La rentabilidad de los defectos de las mujeres.

El sistema patriarcal en el que vivimos establece que la valía de una mujer está determinada por su “belleza”. Es decir, que cuanto más cerca esté una mujer de los cánones de belleza oficiales, mayor será su valía como persona. Y esto ha sido así, no solo a lo largo de la historia de nuestra cultura, sino también en la práctica totalidad de las civilizaciones de todo el mundo. Sin embargo, este fenómeno nunca ha sido tan evidente como en el siglo XXI. Es ahora cuando los cánones de belleza empiezan a ser cada vez más exigentes e inhumanos, hasta el punto que muy pocas personas pueden alcanzarlo de manera “natural”. A esto hay que sumarle nuestro exposición a los medios audiovisuales. Constantemente somos bombardeadas con imágenes de personas “perfectas”.

Los hombres también están expuestos a este fenómeno, puesto que también en ellos se juzga la “belleza”. Sin embargo la presión social es menos acusada: en ellos no es ta importante, y el reconocimiento social lo pueden obtener mediante otras vías.

Todo lo anteriormente dicho es aprovechado por lo mecanismos propios de la economía capitalista. Surgen así la industria de la belleza, que ofertan multitud de maneras de “mejorar el aspecto”, a libre disposición del consumidor. Esta industria de la belleza es causa y consecuencia de que estos “estándares” sean tan exigentes y difícil de cumplir. Insinúan a la espectadora que su apariencia es defectuosa, para luego ofrecer una solución. Una solución que hay que pagar. Se trata de un negocio, y muy lucrativo.

Un sector que está cobrando cada vez más fuerza con el paso de los años es la cirugía estética. En julio de 2017, España era el duodécimo país en intervenciones estéticas, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética. En noviembre de 2018 se habían realizado 398.350 intervenciones, de las cuales, el 83,4% se practicaron a mujeres, y el 16,6% a los hombres. El número de pacientes masculinos está aumentando con respecto a años anteriores, aunque sigue constituyendo un porcentaje minoritario. Los precios variarán según la clínica y la Comunidad Autónoma, pero como ejemplo ilustrativo: en una clínica privada en Madrid, el coste del aumento de mamas es de entre 5.000 y 9.000 euros. Siendo así, no es de extrañar que el Portal de Estadísticas establezca que el valor de mercado del sector a nivel mundial es de nueve mil millones de euros.

La conclusión de lo anteriormente dicho es que, en una economía capitalista combinada con un sistema patriarcal, la belleza de las mujeres resulta ser un negocio altamente lucrativo. Los problemas aparecen con el intrusismo dentro del sector. Existen multitud de ofertas que se caracterizan por sus bajos precios. La realidad es que son operaciones llevadas a cabo por individuos que no son profesionales, y ofrecen sus servicios a un precio más bajo. El ejemplo más reciente que he podido encontrar está publicado por el diario El Español, el 21 de abril de 2019. Una joven de Palma de Mallorca se sometió a una depilación láser en el pubis. Sin embargo, debido a un mal uso de la maquinaria por parte de la persona que realizaba la operación, la anómala potencia del láser le provocó quemaduras de tercer grado. En ese mismo artículo recoge la declaración de un abogado que asegura que en entre abril y mayo (cuando tienen lugar el 50% de las intervenciones) la mayoría de las reclamaciones que llegan a su despacho están relacionadas con una mala praxis médica en operaciones de aumento de pecho. Según Carmen flores, presidenta de la Asociación del Defensor, ha aumentado el número de casos de negligencias en operaciones estéticas.

A modo de conclusión, cabe preguntarse por la integridad de un sistema que valora a sus ciudadanas por su físico, a la par que requiere del malestar de un porcentaje significativo de la población para poder funcionar.

Sacado de:
https://secpre.org/blog/item/espa%C3%B1a-12%C2%BA-pa%C3%ADs-del-mundo-en-intervenciones-est%C3%A9ticas-seg%C3%BAn-la-isaps

Sacado de:
https://www.clinicpoint.com/madrid/cirugia-estetica/mamoplastia

Sacado de:
https://es.statista.com/temas/3958/cirugia-y-medicina-estetica/

Sacado de: https://www.elespañol.com

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  1. Tras leer la entrada de Laura recordé un vídeo realizado por el canal de YouTube BuzzFeed LOLA, que me gustaría compartir en relación con su publicación.

    En él se cuestiona la idea actual que pretende transmitir el mercado de la belleza, plantea si realmente los productos cosméticos nos ayudan a expresar nuestra personalidad e individualidad y nos empoderan, como diversas marcas plasman en sus campañas publicitarias o bien, es una forma de acceder a nosotras sin que nos cuestionemos los inalcanzables cánones de belleza que nos imponen y que pueden desencadenar en múltiples problemas, como los trastornos alimenticios. Además, en el vídeo se cita un “estudio” sin base científica realizado a partir de una web de citas, que se difundió y comentó en un popular programa de radio, dicho “estudio” defiende que las mujeres alcanzan su culmen de belleza a los 18 años, mientras que los hombres pueden alcanzarlo hasta los 50 años. Es una prueba más de lo que pretenden hacernos creer a las mujeres para lograr que consumamos todo tipo de productos que prometen “mejorar” nuestra imagen, nosotras debemos estar jóvenes y atractivas siempre, si no dejaremos de ser productos deseables en una sociedad que nos valora exclusivamente por nuestro aspecto físico.

    Serrano, Beatriz. [BuzzFeed LOLA]. (28/11/2018). El MERCADO DE LA BELLEZA: ¿empoderamiento o capitalismo? [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=VJHsB96LONI

  2. A colación de esta entrada, debemos resaltar la sexualización del cuerpo femenino desde edades muy tempranas, que pretender instaurar en en la identidad de género de las mujeres la necesidad de estar bellas y jóvenes toda la vida. Hace unos meses, en el programa de “La vida con Samanta” apareció un nuevo tipo de negocio, importado de EEUU donde las niñas pueden ser “princesas por un día” y que están sustituyendo a los cumpleaños tradicionales.

    El procedimiento es que “reciben a las niñas con una bata, un turbante en el pelo y unas chanclas y, durante unas tres horas, las miman con una mascarilla y masaje facial, les hacen la manicura y la pedicura y las maquillan. Para reponer fuerzas les ofrecen una merienda chic a base de minicanapés con forma de corazón, tarta rosa de fondant y fuente de chocolate y, por último, las pequeñas se disfrazan con vestidos glamurosos o de princesas y ensayan una coreografía que, al final de la fiesta, enseñan a sus padres”.

    Es una clara muestra de cómo perpetuar un estereotipo y rol de género, condenando a las niñas desde muy pequeñas a estar atentas a su aspecto físico, por encima de cualquier otro asunto.

    Referencia:
    Mauleón, Amaia. (04/05/2014). Princesas por un día, ¿diversión inocente?. Faro de Vigo. Recuperado de https://www.farodevigo.es/sociedad-cultura/2014/05/04/princesas-dia-diversion-inocente/1016783.html

  3. El cuerpo de la mujer es vendido, en mayor o menor medida. Me recuerda leyendo esta entrada, una publicación reciente que he visto en Facebook de la necesidad de exponer a la mujer para vender determinados productos. Se hacía una denuncia pública en esta red desde el Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista: el punto 9 del decálogo para Identificar la Publicidad Sexista dice “Presenta el cuerpo de las mujeres como mero objeto, vinculándolo al producto o servicio sin mediar relación que lo justifique, como medio de sugestión al consumo (cosificación).” También, el otro día paseando, los escaparates bombardean con un cuerpo delgado… me paré a pensar ¿cuántas mujeres de las que conozco tienen esas medidas? Pues probablemente ninguna. ¿Por qué no se muestra la realidad de los cuerpos femeninos y sí los cánones extremadamente delgados? ¡Ojo! También la genética tiene mucho que decir, pero para encontrar en tu grupo de iguales mujeres con esas “medidas de escaparate”, tienes que tener un ojo muy observador.
    Y yo me pregunto… ¿hasta qué punto la imagen de una mujer (aparentemente guapa, delgada, joven…) vende determinados productos?

    La cultura occidental establece unos cánones de belleza extremadamente peligrosos. Sí, en el siglo XXI también mueren mujeres de hambre, como citaba Varela en 2008. Mujeres, que de una u otra forma son más vulnerables a los mensajes que diariamente reciben de su cuerpo. Y es que, desde pequeñas nos enseñan a estar guapas (también tomamos de referente a nuestras mujeres más cercanas a las que escuchamos constantemente hacer comentarios sobre su físico, a ir maquilladas, a comenzar la “operación verano”…) y nos enseñan a privarnos de ciertos alimentos, y nos enseñan que seremos alguien si estamos delgadas… pero no, no llegamos a ser alguien, quizás nos tratan como algo, y tratarnos de esa manera cosifica nuestras vidas.
    Al hilo de esta entrada en el blog, quiero invitaros a leer, y si os apetece a comentar, la que escribí sobre las enfermedades sociales como son la Anorexia y Bulimia (Gil, 2005).
    https://generoyeconomia.wordpress.com/2019/04/30/una-mujer-que-no-tenga-control-sobre-su-cuerpo-no-puede-ser-una-mujer-libre-margaret-sanger/?fbclid=IwAR3Gu13susCWEwkU2heyV5uB0encAy9Qd9q5FgglAB2lE3bGcmCo76gKfYA

    Gracias por de alguna manera, ponerle también palabras a lo que hacen con nuestros cuerpos.


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