Hace unos días los medios de comunicación mostraban su indignación ante la trascendencia de una noticia acerca de las acciones discriminatorias que sufren las trabajadoras de una empresa hortofrutícola, a las que se les restringe la asistencia al wc, marcándole un tiempo determinado de estancia en el mismo, y haciendo que se cuelguen al cuello una especie de tarjeta anunciando su necesidad de asistir al baño.
Es obvio que este hecho vulnera los derechos más elementales de una persona, limita su libertad y la ridiculiza, (es de suponer que éste es uno de los propósitos de los/as responsables que vigilan y controlan el trabajo de estas mujeres). Pero lo que es más alucinante es que todos/as se escandalicen ante este hecho, cuando éste es el pan de cada día en cualquier empresa hortofrutícula o cooperativa agraria, en las que se ha llegado a insultar y a faltar el respeto a muchas mujeres.
Sin ir más lejos, en una de las cooperativas freseras sitas en Moguer, Huelva, se han llegado a colocar paleps en determinados momentos de la mañana o la tarde obstaculizando la entrada al wc, asímismo también se ha llegado a llamar por megafonía “guarras” a las mujeres que estaban allí trabajando. Todo esto unido a innumerables faltas de respeto y a acciones que pretenden ridiculizar a las mujeres y mofarse de éllas.
Hasta cierto punto, hay gente que puede justificar estos hechos que acontecen en el sector agrario, argumentando que se trata de “caciques analfabetos y sin educación”. Pero cuando hechos similares ocurren en otras empresas como por ejemplo, podría ser una gestoría en la que tu superior es una persona “con preparación, cualificación, educación…etc”, en un momento en el que “suponemos” que la mujer está tan protegida institucionalmente de acciones discriminatorias, ¿qué explicación podríamos darle a tales hechos?
Recientemente tuve conocimiento de dos circunstancias:
La directora de publicidad de una empresa (cuyo sueldo es bastante inferior a la categoría que tiene) en teoría tiene un horario establecido de 8 horas diarias, pero muchos días trabaja diez. Cuando lleva unos días que ya ha echado más horas que las que le pertenecían, su jefe en tono de mofa le dice que cada día llegue 1 minuto más tarde.
La estudiante en prácticas de una gestoría que no recibe ninguna retribución, es instada por el director de la misma a estar más horas sin que se fije en el reloj. Además dicha estudiante escucha a menudo por parte del mismo director comentarios despectivos y que vulneran los derechos de las mujeres tales como: “a las mujeres que les pegan es porque se lo merecen” o “si las mujeres no existieran, tendríamos que domesticar a otro animal”.
No sé si todo esto le importará a alguien. Lo que yo tengo claro desde hace tiempo es que todas las acciones que intentan “posibilitar” la igualdad entre hombres y mujeres quedan muy bien escritas y también cuando aparecen en las noticias. No sé si lo que pretenden es enmascarar la realidad y que no pensemos demasiado en cómo son las cosas realmente. Pero a dia de hoy la igualdad real, todas los derechos y ventajas que pueden disfrutar las mujeres trabajadoras, sólo se visibilizan en las políticas y las funcionarias.
MUJER Y EMPRESA, ¿EXISTEN BUENOS TRATOS?
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GÉNERO Y SEXUALIDAD. PODER SOCIOPOLÍTICO Y ECONÓMICO. EL CONTROL DE LOS CUERPOS.
El control de los cuerpos cuerpos de las mujeres, es decir, capacidad de decisión sobre la maternidad, la violencia sexual y simbólica en los medios, en el arte, etc., el control de la imagen femenina, todos estos parámetros sirven para la formación del sujeto femenino y ese poder es ejercido a través de la dominación de la sexualidad femenina bajo los parámetros de una visión masculina en una sociedad dominada por el machismo y por el sistema económico capitalista.
A partir de la corporalidad es a desde donde se han comenzado a dividir las personas, adjudicándoles un espacio a cada una de ellas, y catalogándolas de sexo fuerte y sexo débil. Este último tendría poder de dominio y control sobre el primero, el cual ha establecido las leyes, normas y funciones que atañen a cada uno, bajo sus parámetros masculinos. Adquiriendo de este modo por tanto el cuerpo, un valor de género, de la que partiría la desigualdad y discriminación.
Se han construido las principales diferencias humanas, atendiendo a las diferencias corporales, a partir de las cuales se han establecido caracteres diferentes, en función de si perteneces a uno u otro sexo. Pero a través de la biología no determinista, se ha demostrado que esas mínimas diferencias biológicas, no bastan para establecer esas diferencias que se consideran “naturales”. Más bien, podríamos afirmar, que las características supuestamente biológicas que diferencian a los sexos, son también construcciones culturales.
Partiendo de esta base, podemos entender el cuerpo como un objeto social, el cual es controlado o restringido por diversas instituciones sociales, como la medicina, la Iglesia, etc.
Por otro lado, el origen de la implantación de esta represión sexual ejercida primeramente con la Iglesia, coincidió casualmente con la implantación del capitalismo, por lo que a su vez considero que estaría ligada a intereses políticos y económicos.
La burguesia hizo del sexo una inversión de futuro por diversas causas, sobre todo relacionadas con la herencia tanto económica como biológica ( de ahí las preocupaciones psiquiátricas y médicas con respecto a la sexualidad de la familia, mujeres histéricas, hijos de malas costumbres, etc., como modo de supervivencia y preservar los mejores especímenes de la mejor clase). Su dominación se daba en tres sentidos, económico, ideológico y físico.
La cual se extrapoló al proletariado en el momento en que las condiciones de éstos y éstas( como la cohabitación, epidemias, prostitución, enfermedades venéreas) comenzaron a afectar de forma negativa a la burguesía o tenía el peligro de hacerlo, fue cuando comenzó a mostrarse interés también por estos sectores poblacionales, extendiéndose de esta forma tecnologías de control. Siendo así, es lógico que el proletariado mostrara resistencias ante estas políticas de control de su sexualidad.
Con diversas estrategias, atendiendo a la demanda de las necesidades las cuales iban cambiando, se fue creando un dispositivo de sexualidad , en el centro de la cual se encontraba el sexo, al que se le fue adjudicando una gran importancia según convenía a la economía y la política.
Comenzaron a surgir numerosos discursos sobre el sexo, procedentes de diversos focos, como podrían ser, la institución pedagógica, la medicina, la psiquiatría, la justicia penal,etc. Esta última provocó una concepto de sexo como algo peligroso y a raíz de la medicina y la psiquiatría se crearon enfermedades “inventadas” diagnosticando el “histerismo” en las mujeres que manifestaban tener deseo sexual. La causa de esto era un modo de control del adulterio y la natalidad y de este modo de mantener la “pureza de la clase”, así como con temas relacionados con la herencia de propiedades, negocios, riquezas, etc.
De esta forma, se trataría una vez más de mantener el orden establecido, marcando muy claramente cuáles son las pautas, establecidas desde las pocas personas que tienen el poder, para no salirse de “la norma”, y poder seguir manteniéndose éstas en su posición. Y seguir obteniendo beneficios políticos y económicos a costa de las demás.
El control de la sexualidad, por tanto, sería una forma también de estratificación social pero también sexual y de género. También afecta además del género, la orientación sexual y las diversas prácticas sexuales, muchas de las cuales se han considerados perversas o antinaturales, pero siempre con la función que he mencionado anteriormente.
La sexualidad sería , por tanto, un vector de opresión que separa personas y grupos según su propia dinámica. El cual no es comprensible en términos de clase, raza o género. De este modo, La riqueza, la piel blanca, el ser varón, los privilegios pueden mitigar los efectos de la estratificación sexual.
La sexualidad también sería una categoría de análisis. El concepto de población como problema económico y político, junto con las variables que la componen y afectan a su análisis. Una de las cuales, sería el índice de natalidad, edad de matrimonio, precocidad y frecuencia de relaciones sexuales, etc.
Todo esto ha traído numerosas consecuencias negativas para las mujeres:
Esta sexualidad en el caso de las mujeres se constreñiría a la reproducción (siempre dentro de la relación conyugal , es decir es permitida, en cuanto que se relaciona con la idea de maternidad, la cual define e identifica también a las mujeres) y en algunos ámbitos privados, según conviniera, en erotismo, siempre bajo premisas masculinas. Como ejemplo de esto estarían siglos atrás, los burdeles, aquí se permitía la sexualidad de la mujer movido por intereses económicos, pero una vez más, una sexualidad controlada. Como ejemplo actual, también podríamos poner la pornografía, creada por y para hombres, haciendo uso del cuerpo e imagen de la mujer mediante pautas machistas.
Otra de las consecuencias, sería la aparición de numerosas disfunciones sexuales,( como anorgasmia, vaginismo, etc.) las cuales tendrían como causa, la ansiedad provocada por los sentimientos de culpa y vergüenza que se las ido inculcando respecto a la sexualidad.
Para concluir, la sexualidad propia de la mujer, nunca se le ha estado permitida. Se ha mantenido y se mantiene todavía en numerosas ocasiones vetada con respecto a la del hombre, los cuales pueden manifestar sus deseos y placeres libre y públicamente. Para ellos está bien vista, para ellas no. Y mucho menos en solitario. Es decir, hoy día, se permite la sexualidad de las mujeres, pero siempre dentro de la mano de un hombre que se la despierte. De este modo, el hombre tiene la llave de la sexualidad de la mujer. De ahí el falso mito de “no hay mujer frígida sino hombre inexperto”. Mediante el cual se afirma que el hombre es el que tiene capacidad si se lo trabaja de hacer disfrutar a cualquier mujer, tiene ese poder y esa habilidad innata de dominar el cuerpo de las mujeres, y por tanto, a las mujeres mismas en su esencia. De esta forma se cumplen los objetivos de las clases dominantes del sistema capitalista, movidos por intereses de poder político, económico, demográfico, etc. mediante el control de los cuerpos.
BIBLIOGRAFÍA:
-Cruz González Recillas, A. 2003. “El cuerpo del monotipo”. Tesis Licenciatura. Artes Plásticas con especialidad en Escultura. Departamento de Artes Plásticas y Teatro, Escuela de Artes y Humanidades, Universidad de las Américas Puebla. Mayo. Derechos Reservados © 2003.
-Foucault, Michael. “Historia de la sexualidad I”. La voluntad del saber.
-Rubin, Gayle.(1984) “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad”. En Vace, Carol. Comp. Placer y peligro. Explorando la sexualidad femenina. Madrid. Revolución. 113-190.
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LA VALORACIÓN DEL TRABAJO DOMÉSTICO. COSTES/BENEFICIOS
Considero importante comenzar este artículo, dando una definición de trabajo doméstico:
“Desde una perspectiva amplia el trabajo doméstico sería, el trabajo realizado para el mantenimiento de la casa u hogar y de sus miembros. Así , el trabajo doméstico no se circunscribe a fregar, limpiar, comprar, cocinar, arreglar desperfectos, coser, planchar, llevar la economía, etc., sino que también se extiende al cuidado de personas ancianas, personas enfermas y al cuidado y educación de las hijas e hijos”(Panadero Fernández, B. , Leris Ansó,N. 29 :2002).
La definición de trabajo , hoy día se limita a la de empleo, y el trabajo doméstico lamentablemente no está incluido dentro de su competencia. El empleo, como trabajo remunerado fuera del hogar, parece ser que es el único que da beneficios económicos, es el trabajo productivo, y por tanto es el que está más valorado. En el otro extremo, se encontraría el trabajo doméstico , no remunerado, catalogado como trabajo reproductivo. De esta forma, se mantiene el orden establecido, “cada cosa en su lugar”, manteniéndose y preservándose las estructuras y el orden socio-económico.
A este último no se le da apenas valor, debido a que actualmente sólo se premia el trabajo relacionado con la economía de mercado, la cual es la base del sistema capitalista, consistente en la obtención de máximos beneficios a costa de explotar y alinear a las trabajadoras y trabajadores.
De esta forma ,el trabajo doméstico se ha mantenido durante muchos años en nuestra sociedad como algo que concierne exclusivamente al hogar y a la familia y cuya carga debía ser siempre asumida por las mujeres. Asimismo, ha estado y sigue todavía estando bastante invisibilizado, no dándole nunca la importancia que tenía ni mostrando los beneficios que aporta.
Llegando a este punto, me gustaría plantear dos reflexiones, qué valor corresponde realmente en trabajo doméstico para el Estado y la sociedad en general y por qué ha permanecido invisibilizado? Y por otro lado ¿ por qué se ha insistido tanto en que era competencia exclusivamente de las mujeres? .
Es cierto que nuestra sociedad ha ido sufriendo importantes cambios, uno de los más importantes para el empoderamiento de las mujeres ha sido su masiva incorporación al mercado laboral. Esto se traduce en la salida desde el espacio privado, tradicionalmente asignado a las mujeres, a el espacio público, dominado por los hombres. Este hecho ha producido a mi parecer un avance hacia la igualdad pero, ¿a qué coste?, ¿con qué consecuencias?.
En mi opinión esta incorporación se ha producido “mal y pronto”, sin tener en cuenta las necesidades ni demandas reales de las principales afectadas, las mujeres. Aunque hayan salido al ámbito público y se hayan incluido en la economía de mercado, siguen siendo las principales responsables de trabajo doméstico.
Todo esto acarrea numerosas consecuencias negativas para las mujeres. Entre ellas podemos encontrarnos la sobrecarga de roles a la que están expuestas, realizan doble jornada laboral, dentro y fuera del hogar, lo que supone innumerables riesgos para su salud traducidos en problemas de estrés, ansiedad, depresión,etc. Por otro lado, el tener que dedicarse a las tareas domésticas, le resta tiempo de dedicación a su trabajo remunerado fuera de casa. De este modo les es imposible ascender a cargos y puestos importantes, y les resulta muy complicado mantener un trabajo a tiempo completo, teniendo que optar por trabajos a tiempo parcial, que por otro lado, no les permiten expander sus conocimientos y habilidades, por lo que no les permite sentirse realizadas. Debido a esto, muchas empresas prefieren contratar a empleados varones que empleen plena dedicación a su trabajo.
Toda esta excesiva carga, le roba la gran cantidad de su tiempo de vida, no dejándoles tiempo libre, de ocio , de descanso, de desarrollo personal o a lo que quieran dedicarlo.
“ Otros estudios dan soporte a las hipótesis de sobrecarga y conflicto de rol. Se ha documentado que el empleo tiene efectos beneficiosos sobre la salud de las mujeres solteras pero no sobre la de las casadas o que entre las madres estos beneficios se limitan a las que trabajan a tiempo parcial. Parece que cuando la carga de trabajo es elevada, combinar la vida laboral y familiar puede perjudicar la salud” (Artazcoz, L., Escribà-Agüir, V. e Cortés, I. 31:2000)
Por otro lado, al trabajo que realizan las mujeres, se suma una carga más. El recorte de servicios sociales, públicos, sanitarios, etc. fruto de la crisis, ha provocado que este tipo de tareas sea asumida por los hogares, ahorrándole grandes cantidades de dinero al Estado y a su vez, no quedando reconocido este trabajo como tal. Por lo que sería también interesante un balance e investigación a fondo en la que quedara reflejada el auténtico valor del trabajo doméstico y los beneficios que aporta para la sociedad en general.
Las mujeres aquí juegan un papel esencial al ser en la mayoría de los casos a la que se le adjudica este tipo de tareas, ejerciendo de este modo el rol de cuidadora, educadora, encargada de limpieza,etc. Es decir, son las que dedican la gran mayoría de su tiempo a la realización de estas actividades.
Aunque se ha podido apreciar un cambio de actitudes en el seno familiar, con respeto a las tareas del hogar, los hombres no dejan de prestar una simple ayuda, recayendo toda la responsabilidad en las mujeres. Debido a esto es necesario una remodelación de roles y medidas de intervención con este objetivo. De la misma forma, pienso que el Estado debería de asumir la responsabilidad de diversas funciones que considero ,son de su competencia, y no dar por hecho que esas funciones familiares son responsabilidad de las mujeres. Éstas pueden ser por ejemplo el tema de cuidados de niños y ancianos, lo que se denomina en el texto como los servicios de proximidad, entre otros.
“Es también necesario adoptar medidas para conciliar la vida laboral y familiar, mas allá de las aplicadas a las relaciones laborales. Entre otras medidas, además de las destinadas a incrementar la participación de los hombres en las tareas domésticas, debe extenderse el sistema público de infraestructuras y servicios sociales, desarrollar la red de centros de educación infantil que cubra la totalidad de la población infantil de más de 3 años y también para la etapa de 0 a 3 años, y contemplar un conjunto de medidas y recursos destinados a la atención de las personas dependientes y de apoyo a las familias en las que convivan” (Artazcoz, L., Escribà-Agüir, V. e Cortés, I. 34:2000)
En lo referente a las medidas que se han utilizado para intentar mitigar esos daños y acercarnos a la igualdad de género, están elaboradas a partir de datos estadísticos, procedentes de estudios con numerosos sesgos machistas, los cuales no representan ni a las mujeres ni a sus demandas ni necesidades reales. Al fin y al cabo no han supuesto más que “tiritas”, no llegando a acabar con el problema de raíz.
“La medición del mundo representa una organización, representación e interpretación desde la perspectiva del o la que la mide ( o tiene el poder de hacerlo); primero, porque elige lo que quiere medir, segundo porque decide desde dónde va a medir y, tercero, porque elige el instrumento de medida. De esta manera, la información ofrecida posteriormente en base a tasas, indices e indicadores, legitiman y consolidan la perspectiva social determinada en gran parte por los supuestos de partida del modelo inicial” (Carrasco C. y Mayordomo M. 101: 2000)
Por otro lado, este tipo de medidas se aplican a “la mujer” y no creo que existe un solo tipo de mujer, considero que existen muchas mujeres con diferentes contextos, características y por tanto diferentes demandas y necesidades.
A modo de conclusión, considero de suma importancia que se le adjudique al trabajo doméstico el valor que realmente tiene , los beneficios que aporta y los costes que ahorra al Estado, asignándole un aproximado valor monetario. Se ha mantenido tanto tiempo oculto en la esfera privada e infravalorado debido a que al Estado le convenía que le siguiera ahorrando costes. Al igual que le convenía a la sociedad patriarcal mantener a las mujeres y a sus funciones invisibilizadas para infravalorarlas y de esta forma ,mantener el dominio sobre ellas.
También pienso que debería de producirse una remodelación de las medidas existentes ,para que el Estado asuma las tareas que son de su competencia, las cuales realizan las mujeres de manera gratuita.
Por otro lado creo que emergentemente deberían adoptarse medidas basadas en necesidades reales y en la verdadera conciliación entre espacio público y privado que ataña de igual modo a hombres y mujeres, basadas en datos obtenidos por estudios realizados directamente con las mujeres bajo la perspectiva de género.
De esta forma podrá existir una igualdad más efectiva tanto en el espacio privado como fuera de él. Consiguiendo el empoderamiento de las mujeres y que puedan desarrollarse y sentirse realizadas, invirtiendo más tiempo en ellas mismas. Al existir leyes igualitarias con respecto a hombres y mujeres en cuanto a permisos , etc. pienso que las empresas no tendrán preferencias basadas en el género de los aspirantes.
Asimismo, se conseguirá también despejar a las mujeres de esa sobrecarga de roles que tantas consecuencias negativas les acarrea.
BIBLIOGRAFÍA:
-Artazcoz, Lucía. , Escribà-Agüir, Vicenta. M Cortés, Inma. “Géneros, trabajos y salud en España”. Gac Sanit 2004;18 (supl 2): 24-35.
-Carrasco, Cristina y Mayordomo, Maribel. “Los modelos y estadísticas de empleo como construcción social: la encuesta de población activa y el sesgo de género”. Política y sociedad, 34 (2000), Madrid (pp. 101-112). Universidad de Barcelona
-Gómez Luna, Maria Eugenia. “Cuenta satétile de los hogares. Valoración del trabajo doméstico no pagado. El caso México”. Taller internacional Cuentas Nacionales de Salud y Género 18 y 19 de Octubre 2001. Santiago de Chile OPS/OMS-FONASA.
-Panadero Fernández, Begoña y Leris Ansó, Nieves. Instituto Aragonés de la mujer.”El trabajo Doméstico”. Unidad didáctica en educación primaria Departamento de Presidencia y relaciones institucionales. Zaragoza 2002.
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Desigual distribución salarial de hombres y mujeres. mujeres y Hombres 2010.INE
Después de la lectura del documento Hombres y Mujeres de 2010, elaborado por el INE (Instituto Nacional de Estadística), algunos datos extraídos de este, son los siguientes, según los resultados de la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2007, el salario bruto anual medio por trabajador en el año 2007 fue de 20.390 euros, lo que supone un crecimiento del 3,6% respecto al año 2006. El salario de los varones fue de 22.780 euros y el de las mujeres de 16.944 euros.
Muy importante reseñar que En casi todas las comunidades el salario medio de las mujeres fue en el año 2007 entre un 20% y un 30% inferior al salario medio de los hombres. Esta diferencia se explica fundamentalmente por la diferente estructura del empleo de cada región.
El tipo de puesto de trabajo que se ocupa es una de las variables que más influyen en el nivel salarial. En 2007 las ocupaciones con remuneraciones más altas fueron las mismas tanto para hombres como para mujeres y en el mismo orden. En todas las ocupaciones las mujeres tienen un salario inferior al de los hombres.
La mayor diferencia salarial corresponde al Grupo de Dirección de empresas de más de diez trabajadores. En este grupo destacó en el año 2007, la gran diferencia de salarios respecto al resto de ocupaciones (204,4% superiores al salario medio).
Así pues podemos destacar que el salario medio de los varones a tiempo compleot era de 22176,5, mientras que el de las mujeres era de 23655,3.
Todos estos datos mas que obvios para destacar que la realidad en la que no se encontramos aunque está amparada por una normativa que encabeza la Unión Europea, y en la que se miran muchos otros países, sigue siendo evidente que las mujeres aunque accedamos al mercado laboral, no estamos accediendo en la misma igualdad de oportunidades, de ahi que haya una segregación vertical y otra horizontal que nos impida lograr la igualdad por la que dia a dia estamos luchando.
Tenemos que romper con ese techo de cristal para que futuras generaciones de mujeres no tengan que hablar de la búsqueda de la igualdad, porque ya estará conseguida.
Tenemos que seguir trabajando para que mujeres sigan accediendo en la misma proporción que los hombres a los espacios públicos, en tanto en cuanto los hombres participen de los quehaceres domésticos de tantísima relevancia, para construir ciudades de mayor democracia.
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VIDEO DE INVISIBLES
http://saveyoutube.com/watch?v=vexpy_VrXhw
espero disfruten y reflexionen de este video!
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POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA
POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA1
En Bogotá, capital de Colombia, en el 2003 se aprobó en Plan de Igualdad de Oportunidades para la Equidad de Género en el Distrito Capital (2004-2016). Esa política pública se basó a partir de la necesidad de garantizar seis derechos básicos a las mujeres de la ciudad. Antes de adentrarme en una explicación más detallada de dicho plan, me gustaría señalar que su publicación estuvo fuertemente respaldada por el alcalde de la capital, en ese entonces, Luis Eduardo Garzón, candidato del Polo Democrático, el cual, a grandes rasgos, es el partido de la izquierda en Colombia. Con esto no quiero invisibilizar el trabajo de muchas mujeres de la administración pública,mujeres académicas y mujeres de las organizaciones de base quienes trabajaron arduamente en la formulación de éste.
Los seis derechos que se querían garantizar en este plan de igualdad consistían en:
-
Derecho a una vida libre de violencias.
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Derecho a la participación y la representación de las mujeres.
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Derecho al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad.
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Derecho a la salud plena.
-
Derecho a la educación con equidad
-
Derecho a una cultura libre de sexismos.
En el 2007, después de un ejercicio colectivo, muchas mujeres de varias organizaciones de base, demandaron un derecho más:
-
Derecho a un hábitat digno y seguro para las mujeres.
cada derecho, a su vez, estuvo respaldado por varios objetivos, que se concretarían a través de un conjunto de acciones. La estrategia de funcionamiento del PIO, como se le comenzó a llamar, fue la priorización de un conjunto de sus acciones, asignadas a cada uno de los sectores en los que se divide la Administración Pública2, trece en total. Estas acciones tendrían un periodo de cuatro años para ser desarrolladas (2004-2008, 2008-2012, 2012-2016), de modo que al final de cada periodo se cambian las acciones a priorizar.
La propuesta fue recibida por algunos sectores con entusiasmo y por otros con mucha resistencia como era de esperarse, para garantizar el carácter transversal de la política, se creó una oficina denominada la “oficina de género” en algunos de los sectores. La función de estas oficinas, en algunos casos era muy confusa, pero se aseguraban de que existiera, se pudiera mostrar, y por supuesto,fuera una mujer su encargada.
Lejos de descalificar esta dinámica, lo que me interesa señalar es que esta exigencia resultaba para muchos y muchas, confusa, carente de sentido y sin ningún fundamento. Lo cierto, es que muchas mujeres y muchas personas comenzaron a ponerle sentido a cada una de las acciones y a concretar realidades alrededor de éstas. Se crearon diez espacios llamados Casas de Igualdad de Oportunidades, dentro de las cuales se presta asesoría jurídica a las mujeres, asesoría psicológica y se socializan todas las leyes, muchas veces “muertas”, que conforman el conjunto de las leyes de igualdad en el país.
Este Plan de Igualdad además se aseguró, de que al menos en el discurso, se contemplara la diversidad constitutiva de las mujeres habitantes del Distrito Capital. Por ello, el objetivo general del Plan consiste en: “Avanzar en el reconocimiento, garantía y restitución de los derechos humanos de las mujeres, de todas las edades, culturas, orientaciones sexuales, condiciones étnico-raciales, situaciones socioeconómicas vulnerables o de desplazamiento y capacidades motoras, visuales, auditivas, psicológicas o cognitivas diferentes, para alcanzar la igualdad de oportunidades y la equidad de género, a través de la incorporación de acciones afirmativas en las políticas, planes,
programas y proyectos del Distrito Capital”.
Lejana, en este momento, de la realidad de Bogotá, quise comentar el nacimiento de una de las primeras acciones reales y de reconocimiento por lo menos a nivel distrital, del compromiso que se adquirió frente a una sociedad, que hasta entonces se había constituido sin conciencia de las múltiples desigualdades, entre ellas, la desigualdad de género.
Desafortunadamente, la implementación de la Política Pública en la ciudad se acerca a territorios comunes: reducción del presupuesto, fragmentación de los equipos de trabajo, menor socialización y formación con respecto a las legislaciones de igualdad en el país. Sin embargo, el esfuerzo tuvo eco en otras ciudades de Colombia, donde se trata de asegurar espacios que se acerquen a las demandas de las mujeres, aunque también exista la sospecha y el descontento de varios sectores oficiales de esos lugares.
Sabemos que no es suficiente la implementación de leyes para avanzar hacia la equidad de género en la sociedad, también sabemos que siempre que se avanza en algún ámbito, las brechas se abren en otros y que, a veces, se vuelven más sutiles.
Lo cierto, es que esta experiencia en una ciudad que está conformada por aproximadamente ocho millones de personas, avanza y retrocede, pero trata de mantenerse por el compromiso de muchas mujeres que han apostado por la construcción de una sociedad sensible a las diferencias y a las desigualdades que se derivan de ésta. Las personas que trabajan con el plan de igualdad tienen la firme convicción de posicionarse hasta el 2016, para que no responda sólo al empujón de una voluntad política en singular.
1Este texto, no prentende hacer un recorrido por la historia de las pplíticas de Igualdad en Colombia. Sólo intenta describir una experiencia puntual, en la ciudad más importante del país, por ser la capital. El plan de igualdad de oportunidades para las mujeres se puede consultar en su totalidad en http://www.bogota.gov.co/portel/libreria/pdf/plandeigualdaddeoportunidades.pdf
Escrito en Políticas de igualdad
MUJERES DE LA ABUNDANCIA.
En el 2007 mi querida amiga y colega Juana Valentina Nieto Moreno, escribió su tesis para optar por el grado de Máster en Estudios amazónicos, bajo el mismo nombre que encabeza este escrito.
Ella, como el grupo de nuestras amigas antropólogas con quienes compartíamos la “angustia existencial” por entender un poco más sobre la experiencia de ser mujeres, el género y otras formas de desigualdad, quiso documentar la experiencia de mujeres en otra sociedad, sociedades, que desde nuestra formación académica, se habían catalogado como no occidentales.
Así, optando por un período de prácticas en la Universidad Nacional de Colombia, sede Leticia, viajó en el 2005 a la Amazonía colombiana y comenzó su trabajo de campo.
No puedo detenerme a ubicar con todas las exactitudes geográficas e históricas el grupo de mujeres con quienes trabajó, ello excedería mi propósito. Rápidamente, puedo señalar que lo hizo con un grupo de mujeres y cuatros familias extensas que compartían algún grado de consaguineidad y por lo tanto emparentadas entre sí, quienes en ese entonces vivían en un lugar llamado Kilómetro 11, cerca a Leticia y que hacen parte de la comunidad indígena uitoto. En el cuadro de parentesco que aparece en el documento, se registran alrededor de 65 personas.
Poco a poco, a través de sus correos electrónicos y los encuentros virtuales que manteníamos Valen empezó a exponer sus ideas y el conocimiento que iba interiorizando frente a la gran pregunta. Una de sus primeras afirmaciones fue: “estoy cansada de trabajar, creo que nunca antes había trabajado tanto”. Claro ella se dedicó a acompañar la labor de la mujeres por excelencia en la comunidad: su trabajo de campo se centró en las labores de la chagra, espacio donde las mujeres cultivan los productos que hacen parte de la dieta básica de ellas y sus familias.
De las primeras precisiones conceptuales que debo hacer, es que la manutención de la chagra es un trabajo casi en su totalidad femenino, son ellas quienes limpian y montan en la zona la siembra y quienes ademas se encargan de recoger, esto con la ayuda de la descendencia y algunos hombres. En este lugar, se siembran algunas plantas aromáticas, tubérculos, como la yuca o mandioca y árboles frutales. La tierra para la chagra, puede ser heredada vía materno o paterno filial, por las alianzas o por medio de préstamos de parientes amigas o uno que otro hombre soltero sin descendencia que tiene terrenos, pero no quien las trabaje.
Muchas de las tierras para las chagras quedan en lugares distante de las casas o malocas. Valentina relata que hay terrenos de 1 a 2 horas de camino que por quedar tan lejos no se han convertido en chagras. Esta precisón es importante ya que el ser dueña de un terreno no necesariamente hace que la mujer tenga una chagra y que una mujer que tenga chagra sea la dueña de un territorio.
En este punto me detengo, pues es este uno de los fenómenos que dinamiza las relaciones sociales entre los hombres y las mujeres utitotos. En ese sentido, aunque como ya señalé, no todas las mujeres sean las dueñas de las tierras, son las dueñas del poder que les da el conocimiento y el trabajo en una o más chagras. Ya que es por este que se garantiza la alimentación básica para sus descendientes, cónyugues e incluso las madres y los padres de ellas.
¿…. y el género y la economía ?
En Colombia, como en la mayoría de lugares donde se hicieron trabajos de corte etnográfico, tal cual lo señalara Henrieta Moore, la producción documental, hecha por hombres en su mayoría, ignoró el papel de las mujeres. Una de las explicaciones para que así fuera tuvo que ver con que esas sociedades no occidentales estaban organizadas por grupos de parentesco y/o clanes, casi siempre liderados o encabezados por hombres. Por ello, no resulta extraño, las mujeres aparecían invisibilizadas, “relegadas” a los ámbitos domésticos y del cuidado.
Sin embargo, lo que entendimos con la tesis de Valen, es que más allá de los grupos de parentesco y clánicos que serían los que vendrían a organizar la vida social en esta comunidad, los grupos que son más funcionales son los de esas mujeres, y aunque se vieran como más informales también organizan la vida social, económica y productiva, del grupo.
Si bien, todas las mujeres de la comunidad son parientes en algún grado, generalmente se organizan entre las que más cercanas no sólo para el trabajo en la chagra, sino también para otro tipo e trabajos que generan ingresos económicos. Aquí, aparecen actividades que son también lideradas por las mujeres, que aprovechan otro tipo de capacidades y de su gusto por otros quehaceres que van desde la fabricación de artesanías, tejidos y algunas vinculadas al trabajo asalariado, como ayudantes en las escuelas y trabajadoras del servicio doméstico en ciudades como Bogotá y Medellín, por citar algunas.
Las actividades que se realizan en la zona, la artesanía y el tejido, también son una práctica que convoca a un grupo de mujeres y es un espacio que se constituye como de intercambio de saberes generacionales y una socialización para las mas pequeñas que van aprendiendo sobre sus posibles labores futuras. Hay una división del trabajo entre ellas mismas ya que las competencias de cada una son diferentes, el asunto central es que todas salen ganando.
Quiero señalar que mi idea no es hacer una apología de las mujeres del once, pues como en todo grupo humano hay tensiones y rivalidades. Lo que me interesa es mostrar, cómo esta idea de ser mujer se narra a través de la fuerza, del aguante, del trabajo en sí que genera abundancia como constitutivo de su ser, así crecen, así viven, así crían a sus hijas. El hecho de que no falten los alimentos no sólo para su casa sino para sus parientes, que se pueda compartir en otros eventos de la comunidad como las mingas, es la verdadera prueba de autoridad. Para ellas la distribución es la que genera la autoridad, de ahí que las uitoto se las ingenian para obtener ingresos de todas sus actividades.
Tal como lo afirma el marido de una de las mujeres que entrevistó Valentina y que registró en su diario de campo:
“Estamos conversando Walter, Kasia y yo, cuando llega a la puerta una señora a vender miel. Mientras Kasia se va a atender a la señora Walter me dice en voz baja:-Ella [Kasia] es mi banca, a mí de vez en cuando que me sale trabajo, pero ella con sus mochilas…A ella es que me toca pedirle prestado plata”.
Con esta reflexion me gustaría haber mostrado, una de las miles de experiencias de la experiencia de ser mujeres, en cierto contexto geográfico, en cierto momento histórico, no por ello quiero idealizar ni generalizar dentro de ellas mismas este hecho. Sólo señalar que no se puede establecer un único modelo posible e ideal de serlo, ni para ellas, ni para nosotras. De ahí la importancia de abordar esta diversidad, estudiarla, comprenderla, compartirla, visibilizarla con la plena convicción, de que otros mundos son posibles…
Escrito en Género y Economía
LA ECONOMÍA FEMINISTA Y LA PROPUESTA DEL BUEN VIVIR
Después de mirar el documental “La historia de las cosas” con Annie Leonard en las clases de la asignatura “desigualdades de género en el mercado de trabajo”, he buscado otros textos y reflexiones que continúen problematizando los retos de la relación de dominación de los humanos sobre la naturaleza y sobre otros seres humanos. En el referido documental reflexionamos sobre los mecanismos del sistema consumista que, en los últimos cincuenta años, ha avanzado a nivel mundial. Para ello, se ha creado una red de consumidores irrazonables y sedientos de novedades en el mercado, para los cuales no importa el origen de las cosas ni sus impactos en la naturaleza y en la sociedad.
En las reflexiones realizadas en las clases, el tema de la “cultura consumista” fue ampliamente cuestionado, incluso, desde los estudios de género donde hay pocas críticas sobre esta temática, salvo los estudios planteados por el ecofeminismo que ha presentado importantes contribuciones.
En los aportes del ecofeminismo hay muchas propuestas alternativas al desarrollo presentado desde la “cultura consumista”. Las alternativas son importantes porque señalan cambios posibles y necesarios en las relaciones sociales y económicas basadas en las relaciones de dominación del mercado, generando necesidades de consumo de acuerdo con sus intereses, puramente económicos.
Tras leer diversos textos sobre esta temática, he encontrado el artículo Buen Vivir: Germinando alternativas al desarrollo del uruguayo Eduardo Gudynas publicado recientemente en la Revista América Latina en Movimiento (ALAI, N°. 462. Quito – Ecuador, febrero de 2011). El texto es una invitación a la reflexión crítica sobre el clásico modelo de desarrollo económico en la actualidad.
La propuesta del Buen Vivir es el resultado de experiencias vividas y sentidas por los pueblos latinoamericanos y africanos que problematizan los conceptos convencionales sobre el desarrollo planteados desde una perspectiva occidental capitalista y consumista. Es un concepto nuevo que se mantiene en construcción y cuenta con aportes importantes de la Economía Feminista, el ecofeminismo y la Teología Feminista y ocupa espacio importante en los debates del Foro Social Mundial.
Gudynas señala que el Buen Vivir “es un concepto en construcción desde distintas tradiciones de pensamiento, y que, necesariamente, debe ajustarse a cada circunstancia social y ambiental” de cada uno de los grupos o sociedades. Es un concepto en construcción que propone “cambios profundos en las ideas sobre el desarrollo que están más allá de correcciones o ajustes”.
Para Gudynas “no es suficiente intentar “desarrollos alternativos”, ya que estos se mantienen dentro de la misma racionalidad de entender el progreso, el uso de la Naturaleza y las relaciones entre los humanos”. El Buen Vivir constituye una experiencia exitosa en diversos grupos de mujeres en América Latina que buscan “alternativas al desarrollo”.
El Buen Vivir propone cambios importantes que están “germinando en diversas posturas en distintos países y desde diferentes actores sociales, que es un concepto en construcción, y que necesariamente debe ajustarse a cada circunstancia social y ambiental”. De hecho, más que un concepto, el Buen Vivir es un proyecto de vida que implica cambios de posturas con relación a la irrazonable cultura consumista, y su concepción inherente: la no consideración de los límites y el agotamientos de la naturaleza y de las personas.
El Buen Vivir exige la sensibilidad femenina para concretarse como una alternativa, en la que necesariamente, deben implicarse las pequeñas experiencias que cuestionen desde una postura consciente, el apego al crecimiento económico al modelo de desarrollo actual con “su énfasis en los aspectos económicos y el mercado, su obsesión con el consumo, o el mito de un progreso continuado”. Este modelo no ha logrado resolver las paradojas de las desigualdades sociales, de la pobreza y del agotamiento creciente de los recursos naturales.
Para las ecofeministas de América Latina el Buen Vivir retoma la relación de interdependencia holística entre lo humano y la naturaleza donde uno necesita del otro para seguir existiendo. Adaptada a las relaciones de género, el Buen Vivir recupera la relación respetuosa entre el hombre y la mujer, entre los diferentes sexos y géneros, en una correlación de interdependencia donde el hombre necesita de la mujer tanto cuanto la mujer necesita del hombre; espacios en el que no hay violencia porque no hay ningún tipo de dominación; donde todos y todas, cada uno y cada una coexisten en una relación de total interdependencia.
El Buen Vivir propuesto por la Economía Femenina exige cambios profundos en la manera de ser y vivir en sociedad. Agrupa “diversas posturas, cada una con su especificidad, pero que coinciden en cuestionar el desarrollo actual y en buscar cambios sustanciales apelando a otras relaciones entre las personas y el ambiente”. Tratase de un concepto plural que congrega diversas experiencias de desarrollo alternativo que comprueban que es posible vivir de manera distinta, sin comprometer la calidad de vida, los derechos esenciales, el acceso a los bienes y necesidades concretas, las convivencias fraternales, la política de equidad.
Por supuesto, estas experiencias cuestionan los modelos de economía neoliberales y encuentran grandes críticos, especialmente hombres, que no reconocen la posibilidad de vivir con menos cosas porque esto afecta directamente el mercado basado en el consumismo. Sin embargo, para la Economía Feminista es importante insistir que estas experiencias existen en realidades muy diversas, en todos los continentes aunque en pequeñas proporciones cuantitativas. En ellos, muchas personas comprueban que es posible vivir de manera distinta y mantener la calidad de vida, la felicidad y la posibilidad de otro mundo posible.
Para quienes desea profundizar el tema, el texto de Eduardo Gudynas está disponible en:
http://www.ambiental.net/publicaciones/GudynasBuenVivirGerminandoALAI11.pdf
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MUJERES INVISIBLES EN EL MERCADO DE TRABAJO TEMPORAL EN ESPAÑA
Cuando saboreamos una deliciosa fresa, una mandarina, un melocotón o una lechuga fresquita en nuestro plato, no imaginamos todo el trabajo que está por detrás, ni de dónde vienen estos trabajadores y trabajadoras para aportar con las campañas de la agricultura en España.
La producción agrícola se ha modernizado en España, y especialmente en la provincia de Huelva, avanzando hacia el modelo de la agricultura intensiva que es la llamada nueva agricultura presentada por la Unión Europea. Una forma de ampliar la producción a menos costes y con menores extensiones de suelo cultivado. Las nuevas técnicas de cultivo intensivo suponen nuevos conocimientos de botánica y fisiología, de ingeniería genética, de técnicas intensivas como el invernadero con los cultivos hortícolas bajo plástico, el riego localizado, la hidroponía y otras técnicas que exigen profesionales más capacitados. ¿Quiénes son estas personas?
Todos los años, miles de migrantes son desplazados desde África y de los países del Este Europeo con la finalidad de incorporarse a las campañas agrícolas en España, especialmente en Andalucía. La provincia de Huelva es una de las principales contratantes de mano de obra migratoria para la agricultura. El desplazamiento ocurre principalmente desde Marruecos y Rumania. Actualmente la mayoría de las personas que se desplazan para la realización de estos trabajos son mujeres. Ellas se desplazan de sus países tras contratos temporales, trabajan una media de tres a seis meses seguidos y regresan a sus países porque allá dejaron su familia. Las empresas contratantes se benefician de su trabajo intensivo mal pagado. En general trabajan por productividad, lo que las lleva a una carga horaria de trabajo muy elevada con una media de diez horas al día, sin festivos. Es decir, trabajan mucho más que la media prevista por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que regula el tiempo de trabajo en Europa. Quizás por eso las empresas priorizan la contratación de mujeres migrantes.
Los informes estadísticos del Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (OPAM) vinculado a la Dirección general de Coordinación de Políticas Migratorias de la Junta de Andalucía, apuntan que en los últimos diez años se ha producido en la provincia de Huelva una feminización de la migración de trabajadores en la agricultura.
Según los informes anuales de la OIT la feminización de la inmigración es un fenómeno de orden mundial y se debe principalmente a factores de orden económico. Las mujeres se desplazan en busca de trabajo en otros países porque muchas personas necesitan de sus remesas mensuales para sobrevivir. Por cada mujer que se desplaza para trabajar en otro país, hay por lo menos cuatro personas dependientes de ella. En general, son ellas las responsables del mantenimiento de sus familias. Dejan sus hijos a los cuidados de otras personas, en general familiares, principalmente las abuelas, y continúan con el trabajo de los cuidados, solo que de otras personas. Los desplazamientos de las mujeres se deben también a los cambios de paradigmas en el tema de la condición femenina en la historia. Actualmente, ellas son mucho más independientes y toman decisiones por su propia cuenta y riesgo.
De manera general, las migrantes ocupan cupos de trabajo que las mujeres autóctonas no hacen, entre otros motivos, porque no son suficientes para responder a la demanda o no quieren someterse a determinados trabajos como son los cuidados y la agricultura. Esto es lo que pasa en España, especialmente, en la provincia de Huelva.
En estos meses en que estuve realizando mis prácticas del Máster Oficial en Género, Identidad y Ciudadanía de la Universidad de Huelva en la Fundación CEPAIM (Consorcio de Entidades para la Acción Integral con Migrantes) en Cartaya, he podido ver de cerca la situación de los miles de migrantes trabajadores y trabajadoras en esta realidad. He podido comprobar también que la mayoría de estos migrantes son mujeres, donde las marroquís y las rumanas representan el mayor porcentaje. Esta realidad confirma las estadísticas de la OIT para la feminización de la migración en Europa.
La novedad que he percibido en este trabajo es que estas mujeres son desplazadas desde sus países en búsqueda de trabajo temporal. Esto hace que la sociedad las categorice como “trabajadoras temporales” y no como migrantes. Parece sencillo, pero en la realidad el tema es muy complejo. Es verdad que son trabajadoras temporales porque las empresas contratantes las solicitan por determinado tiempo y en general cuando salen de sus países ya han firmado algún tipo de contrato por tres o seis meses de trabajo. Sin embargo, en este contexto de la provincia de Huelva, para cada diez mujeres que suelen desplazarse en condiciones regulares, hay otras cuatro que llegan de forma irregular en búsqueda de trabajo. Esta es una situación muy compleja porque en estas condiciones, las migrantes pueden no encontrar quien se arriesgue a contratarlas. Cuando encuentran alguna oportunidad, están vulnerables a la explotación que ya ocurre en situaciones de contrato regular.
Una cuestión importante en este contexto migratorio es que estas mujeres no son tratadas como migrantes por los autóctonos. Es decir, las personas migrantes se desplazan para vivir en otro contexto y los trabajadores se desplazan para trabajar y luego regresar a sus países. Es decir, toda Europa, y en especial la provincia de Huelva, reciben estos trabajadores y trabajadoras no por una actitud de generosidad o receptividad a los migrantes. Nada de eso. Los reciben, especialmente a las mujeres, en condición provisional, temporal. Las requieren para los trabajos que los autóctonos no quieren realizar. Las necesitan para mantener sus ganancias resultantes de la explotación eminente.
Esta calidad de trabajadores y trabajadoras es fundamental en este contexto de nueva agricultura. Es decir, son necesarios(as) en la condición de trabajadores(as), pero no son deseados(as) en su condición de migrantes. Con esto se crea una relación de hostilidad, donde se tolera la presencia de estas personas, pero, no hay ninguna apertura para que se fijen como nuevos integrantes en el convivio con la sociedad que, a claras luces demuestra, no tiene la intención de acogerlas. De hecho, estas personas se convierten en invisibles para la sociedad. Por eso, no se reflexiona sobre quiénes están por detrás de las fresas que se ha convertido en uno de los productos con categoría de exportación, ni de los melocotones, ni de las mandarinas o las naranjas. Quizás sea mejor no pensar en esto, y seguir ignorando estas personas, estas mujeres que para hacer llegar estos frutos a nuestras mesas enfrentan muchos sufrimientos. El peor de todos ellos es no ser considerada como persona. Muchos las consideran como una pieza más en el engranaje de la producción agrícola postmoderna. Y lo peor, una pieza mal pagada, no reconocida en su trabajo, y dispensable al final de la cosecha para que regresen de dónde vinieron, sin reclamaciones ni resistencias. En el caso que se resistan, se les inscriben en el programa de “retorno voluntario” de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para que sepan que están obligados(as) a regresar porque eso hace parte del contrato temporal. Para recordarles que son necesarios(as), pero no son deseados(as), ni queridos(as). Son apenas colaboradores(as) temporarios de las campañas de la agricultura en España.
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¿EXISTE PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA LEY DE DEPENDENCIA?
La inclusión de la perspectiva de género es uno de los principios de la Ley de Atención a la Dependencia, pero creo entender que esta inclusión está más bien dirigida a las personas dependientes y no a los cuidadores/as.
Mucha gente opina que esta ley supone un avance hacia la igualdad de la mujer, yo propongo una lectura profunda de la Ley y de su normativa de desarrollo para luego reflexionar si está hecha con perspectiva de género o no. Para empezar, dentro del catálogo de servicios, aquellos que más se potencian son los que tienen que ver con la atención en el domicilio y dentro de ésta destaca: la asistencia de cuidadores no profesionales, con el requisito de ser parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad. No se fomentan los centros residenciales y de respiro familiar, supongo que por la escasez de plazas.
Todas sabemos que las que se dedican al cuidado de familiares mayoritariamente, son las mujeres. Esto ha sido así siempre y creo que el hecho de que en un momento dado, esos cuidados puedan ser remunerados, no supone tener en cuenta sus necesidades de género y aquellas que tienen que ver con su descanso como cuidadora.
Por otro lado, se presentó como algo totalmente innovador el hecho de que los/as cuidadores/as, además de recibir una prestación económica, fuesen a ser dados/as de alta en el sistema de la Seguridad Social, y como normalmente, la gente no conoce la normativa posterior que desarrolla la ley, pues no saben que los cuidadores reciben una prestación que normalmente oscila en torno a los 400 euros por estar todo el día con su familiar dependiente, y su situación en la Seguridad Social es la de asimilada al alta cotizando por el tope mínimo que se establezca en ese momento.
Para las mujeres esta ley no supone un hecho liberador (no pueden desconectar) porque tienen que seguir cuidando a sus familiares en la esfera doméstica como hicieron en su día su madre o su abuela, aunque gozando con algo de reconocimiento por parte del Estado.
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