La crisis como oportunidad de cambio

Me gustaría finalizar mi intervención en el blog ahondando de nuevo en el tema de la crisis. La publicación debe leerse con vistas a un pasado reciente puesto que hay algunas ideas que no encajan realmente en la actualidad pero si en aquel momento de reconstrucción.

A menudo es difícil encontrar el lado positivo de cada obstáculo que nos impide avanzar, es muy difícil sacar fortalezas a una situación que nos viene de espalda. No obstante, no debemos olvidar que cuando se cierra una puerta, se abre una ventada y que en cada crisis existe una oportunidad.

Las actuales crisis globales alteran la forma habitual en que opera el mundo en cualquiera de sus distintas facetas. Si ponemos una mirada crítica, una crisis como ésta puede sacar a la luz el coste de mantener como si tal cosa un sistema económico globalizado que va acompañado de una creciente desigualdad. De hecho, es precisamente en tiempos como éstos, cuando los viejos modelos se fracturan y generar un cambio se hace más factible, permitiendo que tanto mujeres como hombres desplieguen todo su potencial  creando alternativas más justas e igualitarias. Algo evidente que nos deja comprobar esta crisis global es que el modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico no garantiza ni la cohesión social ni el desarrollo de la sociedad de bienestar ni mucho menos el avance hacia una sociedad igualitaria.

Las oportunidades existen para quienes las saben aprovechar. Para explotar el potencial de cambio, como ciudadanía, debemos reaccionar. Para ello es necesaria la contribución de todas las personas, así como la planificación, utilización y distribución equitativa de todos los recursos. Sin embargo no es tan sencillo, aparte de las esperadas resistencias que conllevan los cambios, gobiernos y organismos no cesaran en su empeño de salvar el sistema actual más que adaptándose a las nuevas necesidades y tiempos. Por supuesto, las ideas novedosas que se formulan desde perspectivas feministas no comulgan con esa “permanencia” del orden establecido. Las personas que compartimos esta visión de la vida nos gustaría seguir unos criterios para este nuevo reformulamiento que tuviesen en cuenta la igualdad –y sus consecuencias- de género y la sostenibilidad medioambiental en pos a un modelo mucho más justo, sostenible y equitativo. El ‘estallido’ de la crisis ha puesto sobre la mesa las incoherencias respecto al compromiso político de nuestro país con la igualdad, y aunque hemos visto cómo en determinados ámbitos se ha utilizado como coartada para frenar el avance de políticas sociales es importante hacer un llamamiento al entendimiento de que en un momento como el actual en el que se están redefiniendo criterios para un nuevo modelo de desarrollo es imprescindible asentar las bases de manera correcta. La incorporación de la igualdad de género como estrategia de desarrollo que impregne las políticas públicas es una cuestión de rentabilidad social y de eficiencia económica y además garantiza la eliminación de los desequilibrios e ineficiencias del sistema.

Es curioso como desde el feminismo, movimiento al que se le acusa de estar desfasado o de luchar por causas “no tan importantes” puede plantear alternativas en momentos tan cruciales e importantes como lo es el desarrollo de un nuevo sistema. Un grupo de mujeres profesionales (académicas, investigadoras, activistas, etc.) feministas inició un proceso de debate que ha quedado plasmado en el manifiesto “Igualdad de género frente a la crisis económica”[1]. Pasamos a continuación a leer los planes de acción que se contempla en el manifiesto.

Propuesta feminista ante la crisis

El Plan de acción contra la crisis contempla cinco ejes:

  1. Equidad de género en el fomento del empleo y en la protección del desempleo

En lugar de mantener artificialmente actividades improductivas y depredadoras del medio ambiente, deben crearse empleos cualificados en sectores competitivos y socialmente necesarios, permitiendo la ubicación de la mano de obra más cualificada y la formación y atención de todas las personas. Para ello exigimos:

  • Condiciones de igualdad de género en las empresas para las adjudicación de los proyectos con subvenciones públicas, incluyendo la exigencia de planes de igualdad.
  • Subsidios de desempleo para todas las personas sin prestaciones.
  • Inclusión de las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social.
  1. Equidad de género en la protección social y en la garantía de derechos fundamentales
  • Prestaciones especiales para familias monoparentales.
  • Aumento del fondo de garantía de pensiones de alimentos impagadas hasta el salario mínimo interprofesional.
  • Aumento de las pensiones no contributivas hasta el mínimo de las contributivas.
  • Habilitación de recursos para atención a las víctimas de violencia de género, incluyendo prestaciones económicas adecuadas.
  • Medidas especiales para la protección e inmunidad de las inmigrantes.
  • Aumento de los recursos para la prevención y persecución de la violencia de género, acoso sexual y demás actitudes masculinas violentas
  1. Plan integral de servicios públicos
  • Universalización de la educación infantil pública desde los 0 años.
  • Sistema público universal de atención a la dependencia.
  • Ampliación de los recursos para la educación y la sanidad, con especial atención a la gratuidad de todos los servicios y a la igualdad de género.
  1. Reforma del sistema de impuestos y prestaciones para el cambio a una sociedad de personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad
  • Eliminación de todas las prestaciones para el cuidado incompatibles con el trabajo asalariado, y en particular del artículo 18 de la ley de Dependencia.
  • Reforma de los permisos de maternidad y paternidad para que ambos sean iguales, intransferibles y con la misma parte obligatoria.
  • Eliminación de la tributación conjunta en el IRPF.
  • Eliminación de las medidas de fomento del empleo a tiempo parcial.
  • Medidas para la racionalización de horarios: disminución del máximo de horas semanales de trabajo con restablecimiento del cómputo semanal; eliminación de los topes de cotización a la Seguridad Social y demás incentivos a las jornadas demasiado largas.
  1. A nivel global, inclusión de la igualdad de género en las relaciones internacionales

Para el cambio hacia un desarrollo humano, social y económico sostenible a nivel mundial, es imprescindible la liberación de las mujeres en todos los países. La igualdad de género es un elemento clave para hacer posible ese otro mundo que todas las personas progresistas imaginamos. En particular, la condonación de la deuda de los países en vías de desarrollo que asuman un compromiso efectivo con la igualdad de género y con la preservación del medio ambiente.

Quisiera finalizar con una reflexión y es que, pasado el nubarrón pero indudablemente aun navegando entre aguas turbias, no hubiese sido positivo para la ciudadanía en plural la aplicación de un enfoque feminista en las propuestas para la recuperación económica. Quizás hoy estaríamos un poco más cercanos a una realidad más igualitaria y quién sabe, de cuidado del medio ambiente y el planeta…. O quizás no.

[1] Se puede leer en el sitio http://e-mujeres.net/opinion/igualdad-genero-frente-crisis-economica

Recursos consultados:

Alberdi, I. (2009). “La situación económica mundial pone de relieve la necesidad de empoderamiento de las mujeres” en Emakunde, nº77, pp.6-9. <http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/sen_revista/es_emakunde/adjuntos/Emakunde77.pdf> [Consulta: 11 de mayo de 2016]

Castro, García., C. (2009). “Económica sostenible: no sin igualdad de género” en Emakunde, nº77, pp. 14-17.

<http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/sen_revista/es_emakunde/adjuntos/Emakunde77.pdf> [Consulta: 11 de mayo de 2016]

Larrañaga, M. (2009). “Una oportunidad para impulsar cambios” en Emakunde, nº77, pp. 10-13. <http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/sen_revista/es_emakunde/adjuntos/Emakunde77.pdf> [Consulta: 11 de mayo de 2016]

Plataforma Feminista ante la Crisis. (2009) “Salir del túnel con perspectiva feminista” en Emakunde, nº77, pp. 18-21.

<http://www.emakunde.euskadi.eus/contenidos/informacion/sen_revista/es_emakunde/adjuntos/Emakunde77.pdf> [Consulta: 11 de mayo de 2016]

 

 

 

 

Mujeres +45: estrategias ante la crisis

Sobre las consecuencias de la crisis económica en nuestro país es algo de lo que hoy no se duda aunque podamos discrepar o tener ideas diferenciadas sobre cuando empezó o terminará. La fecha de inicio de ésta en España se fija en 2008 aunque quienes entienden de la materia indican que se podía prever un tiempo antes. De igual forma se dice que salimos de ella en 2014 pero difícilmente podemos creer en ello dada las altas tasas de desempleo (uno de los indicadores para medir la recesión económica) que azotan las estadísticas nacionales.

Uno de los aspectos más llamativos, del cual me gustaría hacer tema de esta intervención, es la repercusión que ha tenido para las mujeres españolas mayores de 45 años[1]. Según el III Informe sobre “Mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral” de la Fundación Adecco:

Desde que comenzara la crisis en 2007, las mujeres mayores de 45 años están desempeñando un gran protagonismo a la hora de afrontar la recuperación económica. Entre 2008 y 2015, más de un millón de mujeres de esta edad, que eran ajenas al mercado laboral, se han incorporado al mismo, en busca de un empleo que les permitiera contrarrestar la pérdida de ingresos en los hogares. (Fundación Adecco, p.1)

Aunque puede resultar extraño comprender el por qué mujeres de estas características –en un gran porcentaje amas de casa, más cercanas por el período vital en el que se encuentran al retiro y el descanso- decidan incorporarse por primera vez al mercado laboral deja de serlo si aplicamos una visión de género: dado la sacudida a la economía y el consecuente resentimiento de los hogares, las mujeres aparecen para contrarrestar la pérdida de ingresos. Muchas son las personas que han visto mermados sus ahorros e incluso han perdido su empleo. Hogares familiares a los que se retorna debido a la imposibilidad de hacer frente a las responsabilidades, muchos de ellos dependientes de un solo sueldo en numerosas ocasiones. Quizás en este contexto es fácil distinguir entre la tasa de paro masculina y la tasa de paro femenina: la primera, de tipo coyuntural, debido a las circunstancias que acarrea la situación económica que nos engloba; mientras que la tasa de paro femenina es estructural ya que viene originada por una desigualdad en las estructuras entre hombres y mujeres[2]. En cualquier caso y volviendo al tema que nos ocupa, la carga –responsabilidad- de la esfera privada sobre el hombro de las mujeres como se ha mencionado anteriormente en otros posts de este blog, provoca que en circunstancias tan difíciles como pueden suponer las dificultades económicas, las mujeres asuman la responsabilidad de poner solución a esta situación. No es difícil imaginar que, en situaciones extremas las soluciones también lo serán y por tanto pueden aparecer factores de riesgo. La búsqueda del primer empleo tiene lugar en un entorno donde existe mayor riesgo de exclusión y precariedad laboral lo que afecta a sus posibilidades de vivir en condiciones de dignidad, igualdad y sin pobreza. La crisis tiene consecuencias económicas y sociales especialmente graves para las mujeres, todas ellas están especialmente expuestas al riesgo de exclusión social y laboral. En particular las de este período de edad pues a su falta de experiencia hay que añadir otras circunstancias como bajo nivel formativo o escasos recursos económicos.

Podemos aventurarnos a introducir un debate sobre hasta qué punto estos hechos suponen una carga para el bienestar físico y emocional si pensamos que al llegar a casa les espera “la otra jornada”[3]. No es mi intención por ser otro tema tan amplio y a la vez estudiado, que daría para un blog entero.

Ni que decirse tiene que del mismo modo se adoptan también otras estrategias como es el caso de las mujeres de edad más avanzada, en torno a los 65 años, basadas también en la unión y la cohesión familiar. Hablamos generalmente de abuelas que cuidan de sus nietos y nietas ante la imposibilidad del resto de familiares para hacerse cargo de las criaturas. Esto nos parece normal puesto que seguro conocemos algún caso o incluso hemos recurrido a tal ayuda. El problema surge cuando la carga empieza a ser tan pesada que se pone en riesgo la salud de la protagonista en brindar ayuda: ya hoy se habla de un síndrome, el de la abuela esclava, que no es más que la aparición de síntomas somáticos y psicológicos ante una sobrecarga emocional y física.

Para concluir podemos sintetizar que todo hecho tiene sus sombras y luces, ya que de por sí que estas mujeres accedan por primera vez al mundo laboral es algo muy positivo. Deja de parecer tan maravilloso cuando, centrándonos en las circunstancias, aparecen cómo y por qué intentan inscribirse en este nuevo mundo… y cuáles son sus consecuencias.

[1] Al mismo tiempo, se indica en este informe que 792.000 mujeres menores de 30 años se han retirado del mercado laboral, probablemente ante la falta de expectativas profesionales; algunas prolongando su etapa académica; otras, marchándose al extranjero en busca de mejores condiciones, etc. Además, frente a esa cifra, solo 2.700 hombres de 45 años están buscando su primer empleo. (Fundación Adecco, p.1)

[2] Otros datos vienen a corroborar esta hipótesis:

  1. Las mujeres duplican las tasas masculinas de permanencia en la búsqueda de empleo, debido a una doble discriminación por sexo y edad, mostrando mayores dificultades para acceder y promocionar en el empleo y una mayor permanencia en el desempleo de larga duración.
  2. Las diferencias retributivas y la temporalidad que afectan directamente a la protección social de las mujeres se manifiestan en las situaciones de crisis económica, como la actual, de manera más contundente.
  3. Del total de personas desempleadas que perciben prestaciones por desempleo, sólo el 40% son mujeres, con una cuantía media diaria un 15% inferior a la de los hombres desempleados.
  4. Las medidas de reducción del déficit público, que llevaron aparejada una reducción salarial de las personas empleadas en la Administración Pública, afectaron en mayor medida a las mujeres por su mayor presencia y porque el promedio salarial que perciben en el empleo público también es inferior al de los hombres.
  5. Las condiciones laborales más precarias de las mujeres (trabajo a tiempo parcial, temporalidad, desempleo de larga duración, dificultad de acceso al empleo en la edad madura…), sumadas a las interrupciones de la carrera profesional para el cuidado de hijos y familiares, condicionan su acceso a la protección social y a las pensiones, de ahí que se acojan favorablemente las medidas de acción positiva (necesarias para corregir la discriminación sufrida por las mujeres en el mercado de trabajo). (Martínez Barroso, 2012: pp. 22-23)

[3] Sobre la doble jornada de las mujeres hay mucha investigación y trabajo realizado de importante interés. Animo a quien le llame la atención el tema a ahondar sobre este concepto.

Recursos consultados:

Fundación Adecco. III Informe #Empleoparatodas: mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral. <http://www.fundacionadecco.es/_data/SalaPrensa/SalaPrensa/Pdf/754.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

Gil, S. (2015). “Las mujeres mayores de 45 años, se llevan casi todo el empleo creado” en Azimut. <http://fundacionadecco.org/azimut/las-mujeres-mayores-de-45-anos-protagonistas-del-nuevo-empleo/> [Consulta: 3 de mayo de 2016]

Liñán, E. Síndrome de la abuela esclava. <http://www.elpuertodesantamaria.es/pub/igualdad/ago12/abuela_esclava.pdf> [Consulta: 3 de mayo de 2016]

Martínez Barroso, M.R. (2012). “La crisis económica y social en Castilla y León. Problemas y respuestas jurídicas” en Revista Jurídica de Castilla y León, nº28. <www.unav.edu/matrimonioyfamilia/…/31019_Martinez_RJCL2012_Crisis.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

Parlamento Europeo. (2011) Situación de las mujeres que se acercan a la edad de jubilación. <http://www.ccoo.cat/ceres/documents/recull_legislatiu/12288.pdf> [Consulta: 4 de mayo de 2016]

Parlamento Europeo. Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (2010). Informe sobre el papel de la mujer en una sociedad que envejece. <http://www.lrmcidii.org/wp-content/uploads/2011/02/parlamento-informe-mujer-envejece.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

 

¿A quién pertenece el cuerpo de las mujeres? Una pequeña reflexión

Mi aportación emerge al hilo del debate surgido en clase en una de las sesiones con Celia en la que una compañera nos comentaba una experiencia entre su círculo de amistades un fin de semana cualquiera, un debate entre amigos sobre la desigualdad de las mujeres en relación con el empleo y las posibles medidas para salvaguardar esas diferencias. Nuestra conversación acabó llegando a la actualidad, al retroceso que ha tenido lugar en la generación adolescente y como además esta situación había empeorado por el uso de las nuevas tecnologías. No es la primera vez que escucho estos argumentos y estoy segura de que vosotros y vosotras tampoco. Como no podía ser de otro modo, terminamos desviando el tema hacia Instagram y el uso que le dan concretamente las chicas a esta red social. De cómo hay una exposición evidente del cuerpo, de su intimidad, de una sexualidad incipiente que, y aquí comienza mi reflexión, no está ni resuelta ni permitida por la sociedad para las mujeres. Lo que primeramente me llamó la atención es como quienes estábamos allí presentes, sin excepción de mi misma, volvemos a caer en el tópico de la culpabilización: somos seres sexuados y la sexualidad es una parte innegable de nosotros mismos. Otra cosa es como la gestionemos y quizás fotos eróticas de jóvenes adolescentes no es la manera idónea para expresar esa sexualidad pero tampoco podemos pedir algo mucho más sofisticado cuando no cuentan con herramientas ni recursos para manifestar de manera más saludable esta parte innata del ser humano, algo tan básico como educación sexual. Aquí es evidente la distinción entre hombres y mujeres: si a los hombres, quizás hoy no de manera tan evidente, se les anima a experimentar su sexualidad y a disfrutar de ésta plenamente, a nosotras, mujeres, se nos pide decoro y discreción, que nos protejamos nosotras mismas de un peligro aún no definido de manera muy clara. Llegando un poco más allá, solo apremiamos la belleza física en las mujeres. Se nos educa para ser guapas, para ser delgadas, para ser jóvenes, etc., el culto al cuerpo está a la orden del día y cada vez más come terreno también de la autoestima masculina… pero, sí enseñamos a nuestra juventud que lo que se premia es el aspecto físico, ¿pretendemos que suban fotos estudiando en la biblioteca? Es la hipocresía de la sociedad, como lo es también la apropiación del cuerpo de las mujeres. No nos engañemos, no somos autónomas ni dueñas de nuestros cuerpos: del mismo modo que se nos niega nuestro derecho a vivir nuestra sexualidad y por lo tanto experimentarnos y expresarnos como nos plazca, éstos –nuestros cuerpos- están a disposición del goce masculino: están mal esas fotos de Instagram pero pones la tele, acudes al quiosco y solo ves imágenes de mujeres escasas de ropa (y no voy a hablar de los estándares imposibles de belleza a los que pertenecen porque eso da para otra entrada), podemos ser madres sí pero que no se nos ocurra dar el pecho en público… La expresión de la sexualidad femenina está bien cuando está ejercida desde el deseo de otros nunca cuando nace desde nosotras mismas. Esto me hace ahondar más en que nuestros cuerpos hayan llegado quizás a convertirse en un “arma” política, y se me viene a la cabeza una parte concreta, que es el pecho, y un ejemplo evidente de esto, FEMEN. Este grupo reivindicativo nos podrá gustar más o menos y quizás su estructura es criticable, para mí lo es,  pero lo que cierto es que generan mucha polémica para ser solo un grupo de mujeres que hacen resistencia pacífica: llegan a un sitio (por supuesto, no elegido al azar porque para algo hacen protesta y necesitan levantar ampollas) y muestran el pecho, muestran el pecho para manifestarse en contra de algo. Fijándonos en las represalias que suscitan (exageradas, en mi opinión) creo que evidencia de manera muy significativa todo lo que se ha venido tratando en esta reflexión. Quizás es hora de que nos planteemos como vivimos realmente desde nuestros cuerpos de mujer, que es elegido, que no y como nos repercute esto.

Por último me gustaría concluir tomando a la compañera como ejemplo y espero que no se moleste por la licencia que me voy a tomar porque no va para nada con mala intención. Ella finalizó su intervención hablando de como generalmente se nos acusa de  feminazi o hembrista (conceptos que se empiezan a emplear de manera muy reiterada) y puntualizó en que era feminista pero no radical porque los extremos no son buenos ni para un caso ni para el otro. A mí sí me gustaría posicionarme y afirmar que soy feminista radical: Soy feminista radical porque no hay nada de malo en creer fervientemente en la idea de que las mujeres y los hombres somos iguales.

Algunos artículos interesantes sobre esta temática:

– Camerlo, S. (2012). “Lo tuyo es mío y lo mío es mío: la apropiación del cuerpo femenino” en La letra partida. 2 de diciembre de 2012. <http://www.laletrapartida.com.ar/con-esta-letra/sociedad/de-profundis/51-lo-tuyo-es-m%C3%ADo-y-lo-m%C3%ADo-es-m%C3%ADo-la-apropiaci%C3%B3n-del-cuerpo-femenino.html?showall=&limitstart=>

– García, A., MdelC. (2004). “La apropiación” en Letras. Vol.8, enero. <http://www.jornada.unam.mx/2004/01/08/ls-cuerpo.html>

Sobre FEMINAZIS y HEMBRISTAS:

Mujer Lisérgica. “Rush Limbaugh quien inventó la palabra feminazi”. 20 de abril de 2016. [Facebook]. <https://www.facebook.com/Mujerlsd/photos/a.832665990134914.1073741828.832610293473817/972587436142768/?type=3&theater> [Consulta: 27 de abril de 2016]

Algunas recopilaciones de noticias sobre FEMEN, desde dos puntos de vista:

El País: <http://elpais.com/tag/femen/a/>

LibertadDigital: <http://www.libertaddigital.com/organismos/femen/>