TECHO DE CRISTAL EN LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS: GUARDIA CIVIL

La limitación impuesta y velada a las mujeres para ascender laboralmente, también llamado techos de cristal ha estado muy presente en prácticamente todas las áreas de empleo de la vida moderna. Poco a poco hemos podido ir rompiendo estos techos de cristal gracias a la lucha continua de mujeres que no se han rendido pese a las trabas impuestas de esta sociedad patriarcal. Desgraciadamente, aún queda trabajo por hacer, sin embargo, nunca queremos llegar a creer que una parte de estos lamentables baluartes dónde todavía existen techos de cristal puedan esconderse en las instituciones y organismos públicos. Lo que nos devuelve a la realidad que aún queda mucha lucha por delante y seguirá siendo igual de duro conseguir los mismos derechos de los que siempre han disfrutado los hombres sin que nadie les haya puesto nunca trabas.

Una de estas instituciones en España es la Guardia Civil.

La Guardia Civil, que pronto cumplirá 175 años se encuentra a caballo entre su naturaleza militar y sus funciones semejantes a una policía pública. Y es, esta situación la que favorece esta desigualdad enraizada en la que las mujeres se encuentran desprotegidas ante la discriminación, así como el acoso, por no contar con los organismos de control y regulación de derechos que se encuentran en el resto de organismos públicos.

Con más de 75 mil agentes por toda España, sólo un 7,27 por ciento de estos son mujeres, cifra que se complica en suboficiales con un 2,9 por cierto, muy cerca de la cifra de oficiales dónde sólo las representa un 3,7 por ciento. Por el contrario, en el resto de fuerzas del estado, tanto policía como fuerzas armadas estas cifras son casi el doble.

En la siguiente imagen obtenida de Diario.es podemos observar el alcance real de estas cifras en los niveles jerárquicos de este estamento:

Sólo hace 30 años desde que una mujer luchó por unirse a las fuerzas de la Guardia Civil como la primera mujer Guardia Civil de España, pero al contrario de lo que podríamos pensar, en estos 30 años no se han dado los pasos necesarios en políticas de conciliación laboral y familiar ni en acoso laboral.

Los techos de cristal no son una simple actitud de discriminación que impide a las mujeres ascender sino una intrincada red de múltiples trabas que se unen. No sólo las guardias civiles deben soportar el peso de la discriminación ni el acoso anteriormente mencionado, si no la absoluta negligencia de sus mandos en querer eliminar estas injusticias.  En 2017 la media de investigaciones de acoso laboral y sexual archivadas por la Guardia Civil fue del 77,5 por ciento, lo cual no significa que el resto tenga más que simples medidas disciplinarias. A pesar de los protocolos antiacoso activados desde el año 2013.

El futuro utópico en el que el feminismo sea un recuerdo de la necesidad del pasado aún dista mucho de ser verdad, en palabras de Judith Butler: “Los roles masculinos y femeninos no están fijados biológicamente, sino que son socialmente construidos”

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/01/11/5a56657b268e3eed3f8b45eb.html

https://www.eldiario.es/sociedad/cristal-Guardia-Civil-oficiales-autoridad_0_857765044.html

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/03/07/la_guardia_civil_archiva_de_sus_actuaciones_contra_acoso_laboral_sexual_80154_1012.html

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  1. en correlación a lo citado de Judith Buttler, los roles masculinos en la guardia civil estan construidos y fijados desde una mente biologicista, franquista, patriarcal, misogina, homofóbica, violenta, …que justifica la baja presencia de mujeres y todo el acoso sexual que no se ve, que no se denuncia y que las que sí denuncian, saben que estarán estigmatizadas y quizás indefensas para poder seguir en el cuerpo de la guardia civil. Porque la cúpula y todos los poderes que existen en el cuerpo son herederos, perpetuadores de una dictadura, de políticos adeptos al régimen franquista, militares o los herederos puestos por ellos, que desempeñaron cargos con Franco, así hay una serie de justificaciones, carta blanca para justificar abusos, violaciones, vejaciones, discriminaciones,… que si no hay un seguimiento y penas sancionadoras y de cárcel para todos los hombres que realizan actos como los citados, poco podremos avanzar.
    El gobierno tiene que implicarse para que no existan estos casos, el movimiento feminista no puede dejar de apoyar a las compañeras de la guardia civil, la lucha por los derechos de las mujeres en todas las esferas masculinizadas y hegemónicas deben estar siempre en “pie de guerra”.

  2. Situaciones como estas nos hacen pensar que hace falta una perspectiva de genero trasversal. Habrá quien diga que las mujeres llevan poco tiempo en este cuerpo de seguridad y que por ello no han alcanzado puestos de mayor autoridad, pero estoy segura de que el tiempo es solo uno de los muchos aspectos necesarios para hacer carrera en la Guardia Civil. En los últimos años la Guardia Civil ha comenzado a disponer de chalecos antibalas para mujeres, la cuestión que surge enseguida es ¿qué se ponían las mujeres? Pues es sencillo, se ponían los chalecos creados para la fisionomía masculina e intentaban sobrellevar la incomodidad y los dolores que les ocasionaba esta prenda a aquellas mujeres que tuvieran una talla grande de pecho. No es justo que una mujer que se juega la vida y que por ello deba llevar chaleco antibalas, tenga que lidiar con problemas para respirar o de movilidad en el ejercicio de sus funciones. Hasta mediados del 2018 unicamente había un centenar de chalecos para toda España (2 o 3 por provincia), esto muestra una falta de atención absoluta a la realidad de todas las mujeres que integran la Guardia Civil. Tampoco es necesario que tenga que tener el mismo nivel de abastecimiento de chalecos para mujeres que para hombres, pero sí sería recomendable que contemplases el porcentaje en que las mujeres aspiran y logran entrar en el cuerpo de seguridad y tras ello, actuar en consecuencia.

    Fuentes
    El Cofindencial Digital (13-02-2018) https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/seguridad/chalecos-antibala-mujeres-Guardia-Civil/20180212181727088394.html

  3. El ascenso a puestos de poner dentro de todas las áreas del empleo, tanto públicos como privados, ha estado y está asociado al hombre y no porque el hombre esté más capacitado para hacerlo sino porque vivimos en una sociedad patriarcal donde el poder y la autoridad la ha tenido siempre el género masculino, ligado la asociación de cuidados y tareas domésticas al género femenino. Todo ello explica el famoso techo de cristal. Hoy día, la sociedad se ha quitado la venda y poco a poco se está haciendo visible una brecha que lleva calando en la sociedad femenina desde hace décadas. Gracias a la visibilización de estos problemas se están comenzando a poner cartas en el asunto, como por ejemplo, mediante las medidas de acción positivas, las cuales tienen como consecuencias el aumento del número de mujeres en puestos de poder, demostrando que pueden hacerlo de igual manera y con los mismos logros que los hombres.

  4. Ciertamente es desalentador que sean instituciones y organismos públicos los que sigan presentando un alto grado de discriminación hacia las mujeres. Y ya no en un sector como el de la seguridad –ligado a la fuerza física- sino el de la justicia, por poner un ejemplo, de gran trascendencia social, en el que las cotas de poder siguen siendo masculinas. Claro que la Guardia Civil, y en igual medida el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, son estructuras muy jerarquizadas, en las que la representatividad femenina es escasa porque no sólo tienen dificultades para acceder (y una vez dentro, para conciliar), sino que son inexistentes en los altos mandos, como muestra la gráfica.
    Sin embargo, yo sí creo que los techos de cristal sean fundamentalmente una actitud de discriminación. Los avances legales se dan, se crean órganos que velan por la igualdad (existe un área de Mujer e Igualdad en Guardia Civil y el Observatorio Militar para la Igualdad entre Hombres y Mujeres en las Fuerzas Armadas), se diseñan Protocolos contra el acoso.¿De qué depende que se le dé contenido a todos estos instrumentos y tengan capacidad de actuación? Obviamente, de aquellos en cuyas manos está la toma de decisiones (que siguen siendo los hombres en estos cuerpos de seguridad).
    A mi parecer, y como ocurre en otros sectores de la sociedad, se responde con ellos más a objetivos formales que a la necesidad de introducir la perspectiva de género en la misma estructura y funcionamiento de estas instituciones.
    El pasado día 29 de enero, se publicaba una noticia esperanzadora: el instituto armado de la Guardia Civil elabora un nuevo protocolo de acoso sexual y por razón de sexo, incorporando una asesoramiento con perspectiva de género y confidencial (https://m.eldiario.es/sociedad/Guardia_Civil-genero_0_862314326.amp.html). Pretende con ello modificar la estrategia actual (que no funciona si atendemos al número de denuncias archivadas) ¡¡¡Bienvenido sea!!!! Las normas son sólo el principio, el verdadero trabajo empieza después.


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