Desagualdad de Género en el Mercado de trabajo

La brecha de género en el mercado de trabajo sigue siendo uno de los factores más
significativos de la desigualdad entre las mujeres y los hombres en la sociedad actual y
consecuentemente, una de las principales causas del índice de pobreza de la mujer en el
mundo entero.
Cada año se da más aumento de empleo entre los hombres en los puestos de mayor
responsabilidad mientras que las mujeres continúan asumiendo los cargos de menor
responsabilidad además de tener unas peores condiciones de trabajo y percibir un
salario significativamente menor por ocupar ya no solo el mismo puesto que el hombre,
si no desempeñar las mismas funciones y ostentar las mismas responsabilidades.
La ocupación por parte de la mujer de puestos de trabajo menor remunerados, es una
problemática que se encuentra presente dentro de todos los estamentos sociales y que
afecta a mujeres de todo tipo. Por otra parte, este problema es olvidado por parte de las
instituciones públicas. Dicha situación de discriminación, muy frecuentemente se ve
reflejada también dentro del seno familiar.
Según los dados estadísticos de 2013, apuntados por Lucia Vicente (2014), el número de
personas sin empleo volvió a crecer aumentando en cinco millones más la cifra total de
desempleados a nivel mundial, alcanzando los 202 millones de desempleados. Estas
altas tasas de desempleo se dan en los mercados de trabajo mas degradados donde las
mujeres una vez mas, sufren la peor parte.
A lo largo de los años la mujer ha sido dejada fuera del mercado de trabajo siendo
confinada a la labor de los cuidados del hogar, de su marido e hijos. La dominación del
hombre sobre la mujer, no es mas que un reflejo del poder histórico
durante siglos, y que lamentablemente, todavía hoy, se ve reflejado en muchos aspectos
tanto sociales como laborales.
Este régimen de discriminación, queda todavía mas patente dentro de áreas técnicas
cualificadas que históricamente han sido desempeñadas por hombre, un ejemplo de
estas áreas, pueden ser las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fuerzas Armadas, entre
otras.
En la actualidad muchas mujeres han roto con su rol tradicional, alcanzando niveles de
preparación y experiencia profesional en el trabajo equiparable al de los hombres,
Aun así, y en el pleno siglo XXI la presencia de las mujeres en los mercados de trabajo
todavía es muy inferior a la de los hombres, ya no solo en países con las economías
consideradas más avanzadas si no en todos. Y aún en dichos países considerados
“avanzados” que disponen de un alto nivel adquisitivo, donde la calidad de vida se
supone mejor, disfrutan de un alto PIB… y donde se deberían sostener un clima de
igualdad laboral, observamos como todavía no se trata a la mujer de forma totalmente
igualitaria dentro de dicho ámbito.
En las estadísticas de las economías más grandes refiriéndose a las Europeas y de la
OCDE, la brecha de actividad entre hombres y mujeres es menor durante la juventud,
pero en el intervalo de edad siguiente la discriminación laboral hacia las mujeres
aumenta (por motivos de maternidad o cuidados de los hijos) y se mantiene durante el
resto de su vida laboral, Vicent (2014).
Según datos aportados por la organización Internacional de Trabajo (OIT), las cifras de
paro que afecta a las mujeres a escala mundial, supera las de los hombres y debido a que
las medidas tomadas hacia la mejora en el empleo en función del género resultan
todavía claramente insuficientes, no se prevén cambios significativos en los próximos
años.
Otro apunte muy importante bajo mi punto de vista es el dato establecido por la OIT
que apunta a que el trabajo de la mujer, tanto remunerado como no remunerado, puede
ser el factor más importante para reducir la pobreza en las economías en desarrollo
(Heintz, 2006), lo que tendría como consecuencia, un nivel mayor de ingresos que
podría dar lugar a mayor gasto en la escolarización de las niñas y los niños.
Las mujeres se siguen haciendo cargo del cuidado del hogar, de las hijas e hijos y de la
familia de una manera general. Con sus ingresos se ocupan de los gastos generados en
el seno familiar, no como el caso de los hombre que en ocasiones priorizan otros gastos
sobre los que influyen directamente a su familia.
Entonces podemos decir que la igualdad efectiva de género en el mercado laboral podría
no solo solucionar del todo la pobreza femenina, si no además, contribuir de manera
significativa al avance en la economía global con las mejoras que ello lógicamente
traería para todos. Yo estoy en acuerdo. Y Usted… ¿qué piensa al respecto?

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