Capitalismo y consumo

Cuando vamos tomando conciencia de cómo se conforma la sociedad, el sistema económico, el sistema socio- político, y todos aquellos elementos que configuran la sociedad tal cual al conocemos, podemos llegar a sentir una sensación de desazón, frustración e indignación. Por lo menos a mi me pasa a veces, pero creo que a medida que vamos tomando esa conciencia debemos de saber administrar esos sentimientos que nos provoca y  hacer un intento por focalizar esfuerzos en intentar cambiar las cosas que no nos gustan o nos parecen poco justas.

Parece que tenemos que asumir una serie de normas y decretos sociales que vienen caídos del cielo, o impuestos por voluntad divina, y así los asumimos, los tenemos instalados en nuestra mente y son reforzados por dichos populares y frases hechas que venimos escuchando desde que eramos pequeñas. Cuando la realidad yo creo que es otra, tiene que serlo, no puede ser así. Puesto que vivimos en una sociedad con unas normas que vienen impuestas por la propia sociedad, lo que pasa es que esto es muy complejo, hay que tirar mucho del hilo para desmenuzar una pequeña parte y tener una visión más amplia de la realidad. Por ejemplo, ¿porque existen personas con mayor poder que otras?, ¿que son las que tienen más dinero u oportunidades para generarlo?, pueden ser esas personas que por decirlo de algún modo tienen privilegios que otras no tienen y que ni siquiera conocen. Entonces que pasa,  mientras que unas diseñan un sistema a su medida, para su beneficio, otras pelean por formar parte de ese juego sin saber que están jugando una partida en la cual las cartas ya están marcadas.

Ante esta realidad, vivimos en este planeta, la tierra en la cual tenemos una serie de recursos naturales, unos ecosistemas y unas especies que no cuentan para nada en este juego, simplemente son mercancías para aquellas personas que tiene el privilegio de poder apropiarse de ellas, de todas las que estén a su alcance. Estas mercancías naturales o animales son consumidas por aquellas que también son mercancías, pero no lo saben, las personas que carecen de poder. Así es como a veces observo a la especie humana en su comportamiento en un sistema de consumo que ella misma asume y alimenta, estando a veces muy disconforme con ello. Esto tiene mucho que ver con el feminismo y la economía, ya que una de las fuentes de poder que tenemos es la capacidad de decidir que consumimos y que no, siendo conscientes de que esta capacidad esta marcada por la capacidad adquisitiva, las creencias y los valores culturales. En la sociedad de consumo, optar por cambiar los hábitos y los patrones es una acción política que puede tener mucho calado en la forma en la que las empresas generan riqueza. Mermar el consumo de productos de origen animal puede tener un impacto  importante en la industria alimentaria, y cambiar las formas de explotación animal por otras más respetuosas con las especies, más sostenible con el entorno y más saludables. Desde el feminismo,  siendo este un movimiento que lucha por la igualdad y la justicia, creo que debe estar cuanto menos concienciado y luchar contra el sistema de dominación que ejerce la especie humana hacia otras especies. No podemos luchar contra la opresión patriarcal y el sistema de dominación masculina, siendo las opresoras de otras especies animales, creo que debemos ser solidarias y tratar de extender la dignidad y la igualdad de trato a otras especies. Por lo menos ser conscientes, combatir la propiedad privada de las personas, de las tierras, de las semillas. Trabajar por la justicia y la sostenibilidad delos pueblos, los ecosistemas, las fauna y la flora, etc.

En definitiva, creo que hay que crear alternativas a este sistema, tener ilusión y esperanza, proyectar otras realidades, otras situaciones que nos hagan crecer a todas en salud y armonía.

Espero que os guste este corto que os dejo a continuación:

Capitalism is Just a Story

(podéis poner subtítulos en español)

 

 

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  1. Los nervios afloran cuando sale el tema del consumismo, como nos ha pasado también en clase. Creo que es porque en el fondo sentimos que no lo estamos haciendo bien y que tenemos que cambiar los hábitos y las formas a pesar de parecer difícil y de que nos pese. Y hay que hacerlo porque la Tierra tiene límites físicos que no podemos traspasar, ni siquiera nuestra especie todopoderosa.
    Esa expresión, a menudo repetida, de que hemos dejado de ser ciudadanas y ciudadanos para convertirnos en consumistas es un hecho muy triste que hay que poner del revés. Si fue posible conquistar la ciudadanía, tiene que ser posible otra forma de consumir, de estar y de relacionarnos con el medio natural y con otras especies. Desde el feminismo y desde el ecologismo se aportan puntos de vista distintos al del capitalismo feroz y al del crecimiento económico imparable, mostrando otra manera de vivir y otra mirada que no sólo mercantiliza y devora.
    Estoy contigo, Montseny, hay que frenar esta carrera de consumidoras y consumidores y poner como meta otro lugar común sostenible para las personas y para la naturaleza.
    La realidad, dice Yayo Herrero, no es que el decrecimiento sea una opción. La opción es llegar a él de forma fascista o justa.

    Comparto dos entrevistas a Yayo Herrero
    http://vientosur.info/spip.php?article10743
    http://www.publico.es/actualidad/capitalismo-podra-verde-ni-rostro.html

  2. Hola montseny, me gusta tu entrada en el blog. Particularmente me gusta lo que dices sobre que a medida que vamos tomando conciencia debemos saber administrar esos sentimientos que nos provoca, especialmente porque muchas veces el sentimiento es el de desidia y frustración. Una posición conformista está en que la ignorancia y la indiferencia hacen más sencillo ser feliz. Yo también considero que hay que intentar cambiar las cosas que no nos gustan o nos parecen poco justas y esto lo relaciono con el comentario que Blanca ha hecho en clase sobre que la manera de lograrlo es a través de la organización colectiva en torno a temas de interés común. Porque cuando lo analizas resulta incluso absurdo eso que dices y que es tan cierto, que vivimos en una sociedad con unas normas que vienen impuestas por la propia sociedad, muchas de esas normas la mayoría de la gente las toma por verdades divinas e irrefutables o cuando menos impuestas como una condición natural. También pasa que el conformismo y la inercia social son muy fuertes. El sistema está diseñado a medida y en beneficio de unos pocos, para mi lo verdaderamente valioso e interesante sucede cuando emergen otros colectivos o grupo pequeños y empiezan a proponer alternativas. La parte más complicada es lograr salirte del juego, aprender a jugar con otras reglas, buscar y crear los espacios donde eso sea posible.


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