¿Cuánto vale el trabajo de cuidados?

Cuando intentamos calcular en cifras, en euros cuánto vale el trabajo de cuidar a los hijos, a los padres o a cualquier otra persona dependiente o vulnerable que necesite apoyo, estamos incurriendo en un error.

Por una parte resulta imposible de calcular este maravilloso y digno trabajo. Habría que calcular según el día y por minutos lo que ganaría un chófer, un cocinero profesional, un camarero, un enfermero a domicilio, un psicologo, un maestro, un cuentacuentos etc. Además  hemos interiorizado que todos estas tareas tan diferentes y que requieren experiencia y cariño no tienen un gran valor porque no producen capital por sí mismas. También nos enseñan que impartir estos cuidados es inherente a las mujeres.

Caemos en dos errores al  intentar realizar este cálculo en cifras. Por una parte seguimos hablando de números, de dinero y utilizando así términos de una estructura económica que nos induce  a pensar en capital y rendimiento, en lo que valen las cosas por lo que se paga por ellas y al mismo tiempo caemos en el error al pensar que la mujer está mejor capacitada que el hombre para realizar estas múltiples tareas,

¿No sería mejor si aceptáramos que estos cuidados tienen un valor que va mucho más allá de lo que expresamos a través de los números?

Lo importante es predicar esta ética de cuidados a los hombres para que ellos también comiencen o sigan implicándose. Este cambio no sólo nos va a beneficiar a las mujeres. Los hombres recibirán así otro estatus social y un prestigio incalculable.

¿¿Expectativas sociales??

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …

La mujer lleva toda la historia de la humanidad trabajando

Hoy he leído en El País un artículo de Angeles Caso que constata que hacia 1670 se realizó un censo de población en Florencia en el que destaca que el 76% de las mujeres de más de 12 años trabajaba, pero quizás no sea este dato el más sorprendente. Afirma que en el París de finales del siglo XIII las mujeres trabajaban en la mayoría de los oficios que hoy son desarrollados por hombres y que en el Würzburg del siglo XV la construcción era un trabajo mayoritariamente de mujeres, ya que había 2500 jornaleras de albañilería y carpintería frente a 700 jornaleros.  ¿No nos resulta esto sorprendente?

Así que se ha borrado esta parte de la historia que es tan cierta como la que nos contaron, pero al sistema patriarcal le interesó más contar que la mujer llevaba siglos dedicada por una parte a las tareas del hogar no retribuidas y por otra a tareas más “adecuadas” para las mujeres como la costura, la cocina, la educación, el cuidado de niños y personas mayores. La historia que tergiversó la realidad al contarnos que Colón descubrió América, la historia que nos repite que la mujer no podía realizar las tareas eminentemente masculinas por falta de fuerza, sacrificio o perseverancia. Todo esto como si estuviéramos hablando de la “naturaleza” de la mujer.

Pero de las jornaleras de Würzburg me quedo con otro dato. Ganaban de media 7,7 peniques mientras que los jornaleros se embolsaban unos 11,6 peniques diarios. Así sabemos que la brecha salarial no empezó hace pocos años con la incorporación de la mujer a ciertos trabajos reservados hasta entonces a los hombres. Si comparamos la estructura salarial de las y los jornaleros, la brecha salarial existía ya en la Alemania del  siglo XV.

Debemos recuperar la voz de estas mujeres en las páginas de nuestra historia para que nuestros hijos puedan mirar más allá de la visión patriarcal y hegemónica y para que reciban una educación realmente más igualitaria en la que no se les encasille contándoles la historia que han escrito los hombres blancos, los ganadores de las guerras, los pueblos ricos.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Toda/vida/trabajando/elpepiopi/20100308elpepiopi_5/Tes

Salario de la mujer, inferior al del hombre.

Uno de los temas que más me llama la atención y que más me frustra con respecto al tema de la mujer, es saber que ellas reciben un salario mucho más inferior que el de los hombres, pese a que son capaces de realizar los mismos trabajos.

El pasado lunes día 22 de Febrero del 2010, tuve la oportunidad de leer una noticia sobre este tema que me llamó bastante la atención, por tanto, la analicé y la quiero compartir con vosotros. En dicha noticia se explicaba que las mujeres tienen un salario que es inferior al del hombre en  un 15%.

Particularmente, no entiendo porque la mujer debe percibir menos ingresos que el hombre si ha trabajado las mismas horas y en las mismas condiciones. ¿acaso es el género una cuestión que predetermina los salarios? Si fuese así, no lo veo justo. Y la verdad, es que no le encuentro mucha explicación lógica al por qué de este hecho.

Lo que más me sorprende, es que se dice que trabajar dos meses más al año ( es decir, 14 meses en total ) para poder igualar el salario que un hombre recibe por su trabajo a lo largo de un solo año. Es decir, que la mujer necesitaría trabajar 53 días más que el género masculino para poder “igualarlos”, según dice un Informe de la UGT con motivo del Día Europeo  de la Igualdad Salarial.

Aqui os adjunto el enlace para que accedais al informe anteriormente citado:

http://www.ugt.es/actualidad/2010/febrero/INFORME%20SOBRE%20IGUALDAD%20SALARIAL%202010%20UGT%20.pdf 

Parece sorprendete que en la Constitución Española exista un artículo donde expresamente se recoga que no debe existir discriminación por género en ningun caso. Pero … ¿No es esta situación un claro ejemplo de ello? Al menos para mí si lo es. Si los trabajos son de igual valor y la persona, sea hombre o sea mujer, desempeña los mismos cargos, la prestación económica debería ser la misma. Pero parece ser que si eres mujer, vas a recibir un 15% menos que el resto de los compañeros varones.

Los criterios para determinar el salario de una persona que trabaja, debería ser el mismo tanto para hombres como para mujeres. No es justo que por ser de un género o de otro, ya estés adscrito a percibir una u otra cantidad. Hay muchos artículos y muchas leyes que hacen referencia a este tema, que intentan igualar o solucionar esta situación, pero la realidad no se corresponde con ello.

Actualmente, este problema sigue vigente, y, como ya se ha señalado, al ver que la mujer cobra un 15% menos que los hombres al realizar trabajos de igual magnitud, se presupone, o al menos yo lo considero así, que esto expresa un tipo de discriminación para la mujer: si eres mujer, cobras menos y trabajas lo mismo que un hombre.

¿Qué nos demanda la crisis mundial a gritos?

La crisis económica nos solicita a  gritos no sólo una trasformación de nuestra economía de mercado sino también de nuestros modelos sociales. Nuestros sistemas económicos han buscado el mayor beneficio de la forma más rápida posible y sin una estrategia responsable. Se han basado en una competencia feroz como arma indispensable para la subsistencia y han creado bienes que necesariamente hay que vender a cualquier precio abaratando no sólo los salarios sino las condiciones del empleo a gran escala. Sólo así es posible ofrecer productos “baratos” que estén al alcance de una gran mayoría y que sigan haciendo rodar la maquinaria del consumismo.

Pero es en el mercado de trabajo, para muchos de nosotros, donde a través de nuestro esfuerzo conseguimos una protección social y sanitaria y colaboramos a que los demás puedan también disfrutar de ella y más tarde accedemos gracias a haber participado en él al sistema de pensiones. Es a través de nuestro trabajo también que adquirimos valores intangibles pero tan importantes en nuestras sociedades como la autoestima (pensemos en cómo nos afecta no tener empleo), establecemos contactos que nos permiten encontrar nuevos empleos, quizá mejores o más adecuados a nuestras expectativas,  o incluso hacemos amistades, es en el trabajo también donde podemos realizarnos profesionalmente si nos va bien y adquirimos también una mejor clase social.

Desgraciadamente somos testigos hoy de sufrir una crisis de irresponsabilidad social, de un sistema que nos permitía vender y comprar bienes inmuebles por un valor 5 veces superior al que tenían, el que permite el fraude,  la especulación sin control y fomenta el empleo sin contrato. Y el castillo de naipes tenía que caer tarde o temprano porque no se puede pretender ganar a largo plazo sin invertir en valores seguros.

Por eso es ahora cuando las empresas deben implementar o reconsiderar cuáles son sus objetivos sociales. Necesitamos empresas que crean que la responsabilidad social no es sólo una estrategia de marketing, que sean responsables con sus trabajadores y los traten de una forma justa (salarios adecuados, horario flexible, conciliación familiar, formación etc.),  que estén comprometidas socialmente para la mejora de la sociedad desde una búsqueda de la igualdad a todos los niveles (género, raza, nacionalidad etc.), que inviertan en innovación y que sean respetuosas con el medioambiente.

Soy optimista y estoy convencida de que serán estas empresas las que sortearán la crisis y contribuirán a que alcancemos un desarrollo económico y social sostenible a largo plazo.

La mujer africana, verdadero impulso de la economía

En África, el continente más desamparado del planeta, la exorbitante pobreza repercute directamente y  a gran escala  en la vida y en el trabajo de las mujeres que son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, mujeres increíblemente resistentes y dinámicas que luchan a diario por la supervivencia de sus hijos, mujeres que no tienen acceso a los recursos fundamentales que permiten la vida, ni un sistema legal ni social que las ampare.  Las mujeres son además las víctimas que más sufren la extrema violencia masculina no sólo en el ámbito doméstico sino también en los numerosos conflictos armados de este continente. Su esperanza de vida ronda los 50 años, la mortalidad infantil es muy alta. Pensemos en los partos no asistidos en las que 0,5% de las mujeres muere.

La mujer africana es el motor económico de su familia y de la sociedad en la que vive, pero nos encontramos a años luz de que se le reconozca este papel. Es responsable del sustento de la familia, realiza las numerosísimas y durísimas labores domésticas, es responsable de la educación de sus numerosos hijos y además contribuye económicamente al núcleo familiar con trabajos mal remunerados como la venta ambulante, la producción de artesanía o la agricultura. Paradójicamente  es la responsable de producir los alimentos a los que apenas tiene acceso, es mano de obra barata como jornalera que sirve los propósitos de la mano feroz de la explotación más conservadora. Hablamos aquí de empleo no formal, es decir de empleos desprotegidos en los que el trabajador no tiene derechos ni representación ni protección social. El cuerpo de un ser humano pasa así a ser una argolla más del entramado industrial de explotación.

Pero la mujer africana que produce en términos capitalistas  la mayor parte del trabajo para sustentar a su familia ni tiene derechos legales ni puede poseer la tierra que trabaja tan duramente. En un país como Sudáfrica, la mujer produce el 80% de los alimentos, consume el 48„8% y tan sólo el 1% de la tierra es propiedad de la mujer, ya que no puede ni comprarla ni heredarla. Es ella, como si de un bien se tratara, la que es heredada si enviuda y pasa a ser así propiedad del hermano o mejor amigo de su esposo. Son datos que hablan por si mismos.

Desgraciadamente ni la colonización occidental ni la descolonización de muchos de los países de este continente hambriento han contribuido a mejorar la vida de las mujeres africanas. El punto de vista del colonizador implantó un sistema de vida  que las relegó a ser ciudadanas de tercera clase, como mujeres del hombre negro de segunda clase, anecdótico aquí el uso de la palabra ciudadana, y tras la descolonización muchos africanos pasaron a ser inmigrantes de los bajos salarios como jornaleros en las ciudades y perdieron un mundo de vida tradicional.  La migración masculina a las ciudades en búsqueda de una vida mejor desde el punto de vista económico ha dejado a la mujer en una situación más vulnerable aún, ya que tiene que trabajar aún más para asegurar la supervivencia de su familia prácticamente monoparental. En las décadas de los 80 y 90 el mundo “desarrollado” invirtió en África a través de Programas de Ajuste Estructural (PAEs) diseñados por el FMI para intentar paliar los efectos de una economía pobre y estancada en la que el paro hacía sus estragos entre la población más desfavorecida. Desgraciadamente, estas políticas del FMI no parecen haber tenido gran repercusión, ¿pero cómo van a tenerla si no incorporan una perspectiva de género que ayude a paliar estas grandes discriminaciones?

Claro está, que dentro de este ámbito tan desfavorecedor para la mujer africana parece evidente que el trabajo impide que exista tiempo material para la educación propia, la reivindicación de los derechos de la mujer o las mejoras laborales necesarias, la reivindicación por una remuneración salarial igual al del hombre. Estos son problemas de las mujeres occidentales que por suerte no tenemos que recorrer 5 kilómetros diarios a pie para conseguir agua.

Qué paradoja que la mujer africana, mujer madre por excelencia que da a luz una media de más de 6 hijos , mujer “productora” y vigilante de la vida, el cuerpo humano, el bien más codiciado para el capitalismo, no pueda solicitar créditos ni tenga voz política.

Necesitamos analizar en detalle la situación de la mujer en África y aplicar políticas de desarrollo económico con una perspectiva de género para erradicar la pobreza. Es la mujer el ser humano más dinámico y que mejor se adapta a los cambios,  capaz de producir bienes económicos dentro y fuera del hogar, la que más aporta a la economía de sus países. El desarrollo de este continente no es posible sin que dirijamos primero nuestra atención a la mujer africana para que esta tenga acceso a los recursos con los que trabaja (agua, tierra, alimentos), un sistema legal y social (sanidad, educación) que la proteja y una voz política que le permita avanzar y contribuir activamente en el enriquecimiento y mejora de vida de sus países.

Cuánta esperanza hay que tener para pensar que esto sea posible porque para que nosotros seamos “ricos”, otros tienen que ser “pobres”. Si no, ¿quién nos iba a recoger las cosechas, a trabajar en la cadenas de producción textil, quién se ofrecería como mano de obra barata para sustentar nuestras economías?

¿Sólo es discriminación salarial?

Aqui os dejo otro texto de cortar y pegar.

Maquila: dos décadas de discriminación y esclavitud para las mujeres En las maquilas está prohibido embarazarse, orinar más de dos veces al día e incluso tomar agua durante la jornada de trabajo.

También esta vedado quejarse o faltar un solo día por enfermedad. 12-06-2009 – Estas razones son justificantes de despido para las guatemaltecas que laboran en la industria textilera de este país centroamericano, en establecimientos dirigidos, en su mayoría, por coreanos.

Para ellas, incluso, la edad es un inconveniente. Si rebasan los 35 años, son rechazadas de inmediato, mientras que las contratadas, regularmente entre los 16 y 30 años de edad, deben estar dispuestas a hacerlo en condiciones inhumanas. Hacinamiento, poca ventilación y a veces falta de sanitariosy agua potable son situaciones que deben enfrentar las mujeres al ingresar a esas galeras, donde muchas veces permanecen hasta 350 personas juntas. Y todo con tal de recibir, a finales de mes, un salario que resulta inferior al costo de la canasta básica e igualmente ínfimo al devengado por los hombres que realizan las mismas tareas que ellas, también bajo condiciones infrahumanas, pero sin padecer tratos tan crueles.

Según el Ministerio de Trabajo, las guatemaltecas en la industria textil reciben un sueldo equivalente a 110 dólares al mes, mientras el de los hombres es de 125 dólares. Ese ingreso le impide a la maquilera adquirir la canasta básica vital, estimada en 200 dólares, y ni pensar en la alimentaria, que cuesta al menos 400 dólares, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE). Lilian Solís, de la Unidad de Género del Ministerio de Trabajo, comenta a SEMlac que esos puestos de trabajo son verdaderos sitios de esclavitud, en los cuales la discriminación de género ha permanecido desde hace más dos décadas. De acuerdo con su experiencia en la atención a las trabajadoras de maquilas, las historias que estas cuentan son de terror.

A ellas, que llegan a sumar 85.000 de los 121.000 empleados en las maquilas del país, se les humilla al momento de ser contratadas: las someten a un examen de orina para asegurarse que de que no estén embarazadas. La prueba se efectúa frente a uno de los supervisores para garantizar que no serán engañados con una muestra falsa. Otras formas de esclavitud van desde ponerlas a planchar nueve horas consecutivas, hasta trabajar bajo sonidos estridentes de música, con vistas a estimular la producción y así surtir los mercados internacionales. Evaluaciones psicológicas del Grupo Integral para las mujeres indican que las trabajadoras de maquila padecen trastornos por estrés. Por ejemplo, deben entregar la cantidad de prendas que les fijan al día; de lo contrario, reciben denigrantes maltratos verbales. Se trabaja bajo una enorme presión. Todos los días aumenta tanto la cantidad de piezas que los trabajadores se esfuerzan, se lastiman y, por supuesto, no llegan nunca a cumplir con dicha cantidad. “Por ende, tampoco perciben el salario anunciado”, indica a SEMlac MaritzaVelásquez, coordinadora general de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, a Domicilio y de Maquila (ATRAHDOM).

Además, las maquilera se ven sometidas al acoso sexual, según devela el documento “Solo pedimos que nos traten como humanas”, presentado en 2007 y elaborado por la Fundación para la Paz y la Democracia Funpadem. Una encuesta aplicada entre 2005 y 2006 por la Funpadem a 516 trabajadoras de maquila, en la capital y un departamento del interior, determinó que persiste el acoso sexual y abuso, pero las empleadas no lo denuncian. Ellas contaron que el jefe de personal es quien capta a las adolescentes para consignarlas con el jefe de recursos humanos, que regularmente es un coreano, para sostener relaciones sexuales. Muchas ceden a los manoseos, propuestas indecorosas y arreglo de citas porque necesitan el empleo; de lo contrario, las despiden, agrega el documento. La gran mayoría tiene de uno a cinco hijos, son madres solteras o jefas de hogar, y necesitan alimentar a su familia. Informes del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas dan cuenta de que las mujeres que buscan ese tipo de empleo se encuentran entre la población más vulnerable.

La Encuesta Nacional de Comercio y Vivienda de 2006, la más reciente de su tipo, precisa que, en este país, ellas forman parte del segmento de seis millones de pobres, que viven con un dólar al día, y del millón que lo hace en condiciones de pobreza extrema. A eso se une que Guatemala es el país con la segunda tasa más alta de analfabetismo femenino en América Latina (34,6 por ciento). La Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) da cuenta de que, aproximadamente, medio millón de niñas entre siete y 14 años no están inscritas en la escuela primaria. Ellas, indica Solís, son el nicho ideal que los coreanos buscan para producir en sus maquilas. Velásquez, de ATRAHDOM, narra situaciones verdaderamente humillantes. Cuenta que, desde que llegó la industria textil, a las empleadas se les trata mal al punto de que, hasta la fecha, aún ni siquiera les permiten interrumpir su labor para efectuar el cambio de toalla sanitaria. Dejar de Ir al baño es también una parte del sacrificio, porque generalmente se mantienen cerrados los sanitarios. Tampoco se les provee de comedores ni guarderías, como establece el código de trabajo, destaca Velásquez. “Los empresarios no van a perder sus ganancias o la entrega puntual de sus pedidos nunca”, asegura. “Si a una trabajadora se le ocurre pedir permiso porque está enferma, la despiden, y no se detendrán a atender a una trabajadora que se desangre por un accidente en la fábrica”, agrega.

Por otra parte, los espacios de mando son eminentemente masculinos, se afirma en “Entre hilos y puntadas”, un estudio hecho en Centroamérica y República Dominicana y presentado el pasado año. Las mujeres no pueden aspirar a un puesto más que de operarias, analiza el texto e indica que, en este tipo de organización productiva en la región, existe una estructura vertical, donde están prohibidos los puestos de supervisión y gerencia para ellas. Velásquez aclara a SEMlac que, cuando se habla de esclavitud, tiene que ver con la obligación y la sumisión que las mismas mujeres y hombres trabajadores de maquila asumen, por la necesidad del empleo. Eso las obliga a las extenuantes jornadas laborales, como las horas extras impositivas; de no cumplirlas, no les pagan al séptimo día.

Testimonios de empleados de maquila recogidos por SEMlac dan cuenta de que ellas y ellos laboran entre las 10 y 16 horas, cuando la jornada en este país de la región, establecida por el código de trabajo, es de ocho horas diarias. En las maquilas habitualmente se labora de lunes a sábado. Pero, por supuesto, cuando aumenta la producción también tienen que trabajar los domingos, precisa Solís. La mayoría de la población en las diferentes ramas laborales, tanto del campo como de la ciudad, desconocen las leyes nacionales e internacionales que la protegen.

Por ello, la Unidad de Género del Ministerio de Trabajo intenta capacitar a las mujeres de la maquila en sus conocimientos laborales, ya que muchas no saben de leyes, e incluso desconocen hasta la dirección de su lugar de trabajo. Aunque se reconoce que la maquila textil es una alternativa de empleo para muchas guatemaltecas, ya sea como trabajadora directa en la fábrica o en la modalidad de empelo en casa, aún no se termina de regir por una ley lo suficientemente sustentable para apoyar a las trabajadoras.

Alba Trejo

Uita

PATERNIDAD Y/O MATERNIDAD

8 permisos de paternidad por cada 10 de maternidad 
 
Además, solo 15 de cada mil prestaciones por maternidad que, como establece la ley, pueden ser cedidas por la madre al padre a partir de las 6 semanas, son percibidas por éste
 

En 2008, la Seguridad Social gestionó 359.160 prestaciones económicas por maternidad, un 8,30 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior. Este dato incluye tanto la prestación por maternidad disfrutada íntegramente por la madre como los casos en que la madre, una vez transcurridas las primeras seis semanas de descanso obligatorio, cede las 10 restantes al padre. Del conjunto de prestaciones reconocidas, sólo 5.575 son prestaciones por maternidad percibidas por el padre. En 2008, del total de mujeres afiliadas a la Seguridad Social, el 4,4 por ciento percibió la prestación por maternidad.

Desde marzo de 2007, los padres trabajadores tienen derecho además a un permiso por paternidad independiente del de la madre y compatible con la percepción de la prestación por maternidad, cuando la madre le cede el derecho. El total de procesos por paternidad independientes ha sido de 279.756, con un coste de más de 212 millones de euros. Tienen una duración de 15 días, a los que se suman dos más a partir del segundo hijo o hija en partos múltiples. La cuantía es equivalente al total del salario percibido.

Asimismo, el padre puede optar por disfrutar del tiempo de permiso cedido por la madre al mismo tiempo que ella o bien hacerlo a continuación. La Ley contempla también la posibilidad de disfrutar a tiempo parcial del permiso, a excepción de las seis primeras semanas que son de descanso obligatorio para la madre. En caso de fallecimiento de la madre, el derecho a estas seis semanas lo puede solicitar el padre.

La cuantía de la prestación por maternidad, tanto si la percibe íntegramente la madre como si la comparte con el padre, es del cien por cien del salario durante las 16 semanas de permiso. Son ampliables, en caso de parto múltiple, en dos semanas más por cada hija o hijo a partir del segundo.

Datos por comunidades

Las comunidades autónomas que más permisos por maternidad han recibido son, en este orden, Andalucía (65.205), Cataluña (64.374) y Madrid (59.022). En cuanto a permisos por paternidad, el mayor número de procesos corresponde a Cataluña (52.778), Andalucía (45.290), Madrid (44.553) y la C. Valenciana (29.478). Ceuta y Melilla son las que han registrado menos subsidios por paternidad, 290 y 258, respectivamente.

 

Según estos datos parece que vamos avanzando…..

Una medida que no considero feminista

ochodemarzo

Una de las medidas que se han planteado por el gobierno es subvencionar con 2.000 euros la compra de un vehículo nuevo.

En otras entradas se ha venido hablando de aquello que entra en el PIB y de lo que no, no entra el trabajo gratuito realizado en las casas y sí se introducen aquellas partidas que han ido a solucionar problemas medioambientales. El ejemplo más usado es cuando el desastre del Prestige ayudó al crecimiento del PIB.

Desde el movimiento ecologista se viene denunciando el exceso de contaminación que se genera desde los países enriquecidos y el agotamiento de los recursos limitados, entre ellos, el petróleo. La industria automovilística se está apoyando, aún siendo uno de los más contaminantes y habiendo otros sectores en los que también se pudieran invertir. coche

Esperanza3 en su entrada, Último trimestre según la EPA para las mujeres españolas, nos muestra el panorama de las cifras de desempleo divididas entre hombres y mujeres. En ellas, podemos ver que el incremento del desempleo en este trimestre es mayor para los hombres que para las mujeres y que los puestos perdidos se concentran fundamentalmente en el sector inmobiliario y de la construcción, así como en el negocio automovilístico. Por otro lado, también se puede ver que hay casi tres MILLONES de hombres empleados más que mujeres. De esta manera, se puede decir que el desempleo estructural es femenino y el masculino, coyuntural. Y además, este último está asociado a sectores que son nefastos para el medio ambiente y cuyo aporte a la economía real son muy cuestionables.

Este desempleo, además de ir a unos sectores económicos en sí cuestionables, se puede definir como coyuntural y masculino. Es decir, con las medidas que se están poniendo en marcha, se está priorizando éste desempleo al femenino y estructural. Trabajo que, además, va asociado a sectores –por ser feminizados- que permitirían, por ejemplo, mejorar la calidad de los servicios sociales.

serviciossocialespersonitasdepapelLas partidas asignadas a servicios sociales se suelen plantear desde el prisma de los derechos sociales. Desde luego, estos servicios cumplen esa función, pero también, por eso mismo, cumple una función económica, sin necesidad de generar nuevas burbujas ni de ser actividades contaminantes. Eso sí, es posible que estas actividades no se reflejen tanto en el crecimiento del PIB. Pues, por un lado, son actividades que no están basadas en la lógica de la acumulación, las proporciona en buena medida el estado sin pasar por el mercado y porque, al ser actividades feminizadas, su valor de mercado es bajo. Enlazo esto con la primera idea, en que cuestionaba el PIB como indicador económico. Es posible que el PIB no de señales de que se estén realizando actividades encaminadas a mejorar la economía en un sentido amplio. Pero eso no es problema de las actividades en sí, sino de qué recoge el indicador: dinero, siguiendo la lógica de la acumulación. Unos de los objetivos básicos de la economía convencional es el crecimiento económico, que es medido y entendido en base a indicadores como el PIB. Hay voces que proponen un cuestionamiento del sistema, desde esta básica, del crecimiento del PIB. Meto una página web en la que se plantea el decrecimiento. Como veréis los planteamientos son ecologistas y sociales en sentido amplio, pero también hay razones por las que proponerlo desde la economía feminista.

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http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?rubrique433

http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/solo/tendra/respaldo/medidas/economicas/acepta/ampliarlas/elpepunac/20090514elpepinac_1/Tes