“Expediente abierto a una guardia civil por ausentarse 10 minutos con el objetivo de atender una necesidad básica”

Así es. Seguro que todos habéis oído hablar de esta noticia en estos días. Uno de los titulares con los que la Vanguardia publicaba la noticia era el siguiente:

“Expedientada una guardia civil por ausentarse 10 minutos para ponerse una compresa”

El hecho ocurrió mientras la agente de la Guardia Civil se encontraba de servicio, haciendo labores de vigilancia junto con otro compañero. En un momento inesperado y debido a estas circunstancias, tuvo que abandonar durante unos instantes el coche patrulla desde donde realizaba tareas rutinarias y genéricas de vigilancia con el fin de “no manchar su uniforme ni el vehículo oficial”.

Justo en es momento apareció su teniente, que estaba realizando una ronda de inspección. Ante la demanda de explicaciones de su superior, la agente explicó la urgencia que había tenido, a lo que el teniente replicó a gritos: “A mí no me cuentes milongas, vas al baño antes o después del punto de control pero no durante”

Un acto de  la Guardia Civil en el municipio Aranjuez.

Pocos días después, el periódico 20 minutos, publicó una noticia en la que salía en defensa la Dirección General de la Guardia Civil alegando que la sanción a esta agente fue por no comunicar el motivo de su ausencia del lugar donde tenía que prestar servicio. Según la normativa, ante cualquier hecho de estas características se debe avisar con la suficiente antelación a los agentes superiores o quedar reflejado el motivo de la ausencia en una papeleta.

Con esta justificación, me veo obligada a intervenir, y me pregunto donde están los derechos que atienden a las mujeres en el puesto de trabajo ante una situación de tales características y una vez más podemos volver a abrir el debate sobre las desigualdades y diferencias que existen entre hombres y mujeres desempeñando la misma labor y en el mismo puesto de trabajo. Ante una necesidad de esas características, me parece que lo más adecuado es atender las mismas, sin necesidad de recibir ningún trato discriminatorio por parte de sus superiores.

Pero la noticia no acaba ahí, por otro lado nos encontramos con la publicación de El País, el cuál explica que el teniente se conformó en primera instancia con la reprimenda -aunque amenazó con expedientar a la guardia civil si volvía a ausentarse sin permiso durante su servicio – , pero pronto cambió de opinión.

La mujer, disgustada y nerviosa por el incidente, quiso hablar con su capitán para denunciar el comportamiento de su inmediato superior. Pero no fue recibida por ningún jefe. Por contra, fue informada de que debía seguir el conducto reglamentario y entrevistarse primero con su superior jerárquico, que era precisamente el mando al que pretendía denunciar. Cuando el teniente se enteró de que iba a ser denunciado, contratacó elevando un parte disciplinario contra la agente por “inexactitud en el cumplimiento de las órdenes recibidas”. Esto es, por ir al baño sin pedir permiso.

Debido a estos hechos, la agente de la Guardia Civil ha pedido que se active el protocolo de acoso laboral por el trato recibido ante estas circunstancias. De esta manera cabría preguntarse hasta qué punto es necesario pedir permiso para cubrir una de las necesidades más básicas de las mujeres y debemos plantearnos si este tipo de situaciones están contempladas en el estatuto de los trabajadores, con el objetivo de que acciones de tales características no resulten objeto de discriminación en el puesto de trabajo.

 

 

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  1. Una vez más, y como otras tantas veces, nos encontramos con una situación de clara discriminación por razón de género. Este teniente ha tratado injustamente a la mujer guardia civil haciendo uso de su poder. ¿Aún no se ha dado cuenta que las mujeres también podemos hacer “trabajos de hombres”? Debería darle vergüenza expedientar por estos motivos.
    Tengo entendido que la Guardia Civil tiene un protocolo de actuación en relación con el acoso laboral y sexual en el Cuerpo, pero, por lo que veo, no se ha interiorizado lo suficiente o simplemente no se ha divulgado para que lo conozcan todos y todas las que trabajan ahí. ¿Pensarán hacer algo los altos mandos con respecto a esta cuestión? ¿O seguirán en la misma línea como hasta ahora, permitiendo estas discriminaciones laborales?
    Esta es una guerra continua a la que nos tenemos que enfrentar cada día.

  2. Leí esta noticia hace pocos días y la verdad me pareció indignante, humillante… ¿cómo podemos seguir viviendo estas situaciones en el siglo en el cual nos encontramos? ¿hasta que punto estamos dispuesta aguantar?
    Somos maestras, policías, guardia civiles, limpiadoras… pero primeramente somos mujeres, nosotras muy orgullosas de serlo, pero por desgracia otras personas no nos calificarán como profesionales de nuestro trabajo, sino como mujeres que están desempeñando determinando puesto de trabajo.
    Como bien dice la anterior compañera es una guerra continua a la que nos enfrentamos día tras día.


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