Entrevistas de trabajo para las mujeres vs Entrevistas de trabajo para los hombres

¿Deben de superar los hombres y las mujeres las mismas entrevistas para conseguir un puesto de trabajo? ¿Reciben el mismo trato por parte de los entrevistadores? ¿Acceden mujeres y hombres a los puestos de trabajo con los mismos méritos? Estas son algunas de las cuestiones que actualmente intentamos resolver y que nos bombardean día a día ya sea a través de los medios de comunicación, de oídas por experiencias ajenas, o bien porque nos toca a nosotros mismos enfrentarnos mañana a una entrevista de trabajo. Cada vez se evidencia más la diferencia establecida con respecto a los porcentajes en relación al número de mujeres que ocupan cargos con cierta relevancia en comparación con el número de hombres en el mismo puesto de trabajo. ¿A qué se debe esta abismal diferencia?

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Es evidente que lo que las empresas buscan es encontrar el candidato perfecto para el puesto que se oferta y, objetivamente, la única manera de conseguirlo sería llevando a cabo entrevistas totalmente imparciales tanto a los hombres como a las mujeres que aspiran a conseguir el empleo. No obstante, y con base en diversos estudios recurrentes, se evidencia cómo los hombres consiguen más fácilmente el puesto de trabajo en relación a las mujeres. Las alteraciones de comportamiento o de actuación diferenciadas a hombres y a mujeres que postulan a ocupar un puesto, de manera que no existan justificaciones objetivas para ello, constituye una verdadera situación de discriminación. La Constitución Política proscribe expresamente la discriminación que se  sustenta en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión, etc., traspasando los límites de la legalidad y siendo razonablemente punible.

Por otro lado, otras investigaciones constatan algunos de los motivos acerca del por qué las mujeres encuentran  mayores dificultades para lograr los puestos de trabajo. Entre ellos, destacan el que normalmente ellas deban enfrentarse a un grupo de entrevistadores y los hombres, antagónicamente, suelen afrontar la mayoría de las entrevistas con un solo reclutador. Todo ello puede significar un incremento del estrés, lo que contribuye a empeorar la imagen de la candidata, puesto que se acrecientan las posibilidades de que la presión y los nervios jueguen una mala pasada. En otro estudio se afirma cómo a las mujeres se las interrumpe en más ocasiones que a los hombres a lo largo de las entrevistas, lo cual complica que la información que se pretende exponer se haga por completo, degradando el discurso y posiblemente, provocando que se omita información que podrían demostrar diversas aptitudes de la aspirante.

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Por otra parte, muchas de las mujeres que están o han estado inmersas en el mundo laboral soportan el planteamiento de preguntas verdaderamente ridículas y carentes de relevancia alguna, las cuales quedan muy lejos de abordar temas relacionados con el puesto de trabajo al que se opta. El asunto de la maternidad ha supuesto en muchas ocasiones un condicionante a la hora de que las mujeres se erigiesen con un empleo, siendo percibida por parte de los entrevistadores como un punto negativo y una limitación. Y aunque existe una amplia legislación que regula los derechos de las mujeres para ser madres y ejercer una maternidad responsable, todavía se viven desgraciadamente episodios como los que se han comentado, realmente discriminatorios y vergonzosos con respecto a las entrevistas de trabajo que realizan a los hombres y a las mujeres de manera diferenciada.

 

Fuentes consultadas:

http://noticias.universia.es/practicas-empleo/noticia/2017/08/30/1155328/iguales-entrevistas-trabajo-hombres-mujeres.html

http://gacetalaboral.com/cuando-existe-discriminacion-en-las-ofertas-de-empleo/

https://www.womenalia.com/es/carrera-profesional/94-muy-util/9748-preguntas-frecuentes-entrevista-laboral

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  1. Me parece verdaderamente interesante esta entrada. Las mujeres soportamos situaciones discriminatorias en las entrevistas de trabajo con una gran frecuencia, y lo más indignante en este sentido es el modo encubierto en el que se plantean, impidiendo o dificultando la denuncia de las mismas.

    Es una realidad el hecho de quedar excluidas de numerosas ofertas por el simple hecho de tener una edad concebida como “fértil” bajo la percepción de la persona entrevistadora, independientemente de que esta cuestión se encuentre o no entre nuestros planes a corto o medio plazo. Además de ello, son numerosos los puestos que requieren una estética determinada, aludiendo esta al modo de vestir, a la obligatoriedad de usar maquillaje y “usarlo bien”, así como la exigencia de proporcionar un trato determinado a las personas que se atienden, basado en cuestiones puramente estereotipadas, especialmente cuando se trabaja de cara al público.

    Me indigna especialmente pensar primero, como he indicado con anterioridad, la complejidad de visibilizar estas discriminaciones, las cuales no experimentan nuestros compañeros. Por otro lado, me frustra pensar cuántas mujeres asumen las desigualdades y aceptan un empleo cuya entrevista ha reunido estas y demás cuestiones desfavorables, como consecuencia de no existir un gran número de puestos de trabajo a los que acceder, cuestión que puede verse acentuada conforme disminuye el nivel de formación de las personas.

  2. Como hemos visto, el Estado y todas las Comunidades Autónomas se han volcado en proponer planes y normativas que regulen esta discriminación hacia la mujer en el mercado laboral, sin embargo, a pesar de todas estas medidas, aún sigue persistiendo la desigualdad a la hora de encontrar un empleo. Por ello me pregunto, ¿y si dejamos de poner en el curriculum nuestro sexo (o nuestro género en todo caso) o la foto de cara? de esta manera, la directiva de la empresa a la que se quiera acceder no puede dejarse llevar por nuestra condición y no tiene más remedio que centrarse en la profesionalidad.
    Sé que mucha gente puede no estar de acuerdo con esta idea, ya que lo que se pretende con esta lucha hacia la igualdad es visibilizar a la mujer en todos los ámbitos, incluido el mercado de trabajo, no obstante, considerando que partimos con una población ya socializada en el machismo y el patriarcado, sería interesante adoptar cada uno y cada una, desde su propia iniciativa, este pequeño cambio.

  3. Es cierto esta entrada, porque particularmente en mi caso, en los últimos años he realizado varias entrevistas de trabajo y por acercarme a cierta edad me preguntan si estoy casada, si tengo hijos, si tengo alguna dependencia o si tendría algún problema en cambiar de residencia si me mandan a trabajar a otra provincia.

    Incluso me han dicho en ett (empresa de trabajo temporal) que por mi edad ya no podía aspirar a ciertos puestos de trabajo por ese mismo tema. Sin embargo, hablando con compañeros de profesión ese tipo de preguntas no se las han realizado, considerando como obvio que ellos no van a tener problemas en el trabajo ni horario por la dependencia de algún menor.

    Es más en esas entrevistas han sido realizadas por mujeres por lo que me ha resultado más chocante aún, pero así funciona cuando se hablan sobretodo de empresas privadas que pueden hacer lo que les de la gana.


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