo esto? Ya veremos como acaba la cosa.

    Gracias por tu contribución, muy interesante.

  2. No hay que olvidar que el Estado del Bienestar se construye sobre la dicotomía varón-proveedor/ mujer-reproductora. Y que las mujeres no fueron sujetos activos, sino instrumentos necesarios para su viabilidad, un menor gasto social que permitió la subida de los salarios, el consumo en serie y la mejora de la productividad. A partir de los años 70 el escenario gira hacia propuestas neoliberales de minimizar este gasto. Y en este nuevo horizonte laboral, más flexible y precario, la mujer demanda trabajo. Afrontemos la crisis para desvelar las perversiones que el estado del bienestar guardó a las mujeres y para apuntar hacia otro estado del bienestar en el que se distribuya mejor la libertad de las personas.


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