Gordofobía

Gorda, ¿se nace o se hace?

Gordofobia: término que no aparece en los diccionarios, por tanto podríamos decir que no es algo de uso común o de trascendencia social.

Que este concepto no aparezca en espacios como la RAE, no nos ha de extrañar, es un término que no se usa demasiado en los espacios dentro del sistema, en cambio si que es un término conocido en sitios alternativos, en espacios y foros feministas.

La gordofobía es el miedo o el rechazo a la gordura. Pero, ¿qué es estar gorda?, pues para el sistema heteropatriarcal estar gorda, es ser mujer, todas las mujeres somos gordas. Una mujer nace y se hace gorda, así es, todas en algún momento de nuestra vida o en todos, somos o hemos sido gordas. Y esto es, sin duda, lo peor que le puede pasar a una mujer, es una situación política en la cual la mujer vive en una constante y eterna frustración consigo misma, situación que merma su autoestima y cede su aceptación a la aprobación ajena.

Estar gorda significa que no eres una persona atractiva, ni deseable, no eres follable, lo cual puede suponer una situación de exclusión en la cual te van a tratar peor, te van a ignorar, te van a pagar menos por tu trabajo, te podrán insultar y hasta  te pueden dar lecciones de como llevar un buen estilo de vida. Todo ello desde el cariño y desde el amor, la gente que te rodea se sentirá en la libertad de ofrecerte su compasión, su apoyo y proporcionarte algunos trucos para perder esos kilos de más que te sobran.

Todas las mujeres somo juzgadas y objetualizadas por nuestra anatomía y tenemos el derecho a ser valoradas por un agente externo a nosotras, que ese suele ser el hombre heterosexual, blanco y con dinero. Estar o ser gorda es una posición política que significa desobedecer las imposiciones del sistema, no obedecer los cánones de belleza impuestos y rendirse a los placeres de la vida sin tener autocontrol, ni disciplina.

La gordofobía esta muy latente y es fomentada por nuestra cultura, se hace una relación de estar delgada es estar bien y sana, en cambio estar gorda es feo e insano. Y lo peor de todo esto es que de anorexia, bulimia, vigorexia, etc., ni hablamos, ya que son patologías que devienen de esta gran presión social a la que estamos expuestas y que casi toda la población vamos perpetuando.

El que te digan gorda es un insulto, un insulto que recibimos las mujeres a través de diferentes medios y estímulos. Para triunfar en la vida debes tener una forma de vida equilibrada, comer bien, más bien poca cantidad, hacer deporte, todo el que puedas, tener una buena presencia y comprar todos aquellos productos de belleza que te ayuden a estar más guapa, porque si no eres guapa y delgada no serás una persona completa. Todo ello nos hace a las mujeres un poco más vulnerables, están las que se pasan el día muertas de hambre, las que se pegan un buen curro de deporte, las que ahorran para tratamientos de belleza, etc.  Y al final estamos todo el día entretenidas en mejorar nuestra apariencia para ser aceptadas y no nos damos cuenta de otras cosas que nos van sucediendo, como es la posición en la que el sistema nos sitúa como mujeres, la tendencia a la desaparición y a la debilidad  que fomenta las dietas o el deporte. En lugar de estar gordas, aceptarnos e ir tomando el espacio que a nuestro gran cuerpo corresponde en la sociedad, estando orgullosas de ello y demostrarlo.

“La gordofobía esconde el odio a la pobre, al cuerpo desobediente y a lo no follable.”

Os dejo un enlace de una publicación de la Cerda Punk:

Feminismo gordo, lésbico, anticapitalista y antiespecista

http://www.bibliotecafragmentada.org/wp-content/uploads/2014/10/La_cerda_punk.pdf

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  1. Es aún más sangrante cuando estás rodeada de comida basura y anuncios, después te insultan por gorda y luego vuelven a hacer negocio contigo vendiendo dietas milagro, pildoras mágicas y máquinas que te mueven sin que tu hagas esfuerzo ninguno.
    Es igual que no tomes el solo o hazlo con protector solar, que yo te vendo la Vit. D! O, lávate bien con jabon de burbujas euforizante para triunfadores, desodorízate, exfoliare, y cuando no tengas piel te vendo la crema milagro que regenera tu piel. Una economía de mercado que nos engaña y quiere consumidores no ciudadanos, los demás somos gordas o feas o amargadas JA! 🙂

  2. Que las mujeres seamos gordas y no fofisanas es una prueba más de la fuerza que aún tiene el patriarcado. ¿Alguien lo dudaba? Es una prueba más dela falta de libertad y el encorsetamiento cultural al que se nos somete. La libertad es un don preciado que siempre ha tenido nombre de varón. ¡Qué difícil compartirla, expresarla, disfrutarla!

  3. No tenía constancia de la existencia de este término. Pero sí que he podido estar cerca de personas con este miedo a la exclusión social o la infravaloración por no responder a los canones físicos impuestos por el capitalismo. Una feminista que aborda de forma muy pertinente y con mucha razón este problema es Naomi Wolf con su obra “El mito de la belleza”. Ella explica como al fin y al cabo las mujeres pensamos hemos caído en otro tipo de esclavitud o de dependencia, ya no la de los hombres, sino la del capitalismo (que realmente viene a ser lo mismo, puesto que detrás de estas grandes empresas de cosméticos, ropa, etc… se esconde un empresario muchas veces y no una empresaria).

  4. Me parece muy pertinente el tema que planteas. Coincido contigo en que la mayoría de mujeres nos hemos sentido “gordas” en un momento u otro de nuestras vidas, y ello en muchas ocasiones con independencia de nuestro peso. Lo verdaderamente terrible es que la sociedad heteropatriarcal y capitalista intenta hacernos sentir “inadecuadas” por nuestro peso, en la mayoría de las ocasiones sin ser un problema médico, es decir, nos hace sentir que nuestro peso no es el adecuado aunque en términos médicos, y en general de salud, estemos dentro de un peso idóneo. Y ello con la finalidad de aumentar nuestra vulnerabilidad, bajar nuestra autoestima y así conseguir que sigamos sintiéndonos débiles y para ello consumamos la gran cantidad de productos que el mercado nos “ofrece” (cremas anticelulíticas, hidratantes, comida específica para adelgazar…). Y aún con todo ello seguimos sintiéndonos mal. A ello contribuye la publicidad, que nos bombardea con imágenes de mujeres que utilizan todos esos productos y que por ello están delgadas y radiantes (identificando así la delgadez con la felicidad).

    Me parece muy interesante cómo trata este tema una escritora marroquí: http://nuriavarela.com/el-haren-de-la-talla-38/


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