Canarias, pionera en eliminar su tasa rosa, ¿no?

Según anunciaba el diario La Vanguardia en octubre del año pasado, Canarias iba a ser la primera Comunidad Autónoma en poner fin a la conocida como “Tasa rosa”. (Enlace Noticia La Vanguardia) Esta medida, pionera en España, da un paso hacia la visibilización de las necesidades básicas femeninas, aunque, antes de analizar este “progreso”, ¿qué es la “tasa rosa”?

La “tasa rosa” es el impuesto indirecto que pagamos todas las mujeres por el simple hecho de serlo, es decir, es la tasa que se le incorporan a los productos como compresas o tampones, destinados únicamente a la higiene intima femenina. Pero, la tasa rosa no sólo se refiere a este impuesto, sino también a la diferencia que existe entre productos que el mercado nos quiere vender como diferentes pero que, a la hora de la verdad, son aparentemente iguales. En este caso podemos ver como las cuchillas, los desodorantes, las bicicletas e incluso las colonias, sufren esta desigualdad de precios.

Entonces, ¿qué es lo que ha eliminado Canarias? El gobierno de Canarias eliminó el 1 de enero de 2018 el impuesto conocido como IGIC (el Impuesto General Indirecto Canario) sobre los productos de higiene personal femenina, es decir, sobre aquellos usados para la menstruación, sin embargo, su eliminación no tiene nada que ver con la verdadera “tasa rosa”, ese agravante que llevan determinados productos sólo por ser destinados a mujeres pero que luego son idénticos.

No obstante, esta crítica no pretende restar importancia a la medida adoptada por el gobierno canario, ya que ha sido el primero en visibilizar esta problemática para las mujeres, sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer y, la primera medida que creo que habría que abordar debería estar relacionada con las empresas productoras de estos determinados artículos y la utilización de este marketing en el que aprovecha los estereotipos de genero para hacernos pagar más por lo mismo.

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  1. El tema de la “tasa rosa” me parece muy interesante a la hora de visibilizar las cuestiones que afectan negativamente a las mujeres por el hecho de serlo. La medida tomada por el gobierno de canarias es digna de resaltar. Sin embargo, aunque España quisiese seguir los pasos de esta comunidad y reducir los impuestos a los productos de higiene femenina, no podría. En España estos impuestos van asociados al IVA, y este está sujeto a la Unión Europea. Por tanto, hasta que los y las burócratas europeos no consideren bajar este impuesto como producto de primera necesidad, poco podrá hacer España en este sentido. Por supuesto, no intento eximir a nuestro país de responsabilidades, solo apuntar que esta decisión está tomada por otras personas, que, dicho sea de paso, imponen a los productos de higiene femenina el mismo IVA que al caviar. Sin embargo, como bien dices, aún queda largo camino por recorrer, la eliminación de la “tasa rosa” no se arregla solo con la reducción del impuesto sobre los artículos de aseo femeninos, aunque la reducción de estos impuestos quizá visibilice y ayude mucho.

  2. Con la eliminación de la tasa rosa en Canarias se logra un pequeño avance para la visibilización de los impuestos añadidos en la higiene femenina. Ahora bien, aun queda que los productos no hagan distinción de sexos y por tanto no aumente su valor solo por estar destinados a mujeres. Del mismo modo que hay un decálogo para identificar el sexismo en la publicidad, debería existir otro para los productos de higiene y aseo personal. Ayudando a la difusión y concienciación de que realmente no hay diferencias entre una crema de manos para hombre y otra para mujeres, que la diferencia esta en el precio del producto que se encarece en el caso de que ponga que es para mujeres. En definitiva, como se ha mencionado, pese a este avance aún nos queda mucho camino por delante.

  3. Considero oportuna esta iniciativa por parte de Canarias, no por ello suficiente, entiendo que por el inconformismo que nos caracteriza a aquellas que verdaderamente abogamos por la igualdad. Seguimos siendo espectadoras de innumerables campañas publicitarias sexistas, percibiendo la segregación en determinados productos y, como bien se expresa en la publicación, la consecuente diferencia en el valor asignado, en definitiva, quedando nuestras preferencias o necesidades relegadas a determinados ámbitos puramente estereotipados que no tienen por qué corresponderse con la realidad.

    Pienso que el resto de comunidades han de ajustarse a la realidad con la mayor brevedad posible, eliminando también todo tipo de impuestos que recaigan sobre estos productos considerados básicos, favoreciendo el acceso de todas las personas en condiciones de equidad.

  4. Sabía que existía este impuesto pero, lo que no sabía es que tantos productos tenían sumado este impuesto. Primeramente citar que me parece humillante que no se considere a las compresas, tampones, etc. productos de primera necesidad, no lo son para los hombres y como vivimos en una sociedad pensada para y por los hombres pues entonces ya dejan de serlo. Me parece indignante que tengamos que pagar expresamente por esos productos que van dirigidos, casualmente, solo para las mujeres.
    Pero lo que más me llama la atención, negativamente, es que se sume este impuesto a productos que son iguales para los hombres pero en la etiqueta pone que va dirigido a la mujer.
    Encima de que cobramos menos tenemos que pagar más por los mismos productos y por productos que SÍ son de primer necesidad.

  5. Querida compañera, me parece muy muy interesante tu post.
    Personalmente, no conocía la famosa “Tasa rosa”, y por lo que acabo de leer me parece increíble e indignante que se lleve a cabo. Productos que aparentemente son esenciales para ambos, ¿por qué en mujeres cuesta más caro que en hombres? ¿Sólo por el hecho de ser mujeres?. Debemos de acabar de una vez por todas con el patriarcado, y tratarnos en condiciones de igualdad a las mujeres junto con los hombres.
    Comercios como “Carrefour”, “Dia”, o “Lidl” cobran más del doble por productos destinados a mujeres (cuchillas de afeitar, champús, cremas, desodorantes, etc). Por ejemplo las cuchillas de afeitar salen a 0,70 la unidad en mujeres, mientras que en hombres a 0,49 céntimos.
    Considero que estos datos deben conocerse en toda la población, ya que estas diferencias suelen pasar en muchas ocasiones desapercibidas.


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