LA SEGREGACIÓN LABORAL POR RAZÓN DE GÉNERO

La segregación en el mercado de trabajo hace referencia a la representación de hombres y mujeres en las diferentes ocupaciones: trabajan en sectores distintos y ocupan cargos diferentes. Las mujeres sistemáticamente se encuentran concentradas en aquellas ocupaciones marcadas por una mayor inestabilidad, menor salario y menor reconocimiento.

La segregación laboral se manifiesta de dos maneras diferentes: segregación horizontal  y segregación vertical. La segregación horizontal significa que las mujeres se concentran en ciertos sectores de actividad y en ciertas ocupaciones, y la segregación vertical supone el reparto desigual de hombres y mujeres en la escala jerárquica, concentrándose los empleos femeninos en las escalas inferiores.

Una forma clara de evidenciar esta realidad es el estudio de los datos estadísticos que tenemos a nuestra disposición. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2016, del total de ocupados en España, 10.000.800 fueron hombres y 8.340.800 fueron mujeres.

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En términos absolutos, la ocupación mayoritaria para las mujeres es la de trabajadoras de los servicios de restauración, personales, protección y vendedoras, que emplea 2.470.400 mujeres. Para los hombres, la principal ocupación es la de artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción, con 1.903.800 hombres empleados.

Hay que destacar la proporción de mujeres en algunas de las ocupaciones, por ejemplo, las empleadas contables, administrativas y otras empleadas de oficina suponen un 66%, y las que ocupan puestos en ocupaciones elementales, es decir, trabajadoras no cualificadas, suponen casi un 60%.

Con respecto a las ocupaciones donde las mujeres no tienen mucha o casi ninguna representación son las siguientes: trabajadoras cualificadas en el sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (18,91%), artesanas y trabajadoras cualificadas de las industrias manufactureras y la construcción (7,69%), operadoras de instalaciones y maquinaria y montadoras (12,69%), y por último, las empleadas en ocupaciones militares (8,88%).

He de hacer una especial mención a las directoras y gerentes, ya que, aunque cada año aumentan su número, siguen siendo muy pocas con respecto a los hombres. En 2016 fueron 234.000 mujeres las que ocupaban estos puestos, suponiendo un 31,19% respecto a los hombres.

El motivo que explica la desigualdad de género en las empresas o en la política, es el llamado “techo de cristal”, el cual es una metáfora para referirse a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad. A esto añadimos otra barrera como la falta de visibilidad femenina, ya que provoca muchos prejuicios sobre las capacidades de las mujeres para acceder a esos puestos de responsabilidad o recibir galardones por su trabajo.

Por otro lado, la infravaloración tradicional del trabajo de las mujeres hace que éstas necesiten de más esfuerzo para estar igual de legitimadas, llegando a estar en muchas ocasiones sobrecualificadas para los puestos que desempeñan.

Todo esto perjudica de forma importante a las mujeres, ya que reduce sus oportunidades y genera diferencias de ingresos con respecto a los hombres (brecha salarial). Además, disminuye la condición social y económica de las mujeres, con consecuencias negativas en el ámbito de la educación y de la formación profesional. Así, se perpetúan las desigualdades entre mujeres y hombres de una generación a otra, y es importante tener en cuenta que no desparecen por sí solas.

 

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EL MERCADO DE LA MATERNIDAD (La gestación subrogada)

Los llamados “vientres de alquiler”, a los cuales se les ha puesto un nombre mucho menos agresivo para que parezca más legítimo (gestación subrogada), no es más que otro resultado del capitalismo. Es decir, son vientres de mujeres, la mayoría pobres, que son alquilados mayoritariamente por personas o familias ricas.
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A mi parecer, estamos ante la explotación del cuerpo de la mujer pobre, otro resultado más del patriarcado unido íntimamente al capitalismo. Así, nos cosifican, nos despojan de nuestro valor humano y nos roban nuestra libertad y nuestra dignidad. Es como si vamos a una tienda, compramos un útero, hacemos un contrato y si el producto final, que se supone que es un hijo o una hija, no nos interesa o no nos gusta, se puede devolver. Esto es totalmente una compra-venta de un niño o una niña que se ha gestado en un vientre que has tenido alquilado por nueve meses, tenga las consecuencias que tenga para esa mujer-producto o para ese bebé. ¿Cómo se le puede explicar esto a ese niño/niña cuando sea más mayor?

Por todo esto me atrevo a decir que las mujeres somos consideradas máquinas reproductoras que fabrican hijos e hijas y no para su propio interés. He de decir también que no se puede generalizar con respecto a esto, ya que una parte de la población muestra su absoluto rechazo a la utilización de los vientres de las mujeres con estos fines.

Vientres de Alquiler Bueno, Bonito y Barato

Las personas que están a favor de la regulación y mercantilización de la gestación subrogada, dan argumentos como el “altruismo y la generosidad” de las mujeres gestantes, cayendo una vez más en los roles y estereotipos tradicionales de la mujer al servicio de otros, cuidadora y madre, sirviéndose de la existente desigualdad estructural de las mujeres con respecto a los hombres. ¿Va a ser una mujer generosa y altruista con un hombre o con otra mujer que vive en la otro pico del mundo y que, además, no se conocen de nada? Claro que sí, sólo por ayudar. ¿Tú lo harías?

Si se llegara a legalizar los vientres de alquiler, esta práctica se convertiría en un negocio que expondría a las mujeres al tráfico reproductivo y a los bebés a su compra-venta regularizada.

Todo esto no lo ven las demás mujeres que alquilan los vientres de sus compañeras mujeres, sólo ven que tienen derecho a ser madres cueste lo que cueste, en vez de luchar codo con codo para lograr la igualdad algún día de estos, aunque sea en algunos aspectos.

Deberíamos luchar por esa igualdad y descosificarnos entre toda la sociedad, es decir, mujeres y hombres, pero si nosotras mismas no miramos por esto, que nos incumbe de primera mano, menos lo van a hacer los demás.

Tenemos que convencernos de que las mujeres sólo le interesamos al mercado cuando somos un producto, ya que creo que sólo así podremos luchar contra todo este mercado de la maternidad, además de hacer visible este debate que aún se invisiviliza.

¡Que no te engañen! LAS MUJERES NI SE COMPRAN NI DE VENDEN.

La brecha salarial de género

Comencemos explicando lo que es la brecha salarial de género para que no haya ninguna duda:

Según la Comisión Europea, “se conoce como brecha salarial entre mujeres y hombres a la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos , calculada sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores”.

En términos generales, la brecha salarial refleja la discriminación y las desigualdades en el mercado de trabajo que, en la práctica, afectan principalmente a las mujeres. Podemos decir que uno de los factores de este tipo de discriminación es la segregación ocupacional, que relega a las mujeres a determinados tipos de trabajo o les impide ocupar posiciones de poder o liderazgo.

Hoy mismo La Sexta TV ha publicado una noticia bastante interesante sobre la brecha salarial por razón de género, la cual muestro a continuación:

Sigue la lucha contra la brecha salarial por razón de género: Islandia obliga a las empresas a demostrar que pagan igual a hombres y mujeres

Las empresas de Islandia, en un proceso de auditoría, deberán evaluar cada puesto para identificar las diferencias salariales de más del 5%. El objetivo, “derribar la última de las barreras de género en el trabajo”, según el gobierno.The Scale Collective EventImagen de archivo de una reunión en una oficina | Getty Images

Islandia se ha convertido en el primer país en introducir legislación que obligue a las empresas a demostrar que están pagando a hombres y mujeres por igual, según informa ‘The New York Times’.

Una nueva legislación que nace con la idea de que a menos que las leyes se apliquen con más fuerza, el desequilibrio salarial nunca se va a zanjar.

Las empresas deberán evaluar cada puesto de trabajo de la compañía para identificar y fijar las diferencias salariales de más del 5%. Un proceso de auditoría que no tendrá grandes costes.

“Queremos derribar la última de las barreras de género en el lugar de trabajo”, explicó Thorsteinn Viglundsson, ministro de Asuntos Sociales y de Igualdad de Islandia. Actualmente, en Islandia las mujeres ganan en torno a un 14% y 20% menos que los hombres, según el Gobierno.

Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo estima que la brecha salarial mundial por razón de género no se cerrará hasta dentro de 70 años a menos que los esfuerzos se aceleren.

laSexta.com | Madrid | Actualizado el 31/03/2017 a las 12:34 horas

Enlace Noticia laSexta.com

Según un informe de UGT, la brecha salarial en España se sitúa en el 23,25%. Los datos muestran que, de media, las mujeres cobran 6.000 euros al año menos pos hacer un trabajo del mismo valor que los hombres.

En pleno siglo XXI y con normativas que regulan la igualdad de género, todavía en Europa y en muchas partes del mundo, los hombres siguen cobrando más que las mujeres. Según los datos del INE, en 2014, el salario bruto medio anual fue de 22.858 €, pero esta cifra es diferente en función del sexo. El salario medio anual de los hombres fue de 25.727 €, mientras que el de las mujeres fue 19.744€.

Uno de los principales factores de esta brecha salarial, junto con la segregación ocupacional, es el trabajo a tiempo parcial, ocupado generalmente por mujeres,

Como podemos observar en el siguiente gráfico, del total del trabajo a jornada completa, un 59,3% está ocupado por hombres, mientras que las mujeres que tienen este tipo de jornada suponen un 40,7%. Con respecto a la jornada a tiempo parcial ocurre lo contrario, los hombres suponen un 27,4%, frente al 72,6% de mujeres que están contratadas a jornada parcial. Estos datos los he recogido del INE, y son del 4º Trimestre de 2016.

Tabla

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones las mujeres tienen que aceptar ocupaciones con mayor flexibilidad laboral para poder ocuparse también de las necesidades de la familia. A esto hay que sumar el cuidado de familiares y el trabajo doméstico, lo que hace que las mujeres tengan una doble o triple jornada.

Por esto podemos decir que el trabajo a tiempo parcial continúa siendo mayoritariamente una forma de empleo femenina, lo que hace que la brecha salarial siga siendo muy alta en nuestro país. Esta dificultad provoca que la conciencia social no sea paralela a la magnitud y la importancia de este problema.

El impacto que la brecha salarial tiene sobre las mujeres es que obtienen menos ingresos a lo largo de su vida, lo que conduce a pensiones mas bajas y a un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

Entonces, si sabemos todas las consecuencias, ¿por qué no se toman medidas para acabar con esta situación de discriminación? Supongo que porque al patriarcado y al capitalismo, es decir, a nuestros gobernantes, no les interesa. Como consecuencia, no se llega a respetar del todo la normativa en materia de igualdad de género ¿no? Pienso que aún quedan muchas cosas por hacer con respecto a este tema y en todos los ámbitos, y considero que los planes de igualdad deben desarrollarse en todas las empresas que tengan al menos 30 trabajadoras y trabajadores. Imponiendo medidas como estas y acelerando esfuerzos, como dice la OIT, debería dejar de existir la brecha salarial en mucho menos tiempo y no esperar hasta dentro de 70 años.

Deberíamos aprender de países como Islandia, que hace todo lo posible para acabar con esta situación tan injusta para toda la ciudadanía, especialmente para las mujeres.