Hay que ir más allá de la ley

 

A pesar de que las desigualdades retributivas entre hombres y mujeres tienen amparo legal desde 1957 en la constitución del primer tratado de la Unión Europea, donde  se declaraba el principio de igualdad retributiva, la situación permanece  en las mismas condiciones y legislativamente se sigue recogiendo este derecho actualmente en la nueva Ley de Economía Sostenible se reconoce el derecho a tener las mismas condiciones laborales y se recoge la necesidad de terminar con la brecha salarial entre hombres y mujeres.

 La diferencia salarial entre hombres y mujeres en España es de las más altas de  la UE y ello a pesar de que el artículo 14 de la Constitución Española prohíbe expresamente, entre otras la discriminación por razón de sexo. El artículo 35 consagra el derecho al trabajo y  a un salario suficiente para satisfacer sus necesidades sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. Y el artículo 28 del Estatuto de los trabajadores se establece la obligación empresarial de pagar por la  prestación de un trabajo de igual valor la misma retribución

 , satisfecha directa o indirectamente, y cualquiera que sea la naturaleza de la misma sin que pueda producirse discriminación alguna por razón de sexo en ninguno de los elementos o condiciones de aquella.

 Es evidente que el ordenamiento jurídico es claro tenemos las normas pero las desigualdades siguen existiendo.

 Por otro lado, estamos en un sistema de relaciones laborales que tienden a la precariedad contratos temporales y sueldos bajos, este mercado laboral caracterizado por la temporalidad  y el incumplimiento reiterado de los derechos laborales de las mujeres reconocidos. Bajo este contexto se produce una entrada progresiva de la mujer al trabajo remunerado .Y así nos va

 por un lado seguimos con la carga de las  responsabilidades domésticas y añadimos las responsabilidades laborales , estamos en la era de la sobrecarga para mantener derechos  o para perder derechos, lo mires como lo mires la situación en momentos de crisis se nos plantea difícil porque la tendencia es perdida de derechos en general  y la que antes sale del mercado laboral es la mujer.

 Esto lo podemos aderezar con que  casi todos los hombres ayudan pero ninguno comparte aquí tenemos la doble tarea por un lado dentro y por otro fuera nos encontramos prejuicios a la hora de contratarnos, de promociona, de formarnos y por supuesto de cobrar.

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