Y LAS PENSIONES ¿QUÉ?

Hace unos meses que leemos y vemos noticias sobre las huelgas y manifestaciones que están llevando a cabo los y las pensionistas. La Marea Pensionista defiende el sistema público de pensiones y se rebela contra la insuficiente subida de 0,25%. Estas movilizaciones, respaldadas por los sindicatos mayoritarios, comenzaron el 15 de febrero y se han ido prolongando a lo largo de todo el mes. En distintas ciudades de España se dieron cita miles de jubilados que protestaban por “pensiones dignas” con subidas con respecto a al inflación y no al 0,25% que propone el estado.

PENSIONES DIGNA

Ahora bien, si algunos y algunas pensionistas apenas pueden llegar a final de mes y esta subida les perjudica en sobremanera, me surge una pregunta: ¿Cómo afecta esto a las mujeres pensionistas? Datos de la Seguridad Social constatan que la pensión media de los hombres está alrededor de los 1200€, mientras que la de las mujeres apenas llega a los 760€. Teniendo en cuenta los datos anteriores encontramos la brecha de las pensiones en un 37%, y, analizando detalladamente, vemos que el numero de mujeres que recibe unos 500€ de pensión casi triplica al de hombres, así como también es mayor el numero de mujeres que recibe entre 500 y 700 con respecto a los hombres. Así, los hombres son mas numerosos en las pensiones de mayor cuantía. Por tanto, la subida del 0,25% afecta mucho mas al colectivo de mujeres pensionistas ya que ellas cobran menos, esto se traduce en que tienen menos poder adquisitivo y su precariedad es mayor.

Una de las explicaciones principales que se le da a esta brecha es la baja inserción en el mercado laboral de las mujeres que hoy reciben las prestaciones, sin embargo, actualmente aún seguimos hablando de la precariedad laboral, bajos salarios, techo de cristal…  Si estos fenómenos continúan sin freno, ¿qué nos espera a la próxima generación de mujeres pensionistas? Seguiremos teniendo brecha, menor sin duda, pero seguiremos cobrando menos que nuestros compañeros.

Las mujeres, las que se encargan de los trabajos reproductivos, los empleos feminizados con menos salario y mayor precariedad, trabajos a media jornada para conciliar la vida familiar y laboral y tantas otras cosas. Cuando lleguemos a la vejez también tendremos que seguir soportando el peso del patriarcado.

FUENTES:

https://elpais.com/economia/2018/02/22/actualidad/1519298657_525780.html

https://elpais.com/economia/2018/02/12/actualidad/1518461910_718124.html

http://www.lavanguardia.com/economia/20180307/441323917251/mujeres-pension-brecha-genero.html

https://www.eldiario.es/economia/Brecha_salarial-brecha_de_genero-informe-CCOO_0_747525397.html

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  1. Con la estructuración del actual sistema de pensiones vemos las consecuencias del patriarcado en el sistema capitalista, sobre cómo ha repercutido la reclusión de las mujeres al ámbito doméstico y no remunerado a la hora de llegar a la vejez y no ser reconocidas para recibir una pensión digna. Esta misma situación ha provocado que se produzca una feminización de la pobreza y que sean ellas las que sufran en la vejez una mayor precariedad de recursos. Por ello, es tan necesario que se reconozcan a las trabajadoras del hogar y el trabajo que realizan de forma gratuita sin reconocimiento del Estado, empezando por un salario de base ya pondríamos el punto de reconocimiento.

  2. El modelo actual de la Seguridad Social está mal planteado. Es un modelo “masculinizado”, es decir, prima y premia con pensiones contributivas superiores a aquellas personas que han tenido un trabajo estable y duradero a lo largo de su cotización frente a las personas que tienen una cotización inestable. De esta manera, se aplica una discriminación a las personas con trabajos precarios o temporales que, en los últimos años, han sido casi en su totalidad ocupados por mujeres.
    Además, actualmente, el 42% de las mujeres pensionistas cobran una pensión contributiva frente al 87% de los hombres. El resto de las mujeres poseen pensiones no-contributivas, esto quiere decir que no se sustentan bajo la cotización, sino por otras bases (dependencia, viudedad…). Estas pensiones no-contributivas son significativamente inferiores a las contributivas, por lo que esta medida también ayuda a que la desigualdad siga persistiendo.

  3. Tal y como se encuentra el planteamiento de las pensiones actualmente, se puede observar que solo beneficia a unas pocas personas, perjudicando y discriminando a la gran mayoría de la población. Para obtener una pensión decente en el futuro es necesario que se tenga un empleo estable durante toda la vida laboral. Cosa que no sucede y ciertos colectivos de la población se encuentran con una mayor complicación al acceder a esos puestos laborales que no sean precarios. Siendo las mujeres quienes se encuentran en una situación de precariedad. Ya que, en el sistema actual siguen existiendo tanto la brecha salarial como el techo de cristal, impidiendo un avance y desarrollo lo que provoca que prevalezca la desigualdad en favor de los hombres.

  4. Si la situación de las mujeres ya se torna complicada por todo lo indicado con anterioridad de mano de mis compañeras, más aún si tenemos presente que, en el contexto de crisis que se ha experimentado en España desde años atrás y que parece no tener fin, son numerosas las familias que han subsistido gracias a la pensión de una persona jubilada.

    En base a esta realidad, no sólo se vuelve más precaria aún si cabe la situación de las mujeres jubiladas, al ser quiénes perciben una pensión menor en comparación con los hombres, si no la de la familia dependiente de este ingreso en su conjunto. En consecuencia la vulnerabilidad y exclusión social acecha en una gran cuantía de familias.

    Hasta que no se ponga el valor el trabajo desempeñado por las mujeres en el ámbito doméstico y de cuidados, el cual justifica la mayor parte de la ausencia de las mismas en el mercado laboral, la equiparación de las pensiones entre ambos sexos seguirá siento una utopía, suponiendo una clara desventaja siempre para las mismas.

  5. Muy buen post compañera, por desgracia, muy acertado a la realidad que vivimos.
    Como bien comentas al final, vivimos en una sociedad patriarcal, y quizás en un futuro esto siga siendo así.
    Las desigualdades entre mujeres y hombres se hacen visibles hasta en las pensiones. Las condiciones del mercado laboral castigan a las mujeres, siendo las pensiones de éstas inferiores que las de los hombres.
    Por lo general, las mujeres se han dedicado, en mayor parte que los hombres, al cuidado familiar, han trabajado menos y por ello han cotizado menos.
    Considero que hay que acabar con esto cuanto antes, porque es una situación que nos afecta a todas. Y no solamente a las mujeres, sino también a las familias. Muchas personas jubiladas mantienen a sus familias, y hoy en día, ser un hombre jubilado no es lo mismo que ser una mujer jubilada. Ser un hombre jubilado, como señalas, equivale a cobrar alrededor de 1200 euros al mes; mientras que ser una mujer jubilada equivale a casi la mitad, 760.

  6. Por desgracia, el sistema de pensiones contributivas de la Seguridad Social en nuestro país presenta una gran
    disparidad respecto al género, y las mujeres soportan importantes diferencias con los hombres, no solo en cuanto al número de las que reciben prestaciones económicas, sino también en cuanto al tipo y a la cuantía media de sus pensiones.
    ¿Por qué somos las mujeres las perjudicadas de nuevo?
    Pues como bien aportáis en vuestros comentarios compañeras, el cálculo de las pensiones se basa en las cotizaciones que
    hombres y mujeres realizan a lo largo de la vida laboral, y ¿Cual ha sido y es la realidad de muchas mujeres?.
    En primer lugar, la sociedad patriarcal posicionaba a la mujer en casa, como cuidadora del hogar y la familia, luego no presentan cotización. En segundo lugar, podemos decir que las mujeres, al compartir trabajo con la maternidad o con cualquier tarea de cuidados han salido periódicamente del mercado laboral, y por último, una tercera razón, ser las principales receptoras de la contratación a tiempo parcial.
    ¿Cual sería una posible solución?, pues al igual que la compañera Melani expone, considerar las tareas del hogar y los cuidados como un trabajo remunerado. De esta forma, se reconocería la gran labor que hacen muchas mujeres, además de mejorar su condición económica, su base de cotización, y por tanto su jubilación.


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