Nuevos retos para le economía feminista

Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas“. Mary Wollstonecraft, filósofa y escritora inglesa del siglo XVIII.

Durante las últimas décadas el rol femenino respecto a la participación en la economía ha cambiado sustancialmente, en la actualidad las mujeres son agricultoras, trabajadoras en la industria, científicas, ingenieras, investigadoras o programadoras web y realizan numerosos trabajos que hace unos años no tenían ni siquiera un nombre en género femenino.

El trabajo femenino tiene una fuerza indiscutible en la economía mundial, desde la industria al sector primario, el trabajo doméstico, el sector servicios y las ventas, las trabajadoras migrantes o aquellos oficios no remunerados pero tan necesarios como aquellos relacionados con los cuidados. A pesar de lo anterior siguen existiendo tremendos hándicaps para poder desarrollar verdaderamente un mercado laboral feminista que asegura una igualdad real de acceso al empleo para todas las personas y sin que la condición género sea un impacto negativo en las mujeres.

La actual situación económica mundial, europea y española obliga a la necesidad de crear un entorno adecuado para conseguir llegar a una participación igualitaria y total en todas las esferas laborales. Entre estas medidas la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing que fue configurada y ratificada por los Estados miembros en 1995, comenzó a dar visibilidad a los problemas acarreados entre mujeres y economía como uno de sus puntos clave. Entre los puntos clave que los 189 gobiernos consensuaron en llevar a la práctica, pueden platearse los siguientes objetivos específicos que persiguen implementar el papel de las mujeres en el desarrollo de la economía mundial:

  • Eliminar todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la vida pública y privada. Esto implica realizar políticas de corresponbilidad en el hogar, igualdad real en el acceso al trabajo y una tranformación del desarrollo sostenible basado en el principio de igualdad de mujeres y hombres.
  • Promover y proteger el pleno disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las mujeres a lo largo de su vida, entre ellos el derecho al trabajo, vivienda e independencia.
  • Reconocer y difundir que algunas mujeres enfrentan barreras especiales que obstaculizan su participación plena y en pie de igualdad en la sociedad, siendo al acceso a una economía digna y sostenible uno de los pilares y trabas de esta desigualdad.
  • Incluir el principio de la igualdad para todas las personas a través de un crecimiento económico amplio y sostenido en el contexto del desarrollo sostenible para sustentar el desarrollo social y la justicia social. 
  • Proveer de recursos financieros para fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales, subregionales, regionales e internacionales para luchar por la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades.

Veinticinco años han pasado desde los compromisos y objetivos de esta cumbre de referencia, sin embargo, en la actualidad, los derechos económicos de la mujer siguen en boga de las teorías económicas feministas en especial aquellas que se relacionan con los derechos económicos femeninos, el fomento de una economía igualitaria y sostenible y, sobre todo, la desmesurada diferencia en cuanto a la pobreza y la falta de derechos en el trabajo de la tierra. El acceso a la educación es otro pilar fundamental como fuente de igualdad social, en especial a la formación secundaria y universitaria.

Por último se hace necesaria una renovación y actualización del compromiso, acordando políticas mundiales que vayan de la mano en cuanto a lo económico y social, asegurando un desarrollo sostenible e integrando nuevas corrientes que en la actualidad cobran auge entre las nuevas generaciones como el ecofeminismo y los movimientos verdes capitaneados por mujeres. La renovación y actualización de estos retos serán el brazo precursor de la igualdad de género en la esfera económica y ello dará sus frutos en el bienestar de la población mundial en comunidades y hogares, huyendo de la polarización norte-sur e integrando los aspectos positivos que supone el desarrollo de una economía global y mundial.

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Un Comentario

  1. A la luz de todos los tratados internacionales, vemos como cotidianamente, los derechos de las mujeres son ignorados en pro del crecimiento y riqueza de las naciones, los ejemplos sobran, están cotidianamente a lo interno de las casas y también en las fábricas como en la actividad agrícola. Bastará mirar cómo se desplazan poblaciones migrantes a realizar actividades de corte de fruta en comunidades agricolas, trabajando a destajo y sin muchos derechos en actividades que los llamados ciudadanos ya no quieren realizar; miles de poblaciones se desplazan a realizar estas labores y a recibir muchas veces tratos discriminatorios donde son mayormente afectadas las mujeres, las certificaciones de calidad no alcanzan muchas veces a verificar cómo las actividades de producción validan la dimensión humana como fundamental. Queda aún muchos caminos por recorrer.


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