¿En qué partido hay más paridad?

Nos encontramos ante una noticia que trata de las desigualdades que se producen dentro de la política, más concretamente, en las listas de las candidaturas de los diferentes partidos políticos en relación a las elecciones a los parlamentos autonómicos.

Según la Ley Orgánica para la igualdad, aprobada en 2007, las listas de los diferentes candidatos a las elecciones, debían de contar con, al menos, un 40% de mujeres candidatas. En este artículo se analiza las diferencias que existen entre unos y otros partidos con respecto al papel que juega la mujer en las listas electorales.

¿Se lleva a cabo este porcentaje en las listas electorales? ¿Por qué es necesario que se hagan leyes de este tipo, cuando debería de ser algo natural y normal que las mujeres apareciesen en las listas con un porcentaje a veces mayor y a veces menor, dependiendo del momento? ¿No debería basarse la elección de esas listas en la validez de las personas y no en su sexo?

El simple hecho de la necesidad de esa ley para que la mujer aparezca en política, ya es algo discriminatorio. Es necesario, porque de otra forma no formarían parte de esas listas, pero no debería serlo.

Cuando observamos la lista de candidatos completas, vemos que existe poca variación en la paridad entre partidos. Sólo los partidos más de izquierdas, superan el 50% de candidatas, mientras que los de derecha presentan menos mujeres, quedándose más cerca del 40% obligados por Ley.

También observamos que los partidos de izquierda, tienen más probabilidades a la hora de obtener un puesto representativo, en cambio, los de derecha alcanzan el mínimo previsto por la ley de paridad.

Observar desde otra perspectiva el trato hacia sus candidatas es contar con los tramos en los que las mujeres van en peores puestos, algo que los de derechas destacan en este indicador.

Con ello, se observa que aunque partidos cumplen con la Ley de Igualdad, existen diferencias sustanciales entre derechas e izquierdas.

 

https://m.eldiario.es/piedrasdepapel/listas-partido-paridad_6_713638638.html

 

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  1. Buenos días compañero, como bien dices el puesto en un partido político debería ser ocupado por la persona con más preparación para desempeñarlo. Sin embargo, en un país con un pensamiento patriarcal se suele desvalorizar la preparación de una mujer y ensalzar la del varón, por lo que medidas que faciliten la entrada de la mujer en la política son muy positivas para el desarrollo de la nación. Esto no me parece extraño si recordamos que nuestro país ha sufrido la Dictadura Franquista que reprimía los derechos de las mujeres y las quería sumisas y amas de casa. Por todo ello, creo que las mujeres debemos seguir luchando por nuestro empoderamiento y representación en la sociedad, ya que cuando tenemos ejemplos de personas de nuestro sexo que han desempeñado esa labor nos da más fuerza para seguir adelante y pensar que podemos hacerlo. ¿O para Clara Campoamor el pertenecer a la política tuvo las mismas barreras que para Susana Díaz? Probablemente, con el paso del tiempo las barreras son menores aunque continúan existiendo.
    Finalmente, debo mencionar la importancia de que toda mujer vote en las elecciones, ya que ha costado mucho trabajo de nuestras antecedentes.

  2. Interesante este post de nuestro compañero… su pregunta me ha hecho reflexionar sobre esa cuestión, siendo algo que no me había planteado antes, porque a mí esa paridad en los partidos políticos siempre me ha parecido un lavado de imagen del partido, en ofrecer una imagen pública deseable por la sociedad para obtener la mayor cantidad de votos. Coincido con lo que expone cuando relaciona el porcentaje de participación femenina según la ideología política, siendo la izquierda más progresista, por incluir la perspectiva de género en sus programas electorales. También comparto la opinión de María Dolores Miguel Amores cuando anima a las mujeres a dar su voto siempre en las elecciones, para mí hacer lo contrario, sería insultar la memoria de aquellas mujeres que dieron su propia vida para que tuviéramos ese derecho y el deber de expresar muy alto y muy claro nuestros deseos como ciudadanas.

  3. Esta interesante aportación me ha llevado a recordar cómo, con la llevada del nuevo gobierno de Pedro Sánchez a España, diferentes medios de comunicación han hablado de su composición resaltando que, por primera vez en la historia de nuestro país, éste está compuesto por mayor número de ministros mujeres que hombres… Algunos medios hablaron de evolución hacia el feminismo, otros de la repercusión del 8M, el fin del patriarcado… “una mano femenina dará cordura”… Es de valorar de forma positiva la presencia femenina dentro del gobierno pero considero que entrar de más en el tema también refleja una diferencia entre géneros… Más que cuestionar la paridad de género, creo conveniente apostar por reconocer la formación y preparación de la persona en relación al cargo, independientemente de su condición de género…

  4. En efecto, al igual que ocurre en cualquier parcela de la realidad social, a lo interno de las organizaciones políticas aún encontramos dinámicas que dificultan la participación de las mujeres en su seno: como los horarios de las reuniones, las constantes interrupciones, la devaluación de las capacidades femeninas y de sus opiniones políticas, la asunción de modelos de autoridad poco democráticos y amables, etc.

    Por ejemplo, en un Estudio publicado en 2014 en el Journal of Language Phsycology, se demostraba que es más probable que se hagan interrupciones cuando habla una mujer y que, además, se tiende a confiar más en lo que dice un hombre, con independencia del contenido. Con lo expuesto, no es raro que las mujeres se animen menos a participar en este tipo de espacios.

    Sin embargo, este hecho contrasta con las mayores cuotas de participación de las mujeres en los espacios de intervención vecinal. De hecho, durante la Transición en nuestro país, muchas mujeres encabezaron las luchas vecinales y se formaron como verdaderos cuadros políticos en base a la reivindicación de mejoras en la habitabilidad de los barrios. Asunto, este, no baladí; pues en lógicas de intervención social es más probable que se participe de espacios donde mejor se perciben las necesidades cotidianas y donde entendemos que nuestras propuestas serán mejor recibidas.

    Así que, aunque aún queda mucho por hacer, si definimos la política en términos amplios, y no solo exclusivamente en términos de participación institucional, podremos observar como cambia la tendencia a una mayor participación femenina. Lo cual nos lleva a reflexionar que cuando cambian las dinámicas y los espacios dejan de ser construidos en torno al tipo humano absoluto (masculino), aquellas personas situadas a los márgenes de lo normativo, participan más y mejor, quizás por estar más cómodas.

    Hace falta un cambio radical en las miradas y en las prácticas.

    Bustos Mendoza, B. (2006). El protagonismo femenino en las asociaciones vecinales de Alicante durante los años sesenta. Pasado y memoria, N. 5 (2006); pp. 289-294.
    Christopher F. Karpowitz, Tali Mendelberg, Lee Shaker. Gender Inequality in Deliberative Participation. American Political Science Review, 2012; 106 (03): 533 DOI:10.1017/S0003055412000329
    Escribano, J. J. G. (2011). El sexo excluido: mujer y participación política. Psicología Política, (42), 13-27.


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