Discriminación contra las mujeres: Brecha Digital.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) son  parte de nuestra vida de una forma avasalladora, que a veces no concebimos la vida sin ella, sin un celular, sin internet, correo, en fin todo lo que parece ahorrarnos tiempo y acortar distancias.

Esta misma tecnología no es lo mismo para una mujer que para un hombre,  ya sea en la zona urbana o rural,  ni para un país u otro, todo depende del contexto cultural, social, político y no podía faltar del género. Para las mujeres el uso de las TIC´s, se ha vuelto parte de la discriminación por ser mujeres, el tener un acceso adecuado, una conexión y el recurso para  pagar dicha instalación y el computador, se hace necesario lograr una igualdad en el acceso a la información de forma democrática.

El uso y acceso que tienen las mujeres a las TIC´s, depende de su contexto no solo cultural ni económico, sino también familiar, si se ha crecido en una familia que aparte de contar con lo indispensable para el acceso a las TIC´s se motiva a que niñas y niños saquen el mayor provecho a la tecnología y se de uso cotidiano, potencian sus habilidades de forma equitativa e igualitaria.

La brecha digital entre hombres y mujeres, permite visualizar las diferencias de acceso a las TIC´s, y se refiere a las diferencias entre los individuos, hogares, empresas y áreas geográficas en los diferentes niveles socio-económicos con respecto a sus oportunidades de acceso a tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su uso de Internet [1].

Existe una segunda brecha digital en lugares en que la brecha de acceso por género se va disminuyendo, que refleja las diferencias entre mujeres y hombres respecto a los usos y las habilidades de Internet y se constituye en barrera para la plena incorporación de las mujeres a la sociedad de la información[2].

Por lo que si depende del contexto cuando unas mujeres avanzan en el acceso, otras luchan por su uso adecuado, a las mujeres nos han interiorizado el miedo a las tecnologías, si a los hombres se les aplaude tener ciertas habilidades para su uso, a nosotras se nos señala como anormales por tenerlas.
Así que entre las muchas discriminaciones existentes, una más se le suma, la discriminación al acceso y al uso de las TIC´s por ser mujeres y no tener las capacidades necesarias para su utilización.

[1] OCDE (Organización para la cooperación y Desarrollo Económico). (Consultado el 30/04/11)

[2] CASTAÑO, Cecilia. 2009. La Segunda Brecha Digital. Madrid: Revista Española de Investigaciones Sociológicas. No. 125. Enero-Marzo 2009.

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La Construcción de la Igualdad

La semana pasada, en un curso de formación para personas desempleadas, impartiendo el módulo obligatorio de “Sensibilización en Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres”, una alumna me trasladó que no sabía para qué servía el Ministerio de Igualdad.

¿Estaríamos mejor, igual o peor si no tuvieramos Ministerio de Igualdad?. Porque poner en duda este Ministerio, y no otros, es muy significativo.

Nadie se cuestiona la educación medioambiental (o su Ministerio). La concienciación ha calado en este ámbito, pero la defensa de la Igualdad es casi sancionada socialmente, o al menos despierta muchas susceptibilidades.

http://www.migualdad.es/ss/Satellite?c=Page&cid=1193049657073&language=cas_ES&pagename=MinisterioIgualdad%2FPage%2FMIGU_SinContenido

Y al mismo tiempo, se pone en evidencia una actitud personal de absoluta pasividad, en la que se espera que “el tema de la igualdad” lo resuelva la Administración, o el Gobierno.

La Igualdad, como los grandes conceptos (Libertad, Sociedad, Estado), es algo que construimos individualmente, con pequeñas acciones, en la educación igualitaria de nuestras criaturas, en nuestros empleos, denunciando situaciones discriminatorias tanto en retribuciones como en acoso sexual, contratos o economía sumergida; en la denuncia cuando presenciamos actos de violencia de género, o cuando los sufrimos directamente.

Y luego podremos exigir a las Administraciones, a los Gobiernos que cumplan con sus políticas, y si no lo hacen, pedirles responsabilidades. Las exigencias han de empezar por una misma, en nuestro dia a dia. Porque las enormes posibilidades que nos ofrece el Estado de Derecho, el Estado Social y Democrático de Derecho, es la construcción comunitaria a través de nuestras acciones personales, individuales. Es la participación la que genera cambios reales.

Y sobre todo, y ante todo, lo público como generador de bienestar social, es un paso más.  Es, como dice Cristina Carrasco, la Ciudadanía Social, “concebida como un factor de integración social, de reducción de las desigualdades, de legitimación de una socialdemocracia, que a la vez que garantiza unos derechos económicos y sociales, mantiene las diferencias ideológicas y de clases sociales.

Os dejo un enlace a un video, que a pesar de estar en inglés, es muy ilustrativo…

¿Dónde están las obreras en la construcción?

No cabe duda que uno de los sectores más masculinizados es el de la construcción, las cifras de la EPA desvelan que en el último trimestre de 2009 el 7,92% de las personas empleadas eran mujeres. Pero ¿qué sexo tiene más prejuicios en la ocupación de las mujeres en el sector? Si damos un paseo por las obras que se están realizando tan sólo encontramos hombres que siguen piropeando al sexo opuesto y cuando vemos alguna mujer suele ser limpiando zonas comunes o alguna joven en puestos con cualificación como prevención de riesgos laborales o administración, lo que nos demuestra que la presencia de estas, aunque está aumentando, se concentra en diferentes profesiones y niveles. ¿Qué ocurre? ¿Las mujeres no tienen interés en trabajar como obreras o por el contrario los empresarios son los que ponen las barreras?

El Estado impulsó la creación de empleo a través del PlanE, entre otros, alarmados por las cifras de desempleo de los “cabezas de familia” del sector de la construcción afectados por la crisis y su preocupación crece cuando piensan en los jóvenes que no cualificados por haber estado en el sector y que difícilmente podrán volver al mercado laboral. Tenemos que recordar que son muchas las mujeres, cualificadas o no, que forman parte de la tasa de paro (27,73% frente al 25,27% del sexo masculino según la EPA en el 4º trimestre de 2009), que son aptas para desempeñar oficios y mantener la economía familiar.

Llama la atención el gran numero de actividades formativas que existen y en las que la participación femenina es cada vez mayor evitando perpetuar los roles. Un ejemplo es el proyecto “Construyendo Futuro: una oportunidad de empleo para las mujeres” http://www.juntadeandalucia.es/empleo/equal/boletinequal/www/pdf/125.pdf. Pero esto no se está traduciendo en el acceso al empleo cuando las mujeres no se visibilizan como obreras donde no es necesaria la cualificación y donde la fuerza física y el sexo no es una excusa para discriminarlas según nuestra legislación.

Más monas y con menos cerebro

Parece mentira años y años de trabajo, para que una serie de revistas se dediquen a manipular a la juventud, de niñ@s los cuentos de hadas, y de adolescentes las series de televisión.

Nadie parece tener memoria histórica, o no nos interesa que nuestr@s jovenes conozcan cuanto han sufrido sus abuelas, que no tenían derechos, resulta curioso hace días una mujer me comentaba como tuvo un enfrentamiento en una entidad bancaria porque exigia sus derechos, y decía vamos a ver como es posible que pueda dictar sentencias y meter a alguien en la cárcel, y necesite que firme mi marido para sacar mi propio dinero del banco.

Los que han nacido en situación de derechos adquiridos, no se dan cuenta de lo importante que era ser mujer y poder acceder a la universidad, hoy que pueden no quieren, es más fácil ganar dinero siendo guapa y teniendo un cuerpo diez, lo importante es consumir y que no te discriminen por como te vistes.

Os dejo el resto de una noticia recogida, por si os parece oportuno hacer una pequeña reflexión.

mujer idealEscritoras, periodistas y directoras de publicaciones diarias empiezan a mirar con desencanto la banalización de la imagen de las mujeres que ofrecen las páginas de algunas revistas y periódicos, ya que falta coherencia en el tratamiento con los denominados logros feministas, que hasta hace poco auguraban una nueva etapa para las mujeres, porque ¿qué ha ocurrido con la buena fe y el optimismo de las feministas de los años 70? Las revistas para adolescentes y jóvenes son profundamente sexistas y sólo se centran en la imagen y el atractivo físico y casi ridiculizan todo lo demás, animando a tener el cuerpo de una estrella; pero como eso parece inalcanzable para la mayoría, el resultado son crisis de ansiedad, inseguridad y baja estima entre las jóvenes; aunque no es sólo preocupación por el físico, sino también la búsqueda de una apariencia provocativa, o sea, que se están resucitando los estereotipos de la sexualidad femenina que el movimiento feminista se esforzó en erradicar, en bien de las mujeres. La antes elegancia del papel cuché ha dado paso a la vulgaridad y a la provocación, a desnudar a actrices y a personas conocidas que no habían necesitado este recurso para triunfar. Parece que los medios de comunicación deberían ser más responsables y difundir imágenes más positivas, sobre todo por la gente joven y las adolescentes, que no son capaces de escapar a esa influencia.

Te dejo la herencia de nuestros prejuicios.

Hoy, 19 de Mayo de 2009 escribo este post tras haber visto en un telediario una noticia que ha llamado mi atención. Concretamente en la edición de mediodía se ha publicado como noticia los resultados sobre un estudio realizado a jóvenes entre 10 y 15 años en referencia a la percepción de éstos sobre la forma de conducir de los adultos, y más concretamente de sus padres.

Mi atención se agudiza entorno a la noticia cuando se dice en ella que “los jóvenes repiten los mismos prejuicios que los adultos” y cito literal. Estos prejuicios a los que se refiere es que la mayoría de los jóvenes apuntan a que las mujeres (es decir, sus madres) conducen peor que los hombres. Además comentan que las mujeres somos más lentas, cambiamos las marchas de forma brusca y estamos atentas a “otras cosas” en vez de a la conducción.

Contra esto la noticia no habla de nada más. Y de ahí mi atención y también mi indignación. Es decir, se pone de manifiesto una persistencia de estereotipos en cuanto a la conducción en nuestros jóvenes que repercute de forma negativa a las mujeres, y lejos siquiera de hacer hincapié en ello se limitan a envolverlo como resultados de un estudio que no conlleva consecuencia alguna.

HERENCIANo sé exactamente cuál es el estudio al que hace mención la noticia ni quien la lleva a cabo, pero supongo que este tipo de resultados será recogido por las empresas que se dedican a la venta de vehículos y que llevará a fabricar y ofrecernos vehículos disgregados por género. Os pongo un ejemplo, “un coche para chicas, pequeño, fiable, seguro, fácil de manejar y estéticamente perfecto: lo que ellas necesitan” o “un coche para verdaderos hombres, con 30000 caballos de potencia, poco consumo, máximo confort, y de diseño italiano o alemán, con el prestigio y el poder de quién lo conduce“. Son ejemplos inventados y tal vez exagerados, pero creo que tampoco distan mucho de la realidad publicitaria que nos ofrecen hoy los medios.

Dicho estudio puede revelar muchas más cosas de las que en simple apariencia definía esa noticia. Refleja los pensamientos que se han transmitido a los jóvenes, de las diferencias entre hombres y mujeres, que aunque se estudie un aspecto concreto debería indagarse si es fruto de una concepción general sobre las mujeres y su posición respecto a los hombres.

Y lejos de ser catastrofista podríamos decir que una concepción sobre la mayor “inutilidad” de las mujeres para conducir que los hombres puede dar lugar a que las mujeres se retraigan a la hora de obtener el carnet de conducir, pues su autoestima se encuentre mermada en ese aspecto; lo cual puede dar lugar a su vez a un mayor uso del transporte público de las mujeres, lo que a su vez derivaría en un mayor tiempo para llegar al trabajo, restando tiempo libre a las mujeres y dificulando aún más la conciliación laboral. Sé que también es algo exagerada y rebuscada la vorágine de consecuencias que he presentado pero sólo quería ejemplificar que un concepto, una creencia tiene una serie de consecuencias y rigen nuestras conductas hacia un forma u otra.

Es por tanto, que expongo la noticia que he visto hoy, porque no podemos quedarnos en los resultados de un estudio como anecdóticos, sin indagar las consecuencias de los mismos y tomarlos como base de futuras investigaciones. Además, también quería poner de manifiesto cómo ciertas creencias y actitudes que parecen ser inherentes a la sociedad y carentes de efectos sobre las desigualdades sociales en realidad suponen la base de determinadas prácticas que debemos poner de manifiesto y hacer visibles.

CAMPAÑA APADRINA UN BECARIO/A

“Aunque hay más chicas en las universidades, después se contrata a más chicos” . El secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), José María Fidalgo, ha presentado, junto con la secretaria confederal de Juventud de CCOO, Nuria Rico, la campaña Apadrina un becario, que denuncia, de forma irónica, la situación de este colectivo en el mercado laboral.

José María Fidalgo ha explicado que el modelo de crecimiento económico ha caído en picado y, con él, “el empleo, por ser de poca consistencia”. “Las mujeres lo tienen todavía más difícil”, porque viven con hipotéticas cargas que las empresas no quieren asumir, como el hecho de que pueden quedarse embarazadas. No han aportado cifras que diferencien entre la situación de un becario y un becaria, pero, como ha señalado el secretario general de CCOO, a estas personas “no las podrían tratar peor”. La gente joven se esfuerza en estudiar, “sobre todo ellas”, que además renuncian a su condición y “tienen menos hijos e hijas”; y, “a pesar de ese esfuerzo, son despreciadas y tratadas como morralla”.

Además, ha añadido, a pesar de haber mayor número de chicas matriculadas en las universidades, hay mayor número de chicos en el mercado laboral. En el sector servicios, del que ahora se están produciendo más despidos motivados por la crisis económica, se echa sobre todo a las mujeres, pues “suelen tener contratos con peores condiciones”.

Desde CCOO han asegurado que van a combatir esta plaga y no van a seguir consintiendo la utilización del becario/a en las empresas como mano de obra gratuita y sin derechos, ni permitir que siga aumentando esta forma de empleo cualificado sumergida. Con la campaña quieren conseguir que la juventud se afilie al Sindicato, para que sean estas personas las que puedan proponer sus propias soluciones ante la situación. Se van a distribuir por las empresas irónicos panfletos para concienciar a la gente sobre esta injusticia socialmente aceptada, además de elaborar un video, que puede verse en Internet, que caricaturiza esta realidad.

Otra de las cosas que denuncian es que ofrezcan prácticas a personas tituladas, pues “ya están cualificadas” y se las debería tratar como “punta de lanza de nuestra economía”, ha declarado Nuria Rico. Actualmente, el 24% de los parados y paradas son personas menores de 25 años y, anualmente, unas 200.000 personas acceden a las empresas privadas y administraciones públicas como becarios/as. “Las becas no son tan positivas como siempre nos han contado”, afirma el folleto, “hazte solidario y apadrina a esa persona que tiene las mismas obligaciones laborales que tú, pero sin tus derechos”. Hay empresas en las que el 25% de la plantilla de un departamento son personas con beca y sin contrato. La mayoría de las veces acaban siendo sustituidas por otras en la misma condición y no consiguen que se las contrate. Desde Comisiones obreras aseguran que “se están encubriendo puestos de trabajo”, y, ha señalado Fidalgo, van a seguir “trabajando para combatir esta plaga”.

 
 

LAS MUJERES OCUPAN YA EL 47% DE LA ABOGACÍA

Las mujeres se están haciendo hueco en una profesión históricamente de hombres como la abogacía, ocupando ya el 47% del total de profesionales que ejercen este trabajo, y suponen el 60% de las nuevas incorporaciones.
 

Según un estudio elaborado por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), la proporción de las mujeres en esta profesión ya se equipara a otras como jueces y fiscales, que también ocupan el 47 por ciento. “Estos datos parecen sugerir que las trabas sociales que encuentran las mujeres para acceder al ejercicio de la Abogacía no son superiores a las que han de superar para integrarse en los cuerpos de la Administración de la Justicia”, recoge el informe.

Este proceso de feminización de la Abogacía constituye un fenómeno a la vez “reciente y acelerado”. Además, entre los abogados más noveles la proporción entre hombres y mujeres se invierte de forma bastante acusada, con un 57 por ciento los primeros y un 43 por ciento las segundas. A partir de los veinte años de antigüedad, la proporción entre ambos aumenta (67%-33%) y entre los abogados de más de treinta años de profesión las mujeres ven más reducida su presencia (82%-18%).

Por otro lado, los abogados españoles tienen una media de 39 años de edad y 14 de experiencia y son un colectivo más joven que el de jueces y magistrados. De hecho, hoy, el 75 por ciento de los abogados tiene menos de 45 años.

A 31 de diciembre de 2007, en España había colegiados 118.775 abogados ejercientes, y 38.006 no ejercientes. Además, se observa que la concentración del sector es clara, ya que tan sólo Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga concentran el 50 por ciento de los abogados de España. Además, en España hay 90.000 firmas o despachos de abogados, aunque el volumen de negocio de tan sólo 50 de éstos representa el 20 por ciento del total.

El número de abogados ejercientes se ha incrementado un 24 por ciento en los últimos 10 años, mientras que la población del país ha crecido en un 13,4 por ciento. En la actualidad, España es el quinto país con mayor densidad de abogados de la UE-27, con 2,63 por cada 1.000 habitantes, o lo que es lo mismo, un abogado por cada 381 ciudadanos. Una cifra por debajo de Italia (3,06 por cada 1.000 habitantes) y Grecia (3.24 por cada 1.000), casi similar a la de Gran Bretaña (2,31), pero muy por encima de Alemania (1.68) y Francia (0,73).

LA CONFIANZA DA ASCO

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Desde los libros de teoría económica se habla de la mano invisible. Desde los entendidos en los mercados financieros se habla de confianza. Mano invisible y confianza son términos que, a mi modo de ver, se solapan.

Nos piden confianza en el sistema financiero, pues la clave de todo el sistema que está montado se basa en la confianza que se tiene depositada en él. Confianza en que los bancos guardarán nuestro dinero hasta que queramos sacarlo, confianza en que hacen un buen uso de él. Confianza en el telediario y en sus noticias de economía. Se confía en la bolsa, en que la burbuja financiera no va a estallar, en que el crecimiento económico va a volver y que este va a generar bienestar, confianza en el PIB como indicador económico…

La mano invisible ha sido señalada. Se ha mostrado que no es tan invisible, aunque intente esconderse. Así, Momo vio a los hombres grises, el marxismo mostró las relaciones de poder que se establecían entre patronos y obreros, desde la ecología, se vio cómo esa mano invisible movía los recursos a lo largo del planeta en función de quién tenía dinero y quién no. Desde el feminismo se ha señalado que esa mano invisible estaba sexuada… entre otras muchas cosas.

Aquello que llamaron mano invisible ya sabemos que de invisible, tiene poco. Manos hay detrás, pero de carne y hueso, y con intereses claros y que, desde luego, no son los intereses generales. La confianza que se pide va muy ligada a esa mano invisible, a todo este sistema que está montado. Pedir, por ejemplo, confianza en el sistema financiero, es pedir que creamos en las grandes multinacionales que sostienen todo este tinglado tan bien montado de injusticias en todo el mundo. Los controles que los estados mantienen sobre este sistema financiero son escasísimos, y no es casual, ya que están cogidos de pies y manos por las transnacionales.

Esta confianza ciega, aún cuando hay un montón de razones para no tenerla, me recuerda al amor que llaman ciego, al amado príncipe azul, con el que nos hemos criado la mayoría de las mujeres. Esta es la confianza ciega que me da asco.

Muchas veces, en conversaciones cotidianas, decimos que la confianza da asco, que a veces nos pasamos con quienes más conocemos o más queremos, por el exceso de confianza… desde luego, que hay que cuidarnos en las relaciones cercanas, es uno de los puntos fuertes en el feminismo, pero lo que quería lanzar aquí es una idea que me está haciendo pensar.

Desde las grandes instituciones económicas, nos piden confianza… estas organizaciones basadas en ese homo economicus, racional y egoísta, nos pide algo que contradice sus propios principios básicos. Pues, haciendo un análisis racional de la situación, fácilmente llegamos a la conclusión de que poco hay que confiar.

Además de las dudas que me surgen acerca de esa confianza a la que se invoca, se me ocurre tomar la palabra y llenarla de otros significados y otras prioridades, más feministas y más en la línea de la sostenibilidad de la vida. Mirarla desde lo cercano, desde los cuidados y, claro, desde la corresponsabilidad.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

VIVIR LA IGUALDAD: LOS CUENTOS COEDUCATIVOS

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El cuento, transmitido oralmente o de forma impresa, es un recurso ampliamente usado en las aulas y ha sido un vínculo educativo, a través de la historia, especialmente en Educación Infantil, y en los primeros ciclos de Primaria, aunque también puede usarse en otros niveles y etapas educativas.

A través del cuento hemos inculcado a las nuevas  generaciones los valores dominantes, hemos socializado a las niñas y a los niños, contribuyendo, de este modo, a mantener el equilibrio y el poder establecido. Es uno de los recursos didácticos más potentes de los que disponemos. A veces, lo usamos con el objetivo de enseñar lengua, oral o escrita, otras como elemento motivador para introducir elementos conceptuales y, en otras muchas ocasiones, como eje alrededor del cual van a surgir todas las actividades  de una unidad didáctica, pues no podemos olvidar el sinfín de posibilidades que nos ofrecen estas historias, que a todas las niñas y a los niños les encanta escuchar.

La primera función que tiene el cuento, es la primera función de la literatura, es decir, disfrutar de las historias, de los personajes, de la magia, de los hechos atemporales…Pero esta no es su única función. Es necesario poner de manifiesto otras funciones, a la luz de la mirada que nos ofrece el sistema sexo-género.

El cuento preferido es el cuento fantástico, el tradicional también llamado “el cuento de hadas”, suele ser el primer contacto de la infancia con la literatura, pero no se trata de un primer contacto inocente como puede parecer. Las investigaciones nos demuestran el marcado carácter sexista de sus contenidos y de los valores que transmite.

Es fácil de observar a simple vista. El cuento de hadas está estereotipado en los atributos de personajes femeninos y masculinos, las acciones, los rasgos emocionales que se les atribuyen y me gustaré ejemplificarlo:

  • Ellas siempre esperan, cosen, limpian, lloran…
  • Ellos siempre luchan, salvan, rescatan, viajan…
  • El poder del personaje femenino mágico (el hada) radica precisamente en su magia otorgada por algo o por alguien.
  • El poder del personaje masculino mágico (el mago) radica en su sabiduría.
  • La maldad del personaje femenino radica en los celos y en la fealdad.
  • La maldad del personaje masculino radica en su poder (lobo) o en la avaricia (ladrón).
  • Finales que representan la forma más perfecta de existencia deseada: casarse con el príncipe o princesa y convertirse en rey o reina.
  • Las niñas y mujeres se describen como bonitas, dulces, delicadas, pobres, ingenuas, intelectualmente torpes, intuitivas, volubles…
  • Los varones en general se describen por su valentía o cobardía, astucia, agresividad, eficacia y por sus trabajos o por sus situaciones de poder.
  • Y así podíamos añadir muchísimo más…

Entre todos estos estereotipos, el más usado y por lo tanto el más peligroso en la formación de la identidad de género, tanto del hombre como de la mujer, es la figura del príncipe azul. Es la figura del Kent para la Barbie, o el capitán para Pocahontas, que cuando las chicas llegan a la adolescencia asimilan al cantante, actor o deportista de moda, transformando esos elementos  mágicos de príncipe azul en elementos reales que pude ver en un compañero o un amigo. Un compañero cuya conducta ella podrá cambiar, porque con un beso  provocamos la metamorfosis del feo y asqueroso sapo en el valiente y protector príncipe. Sólo tenemos que amarlo, entregarnos por completo…el amor lo pude todo…pocahontasPor el contrario, el príncipe tiene que conquistar, ser valiente, decidido y osado… debe mantener esa conquista “a toda costa”. Por desgracia con este tipo de cuentos se les enseña a los niños a conquistar, y a considerar la conquista como un valor asociado a la hombría: cuantas más conquistas más hombre es. Como consecuencia  se creerán más valorados, tanto por los otros hombres como por las mujeres, ya que una característica de un príncipe azul es ser deseado por el resto de las mujeres.

Es curioso que a día de hoy todavía se utilice este tipo cuentos como recurso educativo, en el que se utilizan una serie de modelos identificativos sin introducir elementos críticos, que pongan en tela de juicio los valores que conllevan implícitamente.

Es decir, no podemos enseñar a los niños que las brujas son malas, que una buena princesa es cariñosa, sumisa, hermosa o que el príncipe es un héroe valiente. Lo que estamos haciendo es perpetuar los roles clásicos al hombre y a la mujer y eso es lo que aprenden nuestros hijos. Debemos educar en igualdad, y por supuesto eliminar todos aquellos estereotipos en los recursos educativos que se utilizan en la enseñanza, como es en este caso los cuentos.

¿No pueden existir princesas feas, que luchan y son valientes? ¿O príncipes  feos, cobardes, no violentos y que cosen y hacen las laboras del hogar?  Estoy en contra de utilizar los típicos cuentos machistas y estereotipados en la enseñanza de los menores, porque es de vital importancia trabajar desde pequeños la igualdad y para ello se pueden utilizar otro tipo de recursos educativos.

El tema de la coeducación es uno de los temas claves en la lucha por la igualdad de oportunidades, no conseguiremos la tan ansiada igualdad si no trabajamos desde la infancia tanto en los colegios como desde las familias.