Recortes en la Universidad de la formación para la igualdad.

           Estamos en una situación muy favorable en materia de igualdad  tanto en el marco legislativo como en el normativo, la LOMPIVG como la LOI, han supuesto un gran avance, en todos los ámbitos.

                igualdadDebido a esto, se han creado una serie de expectativas respecto a que el avance en materia de igualdad se materialice en la universidad. Con la implantación del Plan Bolonia, y la transformación de las actuales licenciaturas y diplomaturas en títulos de grado se presenta una gran oportunidad a la hora de implantar los estudios de género en los nuevos planes académicos.

Los nuevos planes de estudios deberían estar ajustados al nuevo marco jurídico:

El de la Ley Organica de Igualdad, en su articulo 25, que establece la obligación de las Administraciones Públicas de fomentar la enseñanza y la investigación sobre el significado y alcance de la igualdad entre hombres y mujeres. En particular: con la inclusión en los planes de estudio en que proceda, de enseñanzas en materia de igualdad entre mujeres y hombres; la creación de postgrados específicos; y la realización de estudios e investigaciones especializadas en la materia.

Sin embargo, desgraciadamente,  el poder patriarcal ha frenado este avance. Esta nefasta noticia publicaba el periódico El País hace unos días: Las nuevas carreras recortan la formación para la igualdad. http://www.elpais.com/articulo/educacion/nuevas/carreras/recortan/formacion/igualdad/elpepusocedu/20090309elpepiedu_2/Tes

          Esta es la decepcionante realidad,  los nuevos planes de estudio que se están aprobando en las universidades españolas no contemplan en absoluto, o lo hacen muy reducidamente , con carácter optativo en el mejor de los casos, disciplinas de temática feminista y de género.   Han recortado precisamente aquellos estudios sobre igualdad entre sexos, estos deben considerarse por parte de las altas esferas universitarias menos importantes que otros tipos de estudios, y por tanto prescindibles para la formación de los futuros  y futuras profesionales.

Porque a los que detentan el poder en la Universidad les interesa que las cosas no cambien,  que los futuros profesionales no  sean conscientes de las desigualdades que sufrimos y en las que vivimos las mujeres.

Esto supone una gran decepción para muchas mujeres, sobre todo para las que llevan años investigando en materia de género y que veían un momento idóneo, debido a los cambios legislativos,  para incorporar el género en los planes de estudios.

Poco se está haciendo para impedir que esto salga adelante, los nuevos planes ya tienen el visto bueno de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. A pesar de que se estén incumpliendo las leyes por parte de la Universidad. Sin embargo   no se están paralizando las acreditaciones.

Pues bien, seguimos en el camino de afianzar esta desigualdad.  Las nuevas carreras para formar maestros no incluirán estos estudios para la igualdad, ni tampoco las ciencias de la salud, ni los tendrán en la carrera de Derecho los futuros jueces o fiscales que se formen en algunas universidades, ¿qué formación les espera a los futuros profesionales?

 En el caso concreto de la carrera de derecho: asignaturas sobre violencia de género dentro del Derecho Penal, desigualdad de oportunidades en el ámbito laboral  , dentro de derecho del trabajo…  proporcionarian a las personas que van a desempeñar  la abogacía y la judicatura una perspectiva jurídica de género, brillan por su ausencia.

Hablo en particular del derecho, porque soy licenciada en derecho y ahora veo lo necesario que hubiera sido para mi tener una formación en género cuando estudiaba la carrera.

Pero no es al Derecho al único que afecta sino también a otras muchas carreras universitarias.

¿Cómo se entiende qué los que van a educar a los niños y niñas no tengan formación en género? Pues eso es lo que va a ocurrir en el futuro. Por lo tanto vayamos olvidándonos de la pregonada coeducación. Es primordial un profesorado formado en materia de género que  establezcan un modelo de enseñanza diferente para niños y niñas donde sean educados en igualdad.  

De igual forma ocurrirá con los profesionales de la salud, lo que no hará sino afianzar un sistema de salud desde una perspectiva androcéntrica.

Esto afectara a problemas tan graves como a la lucha contra la violencia de género, sin duda el problema más grave que acarrea la desigualdad entre hombres y mujeres, donde los profesionales implicados no tendrán formación específica en género: jueces, fiscales, policías, forenses, psicólogos.

Pero, ¿por qué este déficit en los planes de estudio?  y precisamente ahora que a nivel legislativo se había reconocido la importancia de incluir la formación sobre igualdad de género. Solo tenemos que preguntarnos quien toma las decisiones en la Universidad.

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Y vemos que  en los últimos datos oficiales sobre profesorado y cargos académicos  ratifican la desproporción entre hombres y mujeres en la Universidad española y, por consiguiente, la perpetuación del “techo de cristal” en la carrera docente e investigadora de las mujeres. El número de mujeres empieza a disminuir a medida que se asciende en la carrera académica hasta casi desaparecer en la cúspide: apenas hay rectoras, son ocho y hay 77 universidades públicas y privadas. Estos datos ayudan a  visibilizar la situación de no igualdad en el ámbito académico que muchos niegan.

La paridad en la Universidad española es, todavía, un deseo muy alejado de la realidad. El discurso patriarcal está muy arraigado en la Universidad y presentan resistencias a cualquier cambio.

Nos queda la esperanza de los postgrados, donde si se han implantado los estudios de género, que se intente suplir este déficit en la enseñanza superior y las jóvenes se interesen por formarse en estos temas, tan importante para luchar contra las resistencias de la sociedad patriarcal al cambio.

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CREATIVE COMMONS, UNA FORMA DE TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTO SIN DINERO Y SIN MERCADO

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Desde el feminismo se critica ese concepto de ciencia que defiende la verdad universal. Se ha (de)mostrado que los pensadores, en gran medida, estaban sexuados, eran hombres, y que pertenecía a una determinada cultura, la occidental y enriquecida, entre otras características que permanecían ocultas.

La ciencia se ha convertido en nuestras sociedades en la forma de conocimiento primera y la más venerada, frente a otros saberes, como los tradicionales, transmitidos localmente de generación en generación. Los actos de injusticia que se han realizado en base a esta idea son muchos. Vandana Shiva, ecofeminista, en “Biopiratería” nos muestra porqué los derechos de propiedad intelectual están ligados a aquello que produce ganancia y cómo aquellos que poseen el poder se aprovechan.

Revalorizar otras formas de comprender y de participar en sociedad puede ser una manera de conseguir desestabilizar esa jerarquía injusta de saberes. Otra manera puede ser la propuesta realizada desde Creative Commons. La idea es no asociar la autoría con derechos patrimoniales y permitir el libre uso y transmisión de aquello que se vaya creando. Entre otras cosas porque:

“ (…) la base filosófica del sistema de copyright actual se apoya en un mal entendido: la originalidad de los artistas es inagotable, concepto que se aplica a creadores e intérpretes. Pero la realidad indica otra cosa, porque los artistas siempre tienen en cuenta las obras creadas en el pasado y en el presente, y agregan elementos al corpus existente. Esos agregados merecen respeto y admiración, pero sería inadecuado otorgar a sus creadores, intérpretes y productores derechos de exclusividad monopólicos sobre algo que se inspira en el conocimiento y la creatividad que forman parte del dominio público y son producto de la labor de otros artistas.” (Barthes, 1968; Boyle, 1996:42, 53-59)

Aquello que aparece como “nuevo”, no lo es tanto. Además, socializar el conocimiento es fundamental. En este blog hablamos de economía, una de las ciencias con más “palabros” y más elitistas y desigualitarias que hay… Conseguir que nuestras palabras se entiendan, que lo que discurre por nuestras cabezas pueda ser útil para una mayoría y que cualquier persona pueda sentirse con autoridad para opinar sobre el telediario o sobre las páginas de economía de un periódico me parece un reto fundamental.

Por curiosidad, y por ponerlo en práctica, me he hecho una licencia en creative commons… Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Bibliografía: Shiva, Vandana (2001): Biopiratería, Ed Icaria, Barcelona

El fracaso escolar tiene cara de chico

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Según publicaba el país hace unos días el desastre del elevado fracaso educativo español (30,8% en 2006) y el abandono escolar temprano son un asunto esencialmente masculino. Sin la abultada contribución de los varones a ese descalabro, en el que la inmigración contribuye sólo en una porción mínima, las alumnas españolas no estarían muy por debajo de la media educativa de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), establecida en el Informe PISA. Y lo que tenemos, en la antesala de la sociedad del conocimiento, es que más del 36% de los muchachos y el 25% de las chicas salen del sistema escolar sin ni siquiera haber cubierto la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO); jóvenes con una formación académica mínima y ni oficio, ni beneficio. El objetivo comunitario de reducir el fracaso escolar al 15,5% en 2010 se ha convertido para España en una amarga quimera.

Según contaba un pedagogo, las mujeres están más preparadas en educación, porque además de sacar mejores notas, practican deportes, hacen varias actividades extraescolares y ayudan más en casa.

Las chicas lo hacen ya mejor en los primeros años de escolarización y ese rendimiento diferencial superior se mantiene, con altibajos, a lo largo del recorrido educativo hasta desembocar en la Universidad. En los últimos años, el porcentaje de licenciaturas universitarias conseguido por las mujeres se sitúa en torno al 61%. Y eso, pese a que las chicas continúan estando más retrasadas en las asignaturas de matemáticas y física y que, por lo mismo, siguen mostrándose reticentes ante las carreras científico-técnicas.

La directora del instituto de la mujer achaca a razones culturales esta pobre representación, pero aún tenemos que seguir escuchando comentarios como los de este profesor: “Las carreras técnicas les dan miedo porque ellas son muy prácticas y buscan salidas profesionales más compatibles con el proyecto de fundar una familia, tener hijos..”

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Según eso, el estancamiento en el número de catedráticas y de personal docente femenino universitario (36,1%) y la falta de correspondencia entre la superior formación de las mujeres y su lugar en el mercado laboral tiene que ver con su voluntad de procrear, una suerte de “mandato de género” que trunca, a menudo, trayectorias profesionales brillantes. La discusión está en si el denominado “techo de cristal” depende sólo de factores culturales o influyen también elementos biológicos. En cualquier caso, la conciliación entre la vida laboral y familiar se revela como una necesidad urgente, puesto que ningún país -no, desde luego, España-, puede permitirse el lujo de prescindir de la riqueza potencial que conlleva la formación de las mujeres.

Los propios estudios del Ministerio de Educación establecen que entre los estudiantes que acaban la ESO el porcentaje de varones repetidores (49%) dobla, prácticamente, al de las mujeres (26%).

Pero es que, además, los premios extraordinarios por rendimiento académico o esfuerzo personal pertenecen a las mujeres de forma tan abrumadora que, en algunos centros, se priman los méritos masculinos para evitar que los varones se sientan convidados de piedra en la fiesta. En la práctica, la “discriminación positiva” lleva tiempo ejerciéndose en determinadas universidades privadas que buscan asegurar un cierto equilibrio de matrículas masculinas y femeninas.

El porcentaje de chicas que se gradúan en la enseñanza posobligatoria (Bachillerato, en la rama académica) supera en 12 puntos al de los hombres. El 58,25 % de los alumnos que se matricularon en la Universidad en 2007 fueron mujeres.

Se están buscando explicaciones de porqué este fenómeno es más acusado en nuestro país aunque se está generalizando en todo el mundo. Aceptado que el nivel de inteligencia es igual entre los sexos y que la escuela tiene vocación igualitaria (a diferencia en, muchos casos, de la familia y del mercado de trabajo) las explicaciones se centran, sobre todo, en la más temprana maduración psíquica y física de las mujeres.

Encuestas llevadas a cabo en una serie de institutos muestran que en la ESO y el Bachillerato los chicos estudian una media de tres horas semanales, mientras que las chicas dedican a esa tarea alrededor de ocho. A la vista de estos datos, está claro que demasiados niños pasan demasiado tiempo con los videojuegos y matan las horas ante el televisor en lugar de hacer sus deberes y también que las chicas trabajan y se esfuerzan más. También se implican más en clase.

Y eso, por no hablar del comportamiento masculino en esas edades en las que la testosterona desbocada causa estragos. Algunos estudios y la experiencia de otros centros muestran que más del 80% de los alumnos conflictivos suelen ser chicos. Ellos acaparan los partes de incidencia y las expulsiones, protagonizan la gran mayoría de los actos de indisciplina y las agresiones. En contraste con esa característica física, algunos pedagogos detectan entre las chicas una “agresividad psicológica alta” de efecto igualmente pernicioso.

Lo que parece claro es que el dominio temprano de la lectura y la escritura -de acuerdo con una serie de informes, en estas materias, las mujeres llegan a acumular una ventaja de hasta año y medio. Se piensa que los palos que bloquean la rueda del sistema educativo son también el bombardeo televisivo de la violencia, el abandono de valores como el esfuerzo y el machismo todavía latente en tantos hogares españoles.

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LOS JUGUETES TAMBIÉN PUEDEN COEDUCAR

jugutenosexista081Cuando pensamos en regalar juguetes a un niño o niña, solemos comprarles los que hemos visto en la campaña publicitaria de turno, con especial relevancia las que se hacen para televisión. En ocasiones (y sobre todo, ante fechas en las que existe una gran demanda de juguetes, como es el caso de la Navidad), estas campañas demuestran un altísimo grado de sexismo, presentando modelos no igualitarios y manteniendo identidades polarizadas. Además, muchos de ellos no reflejan el avance social ni la realidad tan diversa en la que actualmente vivimos.

Tradicionalmente los juguetes han sido clasificados “para niños” y “para niñas”; esto, que no es una condición ni natural ni espontánea, se ha convertido en una tradición aparentemente condicionada por el sexo que ha sido impuesta y aprendida durante muchas generaciones. Las niñas teníamos que adquirir los comportamientos, valores y actitudes para ser una “buena mujer”; así, nuestros juguetes tenían que potenciar nuestra obsesión por el cuerpo y la belleza (abalorios, maquillajes y peinados), para ser deseables y dependientes de ellos, como buena madre cuidadora de su bebé en un entorno suave y dulce. Los juguetes para ellos tenían que potenciar el rol clásico masculino, siempre desde planteamientos altamente competitivos, relacionados con el riesgo, la aventura, el poder y la fuerza. Desde modelos que luchaban contra el mal desde comportamientos violentos, a los que presentaban como ideal sublime masculino el ser autoritario, duro e insensible a toda clase de sentimientos.

El juego es una actividad fundamental en la infancia, además de convertirse en una excelente forma de educar. Facilita o dificulta el desarrollo de las emociones, los valores, los comportamientos y las actitudes. Se juega y se aprende a lo largo de toda la vida, pero en la niñez donde esta actividad ocupa una parte importantísima de tiempo y en la que todavía la educación familiar y escolar puede intervenir.

Como consecuencia de qué juguetes se elijan y cómo se juegue con ellos, podremos propiciar un desarrollo completo, o uno parcial e incompleto si se desarrollan valores y actitudes diferentes para niños y para niñas.

Como bien indica el Instituto Andaluz de la Mujer en su guía didáctica “La publicidad también juega”, los juegos intervienen en el desarrollo juguetes-no-sexistaspersonal, relacional y social de las personas en la niñez. Así, contribuyen en el desarrollo personal porque los juegos ayudan a definir la identidad, la imagen de sí misma que cada persona elabora a partir de diversos indicadores, entre ellos, su propia percepción de la realidad y las impresiones y comentarios que le devuelven desde el entorno, que influyen decisivamente en la autoestima. También contribuyen a determinar las expectativas de futuro de cada persona, y suponen una guía determinante de las sucesivas elecciones que se tomen a lo largo de la vida. A través del juego se refleja lo vivido, siendo un medio excepcional para canalizar las experiencias dolorosas o desagradables como las alegres y gratas.

Desde el punto de vista relacional, con el juego se va aprendiendo a interactuar con iguales, a establecer mecanismos, a descubrir potencialidades. Se aprende a actuar ante las limitaciones y los conflictos, a respetar la disponibilidad de los y las demás, a resolver nuevas situaciones que se presentan, a superar frustraciones y contrariedades.

A nivel social, con el juego se aprende a aceptar normas, reglas sujetas a pautas y a cumplirlas, así como las consecuencias que acarrea el no cumplirlas. Se forma en la importancia de la aceptación por parte del grupo y de la pertenencia o exclusión al mismo; con el juego se sufren o se disfrutan las consecuencias de todo ello.

Así, jugando se aprende a convivir dentro de las costumbres sociales y del entorno, de las circunstancias económicas y políticas, que aún no siendo conscientes de ello, determinan su socialización.

Desde mi opinión personal creo que se está fomentando mucho la lucha contra el juguete violento (que me parece genial por otro lado), pero creo que también se tendría que hacer más hincapié por parte de las Administraciones en la importancia de que las niñas y niños se diviertan con juguetes no sexistas. Desgraciadamente a esto aún no se le da mucha importancia, basta con echar un vistazo a las cifras de los juguetes más vendidos en 2008 en España que publica la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ).

Si desde la escuela y la familia se posibilita que niñas y niños jueguen a distintos juegos con distintos tipos de juguetes independientemente de su sexo, estaremos construyendo una sociedad más igualitaria, equitativa, solidaria, activa, cuidadora y libre de violencia.

EL SISTEMA EDUCATIVO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO

educacionLas cifras estadísticas corroboran que la mujer española está tan integrada como el hombre en el sistema educativo de nuestro país en la actualidad. Sin embargo, esta lectura superficial nos oculta algunos déficits de nuestro sistema, como el que siguen persistiendo estudios y especializaciones en los que permanece la división tradicional por roles y sexos.

Por otro lado, no se han incorporado los cambios cualitativos necesarios que son imprescindibles para integrar la experiencia y los conocimientos de las mujeres, educando desde el marco de la igualdad, la corresponsabilidad y el desarrollo integral del alumnado.

Así por ejemplo, cuando estudiaba en el colegio o en el instituto grandes personalidades a lo largo de la Historia, casi nunca me sentía identificada, pues normalmente casi todas eran varones; por poner un ejemplo, si tocaba estudiar literatura, hablábamos de Gustavo Adolfo Bécquer o Miguel de Cervantes, pero jamás de Christine de Pisan o María de Zayas, y si por algún casual se trataba en clase a alguna mujer, casi siempre se intentaba resaltar sus supuestas “cualidades femeninas” sobre su producción u obra; siguiendo con los ejemplos, cuando tratábamos a Teresa de Jesús, se nos inculcaba su bondad y mística por encima de su obra literaria. Y lo que ocurría en literatura podía extrapolarse a cualquier otra disciplina. Esta experiencia personal de finales de la década de los 80 y comienzos de los 90 es una clara consecuencia en mi propia vivencia referida a la educación que se impartía desde una óptica absolutamente machista. Es cierto que las cosas han cambiado, pero no lo que debieran; basta con hojear algún libro de primaria o secundaria para comprobar cuán invisibilizadas seguimos estando las mujeres en las distintas materias que componen el sistema educativo de hoy.

Para construir relaciones entre los sexos basadas en el respeto y la corresponsabilidad e impulsar la participación de hombres y mujeres en todos los espacios de la sociedad es fundamental la coeducación, uno de los pilares básicos para conseguir la igualdad real y efectiva entre ambos sexos en todos los ámbitos de la vida. Debe contribuir a la ruptura de los roles socio culturales y los estereotipos, así como promover el acceso a las mismas oportunidades para mujeres y para hombres.

La mejora del nivel educativo de las mujeres no se corresponde con el papel les toca jugar en la sociedad (apenas tienen acceso a puestos de responsabilidad) ni con sus condiciones laborales. A su vez, tienen más posibilidades que los hombres de verse atrapadas en situaciones de exclusión social (pobreza, ruptura familiar, etc.), que afectan al pleno ejercicio de sus derechos de ciudadanía.

Por todo ello, es necesario avanzar en la transformación del propio sistema educativo promoviendo una mayor participación de las mujeres en los ámbitos de la investigación y en la toma de decisiones educativas y culturales, junto con una revisión profunda de este sistema, así como es fundamental la formación del profesorado desde una perspectiva de género, pues al fin y al cabo, gran parte de la transmisión de valores y aprendizajes que se da a los adultos del mañana la realiza este colectivo.

Queda un largo camino por recorrer, pues en nuestra sociedad las mujeres aún estamos en una posición de desventaja con respecto a los hombres, con la desigualdad a la hora de ejercer nuestros derechos que eso conlleva. No obstante, quiero creer que algún día alcanzaremos la tan ansiada igualdad, gracias a la lucha de millones de mujeres que se dejan la piel por lograr esa justicia social que también contemple a la otra mitad de la población.

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CRUZANDO LÍMITES

CRUZANDO LÍMITES

En una jornada sobre las nuevas masculinidades realizadas en Jerez de la Frontera el año pasado, uno de los expositores planteaba lo maravillosas que habíamos sido las mujeres al lograr conquistar la mayor parte de los espacios públicos y lo que faltaba era que los hombres se integraran al espacio privado. Lo más probable es que la mayoría al leer esto esté de acuerdo, pero hace falta leer entre líneas para descubrir dónde está la cuestión: las mujeres CONQUISTAMOS los espacios públicos, es decir ha sido una lucha, una batalla, ha significado romper barreras, con un alto costo para nosotras; en cambio, para este hombre el cruce hacia el espacio privado era simple, básico, no implica mayor dificultad, simplemente basta con INTEGRARSE. Entonces ¿por qué ha sido tan difícil?

Sabemos que la educación formal (a través del profesorado, los textos, etc.) es uno de los agentes de socialización de los roles de género que comienza a actuar desde la más tierna infancia hasta la adolescencia.

981En mi país, Chile, durante las últimas décadas se ha expandido considerablemente la cobertura y el acceso de la población a la educación, lo cual ha beneficiado de manera especial a las mujeres, alcanzando niveles similares e incluso superiores a los de los hombres. Sin embargo este proceso no ha significado un requisito suficiente para igualar las oportunidades y lograr la equidad de género en la participación económica, política y en las relaciones de poder en general.

Según el Censo del año 2002 (fuente Instituto Nacional de Estadísticas de Chile), en la población de 15 años que había completado 8 años de estudio el porcentaje de mujeres era levemente superior al de los hombres (87% de las mujeres contra 85% de los hombres), diferencia que aumenta en la población de 19 años que completó 12 años de estudio (66% contra 61% respectivamente). La deserción escolar se produce principalmente por trabajo doméstico en el caso de las jóvenes y por trabajo remunerado en el caso de los chicos.

Por otra parte, en Chile, es posible optar en secundaria por un tipo de establecimiento orientado hacia la universidad (Educación Científico – Humanista) o hacia el desarrollo de conocimientos básicos en áreas técnicas que permitan comenzar a trabajar inmediatamente (Educación Técnico – Profesional). En el segundo tipo de establecimientos, dentro de la gran oferta de títulos se pueden encontrar: técnicos en áreas como forestal, agropecuaria, alimentación, construcción, metalmecánica, administración pública, confección, programas y proyectos sociales, entre otros (ver total de ofertas en www.mineduc.cl/usuarios/media/doc/200709262330530.TitulosEMTP.pdf ).

Si bien claramente hay titulaciones en las cuales la presencia femenina cemproceses considerablemente inferior a la masculina como técnica en mecánica automotriz, o técnica en electrónica, el hecho de que las matrículas estés abiertas para alumnas y alumnos ha ido provocando que cada vez más se incorporen muchachas a estas especialidades. Pero lo mismo no ocurre en especialidades típicamente “femeninas” como secretariado o técnica en atención de párvulos, las cuales son ofrecidas exclusivamente para niñas (ver por ejemplo http://www.liceocleliaclavel.cl/atencion_de_parvulos.html).

Es posible reconocer entonces la lectura con la que inicié esta reflexión: las mujeres hemos ido conquistando espacios, hemos aumentado nuestro nivel educacional y obtenido mejores rendimientos académicos. Pero los hombres no traspasan el umbral hacia el espacio privado y seguirán estando fuera si no son estimulados a incorporarse, si  quienes definen los planes de estudio en estos liceos siguen considerando que los chicos no pueden estudiar una carrera que signifique por ejemplo cuidar de niños y niñas… no será tarea fácil, los hombres deberán romper barreras, las propias que imponen sus congéneres y la sociedad en general ¿acaso no es cuestionada su “hombría” o su orientación sexual si optan por carreras como cocina o educación de infantes?… pero los obstáculos no impiden llegar a las metas, eso lo sabemos bien las mujeres, quizá yo no llegue a verlo, pero la igualdad entre los géneros bien vale la pena ser conquistada por mujeres y por hombres…