Economía Circular

A menudo bromeo con mis compañeras y compañeros de trabajo acerca del concepto de economía circular, puesto que un día cualquiera: yo  traigo un abrigo que ya no le sirve a mi madre y lo dono a la cooperativa, se pone en venta y lo compra una compañera. Ella lo puede comprar porque esta a la venta en la tienda y porque tiene un salario que le hace posible la adquisición de dicha prenda. Por tanto, todas ganamos la prenda no va a la basura, ella tiene un abrigo nuevo, la cooperativa hace posible la transacción y obtiene el beneficio económico, medioambiental y social. Todas ganamos y los bienes tienen un flujo circular.

Esta economía circular, con la cual bromeamos, no es exactamente lo que quería compartir con vosotras aquí con este ejemplo cotidiano, o sí. Bueno este concepto, economía circular es algo serio, puesto que es la alternativa a la economía lineal.

Esta economía lineal se pone en cuestión constantemente cada vez en más espacios, por su manera de extraer materias primas, producir, distribuir, comprar, desechar, etc. Esa lógica capitalista que está agotando los recursos naturales del planeta y que esta acabando con los espacios naturales, las especies y la salud humana. En este momento parece que avanzamos para el desarrollo de un sistema económico más sostenible y más pensado para el largo plazo, pero eso conlleva tener que frenar el ritmo, tanto de producción como de consumo.

Empezar a pensar en el decrecimiento como al alternativa al crecimiento, en la alargascencia frente a la obsolescencia y así empezar a desaprender, para construir y crear nuevas realidades. Acaso si hacemos uso de la tecnología que tenemos, ¿no podemos crear objetos que puedan ser actualizados sin necesidad de ser desechados?

economia_circular

Entonces, podemos definir la Economía Circular como:

Una economía en la que el valor de los productos y materiales se mantiene durante el mayor tiempo posible, los residuos y el uso de los recursos se reducen al mínimo. Los recursos se conservan dentro de la economía cuando un producto ha llegado al final de su vida útil, con el objetivo de volverlos a utilizar repetidamente y seguir creando valor. Entonces podemos entender a esta economía como una intersección de aspectos ambientales y económicos, que supera los límites del sistema lineal y que propone un nuevo modelo social que use y optimice la eficiencia en el uso de los recursos.

Pero claro, ¿qué pasa con las empresas?, pueden permitir un descenso de la producción o un cambio en las reglas actuales. Pues en mi opinión si, las normas pueden ser modificadas y ser beneficiosas para todos los agentes implicados. Puesto que la gestión de residuos genera empleo, la reutilización de materiales proporciona recursos que pueden ser puestos de nuevo en la cadena de producción, la cantidad de energía y de combustible se reduce, por tanto se disminuye la toxicidad en la producción, lo cual hace que mejore la salud humana y la conservación de los ecosistemas.

En definitiva, como todo en la naturaleza es un ciclo, creo que el sistema económico debe avanzar en este sentido, ser cíclico, ser algo que se retroalimente constantemente y deje de generar tanta basura y destrucción. Y esto de la economía circular no solo es la idea de un grupo de hippies ecologistas, sino que las políticas europeas van en esta misma linea, las estrategias propuestas para el futuro son trazadas con esta lógica circular de la economía y la producción.

Para ilustrar esta idea y para crear algo de debate os comparto un vídeo, espero que os guste:

Economía Circular: descubre lo que es, antes de que explote el planeta

 

Capitalismo y consumo

Cuando vamos tomando conciencia de cómo se conforma la sociedad, el sistema económico, el sistema socio- político, y todos aquellos elementos que configuran la sociedad tal cual al conocemos, podemos llegar a sentir una sensación de desazón, frustración e indignación. Por lo menos a mi me pasa a veces, pero creo que a medida que vamos tomando esa conciencia debemos de saber administrar esos sentimientos que nos provoca y  hacer un intento por focalizar esfuerzos en intentar cambiar las cosas que no nos gustan o nos parecen poco justas.

Parece que tenemos que asumir una serie de normas y decretos sociales que vienen caídos del cielo, o impuestos por voluntad divina, y así los asumimos, los tenemos instalados en nuestra mente y son reforzados por dichos populares y frases hechas que venimos escuchando desde que eramos pequeñas. Cuando la realidad yo creo que es otra, tiene que serlo, no puede ser así. Puesto que vivimos en una sociedad con unas normas que vienen impuestas por la propia sociedad, lo que pasa es que esto es muy complejo, hay que tirar mucho del hilo para desmenuzar una pequeña parte y tener una visión más amplia de la realidad. Por ejemplo, ¿porque existen personas con mayor poder que otras?, ¿que son las que tienen más dinero u oportunidades para generarlo?, pueden ser esas personas que por decirlo de algún modo tienen privilegios que otras no tienen y que ni siquiera conocen. Entonces que pasa,  mientras que unas diseñan un sistema a su medida, para su beneficio, otras pelean por formar parte de ese juego sin saber que están jugando una partida en la cual las cartas ya están marcadas.

Ante esta realidad, vivimos en este planeta, la tierra en la cual tenemos una serie de recursos naturales, unos ecosistemas y unas especies que no cuentan para nada en este juego, simplemente son mercancías para aquellas personas que tiene el privilegio de poder apropiarse de ellas, de todas las que estén a su alcance. Estas mercancías naturales o animales son consumidas por aquellas que también son mercancías, pero no lo saben, las personas que carecen de poder. Así es como a veces observo a la especie humana en su comportamiento en un sistema de consumo que ella misma asume y alimenta, estando a veces muy disconforme con ello. Esto tiene mucho que ver con el feminismo y la economía, ya que una de las fuentes de poder que tenemos es la capacidad de decidir que consumimos y que no, siendo conscientes de que esta capacidad esta marcada por la capacidad adquisitiva, las creencias y los valores culturales. En la sociedad de consumo, optar por cambiar los hábitos y los patrones es una acción política que puede tener mucho calado en la forma en la que las empresas generan riqueza. Mermar el consumo de productos de origen animal puede tener un impacto  importante en la industria alimentaria, y cambiar las formas de explotación animal por otras más respetuosas con las especies, más sostenible con el entorno y más saludables. Desde el feminismo,  siendo este un movimiento que lucha por la igualdad y la justicia, creo que debe estar cuanto menos concienciado y luchar contra el sistema de dominación que ejerce la especie humana hacia otras especies. No podemos luchar contra la opresión patriarcal y el sistema de dominación masculina, siendo las opresoras de otras especies animales, creo que debemos ser solidarias y tratar de extender la dignidad y la igualdad de trato a otras especies. Por lo menos ser conscientes, combatir la propiedad privada de las personas, de las tierras, de las semillas. Trabajar por la justicia y la sostenibilidad delos pueblos, los ecosistemas, las fauna y la flora, etc.

En definitiva, creo que hay que crear alternativas a este sistema, tener ilusión y esperanza, proyectar otras realidades, otras situaciones que nos hagan crecer a todas en salud y armonía.

Espero que os guste este corto que os dejo a continuación:

Capitalism is Just a Story

(podéis poner subtítulos en español)

 

 

De la economía y el feminismo

<<Economía>>, palabra ampliamente utilizada, especialmente en la esfera política y en los medios de comunicación. La mayoría de las personas tenemos una cierta noción de lo que significa porque la economía nos afecta directamente, porque tiene que ver con lo que compramos y vendemos, con si el dinero nos alcanza o no, con muchas de las noticias que se publican a diario… Quizás conozcamos (en la teoría al menos) algunos conceptos básicos, sin embargo nos cuesta ver el cuadro completo.

Tratar de entender todo el funcionamiento del sistema es un ejercicio al que estamos poco acostumbrados en general, discernir el engranaje y la conexión entre cada una de las partes puede resultar complejo y sencillo a la vez, pero sobretodo es muy necesario e importante porque es la manera en que podemos empezar a poner en valor muchos aspectos a los que no prestamos atención y que suelen ser necesarios e importantes.

En este punto se me ocurre proponer que las personas deberíamos ser capaces de desarrollar una especie de conciencia económica, así como desarrollamos otras conciencias sobre nuestra realidad (conciencia feminista, conciencia ecológica…) Creo que así, un escándalo de la magnitud de los Papeles de Panamá no hubiera pasado tan desapercibido y con tan pocas repercusiones en la opinión pública, y del que, sin embargo, se han publicado gran cantidad de artículos, noticias y documentales.

Creo que entonces tampoco pasaría tan desapercibida la asociación entre Economía y desigualdad de género o las críticas y propuestas que desde el feminismo y otros movimientos sociales se hacen al sistema económico en el que vivimos. La Economía Feminista es uno de estos planteamientos que se hacen al margen de las corrientes dominantes sobre el tema.

¿Economía feminista? Si la economía… ¿no tenía que ver con todo y con todos por igual…?” Bueno, esta una de las reacciones con las que me he encontrado al comentar que estaba llevando este curso del Máster. Como en su mayoría no somos capaces de ver el panorama completo, es lógico que el vínculo entre Economía y Género resulte más que difuso al principio.

Resulta que si nos salimos de esa visión tan sesgada de la economía a la que estamos acostumbrados podemos empezar a ver más claramente todas las desigualdades de género que existen producto de un sistema económico planteado de una determinada manera y desde una determinada visión.

Otro ejemplo, a lo mejor un poco más conocido, de crítica al sistema económico son los movimientos ecologista de mujeres. También el ecofeminismo critica el capitalismo neoliberal que se apropia del medio ambiente y de las personas de manera mercantilista sin importar las consecuencias, en favor de la producción, la productividad y un supuesto crecimiento económico. Además, el ecofeminismo denuncia que suelen ser las mujeres las primeras y más afectadas por esta visión de la economía. Uno de sus principales objetivos en la lucha por políticas con perspectiva de género que garanticen el respeto a la vida.

A pesar de los múltiples retos que conlleva, considero que conocer un poco más de cómo funciona nuestra economía, hacer conciencia de todas las partes involucradas en el sistema y poner más atención a muchas de las iniciativas que se están intentado llevar a cabo para detener la inercia del sistema económico que nos posee, es un punto de partida imprescindible para la búsqueda de la igualdad. Es necesario que desarrollemos una auto-conciencia como especie humana, para plantear respuestas a los problemas ambientales y a las injusticias sociales que se dan en la actualidad. En el reconocimiento de nuestra propia vulnerabilidad podemos ser capaces de entender la necesidad de la participación de todos y todas; la aceptación y el respeto de nuestra diversidad, porque todos y todas somos parte de la cadena, y aunque nos pueda parecer poco, todos y todas podemos hacer algo.

Buenas o malas madres: un problema de salud pública, un problema de sostenibilidad

Antes

 

Es evidente que hay buenas madres y menos buenas, lo mismo que hay buenas y malas personas. Pero nuestra libertad viene limitada por nuestro entorno, nuestras vivencias, nuestra educación, las habilidades aprendidas o no, nuestros depósitos afectivos y emocionales recibidos durante la infancia. La responsabilidad individual existe, pero los condicionamientos a veces son casi insuperables.

Hoy he conocido una mujer cuya familia es objeto de atención especial en los Servicios Sociales de mi pueblo. Llamémosla María. María es hija de una mujer prostituida, no existió un padre para ella, cuidó de sus hermanos pequeños como una niña esclava y estuvo envuelta en la violencia y el odio. Nadie le enseño a querer y mucho menos habilidades sociales para una relación de convivencia afectiva satisfactoria para ella y su entorno. Probablemente, huyendo de esa pesadilla, se casó muy joven y tuvo tres hijos. Pero como era fácilmente esperable el esposo era  un hombre maltratador, tan violento que está actualmente en la cárcel. Ahora tiene una nueva pareja, un hombre salido igualmente de una familia violenta, que se precia que él no lo es. Y es cierto, no lo es con con los otros, tiene más habilidades sociales que María, pero es drogadicto. Cuando está limpio es un buen padre para la nueva hija pequeña que tienen en común y también para los otros niños, pero eso no ocurre siempre. En ese contexto ¿puede extrañarnos que ese hogar sea un lugar de violencia? ¿Puede sorprendernos que la pobreza y la infelicidad  originen una creen patología familiar grave?

María tiene miedo de ir a trabajar y que sus hijos se lesionen irremediablemente entre ellos, pero también necesita, como el comer, un espacio personal, incluso dentro de un trabajo.

Toda la familia gira en torno a una mujer violenta, infinitamente infeliz, desbordada por una carga que nunca ha sabido manejar, incapaz de dar a sus hijos el afecto que no recibió, imposibilitada para socializarles en valores que ella nunca ha aprendido, consciente de su fracaso. Y sin embargo es fuerte, durante la entrevista se evidencia que es inteligente, tiene un gran potencial, merece la pena todo el esfuerzo necesario para que tenga alguna ocasión de ser feliz como la tiene todo ser humano. Pero es más, es un problema de salud pública, porque si no la sanamos a ella, sus hijos seguirán perpetuando el circulo de violencia, infelicidad y riesgo para la sociedad. Una sociedad así no es viable y este  caso no es único, ni siquiera infrecuente.

Es un caso extremo, lo sé. Sin embargo los hijos semi-abandonados, sin nadie que les ponga límites o tenga tiempo para proporcionarles afecto es de una frecuencia alarmante y el resultado es violencia, desafecto, infelicidad, patología.

A veces me pregunto: ¿antes de la emancipación de la mujer, no se adiestraba mejor a las mujeres para socializar a sus hijos? ¿Para ser buenas madres? Creo que en las familias extensas al menos existía un reparto de tareas y un acompañamiento que hacía más fácil la vida de todo el mundo y de las mujeres en particular (dentro de la dominación, por supuesto). Pero claro el mercado laboral necesita movilidad y las familias hace tiempo que son nucleares, cuando no monoparentales.

Madres rebeldes.pngCreo que las feministas somos conscientes de lo que se nos ha tratado de vender: ser una mujer es ser una buena madre y esposa. O sea ser una trabajadora  esclava que produce trabajadores/consumidores. La emancipación de la mujer, sin que la sociedad haya provisto los mecanismos necesarios para mantener los cuidados de vida: higiene, nutrición, afecto, ha producido una crisis de cuidados que crea violencia y patología. Los hombres apenas han evolucionado en la corresponsabilidad de las tareas domésticas y los cuidados y el individualismo creciente aboca claramente a un mundo inviable.

Por supuesto la solución no es volver a encerrar a las mujeres en casa, pero si que la comunidad se haga consciente de que lo doméstico es política y que es un problema de toda la sociedad. Que la infelicidad, la falta de afecto y cuidados supone un grave problema de salud pública. Que ya es hora de que el mercado no marque la vida para seres humBolsa de la compra.pnganos  con espíritus frágiles muy necesitados de apoyos. De lo contrario nuestra sociedad es cada vez más insostenible. No es un problema de productividad es un
problema de afectos, de cuidados, de vida.

LA POBREZA EN ESPAÑA, UNA VISIÓN DESDE LA ECONOMÍA FEMINISTA.

Ha salido publicado el informe Cáritas sobre pobreza y  exclusión social en el pasado mes de febrero de 2012. Este informe plasma un retrato actualizado de los cambios de la sociedad española desde la clave del desarrollo social.

Principalmente quiero destacar los datos que más me han llamado la atención: “la proporción de hogares por debajo del umbral de pobreza es cercana al 22%. El umbral de pobreza para una persona sola en 2010 fue de 7.800 euros, lo que supuso un descenso respecto al año anterior, cuando la línea se aproximó a los 8.000 euros”

“El crecimiento de la pobreza se ha concentrado especialmente en los hogares con sustentadores principales jóvenes y en los hogares con menores”.

“El 77,7% de las personas beneficiarias de la Ley de Dependencia tienen más de 65 años y el 66,6% son mujeres, en clara concordancia con que la dependencia es un fenómeno muy relacionado con la vejez.”

“11.675.000 personas estaban en riesgo de pobreza en España en 2010, según Eurostat, es decir, la cuarta parte de la población (25,5%)”.

“La Estrategia Europa 2020,  aspira a reducir en 20 millones el número de pobres en la UE para el año 2020. El núcleo de Europa 2020 plantea tres prioridades en materia de crecimiento :

.- Crecimiento inteligente: desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación;

.- Crecimiento sostenible: promoción de una economía que utilice más eficazmente los recursos, que sea verde y más competitiva;

.- Crecimiento integrador: fomento de una economía con un alto nivel de empleo que redunde en la cohesión económica, social y territorial.

El informe Cáritas es uno de los documentos que continuamente se utilizan como marco de referencia en los discursos políticos. A pesar de que sabemos que  a la mujer  le corresponde el 1% de la riqueza de la población mundial ,el propio texto en ningún momento , excepto para  tratar que las mujeres solicitan mas la ayuda de dependencia, divide por sexo las cifras. Esta es una forma de invisibilizar la desigualdad y de aumentar la exclusión social , que a la vez es la finalidad del informe.

En primer lugar, me parece muy importante como la economía feminista define el propio concepto de pobreza , no solo como la ausencia de recursos económicos sino una visión mucho mas global y desde el desarrollo social, como la falta de acceso a bienes y recursos, de gestión y de consumo de los mismos.  Amaya Orozco habla no solo de una pobreza económica, sino de una pobreza más global: afectiva, de tiempo, de libertad, cultural…

La economía feminista define pobreza como la falta de cubrir necesidades , dentro de estas están las necesidades básicas humanas por las que una persona no puede vivir si carece de ellas.

Las mujeres son las  principales sustentadoras de los cuidados y de la sostenibilidad de la vida , por lo que la pobreza en ellas es mucho mayor de la que se visibiliza si contamos con que disponen de menos recursos, debido a la desigualdad en el mercado laboral y a la dependencia económica que genera el propio estado de bienestar (el hombre productor asalariado, trabajo mercantilizado y la mujer reproductora social: proceso de reproducción biológica, de la fuerza de trabajo, de los bienes de consumo y de  producción y de las relaciones de los bienes de produccion).[1]

Orozco A (2003) , en su texto trata sobre el menor acceso de las mujeres a los recursos, ya que obtienen menos ingresos y menos prestaciones. “Siendo las mujeres las que más  recursos económicos generan, son las que menos acceso tienen a estos”

Las causas de la pobreza femenina según el estudio de  desarrollo humano y pobreza en España son : la mayor exclusión social vivida por las mujeres y analizada a través de su mayor desempleo a largo plazo y la menor participación en el mercado laboral.

Es por esto que un informe que trata de la exclusión social, de inmigración y de pobreza,  que no trate de la desigualdad entre los recursos que disponen mujeres y hombres,  significa mantener la desigualdad en una doble exclusión.

Además, la unión europea entre sus estrategias para disminuir la pobreza define los conceptos  de crecimiento inteligente, crecimiento sostenible y crecimiento integrador. En mi opinión sería necesario involucrar el crecimiento humano o de sostenibilidad de la vida.

Este crecimiento se basaría en fomentar la importancia de los cuidados tanto a niños y niñas como a personas dependientes, que son básicos para el desarrollo mundial. Y además, integrar estos cuidados dentro de una economía no exclusivamente centrada en el capital sino en lo social.  Los cuidados son irremplazables y si dejamos a cargo de estos solamente a la mitad de la población mundial (las mujeres), como ha ocurrido hasta ahora,  las desigualdades en el mercado laboral seguirán perpetuándose. Las mujeres mientras se dediquen a la reproducción social no van disponer del mismo tiempo que los hombres para el trabajo mercantil, por lo que seguirán disponiendo de menos porcentaje de riquezas.

Puesto que según la definición global de pobreza que la visión feminista aporta: ” los recursos se generan desde el hogar” ,  es importante fomentar esta  aportación  para favorecer su desarrollo, ya que el sistema económico actual no contempla la reproducción social como parte de la economía.


[1] Carrasco, C . (1999) . Introduccion: hacia una economía feminista. En: Mujeres y economía (Carrasco C ed). Barcelona:Icaria.

2.- Perez Orozco A. (2003).Feminización de la pobreza. Mujeres y recursos económicos.Materiales de reflexión CGT.num 3

En dirección prohibida

El pasado jueves 15 de Abril oyendo la radio por la mañana antes de salir de casa, reaccioné con estupor a las declaraciones del presidente de la CEA. Es más, al principio, no di crédito a que se hubiera podido afirmar algo así por parte de una persona de su nivel, el máximo representante de los empresarios (¿y empresarias?) andaluces. Pensé: ¡Ah, otro chiste a cuenta de la igualdad!

Pues no. Vino a decir Santiago Herrero que, ante el reto que tienen las administraciones públicas de recortar gastos para dar cumplimiento al acuerdo del Plan Estabilidad mediante el que Estado y Comunidades Autónomas quieren ajustarse a la directriz europea de limitar el déficit a un 3% en 2013, existen muchísimas posibilidades de reducir gastos. Y apuntó generosamente incluso algún ejemplo para iluminar al resto de los mortales y al gobierno andaluz de dónde habría que acometer dichos recortes en los presupuestos de la Junta de Andalucía.

Desde su atalaya empresarial, entiende el Sr. Herrero que hay gastos si no superfluos, sí prescindibles en estos momentos. ¿Cuáles? Aquellos que se dedican a fomentar el flamenco (el primero, por orden de su intervención) y al Plan de Igualdad. Afirmaba el jefe de los empresarios en esta inestimable aportación, en la que incluso quiso abundar, que este Plan tiene una inversión de “millones de euros” cuando “a lo mejor en estos momentos hay que concentrar los esfuerzos en otros temas”.

Pues sí, aunque lo primero que te preguntes es ¿así estamos a estas alturas?, lo cierto es que las declaraciones son de Abril de 2010. La coordenada tiempo es hoy, la coordenada espacio es aquí.

Una de las lecciones de esta asignatura, y reproduzco textualmente, es: “Desde el momento en que la información sobre la participación de las mujeres en el mercado de trabajo no está bien representada, también se distorsiona la percepción de su importancia para la economía nacional”. Lástima que algunos no se matriculen aunque qué se puede esperar de quién ni si quiera repara en la desigualdad que aún hoy persiste.

La patronal no se ha distinguido nunca por incorporar a su agenda de prioridades la situación de la mujer. No sólo desde el punto de vista de la mujer como trabajadora y sus especiales condiciones en el mercado laboral: desempleo femenino, acosos, brecha salarial, etc.. (su agenda tampoco -aunque más- atiende la visión del trabajador hombre). Tampoco desde el punto de vista de la mujer empresaria, del fomento de la actividad emprendedora entre mujeres o de incorporar a mujeres en los puestos de dirección o en los consejos de administración de las empresas. Y ello, pese a los datos que avalan los exitosos resultados desde el punto de vista de la rentabilidad y la competitividad delas compañías con una presencia femenina destacada al frente de la responsabilidad de su gestión.

Dicho esto, las declaraciones del Sr. Herrero aquí trascienden de su ámbito como responsable de la organización empresarial andaluza, siendo éste, indudablemente un espacio de enorme relevancia social que afecta no sólo a quiénes forman parte de la CEA. Y ello porque, del mismo modo que los agentes económicos y sociales participan en los asuntos de gobierno y, precisamente por ello también, los ciudadanos demandamos un correcto desempeño de sus funciones y una adecuada actuación al frente de sus responsabilidades que tienen una relevancia social innegable. Pero es que además, con estas declaraciones se opinaba al objeto de influir en el diseño de las políticas y, por tanto, en la gestión de un gobierno y en la vida de los ciudadanos. De ahí que su gravedad nos ponga en alerta.

Resulta preocupante comprobar el grado de beligerancia que está despertando en sectores de la sociedad los avances que nuestro país viene experimentando en materia de igualdad. Me apuntaba la profesora Nieves Saldaña que el patriarcado se está defendiendo y que eso explica reacciones tan vehementes contra la igualdad. Reacciones que oscilan desde el menosprecio absoluto a la hostilidad, el escarnio y el ensañamiento hasta el punto de situarlas en el centro de la diana de la crítica social, política o, como vemos, económica.

Es difícilmente explicable que desde instancias económicas no se alcance a valorar la dimensión económica que ofrece la igualdad en términos de crecimiento, de riqueza, de valor. Pero es mucho menos tolerable que, a estas alturas, se cuestione la necesidad de seguir avanzando en niveles de igualdad entre hombres y mujeres. Si no se repara en sus beneficios desde le punto de vista económico, no caben excusas desde el punto de vista del ejercicio de Derechos Fundamentales como el derecho a la vida y a la integridad física.  Por si no fuera suficiente una perspectiva mercantil, la cifra de mujeres fallecidas víctimas de la violencia de género resulta inapelable a la hora de abordar con respeto las políticas de igualdad.

Resultan indignantes a la par que descorazonadoras este tipo de declaraciones que, me resisto a pensar lo contrario, responden a estereotipos antes que a convicciones. Lo cierto es que el modelo hombre ganador de pan-mujer ama de casa está en la base de estas posiciones y, como ponen de manifiesto hechos como éste, tan arraigados que llevanincluso a entender la ambición por la igualdad como un elemento prescindible, algo así como una moda o un lujo propio de épocas de bonanza económica. Casi puede una oír que es una frivolidad “propia de mujeres”. Casi le faltó añadir que mientras funcione la economía (de empresarios y trabajadores hombres) y las empresas sean rentables y den beneficios, todo lo demás (las mujeres en casa) puede esperar.

Desde el punto de vista del autor de las declaraciones, no es un hecho en absoluto baladí que se contravenga incluso el lenguaje políticamente correcto. Desde el punto de vista del receptor, estas manifestaciones socavan gravemente la opción política de impulsar políticas de igualdad.

Desde la perspectiva económica es una opción torpe, supone desperdiciar la oportunidad que ofrece la mitad de la sociedad de sumar esfuerzos a nuestro crecimiento. Pero con ser esto muy grave, es más preocupante desde un punto de vista democrático porque son ilegítimas desde una valoración de nuestras aspiraciones como sociedad. Pero ahí están, reflejan una parte de ella que tiene sus ideas y sus resortes y que los utiliza.

Más allá de la valoración concreta -por cierto, ha rectificado, según he leído, básicamente en relación a la promoción del flamenco-, es preciso darle la vuelta a estas percepciones como a un calcetín. Vamos a tener que insistir, o mejor, que camuflar las exigencias de igualdad en un discurso puramente económico para avanzar porque algunos no se han dado cuenta que el futuro, incluso el que persiguen, avanza en la dirección contraria a la que llevan.

   

Segregación versus Economía del Conocimiento

La economía feminista se enfrenta con la misma dificultad que muchas disciplinas y áreas de conocimiento experimentan a la hora de incorporar el género como un eje transversal: la marginación académica, la consideración de pseudociencia de aquellas teorías que incorporan la realidad de la mujer, la acusación de falta de rigor científico, incluso la ridiculización. Al final aparece la vieja receta: el prejuicio que alimenta la ignorancia que perpetúa el prejuicio… en un círculo vicioso endiablado.

La falsa coartada de la supuesta neutralidad del conocimiento encierra además una trampa perversa que compromete nuestro crecimiento futuro. Un conocimiento incompleto y sexista es, sencillamente, un conocimiento inútil en la sociedad actual pero si esto ha sido así siempre, hoy el conocimiento es además el recurso más valioso por encima de cualquier otro, mucho más que cualquier elemento tangible, incluso el capital. Y la discriminación indirecta que sigue impidiendo a la mujer acceder también a este recurso en condiciones de igualdad no puede pasar desapercibida en un momento como el actual.

No es una novedad que estamos ante un cambio de ciclo, ante un nuevo paradigma económico que basa su crecimiento en factores diferentes a los que han determinado hasta ahora la productividad y la competitividad. El conocimiento es ya el principal activo de cualquier economía. La investigación, el desarrollo y la innovación marcan hoy el potencial de crecimiento de cualquier país. Una actividad intensiva en estos 3 pilares, sumada al desarrollo tecnológico protagonizan a nivel mundial los objetivos y prioridades de las políticas económicas que se marcan la mayoría de los países. Y es aquí donde cobra una especial relevancia la apuesta por el talento, la inteligencia, la capacidad y, donde la mujer y su aportación -la de la mitad de la población- adquiere un valor decisivo. Son ya muchos los informes que ponen de manifiesto que los países más igualitarios son también los más competitivos y eficientes desde el punto de vista económico.

Vamos a analizar el binomio conocimiento-mujer que guarda una estrecha relación con otro clave en la actualidad, el de universiad-igualdad.

Hace 100 años se producía en nuestro país un hecho trascendental para la mujer y para toda la sociedad: se permitía el acceso de la mujer española a los estudios superiores, a la Universidad. Se formalizaba así el acceso de la mujer al conocimiento. Cien años más tarde, constatamos que el 54% de las matrículas y el 60% de los títulos universitarios pertenecen a mujeres. La realidad es que la mujer muestra un mejor rendimiento académico, obtiene los mejores expedientes  y se ha incorporado masivamente a la Universidad, pero a las aulas no a los órganos de gobierno. Pero sobre todo, 100 años después cabe preguntarse:

1.- ¿A qué conocimiento estamos accediendo las mujeres? No sólo a un conocimiento muy escorado a determinadas materias, a un conocimiento restringuido que determina nuestra segregación profesional (Ciencias Sociales y Jurídicas, Humanidades, etc..) pero sobre todo y además a un conocimiento claramente androcéntrico que excluye a la mujer como objeto del mismo.

2.- ¿Qué papel juega la mujer no ya en el acceso sino en la producción de conocimiento?

Ambas cuestiones son clave en el actual contexto económico. Acceder a producir ciencia adquiere hoy un valor estratégico y no sólo de cara a marcar la posición que la mujer alcanzará en el nuevo contexto económico (si va o no a formar parte activa de los sectores que generan valor añadido) sino también para transformar cualitativamente un modelo económico que ha excluido a la mujer y a su realidad, que ha negado la dimensión económica de las ocupaciones de las mujeres.

Nuestras Universidades se han feminizado pero no han respondido aún a un modelo igualitario o feminista. Sólo el 14% de las cátedras en nuestro sistema universitario están en manos de mujeres y esto representa una brecha gravísima. La autoridad académica y científica de las mujeres no se puede seguir cuestionando.

Para terminar quiero mencionar el informe Académicas en cifras 2007 que refleja esta realidad pero del que cabe extraer muchas reflexiones, sobre todo, a partir de algún dato para mí -lo confieso- inesperado: en todo el sistema universitario español no existe ni una sóla catedrática, atención, no ya en Ingeniería Aeroespacial, sino en Obstetricia y Ginecología, en Pediatría o en Trabajo Social y Servicios Sociales, por citar algunos ejemplos.

Es decir, ni siquiera en aquellas disciplinas que se orresponden con los roles tradicionalmente asignados a las mujeres, o las que tienen que ver exclusivamente con nuestro cuerpo, adquirimos la autoridad científica. En tareas feminizadas son los hombres los que acceden a este mayor status.

Margaret Maruani cuando define empleo como el conjunto de las modalidades de acceso y salida del mercado de trabajo, así como la traducción de la actividad en status sociales incluye en este último concepto cuestiones como el salario, entre otras. Offe también afirma que el acceso al empleo nos proporciona renta, estatus y participación en el sistema de protección social. Y Marshall incluso otorga una dimensión triple (civil, político y social) a ese estatus que proporciona el trabajo a la persona. Siendo esto irrefutable, a la luz de estos datos cabría preguntarse por qué da la sensación de que, en estos casos -ginecólogos, pediatras- es la condición masculina la que otorga estatus, entendido aquí como prestigio, a estas profesiones. La cocina, labor histórica e intrínsecamente vinculada a la mujer es Alta Cocina cuando la practican los hombres.

Desde el punto de vista del mercado, las mujeres deberíamos contribuir a revertir estos desequilibrios de muchas formas y una de ellas es utilizando nuestra posición de consumidoras de bienes y servicios condicionando la oferta al concentrar o dirigir nuestra demanda a profesionales en estas ramas. Yo prefiero a una ginecóloga que a un ginecólogo pero no es más fácilque te recomienden a un hombre.

Volviendo a la primera parte de mi reflexión, está claro que no podremos maximiza las posibilidades de una economía del conocimiento sin contar con la mitad del talento y que además en esta encrucijada tenemos la oportunidad de transformar un modelo no sólo ineficiente desde el punto de vista económico, como ha demostrado la crisis actual, sino además injusto desde el punto de vista de la igualdad.

Iniciativas legislativas como la nueva Ley de la Ciencia o la Ley de Economía Sostenible incorporan la perspectiva de género pero siguen siendo necesarios muchos esfuerzos en esta dirección. Y desde aquí señalo al de las Universidades que, pese a tener mandatos legales claros, a veces, dan pasos en la dirección contraria.

 

 

Trabajo reproductivo y acumulación capitalista

Por lo general la masificación del desempleo, extensión de la jornada de trabajo más allá de la necesaria sin el reconocimiento salarial de la misma, las prácticas de flexibilización laboral y la tecnología son fuentes de incremento de la plusvalía y consecuentemente de la acumulación capitalista; no obstante, el trabajo reproductivo constituye un factor importante de acumulación y de sostenimiento de la economía a pesar de que en la producción capitalista es un trabajo que no existe en el sentido que no entra a la esfera mercantil.

El trabajo reproductivo entendido como el cuidado del mantenimiento de los espacios y bienes domésticos, así como el cuidado de los cuerpos, la educación, la formación, el mantenimiento de las relaciones sociales y el apoyo psicológico a los miembros de la familia (Picchio, 2001) aparte de que es fundamental para el sostenimiento de la vida y la reproducción de la fuerza de trabajo, contribuye a incrementar la masa de plusvalía. Así como también la carga del mismo no es igual para hombres y mujeres, éste es un trabajo desarrollada principalmente por las mujeres; en España, el 45,2% de las mujeres en calidad de inactividad se encuentran realizando labores del hogar, mientras que un sólo el 4,3% de los hombres se dedican a dichas labores.

A fin de entender cómo el trabajo reproductivo genera mayor acumulación, es necesario exponer que ésta se produce con el incrementito de la plusvalía, la cual constituye el valor del trabajo no reconocido a la persona trabajadora creado por encima del de valor de su fuerza de trabajo y de la cual se apropia el capitalista. Karl Marx plantea que le generación de la plusvalía no se da en la circulación de las mercancías, ya que el mercado no crea valor; por lo tanto la plusvalía se crea en la producción, al momento en que se combinan los medios de producción con la fuerza de trabajo; los medios de producción son mercancías ya creadas por lo que no cambian su magnitud de valor el cual se transmite íntegro al valor de las nuevas mercancías, por lo que permanece constante, por lo tanto la única mercancía capaz de generar valor es la fuerza de trabajo.

Sí partimos de que la fuerza de trabajo es la única mercancía capaz de generar valor y un remanente del cual se apropia el capitalista, dicha fuerza no se reproduce por sí sola, su reproducción recae en el trabajo reproductivo, ya que para poder desempeñarse en las empresas la población trabajadora necesita de los bienes y servicios que se generan en la esfera domestica y/o reproductiva, cuya producción no es remunerada, pero si es fundamental para que las y los trabajadores puedan asistir saludablemente a sus puestos de trabajo y ser más productivos.

Así la invisibilización del trabajo reproductivo reduce el valor de la fuerza de trabajo y por lo tanto permite una mayor acumulación de capital, como indicaba, para el capitalista este trabajo no existe (al no tener valor de cambio) y por lo tanto no es sujeto de remuneración, pero si permite contar con una fuerza de trabajo saludable y productiva, por lo que indudablemente sí genera valor. Si incorporásemos en el valor de la fuerza de trabajo remunerada el valor del trabajo invertido en el plano doméstico o reproductivo, el salario a percibir de las personas ubicada en la esfera productiva debería ser mucho mayor al salario percibido, sin embargo, esto no es así. (Gil de San Vicente, 2000).

Al no existir un mecanismo de reconocimiento del trabajo reproductivo, el valor que éste genera es expropiado por el capitalista; así para el sistema capitalista es favorable mantener silenciado la labor reproductiva desarrollada mayoritariamente por la mujeres, ya que al visibilizarla o remunerarla la tasa de ganancia y de acumulación del capital caería.

Adicionalmente, Gil de San Vicente plantea que las mujeres no solamente son oprimidas, explotadas por el capitalista (y los hombres) vía el no reconocimiento del trabajo reproductivo; también, existe opresión y/o violencia contra las mujeres cuando los procesos de acumulación capitalista conducen a eliminar muchos de los derechos y beneficios que la población trabajadora han ganado a través de la lucha sindical y organizada.

Pero el procesos de acumulación no sólo se beneficia de la invisibilización del trabajo reproductivo; también, la desvalorización de la fuerza de trabajo femenina que se traduce en menores salarios en trabajos de igual valor contribuye significativamente a una mayor acumulación del capital. Así podría decirse que hombres y mujeres sufren de manera muy distinta la explotación capitalista, es más, las mujeres sufren de una doble explotación: la de la esfera reproductiva al no reconocerse el valor que ahí genera y en la esfera productiva al percibir menores salarios con respecto a los hombres por trabajos de igual valor.

Bibliografía
Gil de San Vicente, Iñaki (2000) Capitalismo y emancipación nacional y social de género. 1a edición electrónica en Internet por la Red Vasca Roja el 4/01/2001.
Picchio, Antonella (2001) Un enfoque macroeconómico ampliados de las condiciones de vida. Conferencia Inaugural de las Jornadas “Tiempos, trabajos y géneros”, febrero 2001. Universidad de Barcelona.

LA SEGREGACIÓN OCUPACIONAL. LA TRAMPA CONSTANTE.

Desde hace algunos años, la incorporación mayoritaria de las mujeres a los estudios superiores no sólo es una realidad, sino que además, se ha convertido en un indicador de progreso y avance de nuestra sociedad en general, y de las mujeres en particular. Y así es, en una primera lectura.

En un análisis más profundo, y enlazándolo con el mercado de trabajo, podemos observar que las mujeres, formadas o no, ocupan puestos en los mismos sectores (feminizados, y de menor valor social y económico), o en un sector lo hacen en los puestos más bajos. Es la segregación ocupacional de nuestro mercado de trabajo, que sigue una tendencia común a todos los países del área occidental, siguiendo el artículo de Maté García, Nava Antolín y Rodríguez Caballero, y que por resumir drásticamente podemos destacar varias conclusiones:

  1. Las ocupaciones calificadas como femeninas lo son cada vez en mayor grado, y con las masculinas ocurre otro tanto.
  2. Los contratos a tiempo parcial son ocupados en su mayoría por mujeres.
  3. Esta segregación también se da con mayor fuerza en empleos no cualificados, cualificados en los servicios y cualificados en la industria y construcción.

La realidad se apoya en diversas teorías. La Neoclásica se apoya en su análisis tanto en la oferta como en la demanda. Desde el punto de vista de la oferta, la división del trabajo en la familia determina que la mujer dedique más tiempo a la familia; en su formación, ésta tendrá menos incentivos, pues los costes de retirarse del mercado serán menores. Desde el punto de vista de la demanda, los empresarios tienen prejuicios que discriminan a las mujeres, pues la dedicación a la familia hace que éstos las perciban como menos productivas.

La Teoría de la Segmentación de los Mercados, señala un Mercado de Trabajo Dual, en el que se distingue entre Mercado Primario y Secundario. En el Primario, los empleos son estables, bien pagados, en buenas condiciones, con promociones profesionales adecuadas. En el Secundario, los empleos son inestables, mal pagados, en peores condiciones de trabajo, con escasas posibilidades de promoción. Como los varones ocuparán los empleos del mercado primario, porque no interrumpen su carrera, se ven favorecidos, mientras que las mujeres son excluidas del primario y van a parar al secundario dividiendo el mercado en ocupaciones masculinas y femeninas.

La Teoría Feminista estable esta segregación en factores ajenos al mercado de trabajo, pues traslada la subordinación de que tiene en la sociedad y en la familia a la ocupación. Los estereotipos sobre las mujeres y sus “habilidades” explican esta división en ocupaciones masculinas y femeninas.

Parece que la Teoría neoclásica se impone cuando vamos al mundo real, aunque combinado con la Teoría de la Segmentación. Sin embargo, el remedio está en las Teorías Feministas, que hablan de costes en la pérdida del talento femenino, de apuesta por las capacidades y no por el sexo…

Y si esto lo empezamos a aplicar desde la infancia y juventud, tenemos los buenos propósitos que alientan, como este video…

La economía humanista de una mujer

El año pasado recibió por primera vez una mujer el Premio Nobel de Economía. Se trata de la estadounidense Elinor Ostrom y el premio le reconoce su trabajo en el que la economía adquiere un sentido práctico y humano.

Elinor ha retomado problemas de negociación en situaciones de explotación de los recursos naturales, necesarios para la vida, pero a punto de extinguirse.

En 1989 escribió El Gobierno de los Comunes, donde explica cómo los seres humanos tienden a comportarse de forma egoísta al ir desapareciendo los recursos y tener que luchar por ellos para la supervivencia. Es así también y de forma paralela cómo estos valiosos recursos comienzan a escasear a pasos agigantados.

Elinor plantea cómo tenemos que encontrar soluciones a corto plazo a esta escasez de recursos. No nos basta con las soluciones propuestas por los estados o las instituciones, debemos organizarnos nosotros mismos a través de un contrato social en el que cooperemos y nos apoyemos para conseguir el éxito. Su economía es una enorme apuesta por el ser humano.

La Real Academia Sueca consideró que sus trabajos demostraron cómo grupos de usuarios que se asocian de forma voluntaria pueden gestionar con éxito propiedad pública. Su trabajo me hace pensar en el ecofeminismo o quizás en el “ecohumanismo”. Pretende que la economía se apoye en el ser humano y al mismo tiempo pretende salvar nuestros indispensables recursos. Su teoría se pone en práctica en numerosos países en vías de desarrollo donde por ejemplo mujeres se han asociado para poder ser propietarias y trabajar la tierra en cooperativas donde todas y cada una de ellas ponen su granito de arena hacia el progreso. Lo curioso es que al asociarse de forma voluntaria, todos sus miembros velan por su funcionamiento. Es nada más y nada menos que una forma de autogobernarse para salir delante de situaciones difíciles. Y para ello esta laureada demuestra una gran esperanza en el individuo.