¿Cómo se les ocurre viajar solas?

Sí, han leído bien, ese es el título de la noticia tan impactante (por ofrecerle algún calificativo) que acabo de leer en el periódico EL PAÍS.

Una periodista de dicho periódico relata un intento de secuestro en la costa de México y como la reacción que obtuvieron de las personas que allí se encontraban fue criticar que estuviesen dos chicas solas (como si ellas buscaran dicha situación). Es decir, las culpaban por haber salido solas esa noche (chicas que salieron a pedir ayuda).

Dos chicas inofensivas, que intentaban pasar unos días en la costa de México sienten como alguien a entrado en su cabaña, es por ello que salen a pedir ayuda y no saben que la pesadilla de aquella noche acaba de comenzar para ellas, pesadilla que les quedará marcada para toda su vida y vuelvo a repetir simplemente por ser dos mujeres.

La escritora de esta noticia comienza comentando lo siguiente: “Hay un lugar en México dónde puedes enseñar los pechos a la luz del día pero no puedes caminar sola por la calle cuando cae la noche. Búscate un hombre, o dos,  o los que sean necesarios. Porque sigues siendo mujer”.

Y yo me pregunto ¿estamos seguro que esta situación solamente ocurre en México? porque me atrevo a decir que no es así. En España,  encontramos muy pocas mujeres solas por la calle a altas horas de la madrugada, y si es así van asustadas y deseando llegar a su destino. No obstante, estas mujeres desean tener suerte y no encontrarse con ningún hombre de estas características, si se les puede llamar hombres. Señores que gritan “piropos”, o así los definen ellos, que lo único que  provoca en la reacción de la mujer es que ésta se asuste y en muchos casos comience a correr aterrorizada.

¿Y si es una adolescente? ¿Cuántas adolescentes acuden sus padres a recogerlas por temor a que regresen solas a casa? Hasta que no ven llegar a su hija al lugar donde la citaron su tranquilidad no invade su cuerpo.

El miedo que tienen esos padres, esas mujeres que andamos solas por la calle de noche es común; miedo a ser secuestradas, miedo a ser violadas, miedo a que alguien atente contra nuestro cuerpo y solamente por ser mujer. Mujeres que nos merecemos un respeto, una admiración por el sexo opuesto y no miedo cuando nos encontramos indefensas.

¿Por qué tenemos que luchar con estas situaciones día tras días?

A continuación les facilito el enlace para que seáis testigos en primera persona del relato que cuenta la periodista, relato que te transporta a aquel día y que provoca al leerlo un poco de sufrimiento del que sintieron estas chicas aquella noche, sufrimiento que muchas personas consideran que ha sido merecido.

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/08/mexico/1488997754_192558.html

Para concluir con esta entrada me gustaría realizar una reflexión, ¿cómo puede seguir existiendo esta mentalidad tan machista? ¿estamos en el siglo XXI o cuando hablamos de igualdad de género nos encontramos en los siglos de antaño? ¿vamos avanzando y trabajando en la línea correcta o por el contrario nos estamos equivocando en algunos aspectos?

 

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  1. Es terrible, pero es que no nos damos cuenta de cuanto camino queda por recorrer, Creo que se debe a que en los últimos 20 años hemos avanzado tanto que pensamos que nos estamos acercando, pero no, queda mucho. Es lógico puesto que competimos con 7000 años de patriarcado. No es fácil desbancar los privilegios a quienes los disfrutan: los hombres. Va de otro tema, pero creo que en el video que envío se explica bien la magnitud del problema al que nos enfrentamos.

    No nos desesperemos, progresamos, pero la lucha tiene muchos frentes!

  2. Por otra parte debería ser obligatorio en las escuelas de comunicación y periodismo una formación sobre conciencia de género para evitar que se reproduzcan este tipo de estereotipos en los medios, aún más, esta formación debería estar presente en los propios medios de comunicación, ser parte integral de su ética profesional y estar reflejada en los manuales de estilo, porque si bien esta noticia de El País tiene otra intención y se ha publicado con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, y si bien cierra con un triunfante “Sí, íbamos solas. Y solas nos libramos de esta. Feliz Día de la Mujer”, ese feliz día de la mujer no puede ser feliz con situaciones como las que describe, en especial porque estas mujeres no se libraron por su proeza, decirlo es caer en el mismo error que culpabilizarlas por ser víctimas; considero que es necesario hacer un análisis más profundo de la situación, de lo que pasa en México, para no sacar de contexto comentarios como “¿Por qué salieron solas a la calle, no sabían que se estaban exponiendo?”, “¿Por qué viajaban solas?”.

  3. ¡Quiero sentirme libre, no valiente!, se lee en un cartel de la concentración convocada por la plataforma 7N contra la violencia machista.
    Totalmente de acuerdo con lo que escribes. Precisamente uno de los puntos que se pretende debatir en el futuro pacto de estado contra la violencia de género, esperemos que no se alargue demasiado, es el tratamiento que los medios de comunicación hacen del tema y de otros, que no por conllevar resultado de muerte o violencia, no son menores, como en el caso de los estereotipos, el lenguaje o la presencia femenina en la dirección de espacios de comunicación y construcción de opinión pública, recogidos algunos de ellos en la propuesta de la Junta de Andalucía. http://cort.as/vGF2

  4. Gracias por todas vuestras respuestas.

    Aleylo, totalmente de acuerdo contigo sobre “la doble intención” que tienen los medios cuando publican alguna noticia. En muchos casos, la misma noticia varia en función de su procedencia. Pero considero que eso no es un buen periodismo, ya que los periodistas deben informar sin inclinarse hacía un camino u otro, simplemente contar lo sucedido y el receptor debe ser quien interprete dicha situación.
    Pero volvemos a la base del problema de la sociedad actual, lo importante no son los intereses comunes sino los intereses propios, de ahí que la sociedad no avance en muchos aspectos, y que en el siglo actual sigamos con los atrasos que nos encontramos a diario.

  5. Muy interesante tu entrada. Como bien dices, no solamente es algo que ocurra en México, en España las mujeres seguimos midiendo el largo de nuestras faldas y evitando escotes demasiado pronunciados para evitar miradas lascivas y comentarios de hombres que te hacen sentirte incómoda solamente con la mirada. Desgraciadamente, existen muchos hombres en nuestra sociedad que afirman “tengo derecho a mirar” o “mirar no es malo” pero si lo es. Yo misma he sentido asco de miradas de hombres que se creen con el derecho de hacerlo, sin pensar en que podríamos ser sus hijas o sus madres y que merecemos un respeto. Es una vergüenza que sigamos teniendo miedo de ir a altas horas de la madrugada solas y sentir que estamos expuestas a cualquier peligro por ir por zonas deshabitadas. Recuerdo el caso de la desaparición de Diana Quer (la chica que desapareció en el mes de agosto en Galicia) en la que muchos se plantearon qué hacía la chica andando por un descampado en la madrugada, cuando son cosas que no se deberían siquiera plantear. El problema está en la educación de algunos hombres que no saben respetar, no en las mujeres.

    • Gracias por su respuesta.

      Lo que se vive a diario es una triste realidad, y que por desgracia todas estamos expuesta a poder sufrir estas terribles situaciones.

      Totalmente de acuerdo cuando comentas que el problema está en la educación de algunos hombres, por ello hay que comenzar a educar en la igualdad desde pequeños, en los centros escolares y en las familias.

      Un saludo.

  6. Hola muchas gracias por el comentario y la noticia que redactas porque no la conocía. Con respecto a él me sorprende y no me sorprende a la vez. Ya que una vez viajé con dos amigas a Madrid, tres chicas y en una de las ocasiones que salíamos del vagón del metro, dos señores mayores de apariencias buenas, rubios y de ojos azules decidieron bajarse a la misma vez que nosotras tres. Pero como ya llevaban unos cinco minutos mirándonos dentro del vagón, nos parecía extraño. Se bajaron muy pegados a nosotras y justo cuando se cerraban las puertas del vagón un chico me hizo señales, estos señores nos estaban atracando, pero el resto de personas no fueron capaces de decirnos absolutamente nada cuando me estaban abriendo la mochila. Al percatarme de todo, me giré y le quite sus manos de mi mochila. De inmediato me dirigí al señor vestido de seguridad. ¿Qué hizo este señor fuerte aparentemente preparado para asegurar las vías y pasajeros del metro de Madrid? NADA. Me dijo que no podía, ni iba hacer nada, no le pagaban lo suficiente para poner su vida en riesgo, ni detener, ni llamar a nadie más, que nos fuéramos ya para casa, que el metro es peligroso. INDIGNANTE pero cierto. Me sentí fatal, indefensa, inútil, con mucha impotencia, nadie nos tomó enserio ni hicieron nada por detener a estos señores. Encima muchas veces consideran a la mujer la provocadora, la culpable, la tentadora que justifica las malas acciones de estos malhechores. Quizás a nosotras también nos vieron como niñas apetecibles y blanco perfecto de las 6 de la mañana, aquel sábado en el metro de Madrid.
    Pero como dices en la entrada es que no sólo ocurre en países en vías de desarrollo o subdesarrollados, quizás por la falta de cultura o educación. Aquí en Sevilla y en Huelva, en mí día a día me siento intimidada por las miradas masculinas que parecen que desnudan al pasar por su vera y comentarios que muchos otros realizan. Porque muy a menudo sufro con las frases, las cuales, muchos señores consideran elogios como: “ojú chiquillo”, “guapa”, “hay omá”, “yo sí que te haría una mujer” y numerosas frases que ni quiero recordar. La verdad es que yo no las considero elogios y me molestan, tanto como las miradas, me hacen sentirme intimidada, insegura, me pregunto ¿y si lo que quieren es distraerme para robarme y violarme?, y muchas veces hasta pienso “tenía que haber venido con mi novio”. Realmente tengo miedo que algún día me obliguen a algo que no quiero y nunca antes había experimentado éste miedo e inseguridad sin embargo, con la edad y el avance de los tiempos cada vez más lo padezco. Por lo tanto, reconozco que cada vez que salgo prefiero ir con mi pareja o mis amigas, antes de ir sola.
    Por último si pudiera pedir un deseo, me gustaría que por un día estos señores, que a diario elogian a las mujeres con sus frases hermosas por las calles, se convirtieran en mujeres y sintieran los diferentes sentimientos que nos acontecen cuando los recibimos. Porque son igual de variados como de desagradables.

    • Muchas gracias por su respuesta.

      Siento la situación vivida en el metro de Madrid, la verdad que es una pena que tengamos que estar expuestas a estas situaciones día tras día.

      Respecto al deseo que comentas en el último apartado, te invito que lees mi última entrada en el cual publico un corto muy relacionado con ello.

      Un saludo.


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