GOOGLE PAGA MENOS A LAS MUJERES “POR SISTEMA”

Según anuncia el periódico El País las mujeres trabajadoras de la gran multinacional Google ganan menos salario desempeñando el mismo trabajo que los hombres.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos acusa al gigante de discriminación “extrema” en los sueldos.

El ojo del Gobierno estadounidense se posó sobre Google, levantó el dedo, y desató la polémica: la multinacional ha sido acusada de “desigualdades salariales sistémicas”. Una investigación del Departamento de Trabajo ha recopilado información que apunta a una violación de las leyes laborales federales en cuanto a la diferencia en los sueldos de hombres y mujeres. Y son ellas, obviamente, las que según la institución cobran menos.

Google niega tajantemente que entre sus trabajadores exista tal brecha salarial y aclara que hasta el momento de la investigación de Janete Wipper no habían tenido noticias de esa acusación. Wipper, que habló en una audiencia en San Francisco el 7 de abril, explicó que habían encontrado “disparidad sistémica en la compensación salarial en contra de las mujeres en prácticamente todos los niveles laborales”, según informa el periódico El País.

Los abogados han afirmado que aunque no han finalizado la investigación tienen pruebas contundentes de una discriminación “bastante extrema”.

No obstante, la gravedad de este asunto no termina aquí,  esta gran multinacional no es la única que discrimina a la mujer por el simple hecho de ello, de ser mujer, de pertenecer al sexo femenino ¿Cómo podemos seguir permitiéndolo en pleno siglo XXI?

Según el último informe de la consultora PwC,  las mujeres ocupan menos del 29% de los puestos de trabajo del sector tecnológico, y solo llegan al 9% si se habla de puestos ejecutivos. Y la cosa empeora cuando se focaliza, un estudio realizado por Glassdoor en marzo de 2016, el cual reveló que la programación era el trabajo con más desigualdades de género en Estados Unidos (junto a otras profesiones como la de chefs o dentistas): hasta un 28% menos de salario haciendo el mismo trabajo, teniendo el mismo nivel de estudios, la misma edad e incluso los mismos años de experiencia.

Continuando con la acusación sobre Google, ésta sale a la luz como parte de una inspección rutinaria del Departamento de Trabajo. Google, al tener contratos con el Gobierno de EE. UU., está obligada a facilitar la información que el Estado le pida en cada caso. En 2016, el departamento de programas federales de cumplimiento de contratos solicitó datos sobre el historial laboral y el salario de los empleados de la multinacional, a punto de cumplir 20 años. Sin embargo, Google se negó en varias ocasiones a entregar esa información alegando que ya habían entregado “cientos de miles de registros” y que tal cantidad de datos solicitados les parecía excesivo, ya que chocaban con la confidencialidad y violaban la privacidad de sus empleados.

Y yo me pregunta, ¿si no hay nada que ocultar por qué se niegan a entregar los documentos rutinarios? mi opinión tanto en esta temática como en cualquier otra es que si algo se oculta, la mayoría de las veces, es porque algo se esconde, por lo tanto conlleva una investigación hasta encontrar el motivo.

Los abogados del Departamento de Trabajo han pedido que el Gobierno cancele todos los contratos que tienen con la multinacional y bloquee cualquier proyecto futuro si esta se niega a cumplir con la auditoría.

Como conclusión argumentar que el objetivo principal el cual me ha llevado a destacar esta noticia es que grandes multinacionales, en este caso Google, la cual es usada por casi toda la humanidad a diario, donde se publican todo tipo de noticias, entre ellas las leyes de igualdad de género ¿cómo pueden ser los primeros en no cumplirlas? ¿por qué sus empleadas deben permitir estas injusticias si desean poder recibir un salario?

En definitiva, debemos unirnos y luchar por un cambio, un cambio que cada vez está más latente en el mundo y es más necesario, un cambio que nos llevará a una vida digna de cada ciudadano.

 

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El día que Clara Campoamor dio voz y voto a las mujeres españolas

Buenas tardes compañeros, quería compartir con vosotros esta última entrada en el blog de la asignatura.

En ella quiero recordar a Clara Campoamor, puesto que el 30 de abril se cumplieron 45 años de su muerte. Clara, fue una política española y defensora de los derechos de la mujer. Creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, logrado en 1931, y ejercido por primera vez por las mujeres en las elecciones de 1933. Tuvo que huir de España a causa de la guerra civil. Murió exiliada en Suiza.

Uno de los momentos más importantes a recordar y con la vista puesta atrás, fueron las elecciones generales de 1933. Contexto republicano en el que, más allá de sexos, la mujer consiguió dar un paso trascendental en busca de su merecido reconocimiento. Poco antes de los comicios, una política y abogada española, de las primeras en el país, alzaba el pensamiento de una generación de mujeres hastiada por la invisiblidad y la opinión robada.

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El 1 de octubre de 1931, Clara Campoamor, que ya había formado parte de la Comisión Constitucional encargada de elaborar la Constitución de la II República, se dirigía a las Cortes Españolas para defender el sufragio femenino. La situación se presentaba a la causa complicada a razón del valor que la historia había dado al rol de la mujer. Más cuando, incluso, parte de la izquierda, a excepción de algunos socialistas y republicanos, se negaba a apoyar ese derecho argumentando que la influencia de la iglesia sobre la mujer ocasionaría un aumento considerable del voto a la derecha. Entre los rechazos se encontraba el de Victoria Kent; también republicana, también feminista. Así, se estableció un enfrentamiento dialéctico entre Campoamor y Kent sobre la cuestión, y que llevaría a la celebración de un debate que ha repercutido directamente en los derechos innegables de la mujer. Aquí, una de las intervenciones más aplaudidas de Campoamor:

“¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?”.

Si bien ahora se narra y se recuerda con notoria épica aquel encuentro que consideró vencedora a Campoamor y dio la voz y el voto a las mujeres en los comicios generales del 33, la derecha, unida, venció a un izquierda fragmentada que culpó de su derrota política a la intervención de la mujer. Ambas Campoamor y Kent perdieron popularidad y escaño tras las elecciones. No fueron suficientes para firmar la rendición de Campoamor, pues, aun exiliada en París, siguió defendiendo con firmeza la implicación de la mujer en una sociedad sin distinciones.

Fuente: la sexta noticias.

HOMBRES Y MUJERES; MUJERES Y HOMBRES.

http://expansion.mx/mi-carrera/2011/11/22/los-hombres-tambien-son-discriminados

Para cerrar mi última entrada en este blog, decidí escoger este artículo aunque no exprese del todo aquello que me gustaría trasmitir. Nos centramos solamente en aquello que nos parece interesante o que de manera directa nos afecta. Pero ahora bien, pienso que esto no es cuestión de darle la vuelta a la tortilla, si no de sacar la tortilla de la sartén sin que se nos queme.

Es evidente que vivimos en un mundo machista (muy machista) pero el machismo no solo es cosa de hombres, el machismo es un tipo de cultura que nos imponen desde pequeños y pequeñas y que cuesta mucho eliminarla, sin ser la mejor forma culpar al hombre o  realzar a la mujer.

Estamos en un máster de género ¿no? ¿Por qué solo escribimos sobre la mujer? Si es verdad que la mujer es discriminada con mayor frecuencia en la mayoría de los casos. Y que a lo largo de la historia ha tenido un papel inerte. Pero también debemos interesarnos por la minoría que dejamos apartada y que también hacen las cosas bien. Hay muchos hombre que luchan por un mundo feminista, como es el caso de la noticia que expongo, que quieren limpiar sus casas y quedase al cuidado de sus hijos. Pero no es culpa de ellos mismos que no puedan hacerlo como creemos en la mayoría de los cosas, es culpa una serie de normas que no sé quién pone (mujeres y hombres, no solo hombres) y que no nos deja avanzar.

A veces caemos en el topicazo de culpar a la persona que no es culpable, de emprender una lucha en la que no debemos luchar. Esto no es cuestión de crear una guerra y que el sexo más fuerte sea el que gane, es cuestión de darnos la mano y juntos y juntas caminar hacia la lucha por ese mundo justo del que tanto hablamos.

Y perdonarme si no me explico bien ahora, estaré expuesto a vuestros comentarios. Pero creo que muchas de las mujeres que dicen ser feministas se equivocan con su definición, son mujeres hembristas que lo que pretenden es meter a hombres y mujeres en una balanza y que esas mujeres lleven el doble de peso. Qué no juzgo lo que sean o lo que no, critico que esa no es la mejor manera de conseguir la igualdad. Personalmente pienso que esto es una carrera de fondo, que soy el primeo que estudia un máster de género para intentar subsanar las diferencias existentes de hombres y mujeres en nuestra sociedad, pero también creo que si de verdad queremos conseguir algo debemos unirnos, por separado no hacemos nada, cada uno en su territorio tirando piedras al tejado del otro lo único que hacemos es alimentar esas diferencias que intentamos erradicar.

Somos hombres y también nos gusta ver crecer a nuestros hijos, ser maestros de educación infantil y limpiar nuestras casas (hablo de mi caso).

Soy hombre, soy feminista y apuesto por una la igualdad entre hombres y mujeres.

NIÑAS Y ESCUELA

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Antes de leer este artículo no me había planteado de una forma tan directa las desventajas que tienen las niñas a la hora de sus emprender sus estudios. Si es verdad que la desigualdad de género la encontramos en cualquier lugar y en cualquier persona: en el panadero y en el parque; en la taxista y la tienda o en el camarero y en la calle.

Pero que la atención en el aula sea mayor en hombres que en mujeres no es que me costase trabajo creer esa información porque sé que es evidente, lo que me cuesta trabajo es entenderla. Entender que cuando un chico y una chica levantan la mano a la vez para intervenir en clase, el chico será el que tenga preferencia para comentar. En general se cree que las mujeres no son buenas en estas materias por lo que se le da más valor a la intervención del chico. Así como podemos observar que ellos son los dueños del recreo, siendo un espacio compartido y las niñas se quedan con un espacio muy reducido para hacer lo que ellas quieren. La proporcionalidad no es justa las niñas no deben ser relegadas a los rincones.

La predisposición de estereotipos que tenemos viene desde antes del nacimiento, ofreciendo una educación diferente desde que nacen. Pero esto es aun más grave de lo que pensamos y va más allá de que las chicas estén condicionadas a elegir una carrera u otra (y mira que esto último ya consta de gran importancia) va más allá porque la formación de estos estereotipos desembocan en violencia de género.

La culpa no es del niño que se hará adulto, la culpa es de esos adultos que no cambian la educación de esos niños. Debemos cambiar la forma de pulir diamantes, porque terminados puliendo piedras. Debemos cambiar la forma de percibir un color, un gusto o un juego como si de hombre o mujer se tratase. Una diferencia de sexo biológico no puede ni debe hacer que cambien las percepciones sobre nosotros y que eso sea un condiciónate para que seamos tratados de una manera u otra.

La manera con la que se nos trate debe ser igual, igual para hombre y mujeres. Debemos emprender un camino en el que el color rosa lo puedan llevar los hombres y la carrera de física la puedan estudiar las mujeres. Un camino en el que la escuela, que siempre juega un papel muy importante, esté lo suficientemente formada para erradicar los estereotipos que desde tiempos antaño nos vienen siendo impuestos. Estereotipos que por supuesto siempre dejan por debajo a la mujer y lo único que pretenden es ensalzar al hombre, estereotipos que marcan como el hombre es apto para estudiar cualquier carrera y la mujer solo es apta para las del cuidado.

La educación es un arma que mueve el mundo, aprendamos a usarla de manera coherente.

A continuación os dejo el enlace sobre el artículo que he comentado:

http://www.eltiempo.com/vida/educacion/las-ninas-sufren-desigualdad-de-genero-en-educacion-basica-50674

 

 

¿QUIÉN ESTUDIA?

 

¿Estudios para hombres, mujeres o para ambos? Carreras asociadas a uno de los dos géneros es un básico de nuestro día a día. Andrea, una ingeniera que cumple su sueño sirve como referente para romper el miedo a estudiar la carrera que nos gusta.

Una vez que tenemos que emprender nuestros estudios universitarios no sabemos muy bien que caminos escoger, pero para eso nos acompaña la súper educación que nos ofrecen desde pequeños. Niños ciencia y niñas letras. Es eso y no por lo que de verdad sentimos vocación lo que nos ayudará a marcar de por vida a que nos vamos a dedicar.

Está claro que el problema no es el interés que suscita una carrera u otra en mujeres y hombres como nos comenta el artículo, si no el medio de comunicación que nos están ofreciendo sobre esos estudios. La sociedad muestra así a ingenieros varones y maestras mujeres, sin dar cabida a que hay una realidad más allá que la que se vivía hace siglos. Si desde pequeños nos contasen la verdad sobre las carreras profesionales, no habría una elección cohibida por parte de cada persona, pues veríamos como algo normal, que lo es, que hombre y mujeres estudiasen por igual todas la gama de carreras que te puede ofrecer una universidad.

La culpa de que tengamos una visión equivocada de todo esto no es de la persona en sí, si no de lo que le rodea: casa, colegio y medios. Es así como en la mayoría de los casos nos dan una visión sobre qué y a qué se debe dedicar cada género, sin dar la oportunidad de decidir tus gustos y de mostrar tu valía.

Ni que decir tiene que una vez que cierta persona se decide a ir en contra corriente y estudia lo que le gusta, su probabilidad de encontrar trabajo y tener un salario igualitario va a ser inversamente proporcional a aquellas que pueda tener una persona del género opuesto. Suele pasar en la mayoría de los casos y por desgracia con la mujer. Una vez que la mujer logra acceder a un cargo estrictamente masculinizado (no hablaremos de lo que le cuesta llegar a ese cargo) se ve en la tesitura de que el salario que recibe por desempeñar ese trabajo es  menor que el que recibiría un hombre y solo por el hecho de no serlo.

¿Cómo argumentamos que una mujer cobre menos ejerciendo la misma labor que la de un hombre? Pues no hay manera de hacerlo, no es algo que logremos entender pero si es algo que debemos defender. Los salarios deben ser igualitarios para hombres y mujeres, la única diferencia salarial debe estar marcada por el grado de implicación en la labor que se esté desempeñando.

Así como el artículo que comente anteriormente critica a la educación en menores, muestro así como es una carrera de fondo la que llevamos con la exaltación de estereotipos y que esto continua desde que nacemos hasta que morimos.

A continuación os dejo en enlace le artículo:

http://www.eltiempo.com/carrusel/las-mujeres-en-la-ingenieria-en-colombia-38494

 

Gordofobía

Gorda, ¿se nace o se hace?

Gordofobia: término que no aparece en los diccionarios, por tanto podríamos decir que no es algo de uso común o de trascendencia social.

Que este concepto no aparezca en espacios como la RAE, no nos ha de extrañar, es un término que no se usa demasiado en los espacios dentro del sistema, en cambio si que es un término conocido en sitios alternativos, en espacios y foros feministas.

La gordofobía es el miedo o el rechazo a la gordura. Pero, ¿qué es estar gorda?, pues para el sistema heteropatriarcal estar gorda, es ser mujer, todas las mujeres somos gordas. Una mujer nace y se hace gorda, así es, todas en algún momento de nuestra vida o en todos, somos o hemos sido gordas. Y esto es, sin duda, lo peor que le puede pasar a una mujer, es una situación política en la cual la mujer vive en una constante y eterna frustración consigo misma, situación que merma su autoestima y cede su aceptación a la aprobación ajena.

Estar gorda significa que no eres una persona atractiva, ni deseable, no eres follable, lo cual puede suponer una situación de exclusión en la cual te van a tratar peor, te van a ignorar, te van a pagar menos por tu trabajo, te podrán insultar y hasta  te pueden dar lecciones de como llevar un buen estilo de vida. Todo ello desde el cariño y desde el amor, la gente que te rodea se sentirá en la libertad de ofrecerte su compasión, su apoyo y proporcionarte algunos trucos para perder esos kilos de más que te sobran.

Todas las mujeres somo juzgadas y objetualizadas por nuestra anatomía y tenemos el derecho a ser valoradas por un agente externo a nosotras, que ese suele ser el hombre heterosexual, blanco y con dinero. Estar o ser gorda es una posición política que significa desobedecer las imposiciones del sistema, no obedecer los cánones de belleza impuestos y rendirse a los placeres de la vida sin tener autocontrol, ni disciplina.

La gordofobía esta muy latente y es fomentada por nuestra cultura, se hace una relación de estar delgada es estar bien y sana, en cambio estar gorda es feo e insano. Y lo peor de todo esto es que de anorexia, bulimia, vigorexia, etc., ni hablamos, ya que son patologías que devienen de esta gran presión social a la que estamos expuestas y que casi toda la población vamos perpetuando.

El que te digan gorda es un insulto, un insulto que recibimos las mujeres a través de diferentes medios y estímulos. Para triunfar en la vida debes tener una forma de vida equilibrada, comer bien, más bien poca cantidad, hacer deporte, todo el que puedas, tener una buena presencia y comprar todos aquellos productos de belleza que te ayuden a estar más guapa, porque si no eres guapa y delgada no serás una persona completa. Todo ello nos hace a las mujeres un poco más vulnerables, están las que se pasan el día muertas de hambre, las que se pegan un buen curro de deporte, las que ahorran para tratamientos de belleza, etc.  Y al final estamos todo el día entretenidas en mejorar nuestra apariencia para ser aceptadas y no nos damos cuenta de otras cosas que nos van sucediendo, como es la posición en la que el sistema nos sitúa como mujeres, la tendencia a la desaparición y a la debilidad  que fomenta las dietas o el deporte. En lugar de estar gordas, aceptarnos e ir tomando el espacio que a nuestro gran cuerpo corresponde en la sociedad, estando orgullosas de ello y demostrarlo.

“La gordofobía esconde el odio a la pobre, al cuerpo desobediente y a lo no follable.”

Os dejo un enlace de una publicación de la Cerda Punk:

Feminismo gordo, lésbico, anticapitalista y antiespecista

http://www.bibliotecafragmentada.org/wp-content/uploads/2014/10/La_cerda_punk.pdf

Discriminación de la maternidad en el mundo laboral

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Nos interesa debatir sobre la discriminación de las mujeres en el mundo laboral ante un embarazo y la maternidad. Las mujeres que trabajan o intentan hacerlo, deben sobrellevar cargas familiares impuestas histórica y socialmente en función de los roles de género tradicionales, reproduciendo las desigualdades estructurales. Puntualmente, ser madre hoy supone una discriminación extra para las mujeres en el mercado laboral.

Esta situación se encuentra estrechamente ligada a los obstáculos para tener una conciliación real de la vida familiar y laboral, la corresponsabilidad de los hombres en la paternidad y las instancias públicas y privadas para facilitar que tanto mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades y posibilidades de distribuir sus tiempos de forma libre, autónoma e igualitaria.

La aplicación y la promoción de los marcos jurídicos que apelen hacia la redistribución más equitativa de las funciones de reproducción asumir papeles de cuidadores por parte de los hombres es un avance. Tal como la ampliación del permiso de paternidad de 15 días a 4 semanas a partir de enero de 2017 en España.

La equiparación de los permisos de maternidad y/o paternidad contribuiría a la desaparición de prejuicios empresariales sustentado en el principio de corresponsabilidad y la apropiación del rol de cuidadores por parte de los varones, desvinculando así los permisos por el cuidado de los hijxs de forma exclusiva a la maternidad. Sin embargo, es imprescindible el cambio cultural para generar nuevas formas de organización de las estructuras laborales. Y avanzar en las deudas pendientes de la ley.

Pese a que en los planes de igualdad contemplan la protección del embarazo y la maternidad (permisos para exámenes prenatales y técnicas de atención del parto, por lactancia, días de descanso por maternidad, reducción de jornada, etc.), a menudo las mujeres son penalizadas por el mercado de trabajo español antes, durante y después del nacimiento de sus niñxs poniendo en cuestión la dedicación, la eficiencia, el rendimiento, el ausentismo y hasta los posibles gastos en recursos humanos.

Se creó un estigma infundado de que una embarazada es una fuerte erogación para la empresa, desconociendo que el Estado incentiva la contratación de embarazadas con medidas de coste cero, asume los gastos de seguridad social durante la baja por maternidad y la persona sustituta.

Además, en el mismo momento de la contratación las mujeres son expuestas a la discriminación como futuras madres y es frecuente que en entrevistas laborales se pregunte ¿Tiene pareja? ¿Planea tener hijxs? o hasta el límite de solicitar un test de embarazo como parte del proceso de selección. Esto bajo la concepción hegemónica que la mujer es quien debe compatibilizar vida familiar y vida laboral mientras que los hombres no. Pero ¿este modelo de hombre, no discrimina también al hombre que no vive así su vida familiar, su paternidad, etc.?

El principal problema es que la sociedad sigue considerando que tener hijxs es una cuestión que atañe solo a la mujer, no a la familia. El desafío está en el cuestionamiento del sistema patriarcal, la transformación de las estructuras de género, las nuevas formas de organización de las estructuras laborales y las nuevas construcciones en torno a la maternidad para que la sociedad asuma su responsabilidad en la reproducción social.

Finalmente comparto la campaña “Pregnant Then Screwed” (Embarazada luego jodida) invita a mujeres discriminadas por maternidad o embarazo a contar sus experiencias –de manera confidencial- para abrir el debate público y reclamar leyes más efectivas que eviten este problema.

Su portavoz informó que al menos 60.000 mujeres al año pierden su empleo debido a la discriminación por embarazo, sin contar los casos de degradación, acoso o invalidez para promoción a cargos superiores debido a la maternidad. Pero las denuncias reales son muy pocas, pese a que el Tribunal Supremo español sostiene que cualquier perjuicio laboral por embarazo y la baja por maternidad constituyen una discriminación directa por razón de sexo.

El proyecto nace en Reino Unido para exponer el problema global, concienciar a empresarios y poderes públicos de los indeseados efectos que la discriminación laboral de la mujer  en la sociedad y en el desarrollo económico general.  Aquí encontraran el sitio: http://espana.pregnantthenscrewed.com

Paro Internacional de Mujeres: Un grito ante la desigualdad de género en el mercado laboral

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El 8 de marzo de 2017 mujeres de todo el mundo convocaron por primera vez a un Paro Internacional de Mujeres, la propuesta fue iniciada desde el movimiento argentino “Ni Una Menos” con motivo del Día Internacional de la Mujer, convocatoria que adhirieron más de 30 países. La modalidad elegida, dota de dimensión simbólica al reclamo frente a la desigualdad de género en el mercado laboral, pues la huelga es la forma de protesta por excelencia para conseguir mejoras laborales, esta vez movilizada por el feminismo. “Nos apropiamos de la herramienta del paro porque nuestras demandas son urgentes. Hacemos del paro de mujeres una medida amplia y actualizada, capaz de cobijar a las ocupadas y desocupadas, a las asalariadas y a las que cobran subsidios, a las cuentapropistas y a las estudiantes, porque todas somos trabajadoras. Nosotras paramos”, dice el comunicado oficial.

Las mujeres trabajadoras demandaron por la igualdad laboral, la igualdad de oportunidades y un reparto equitativo de las tareas domésticas. Bajo el lema “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras” las trabajadoras visibilizaron las desigualdades de género en el mundo laboral que no conoce límites de fronteras, culturas y/o status de países. Aunque no dejaron de gritar que paren los femicidios. Desde el colectivo “Ni una menos” sostienen que los femicidios tienen también una base económica, puesto que las violencias económicas aumentan el grado de vulnerabilidad frente a la violencia machista, cuya expresión más extrema son los asesinatos.

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En Argentina, la manifestación se realizó ante numerosos edificios públicos y puntualmente ante el Ministerio de Trabajo para reclamar por la violencia que sufren diariamente las mujeres que trabajan de forma remunerada y también aquellas que realizan un trabajo, informal o casi invisible y sostienen la economía familiar. Más del 60% de las jóvenes estigmatizadas con la categoría “Ni-Ni” (ni trabajan ni estudian) son chicas que si trabajan, pero su trabajo es naturalizado porque es realizado en su casa como niñeras, cuidadoras, cocinando, etc. Esto es una exigencia que no tienen los varones de la misma edad.

Paralelamente, pese al incremento en la participación de las mujeres en los ámbitos laborales “formales”, las desigualdades están increíblemente presentes. Para aportar algunos datos, en Argentina las mujeres ganan un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo, la brecha llega al 40% para trabajadoras precarizadas y tienen 19 veces menos posibilidades de llegar a la dirección de las empresas (aunque tengan mejor formación) pues sólo el 7% de los altos cargos ejecutivos son ocupados por mujeres.

Sin embargo, el peso de los cuidados y de las tareas domésticas sigue recayendo mayoritariamente sobre la órbita de las mujeres. La tendencia mundial dice que las mujeres dedican en promedio 6,4 horas diarias a tareas del hogar: el doble del que dedican los varones. En consecuencia, las trabajadoras condicionan su carrera profesional por compatibilizar la vida del hogar con vida laboral y los estudios. Las desigualdades salariales, las deficiencias en la asistencia social, la división sexual del trabajo, la presión social y la falta de corresponsabilidad real en la familia son algunas de las causas de la deserción o parcialidad laboral.

Más datos, una mujer ocupada full time dedica más tiempo al trabajo doméstico (5,5 horas) que un hombre desempleado (4,1 horas). Casi 9 de cada 10 mujeres (88,9%) participan en el trabajo no remunerado en la Argentina y el 57,9 % de los varones usa parte de su tiempo en tareas domésticas (aunque 3 horas menos que las mujeres). Entonces, 4 de cada 10 varones no cocinan, ni limpian, ni lavan la ropa, ni hacen compras en su día.

En suma, las desigualdades de género en el mundo laboral son grandes, muchas personas desprestigian el reclamo, miran para otro lado, evitan tomar en serio una demanda laboral o hasta no miden con la misma vara el trabajo remunerado que las tareas domésticas y de cuidados. Por ello, la igualdad laboral debe exigirse ante los Estados y empresas pero requiere de la lucha en los núcleos socio-familiares.

Fuentes periodísticas:

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/08/argentina/1488997429_912127.html

http://economiafeminita.com/el-paro-de-mujeres-es-economico-y-politico-resistir-para-avanzar/

http://www.infonews.com/nota/306332/desigualdad-laboral-en-argentina-las-mujeres

http://noticias.perfil.com/2017/03/08/como-sera-el-8m-el-paro-mundial-de-mujeres-que-nace-de-argentina/

http://www.ambito.com/874777-las-argentinas-van-al-primer-paro-internacional-de-mujeres-en-reclamo-de-sus-derechos

http://www.huffingtonpost.es/2017/02/21/paro-mujeres-8-marzo_n_14899388.html

 

Economía y género: La invisibilización del trabajo doméstico

trabajo doméstico, el trabajo que permite otros trabajos

Para empezar es necesario exponer que las mujeres a lo largo de la historia tuvieron una fuerte batalla respecto al reconocimiento del trabajo que siempre realizaron pero que no fue reconocido como tal ni remunerado. La revolución industrial y la implantación de un sistema capitalista en el ordenamiento económico mundial impone la identificación de las esferas monetizadas de la producción, la distribución y el consumo, dejando de lado lo todas aquellas economías no monetarias.

De esta manera, el trabajo informal, no remunerado y vinculado a la esfera privada ha sido tradicionalmente asumido por las mujeres y  denominado trabajo doméstico. El mismo ha sido invisibilizado por el pensamiento económico androcéntrico además de esconder la riqueza económica proveniente del trabajo reproductivo y de los cuidados sociales como así también, el importante ahorro en gasto social que facilita en los Estados. En fin, invisibiliza que el trabajo no remunerado permite la sobrevivencia en sociedad y hace posible el trabajo “formal” y remunerado que históricamente fue realizado por hombres.El sistema capitalista vive fundamentalmente de economías no monetarias… por tanto tiene sus beneficios de la naturaleza y del trabajo no remunerado de las mujeres, entre otros…” (Cristina Carrasco, 2009).

El sistema capitalista entonces impone un discurso económico androcéntrico que evita la visibilidad de las mujeres en las distintas esferas (pública, privada, e incluso, comunitaria) limitando su accionar dentro de la esfera doméstica. El sistema económico está sostenido por un sistema sociocultural que al mismo tiempo impone una fuerte separación entre la vida pública monopolizada por el hombre y vida doméstica como responsabilidad única de la mujer.

Diferentes corrientes feministas desde los años ´60 y hasta nuestros días, vienen debatiendo sobre el trabajo doméstico, sobre las actividades de las mujeres, los espacios donde se articulan las prácticas económicas y el valor económico no reconocido. Pues, las tareas, los deberes, roles, y responsabilidades consideradas como femeninas resultan infravaloradas, generando la subordinación de la mujer y la desigualdad entre géneros. Esta forma de discriminación se refleja en lo que hoy conceptualizamos como violencia económica.

La reproducción de roles de género, impuso que el trabajo doméstico sea una obligación, una actividad “natural” de las mujeres por el hecho de ser mujeres y así el sistema evita (se salva) pagar el valor real de las actividades consideradas femeninas. Vendría a funcionar como el trabajo esclavo en la sociedad capitalista. No es casual que, cuando las mujeres trabajan formal y remuneradamente, siguen siendo en su mayoría las  encargadas de buscar soluciones para organizar el hogar y equilibrar el cuidado de niñxs y ancianxs. Porque social y económicamente sigue pareciendo una responsabilidad de las mujeres.

Es importante destacar que el trabajo doméstico no sólo se trata de lavar vajillas, sino del cuidado de enfermos e inválidos en un mundo donde disminuye la seguridad social como así también aumenta la inestabilidad y la explotación laboral. En este sentido, no sólo se invisibiliza el trabajo de las mujeres, sino que además se evaden responsabilidades en materia de seguridad social desde las esferas estatales. La economía de mercado no podría sostenerse sin el trabajo doméstico, pero se niega a promover políticas públicas como guarderías, comedores escolares y laborales, hospitales públicos, etc. que apelen a la conciliación laboral. Además de perpetuar una desigualdad entre las clases privilegiadas y no privilegiadas.

En tanto, debemos valorar que en la actualidad todavía falta debatir sobre el trabajo doméstico; revalorizar y reconocer las actividades no monetaristas desarrolladas por las mujeres que sostienen a las actividades monetaristas; como así también discutir sobre el trabajo productivo y trabajo no reproductivo dentro del sistema capitalista dominante. Para contribuir a visibilizar la contribución de las mujeres en la economía, las desigualdades y desventajas de las mujeres en el mundo laboral y la necesidad de redistribuir socialmente de los cuidados que se naturalizan como una responsabilidad femenina.

Para complementar el planteo apunto el documental ¡Cuidado, resbala!, el cual pone el foco en la invisibilidad del trabajo doméstico y el rol de cuidadoras de las mujeres en España. Este es proyecto desarrollado por la Asociación Círculo de Mujeres de Málaga.  Trailer: https://vimeo.com/64084574  Web: http://cuidadoresbala.com/

Discriminación laboral a personas trans

Me gustaría aprovechar este espacio para tratar la discriminación laboral que sufre constantemente el colectivo transexual, ya que, en el máster hemos visto varias cosas relacionadas con el colectivo LGTBI+.  Por ello, me gustaría dejaros el siguiente artículo que encontré:

http://www.laizquierdadiario.com.bo/Discriminacion-laboral-a-personas-trans-un-problema-social

En mi opinión, el mayor problema con el que cuenta el colectivo transexual es la invisibilización de la discriminación que sufre diariamente en el ámbito familiar, escolar o en cualquier otro espacio público como el ámbito laboral. Mientras que la homosexualidad cada vez está más aceptada, los comentarios vejatorios hacia personas transexuales son cada vez más comunes por una falta de empatía abismal por parte del común de la población.

El artículo trata sobre el rechazo de una mujer transexual a su empleo debido a los comentarios discriminatorios que le hacía su jefe constantemente, juzgando su manera de actuar y vestir. Desgraciadamente, no es la única, os dejo este vídeo con algunos testimonios de personas transexuales: http://www.telemundoareadelabahia.com/noticias/local/discriminacion-laboral-transexuales-california-303790111.html

Debemos recordar que alrededor del 40% de los delitos del odio son contra personas que pertenecen al colectivo LGTBI+ y donde las personas transexuales son las más afectadas. En algunos países latinoamericanos la esperanza de vida de personas transexuales es bastante inferior a la media, llegando a los 75 años. Esta discriminación se traslada al ámbito laboral, donde los transexuales tienen grandes dificultades a la hora de encontrar un empleo considerado “decente”, motivo por el cual muchos terminan ejerciendo la prostitución de manera ilegal, con todas las consecuencias psicológicas que ello acarrea. Además, la idea que se extiende la persona transexual en la sociedad es de alguien promiscuo y maleducado, que nada tiene que ver con la realidad. Existe, además cierta publicidad que daña la imagen de la persona transexual en este sentido y que os dejo a continuación: https://www.youtube.com/watch?v=YVkjDsCDPhw

No solamente se les niega el empleo alegando cualquier tipo de excusa, sino que sufren distintas vejaciones (como en el caso citado anteriormente) hasta que la persona rechaza el trabajo. Existe un alto porcentaje de discriminación laboral hacia el colectivo, algo más de un 60%, y muchos de ellos no reciben ninguna clase de prestación a causa de esto. Tal y como cita el artículo “en el imaginario social las personas trans no figuran ocupando empleos estables y con salarios dignos o teniendo acceso a estudios universitarios. Al contrario a las mujeres transe les piensa como destinadas al trabajo sexual, ser bailarinas o dedicarse al estilismo. Y si bien es verdad que gran parte de las mujeres trans se ganan la vida en eso, en gran medida se debe a la discriminación laboral”.

Mucha culpa de la discriminación laboral que sufren las personas trans se debe a la falta de legislación que proteja al colectivo, siendo en nuestro país considerablemente escasa en comparación con la ley andaluza que recoge más específicamente los derechos de las personas transexuales, sobre todo, a la hora del cambio de sexo. Si bien es cierto que existe un gran vacío legal con respecto al mundo laboral en ambos documentos. Uno de los problemas más graves es la falta de reconocimiento de la persona transexual en los documentos, un hecho tan simple como el cambio de nombre, en realidad, no lo es y son recurrentes los casos en los que personas trans han de ser llamadas por un nombre que en realidad no es el que desean, debido a que el cambio de sexo no ha finalizado y la legislación no le permite el cambio de nombre, o bien porque no haya cumplido la mayoría de edad para comenzar el proceso. Además, tal y como recoge la ley general española, la persona transexual puede iniciar un cambio de sexo solamente si es “diagnósticado” por un especialista que, en muchos casos, es un psiquiatra o psicólogo, tratando el proceso como una enfermedad. Esto dificulta gravemente el modo de vida de muchas personas transexuales que se ven constantemente discriminadas.

En personas como Argentina, existen leyes que obligan a las empresas a ocupar al 1% de sus plazas (una cantidad considerablemente pequeña) a personas transexuales, travestis o transgénero, dándose una discriminación positiva con el fin de visibilizar al colectivo. En mi opinión, es un buen comienzo, teniendo en cuenta los problemas que sufre esta parte de la sociedad y que aún no está asumida por el resto de la población. Aun así, queda mucho por hacer y solamente movilizándonos podremos cambiar las cosas para crear una sociedad más justa y tolerante.

A continuación os dejo el artículo que he leído para hacer esta entrada.

Espero que os haya resultado interesante.

Saludos.

http://www.laizquierdadiario.com.bo/Discriminacion-laboral-a-personas-trans-un-problema-social