¿Precariedad laboral o precariedad de mujeres?

Al hablar de la precariedad laboral y del paro debemos destacar la afectación en mayor medida de  las mujeres que de los hombres. Esto no ha  ocurrido solo en los últimos años a consecuencia de la crisis, sino que ya se producía en los años de la supuesta bonanza económica. Si analizamos los datos, podemos observar como año tras año las mujeres cobran menos que los hombres, es decir la brecha salarial se perpetúa desde décadas pasadas hasta nuestros días. ¿Y cómo sorprendernos de la brecha salarial en una sociedad regida por “el Patriarcado”?

La brecha salarial entre mujeres y hombres en España  parecía reducirse en el periodo de la crisis española. Sin embargo, las mujeres continuaban ocupando los mismos puestos precarios, es decir no mejoraban con respecto a su puesto anterior, sino que el papel del hombre en el mundo laboral empeoraba, produciéndose con ello una menor diferenciación entre ambas partes. Con la recuperación de este periodo de crisis la brecha salarial ha aumentado de nuevo en 2016. Las mujeres tienen retribuciones menores que los hombres durante su vida laboral y, en su vejez, provocando una mayor pobreza que ellos.

De media, en el año 2016 las mujeres cobraron 4.745 euros menos que los hombres, es decir, un 30% menos que sus compañeros varones, suponiendo casi medio punto porcentual más que un año atrás, según los datos del estudio Brecha salarial y techo de cristal  proporcionado por los Técnicos de Hacienda (Gestha) y elaborado con datos de la Agencia Tributaria.

Centrándonos en el tipo de trabajo desempeñado por la mujer, cabe destacar la casi exclusiva responsabilidad del trabajo doméstico y de cuidados. Además, este trabajo no retribuido e invisibilizado por el sistema económico provoca que los contratos a tiempo parcial sean en mayor medida desempeñados por mujeres. Desde nuestra experiencia personal, podemos observar como casi siempre en nuestras familias han sido las mujeres las encargadas de cuidar del hogar y de los hijos e hijas, implicando un salario inferior que el de sus compañeros y una menor paga en la jubilación. Pero, en una sociedad cada vez más envejecida como es el caso de España, ¿por qué no es considerado el cuidado de los hijos e hijas como cualquier otro trabajo o incluso más? En otros países como Alemania hay ayudas del tipo “ prestación parental plus” en la cual las familias sí cobran por el cuidado de sus hijos, es decir el padre o madre que desee combinar el cuidado del menor con su trabajo a tiempo parcial será retribuido con esta ayuda con un máximo de 28 meses. También existe el subsidio familiar por hijo a cargo, que duraría hasta los 18 años o 21 en caso de encontrarse estudiando.

A todo ello se suma “techo de cristal” y el “suelo pegajoso”: fenómenos donde se puede observar el sexismo dominante en nuestra sociedad, provocando  que los puestos directivos sean en su mayoría ocupados por hombres. A su vez, la eliminación de ayudas para el cuidado de personas mayores, enfermas o dependientes acentúan más la discriminación de las mujeres, ya que son en su mayoría las encargadas.  Por todo esto  debemos luchar por una situación en igualdad de condiciones.

Recuperado en:

http://oficinaprecaria.org/precariedad-tiene-nombre-de-mujer/

http://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2018/02/12/5a8190e6e5fdeaa55d8b4648.html

http://www.portalalemania.com/Vivir-y-vida-en-Alemania/2016/06/02/prestaciones-familiares-en-alemania.html

 

 

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