Un lenguaje sexista

El pasado día uno de marzo la  RAE (Real Academia de Lengua Española),  publicó un informe redactado por  uno de sus miembros Ignacio Del Bosque,  criticando e invalidando las guías de lenguaje no sexista que se llevan utilizando en algunos colegios, colectivos, asociaciones y administraciones públicas desde hace tiempo,  con la justificación de que el castellano no puede ser sexista sino que es sexista quien lo utiliza.

http://estaticos.elmundo.es/documentos/2012/03/04/rae_sexismo.pdf

En primer lugar, en este comunicado aceptan que efectivamente la mujer sufre discriminación y se le invisibiliza en el ámbito laboral, social y familiar;  pero afirman que “no creen que haya que forzar las estructuras lingüísticas para que haya un espejo de realidad”.

Exponen en su redacción que su principal desacuerdo es con las guías sobre el uso del lenguaje no sexista,  publicadas en los últimos años,  las cuales no han sido consultadas con “los lingüistas expertos” . Sostienen que la lengua española no puede ser sexista, que tiene su historia, pero que no tiene la capacidad de visibilizar o invisibilizar a la mujer.

En segundo lugar, sostienen que el masculino genérico no expresa discriminación, puesto que abarcan los dos sexos igualitariamente.

Por otra parte, reclaman a aquellas mujeres que no se sienten excluidas con el uso del lenguaje actual y que las personas que desean llevar a cabo estas medidas inclusivas realizan una forma de  auto-discriminación sugiriendo que se tienen que sentir discriminadas.

Por último, destacan que las guías publicadas insisten en utilizar de forma reiterativa palabras o desdoblamientos del género y esto resulta pesado para la compresión lectora.

http://www.youtube.com/watch?v=khorinmjowe&feature=related

Mercedes Bengoechea filóloga feminista refleja en el video señalado cómo el discurso que utiliza la RAE como institución es un discurso patriarcal y de poder.

No se entiende como se cataloga un uso no sexista del lenguaje como inválido cuando una gran parte de la población no se visibiliza en él.

No se trata de inventar nuevas palabras con nuevos significados, sino de integrar a todas las personas de forma que no se excluya a las otras.

En mi opinión, el escrito es un discurso político bastante conservador, donde buscan que la ciudadanía no refleje sus cambios. Una vez más una estructura de poder solicita que pase por sus directrices y se  normativicen todos los posibles cambios sociales para decidir si es acorde con el discurso o no.

Está claro que no está acorde con el discurso. Si una gran parte de la población no se ve reflejada en el lenguaje, en la cultura y en la responsabilidad pública,  es porque se le ha negado y no existe ese espejo de realidad que define el texto de la RAE.

La sociedad ha intentado construir un uso del lenguaje más inclusivo para hombres y para mujeres. Animo a todas las personas integrantes del foro y lectoras a intentar visibilizar en el lenguaje a hombres y mujeres,  puesto que es una herramienta de poder necesaria para poder ser  vistas y escuchadas.

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Conciliación: Licencias por paternidad – maternidad

La necesidad de conciliar la vida laboral y familiar se presenta asociada a un intenso proceso de cambio de la sociedad española en ámbitos muy diversos:  la modificación de las características de los hogares y de las familias,  la creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo, la modificación de los valores sociales de convivencia asociados a la propia concepción del trabajo y del reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres o al desarrollo de los sistemas de protección social.(1)

La conciliación laboral es un tema de bastante actualidad, sobre todo en tiempos donde la conciliación ha quedado en un segundo plano debido a la gran crisis financiera,  y donde los planes de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres ofertan esta medida que solo se lleva a cabo principalmente en el género femenino.

Los discursos políticos hablan de conciliación laboral para  la mujer, pero es muy distinto el concepto de permisos por maternidad o paternidad y lactancia ,  que las medidas de conciliación laboral (un tema muy debatido y muy criticado).

La ley  de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, ley orgánica 3/2007, 22 marzo contempla los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral dirigidos a los trabajadores y las trabajadoras en forma que fomenten la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares, evitando toda discriminación basada en su ejercicio. (ley orgánica)

Mientras que la mujer puede acogerse a las 16 semanas de baja por maternidad para recuperación y  adaptación de ella y de la nueva criatura,  la otra parte progenitora se acoge  únicamente a dos semanas y a una posible lactancia compartida con la mujer .

El permiso que se disfruta actualmente en España  por  maternidad y paternidad es el siguiente : la mujer dispone de seis semanas posteriores al parto  obligatorias  más 10 semanas  opcionales antes o después del parto,  comenzando el subsidio el mismo día del parto, y  sumándose dos semanas más por cada hijo en caso de embarazo múltiple. Puede acogerse a un régimen de jornada completa o parcial.

En el caso de adopción, acogimiento o nacimiento, sin perder derechos salariales ni laborales, la otra persona progenitora  tiene derecho a 15 días ininterrumpidos ampliables en dos días más por hijo, en caso de embarazo múltiple. Podrá acogerse a jornada completa o parcial en función de la empresa y se permite si la madre desea concederle las  10 semanas  opcionales posparto.

Las personas que trabajan tienen derecho a pedir reducción de jornada por lactancia, ya sea hombre o mujer, en caso de niños o niñas menores de 9 meses. La distribución del permiso es una reducción de una hora en su  jornada laboral durante 9 meses o una  acumulación del horario  previa negociación con la empresa.

Aunque la madre es la única persona que puede amamantar a su hija o hijo de forma directa no significa que sea la persona que se tenga que quedar en casa  a alimentar a la criatura o a realizar sus cuidados.

Otras de las medidas que contempla la conciliación laboral y familiar es la reducción de jornada por guarda legal menor de 8 años, persona disminuida o cuidados directos de una persona familiar  de segundo grado en consanguinidad (cuando por edad, enfermedad no pueden valerse por si mismos) o excedencia por cuidados familiares hasta los tres años de vida.[1]

El hecho es que el porcentaje de mujeres que amamantan a sus recién nacidos actualmente más de seis meses es muy bajo  (aunque el permiso por lactancia incluye cualquier forma de  alimentación ya sea materna o artificial) sin embargo , el porcentaje de mujeres que tienen reducción de jornadas o no se incorporan a la jornada laboral es muy alto.

[2]Estas jornadas reducidas o parciales,  permiten a las mujeres actuar en los dos ámbitos, pero a medio y largo plazo es contraproducente  para ellas, significa menos salario, menos valoración social, menos posibilidades de promoción y  ascenso en la empresa y posteriormente, pensiones más reducidas que los hombres, con la  consiguiente precarización de la vida de las mujeres en la vejez, además de la perpetuación de los  roles de género.

Aunque  existan medidas destinadas a ayudar a incorporar a la mujer al mercado laboral, los hombres no comparten la responsabilidad  familiar y son los menos los que se acogen a las reducciones de jornada o permisos de lactancia, por lo que socialmente todavía estas estrategias no se contemplan .

La conciliación debe de tener  su origen en las instituciones y es necesario  pactar entre familia e instituciones  el tipo de conciliación.


[1] Garrigues  Giménez A. (2009). Vida personal, laboral y familiar y tiempo de trabajo: mecanismos flexibilizadores «clásicos» en la ley orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. ASPARKÍA,  investigación feminista. 20. 59-79.

[2] INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER. PLAN ESTRATEGICO DE ANADALUCIA PARA LA IGUALDAD DE HOMBRES Y MUJERES 2010-2013.

3.- (2007) LEGISLACION ESTATAL: IGUALDAD EFECTIVA DE MUJERES Y HOMBRES. Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (BOE de 23 de marzo de 2007).

LA POBREZA EN ESPAÑA, UNA VISIÓN DESDE LA ECONOMÍA FEMINISTA.

Ha salido publicado el informe Cáritas sobre pobreza y  exclusión social en el pasado mes de febrero de 2012. Este informe plasma un retrato actualizado de los cambios de la sociedad española desde la clave del desarrollo social.

Principalmente quiero destacar los datos que más me han llamado la atención: “la proporción de hogares por debajo del umbral de pobreza es cercana al 22%. El umbral de pobreza para una persona sola en 2010 fue de 7.800 euros, lo que supuso un descenso respecto al año anterior, cuando la línea se aproximó a los 8.000 euros”

“El crecimiento de la pobreza se ha concentrado especialmente en los hogares con sustentadores principales jóvenes y en los hogares con menores”.

“El 77,7% de las personas beneficiarias de la Ley de Dependencia tienen más de 65 años y el 66,6% son mujeres, en clara concordancia con que la dependencia es un fenómeno muy relacionado con la vejez.”

“11.675.000 personas estaban en riesgo de pobreza en España en 2010, según Eurostat, es decir, la cuarta parte de la población (25,5%)”.

“La Estrategia Europa 2020,  aspira a reducir en 20 millones el número de pobres en la UE para el año 2020. El núcleo de Europa 2020 plantea tres prioridades en materia de crecimiento :

.- Crecimiento inteligente: desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación;

.- Crecimiento sostenible: promoción de una economía que utilice más eficazmente los recursos, que sea verde y más competitiva;

.- Crecimiento integrador: fomento de una economía con un alto nivel de empleo que redunde en la cohesión económica, social y territorial.

El informe Cáritas es uno de los documentos que continuamente se utilizan como marco de referencia en los discursos políticos. A pesar de que sabemos que  a la mujer  le corresponde el 1% de la riqueza de la población mundial ,el propio texto en ningún momento , excepto para  tratar que las mujeres solicitan mas la ayuda de dependencia, divide por sexo las cifras. Esta es una forma de invisibilizar la desigualdad y de aumentar la exclusión social , que a la vez es la finalidad del informe.

En primer lugar, me parece muy importante como la economía feminista define el propio concepto de pobreza , no solo como la ausencia de recursos económicos sino una visión mucho mas global y desde el desarrollo social, como la falta de acceso a bienes y recursos, de gestión y de consumo de los mismos.  Amaya Orozco habla no solo de una pobreza económica, sino de una pobreza más global: afectiva, de tiempo, de libertad, cultural…

La economía feminista define pobreza como la falta de cubrir necesidades , dentro de estas están las necesidades básicas humanas por las que una persona no puede vivir si carece de ellas.

Las mujeres son las  principales sustentadoras de los cuidados y de la sostenibilidad de la vida , por lo que la pobreza en ellas es mucho mayor de la que se visibiliza si contamos con que disponen de menos recursos, debido a la desigualdad en el mercado laboral y a la dependencia económica que genera el propio estado de bienestar (el hombre productor asalariado, trabajo mercantilizado y la mujer reproductora social: proceso de reproducción biológica, de la fuerza de trabajo, de los bienes de consumo y de  producción y de las relaciones de los bienes de produccion).[1]

Orozco A (2003) , en su texto trata sobre el menor acceso de las mujeres a los recursos, ya que obtienen menos ingresos y menos prestaciones. “Siendo las mujeres las que más  recursos económicos generan, son las que menos acceso tienen a estos”

Las causas de la pobreza femenina según el estudio de  desarrollo humano y pobreza en España son : la mayor exclusión social vivida por las mujeres y analizada a través de su mayor desempleo a largo plazo y la menor participación en el mercado laboral.

Es por esto que un informe que trata de la exclusión social, de inmigración y de pobreza,  que no trate de la desigualdad entre los recursos que disponen mujeres y hombres,  significa mantener la desigualdad en una doble exclusión.

Además, la unión europea entre sus estrategias para disminuir la pobreza define los conceptos  de crecimiento inteligente, crecimiento sostenible y crecimiento integrador. En mi opinión sería necesario involucrar el crecimiento humano o de sostenibilidad de la vida.

Este crecimiento se basaría en fomentar la importancia de los cuidados tanto a niños y niñas como a personas dependientes, que son básicos para el desarrollo mundial. Y además, integrar estos cuidados dentro de una economía no exclusivamente centrada en el capital sino en lo social.  Los cuidados son irremplazables y si dejamos a cargo de estos solamente a la mitad de la población mundial (las mujeres), como ha ocurrido hasta ahora,  las desigualdades en el mercado laboral seguirán perpetuándose. Las mujeres mientras se dediquen a la reproducción social no van disponer del mismo tiempo que los hombres para el trabajo mercantil, por lo que seguirán disponiendo de menos porcentaje de riquezas.

Puesto que según la definición global de pobreza que la visión feminista aporta: ” los recursos se generan desde el hogar” ,  es importante fomentar esta  aportación  para favorecer su desarrollo, ya que el sistema económico actual no contempla la reproducción social como parte de la economía.


[1] Carrasco, C . (1999) . Introduccion: hacia una economía feminista. En: Mujeres y economía (Carrasco C ed). Barcelona:Icaria.

2.- Perez Orozco A. (2003).Feminización de la pobreza. Mujeres y recursos económicos.Materiales de reflexión CGT.num 3

TELETRABAJO: UNA LIBERACION O UNA ESCLAVITUD PARA LA MUJER

“El teletrabajo se perfila como una de las futuras relaciones laborales más prometedoras” (1)

Entre un 3 y un 8 por ciento de la población española utiliza las TIC como herramienta  de empleo. Corresponde a una minoría, pero cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo como una nueva forma de empleo.

El teletrabajo surgió tras la crisis del petróleo de los años 70 como un posible cambio estructural  y organizativo de las empresas. Además,  tras la incorporación masiva de las mujeres al trabajo remunerado, las propias instituciones no cubrieron los posibles desequilibrios que se podrían ocasionar en el ámbito doméstico donde la mujer es la principal figura y encargada de los cuidados familiares.

Son muchos los artículos científicos  que hablan del teletrabajo y los discursos políticos los que ofrecen esta medida de trabajo como una posible opción para hombres y para  mujeres. Además se construye como una herramienta para facilitar a la mujer la entrada a la esfera pública.

“Una de las principales ventajas del teletrabajo consistiría en facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar”.

El instituto de la mujer en 2005 entrevistó a mujeres que trabajaban fuera de casa y  cerca de un 50% de las consultadas les resultaba “muy complicado” la compatibilización con la vida doméstica.

“El teletrabajo aparece como una modalidad de organización laboral que tiene la potencia de poner límites a la anterior situación”.

Es decir, constituye un corrector de las desigualdades y problemas de presencialidad. “Entre otras cosas, permite sustraerse a los conflictos que siempre genera el exceso de tiempo presencial en el puesto de trabajo y del tiempo improductivo que representan los cafés, las charlas con los compañeros y compañeras…”

El problema principal que surge con el teletrabajo es que se convierte en un trabajo precario cuando se sigue reproduciendo las mismas pautas capitalistas del estado de bienestar, el homo economicus dominador de la esfera pública frente a  la mujer como” la dueña del hogar” y  aquella que aporta una economía secundaria. Las mujeres aceptan este tipo de trabajo como una forma de empleo estable, independientemente de las condiciones laborales, pero que a la vez  les permite conciliar con la vida doméstica. Se ahorran tiempo en desplazamiento,  pero sin embargo hay un aislamiento social y profesional.

Además, la crítica feminista discute en relación al teletrabajo si la opción de  esta nueva modalidad repercute de manera negativa en la mujer, puesto que si los trabajos feminizados son los que principalmente se pueden realizar desde casa, será la mujer la que seguirá vinculada al ámbito doméstico, y a su papel tradicional. Además,  si se sigue pensando que la conciliación solo es para la mujer, se seguirá perpetuando la desigualdad en el mercado de trabajo.

En concreto,  Gálvez , trata la opción de la categoría del género como posible fuente de desigualdad en este tipo de empleo. En su artículo analiza las principales ocupaciones en teletrabajo por división sexual: mientras las mujeres se dedican al secretariado, la traducción  y la contabilidad,  los hombres trabajan  en la dirección o a  producciones propias y técnicas donde son los que toman  las decisiones importantes.

Por otra parte, relaciona que la mayoría de mujeres que  realizan el teletrabajo, no tienen tanta capacidad de ascenso y subida de salarios, por lo que en la economía individual  y la autonomía económica también puede verse afectada.

También es importante destacar,  la dificultad de dividir el horario laboral y familiar. La persona que trabaja de esta forma necesita delimitar y separar la jornada laboral de la personal , o si no,  se prolongará  la jornada laboral porque se entremezcla con lo doméstico. Es decir,  tienen que gestionar sus tiempos o que la  propia empresa delimite  perfectamente su jornada  (puede ser un objetivo de la empresa el fomento de este tipo de trabajo puesto que se trabajan más horas que en un trabajo presencial).

Por lo tanto,  la estrategia de ver esta forma de empleo como flexible, es una forma de precarizar el trabajo si es flexible para la empresa pero no para la empleada o empleado.

Por último, me planteo  sobre todo a quién se destina este tipo de trabajo y cómo afecta en el tiempo de descanso de estas personas.  Creo que para llevar a cabo este tipo de trabajo hace falta un cambio estructural en las empresas e instituciones que soliciten esta modalidad de forma igualitaria para hombres y mujeres y para todo tipo de cargos.

Es necesario un cambio social que acepte y que involucre la corresponsabilidad de hombres y de mujeres en el ámbito doméstico, puesto que si no, la mujer seguirá ocupada 16 horas diarias y vinculada continuamente con la esfera privada.

Además, el cambio también tiene que ser cultural;  fomentar el uso de las nuevas tecnologías como una nueva forma de organización laboral, y  no como una misma forma de reproducción de los papeles tradicionales en el empleo sexista  y desigual.[2]

Por lo que el teletrabajo se puede utilizar como discurso de poder , esclavizando o liberando a la persona que lo realice,  en función de cómo se realice y como sea considerado en la sociedad.


[1] GALVEZ A, Pérez C. (2007). Teletrabajo y vida cotidiana: ventajas y dificultades para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Athenea Digital.15. 57-79. Disponible en:  http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=53712929004

2.- GÁLVEZ A, Tirado F. (2009). Teletrabajo y regímenes de compromiso: mujeres y crítica del modelo laboral presencial.  Psicoperspectivas individuo y sociedad. 7(2). 143-165.