Ley de paridad en Túnez, leyes de paridad en la UE

El 26 de abril, un artículo de Ignacio Cembrero en El País nos sorprendía con el siguiente titular: “Túnez opta  por la paridad en sus primeras elecciones”

Aún estábamos y estamos saboreando los inicios de la Revuelta Árabe cuando el país donde se iniciaron las protestas vuelve a darnos una lección democrática con esta noticia que se adoptaba en la noche del 11 al 12 de abril. La imposición era decidida casi por unanimidad por la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución, que está compuesta por 155 miembros pertenecientes desde partidos islamistas hasta el Partido Comunista de los Obreros Tunecinos.

Sólo una mujer, la economista Zuhur Kunda, mostró sus reservas ante la posibilidad de la aparición de “candidatas florero”

Las próximas elecciones serán las primeras democráticas en los 55 años de independencia del país.

La República Tunecina es un país situado al norte de la costa mediterránea africana, es el más pequeño del Magreb, ubicado entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas y el mar Mediterráneo. La superficie de Túnez es de 165.000 km², con una población estimada en 10,3 millones de habitantes. Aproximadamente el 40% de este país está compuesto por el desierto del Sahara, mientras que el resto es suelo fértil y adecuado para la agricultura; además, tiene 1.300 km de costa. Limita con Argelia al oeste y Libia al sureste.

Exceptuando Líbano, Túnez es el país en el que las mujeres gozan de mejor situación jurídica desde que en el año 1957 se aprobó el Estatuto Personal que prohíbe la poligamia y el repudio.

La ley electoral de la dictadura ya reservaba un 25% de los puestos de las listas para las mujeres, ahora han querido ir un paso más allá estableciendo las listas cremalleras las cuales suponen no sólo la paridad entre hombres y mujeres sino la alternancia de los sexos en las listas. En caso contrario serán invalidadas.

Aún así esto no garantizará una alta presencia de mujeres en la Asamblea Constituyente pues los cabezas de lista serán hombres fundamentalmente, pero sin duda es un cambio importante para evitar la exclusión de las mujeres en el terreno político y garantizar el triunfo de la democracia.

En la Unión Europea, en este terreno, aún se están dando pequeños pasos en la dirección de la paridad.

Bélgica fue el primer país donde se llevó a cabo la experiencia de ley de paridad electoral en Europa sin reforma constitucional. El 24 de mayo de 1994, con aplicación en 1999, se aprobó una ley según la cual no podría haber más de 2/3 de las listas representados por un solo sexo. La ley de 18 de julio de 2002 impuso un número similar de hombres y mujeres y la obligación de candidatos mixtos en los dos primeros puestos de las listas.

En Francia se han ido haciendo pequeñas aproximaciones, en 1980 un proyecto de ley obligaba a que al menos el 20% de las candidaturas fueran de mujeres. En 1982 se limitó al 75% el número de hombres en las listas. En 1999 se llevó a cabo una reforma constitucional para favorecer y promover la igualdad en el acceso a los mandatos electorales y a las funciones electivas. La aplicación se llevó a cabo con la Ley de 6 de junio de 2000 y complementada con la ley de 11 de abril de 2003 que obliga a la paridad en las listas electorales.

Aún así, según estadísticas de la Unión Interparlamentaria, Francia ocupa el puesto 83 de 135 en cuanto al número de mujeres en las cámaras legislativas bajas y el 23 de 27 en representación femenina en la Unión Europea.

En España la paridad electoral queda recogida en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. Según esta ley las elecciones de diputados al congreso ha de tener una composición equilibrada hombre- mujer, por lo que cada sexo ha de tener como mínimo un 40% que se ha de mantener cada 5 puestos para que las mujeres no queden relegadas al final de las listas.
Algunas estadísticas muy visuales de las diferencias de género en los parlamentos del mundo, según la Unión Interparlamentaria.

Podemos constatar que aún nos queda mucho por conseguir y que la naciente democracia tunecina está dando un papel importantísimo a la mujer con esta decisión, colocándose incluso por delante de nuestro continente con la medida de las listas cremallera. Porque sólo si las mujeres acceden a los puestos de elección y decisión podremos  hablar de igualdad.

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La inversión de las esferas

Susan George es filósofa y politóloga, nacida en los Estados Unidos y nacionalizada en Francia, es presidenta de honor de ATTAC y presidenta del Consejo del Transnational Institute. Ha escrito numerosos libros, entre ellos: Sus crisis, nuestras soluciones. En él pretende describir el régimen de globalización neoliberal por el que las finanzas dirigen la economía y ambas determinan un mundo desigual.

Mantiene que el régimen actual nos ha llevado a una crisis no sólo económica sino también ecológica y social.

En la introducción del libro describe metafóricamente la organización del mundo a través de esferas. Idea que me parece sumamente interesante y en torno a la cual se centra este artículo.

Expone la autora que cuatro son los grandes ámbitos de nuestra vida: el planeta Tierra, la sociedad, las finanzas y la economía. Si los estructurásemos en círculos concéntricos según su importancia (actualmente) el resultado sería el siguiente:

En los últimos 30 años se ha llevado a cabo un sobredimensionamiento de las finanzas por las medidas neoliberales que se han desarrollado: libertad para la innovación financiera con independencia de dónde pueda conducir, privatización y desregulación, mercado libre y libre comercio, crecimiento ilimitado…  Esta economía “de casino” ha hecho que las finanzas determinen todo lo demás.

 

Si continuamos hacia la siguiente esfera, observamos que la economía está totalmente mediatizada por la primera. Como señalábamos nos estamos alejando de la economía real, sale más rentable comprar y vender productos financieros que invertir en las pequeñas y medianas empresas, por ejemplo. La banca ha perdido toda su razón de ser original que se basaba en recoger los ahorros de las personas más ricas para facilitar la inversión de las más necesitadas. Hoy en día eso ha pasado a un papel totalmente secundario.

 

Por tanto, finanzas y economía imponen sus necesidades a la sociedad y determinan cómo debe organizarse. Son estas grandes fortunas las que dirigen el mundo, quienes subvencionan las campañas políticas, miran para otro lado cuando se señala que 920 millones de personas mueren de hambre y desnutrición. Su objetivo no es otro que el que ya señalaba Adam Smith en  1776 “todo para nosotros y nada para los demás”

 

 Finanzas sobre economía, economía por encima de la sociedad y sociedad por encima del planeta. Una de las ideas base es que se crezca sin parar, independientemente de lo que eso suponga para nuestro planeta. La captación de recursos, la producción y el consumo no tienen límites y el planeta se utiliza como subsistema que sólo sirve como mina y vertedero. Las visiones son cortoplacistas, da igual qué suceda mañana, que destruyamos nuestros recursos y que nuestro planeta agote sus posibilidades de cobijarnos como especie en unos años, que deje de ser habitable para nuestras generaciones venideras.

 

 

 

En consecuencia, Susan George nos dice que las raíces de la crisis se encuentran en cómo ordenamos las esferas pues si la economía es injusta, genera grandes desigualdades y la sociedad se convierte también en injusta, destrozando inexorablemente el entorno natural. Como estamos viviendo actualmente, la caída de la principal esfera, la caída de las finanzas, presiona y afecta a todas las esferas que se encuentran por debajo.

 

¿Cuál debe ser el objetivo? Reinvertir el orden de las esferas:

El planeta debe de ser lo más importante. Los recursos que nos ofrece son limitados y es totalmente necesario para que podamos existir como sociedad; por tanto, la sociedad debe respetar los límites de la biosfera. La sociedad debe estar orientada a satisfacer las necesidades de todos y cada uno de sus miembros por lo que ha de ser libre para organizarse democráticamente.

 La economía representaría un aspecto de la vida social, estableciendo medios de producción y distribución concretos para la existencia de la sociedad y determinada por ésta y promoviendo una economía real, vinculada a las necesidades definidas por la mayoría.

Las finanzas sólo deberían ser una herramienta al servicio de la economía; jamás un objetivo al que sirvamos toda la humanidad.

 

¿Cómo podría valorarse esto desde un enfoque feminista?

Si invertimos el orden de las esferas y la sociedad pasa a ser uno de los ámbitos más importantes nos encontraríamos en un momento histórico sin par para construir todas y todos una sociedad más justa donde hombres y mujeres tengamos los mismos derechos, los mismos deberes, las mismas oportunidades.

Comenzar a reorganizar las esferas nos daría la oportunidad de desarrollar políticas igualitarias.

En definitiva, construir un modelo de sociedad donde el patriarcado se extinga y las personas estén por encima de su género.