¿QUÉ MUJER QUIERES SER?

Hoy en día las mujeres hemos conseguido grandes avances legislativos (al menos en una parte del planeta) y podemos considerar que sobre el papel estamos en un mismo plano de igualdad que los hombres. Sin embargo, aún siguen vigentes estereotipos, unos más sutiles que otros, que hacen que la mujer siga cayendo en los mismos rolles; y lo que es más terrible, que se acaben transmitiendo (de manera inconsciente muchas veces) a las siguientes generaciones.

En este sentido, juega un papel fundamental los medios de comunicación: anuncios, prensa escrita, radio e incluso los programas de entretenimiento. Sin ir más lejos, en el programa de Televisión Española “Corazón, Corazón” mostraron bajo el título “Mujeres con poder”, los personajes femeninos que ellos consideraban más influyentes:

Beyoncé, Angelina Jolie, Oprah Winfrey, Michelle Obama y otras tantas mujeres con el mismo denominador común: la fama. Sin desmerecer a ninguna de ellas, por supuesto, no creo que se deban considerar como símbolos del poder femenino. Por ejemplo, Michelle Obama, no se podría considerar como una representante política, puesto que no ha sido elegida en las urnas, sin embargo, Dilma Rousseff, Angela Merkel o Vigdís Finnbogadóttir (ex presidenta islandesa), que en 1980  fue la primera mujer en el mundo en obtener el cargo de presidenta de modo democrático con el respaldo de las urnas, sí que se podría considerar como un modelo de mujer influyente y con poder.

Pero también juega un papel fundamental, no solo la información que te llega desde el exterior, sino también la que recibes en tu propio hogar o la que simplemente no recibes. Cuando eres pequeña, siempre te dejas llevar por el mundo de fantasía que a través de los cuentos han construido para las mujeres y que hacen que desde muy temprana edad desees convertirte en princesita. Por eso, a la menor oportunidad les pides a tus padres que te compren un disfraz de Blanca Nieves, de la Bella Durmiente o de Cenicienta. Y ya sabemos lo que hay detrás de esas historias, puro “cuento” que impide que veas la realidad tal y como es, y que impiden que veas el verdadero poder que puedes llegar a tener.

Por eso, la propia familia debe luchar contra esos estereotipos desde la infancia, tal y como lo hizo Jaime Moore, una madre de Austin Texas, que de una manera lúdica quiso mostrar a su hija, Emma, mujeres reales dignas de admirar.

Para ello, conmemoró el quinto cumpleaños de su hija disfrazándola no como princesas de Disney, sino como cinco mujeres influyentes de la historia (Amelia Earhart, Coco Chanel, Susan B. Anthony, Helen Keller y Jane Goodall). Todas ellas mujeres en las que reflejarse, y como comenta la propia Jaime Moore “heroínas de la vida real que sin haber conocido a su hija han cambiado su vida para mejor”

Muchas niñas cuando son pequeñas quieren ser princesas, pero cuanto antes les mostremos las mujeres reales que pueden ser, antes conseguiremos una igualdad efectiva y real. Por eso, mi foto favorita es la que muestra a Emma en la actualidad y a Emma en el 2044 como futura presidenta.

Para ver las fotos pinchad en este enlace: http://www.dailymail.co.uk/femail/article-2323795/Mother-shuns-Disney-Princess-ideal-dresses-daughter-REAL-heroines-history-commemorate-fifth-birthday.html

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PAÍSES QUE OFRECEN LAS MEJORES CONDICIONES DE IGUALDAD PARA LA MUJER

Según el Informe Global sobre las Diferencias de Género 2012 publicado por el Foro Económico Mundial a finales de 2012, España ocupa el puesto número 26 de 135 países analizados sobre las condiciones de igualdad para las mujeres en estos países. España, además, ha descendido 14 puestos desde el 2011, debido a que ha existido una perdida significante en el número de mujeres en cargos gubernamentales, principalmente en ministerios.

El Foro Económico Mundial analiza cada país mediante cuatro directrices:

1. Participación Económica y Oportunidades para las mujeres.

2. Educación.

3. Salud y Tasa de Mortalidad.

4. Poder Político.

Según este estudio, los 10 mejores países para las mujeres son: Islandia, Finlandia, Noruega, Suecia, Irlanda, Nueva Zelanda, Dinamarca, Filipinas, Nicaragua, Suiza.

Llama la atención que dentro de los primeros países con calidad de vida para la mujer se encuentren los países nórdicos, ya que presentan unas altas tasas de violencia de género, sobre todo, Finlandia y Suecia, donde el 40 y 50% de las mujeres han sido víctima de la violencia de género por parte de algún hombre.

Por mucho que las condiciones de igualdad de un país mejoren, no podrán considerarse como aquellos que poseen las mejores cualidades para las mujeres hasta que no se erradique la violencia de género.

LA MUJER CAE EN EL ABISMO DE LA BRECHA SALARIAL

Según un informe presentado por UGT con motivo del Día Internacional por la Igualdad Salarial, una mujer tiene que trabajar 82 días más que un hombre para cobrar lo mismo. Según este informe, la desigualdad crece cada año. En 2009, una mujer tenía que trabajar 80 días más que un hombre para cobrar lo mismo por idéntico trabajo. Transcurrido cuatro años, las mujeres no han mejorado su situación de precariedad laboral, sino que se ha incrementado debiendo trabajar dos días más para percibir la misma retribución.

Además, en base a los últimos datos disponibles de la Encuesta de Estructura Salarial del año 2010, la brecha salarial se sitúa en torno al 22’55%.

Las desigualdades de género se manifiestan en múltiples facetas en la sociedad, pero  una de las más gravosas es la que se produce en el mercado laboral. No es solo la brecha salarial la que nos coloca en un plano de desigualdad económica, sino también el hecho de que el 76% de los contratos a tiempo parcial son de mujeres y que las mujeres ocupan sectores de actividad relacionados con los cuidados que suelen tener una  remuneración inferior a la percibida por los sectores tradicionalmente ocupados por los hombres.

Por último y no menos importante, hay que tener en cuenta que la brecha salarial no solo afecta a la mujer en el momento de cobrar la nómina, además, va en detrimento de la cuantía que percibirá en un futuro por su pensión.