El machismo literario y sus implicaciones en la economía de la cultura

La economía heteropatriarcal se ramifica hasta todas las esferas económicas y la cultura no se libra de ello. Esta semana se ha celebrado en la ciudad mexicana de Guadalajara la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, una iniciativa muy necesaria para ofrecer al mundo un espacio en el que dar a conocer las letras hispanoamericanas y a través de la cual la economía de la cultura puede difundirse y asentarse como parte de la industria, una industria en pro del conocimiento, la cultura y la difusión del patrimonio de una sociedad, país o lengua.

La noticia anterior, podría convertirse en algo positivo si no fuera por la polémica que a raíz de esta feria ha surgido en el panorama de las letras hispanoamericanas y es que, a pesar de ser el género femenino igual o más prolífico en la creación literaria en español, su presencia en la feria es prácticamente anecdótica. En esta edición participan trece hombres frente a sólo tres mujeres y al premio final han llegado cuatro hombres y una mujer, siendo los miembros del jurado cinco de los cuales únicamente hay una mujer. 

A raíz de los acontecimientos anteriores un elevado número de intelectuales relacionados con el mundo literario de las letras hispanoamericanas ha elaborado un manifiesto, titulado Contra el machismo literario, en el que se denuncia la abismal diferencia de género que existe en la cultura de América Latina. Desde Rosa Montero a Gabriela Wiener ponen el foco en el retraso y las consecuencias que acarrea para la industria de la cultura que se organicen actos de esta talla sin perspectiva de género y más aún en pleno proceso de reivindicación por la igualdad desde todos los sectores económicos, políticos y culturales a nivel mundial.

Algunos de los fragmentos más destacados de este texto son los siguientes:

Gracias a la lucha que desde hace mucho llevan a cabo las mujeres por sus derechos, por fin podemos descubrir a muchas escritoras que fueron borradas de la historia y del canon literario, denostadas, ninguneadas o silenciadas. Las mujeres escritoras han demostrado, además, por la calidad de sus obras, sus traducciones, su trabajo editorial y el reconocimiento que han adquirido en los últimos años, que la literatura escrita por mujeres es tan importante como la que escriben los hombres.”

“Las instituciones literarias siguen organizando y promoviendo espacios en los que la participación de mujeres aún es minoritaria o nula y, cuando se cuestiona, sus responsables recurren a una visión meritocrática falaz, en lugar de combatir desde dentro los privilegios masculinos –que los han llevado a cooptar los espacios por el simple hecho de ser autores hombres, buenos o malos– o de trabajar para ajustar esa desigualdad histórica que ha condenado a las mujeres a un lugar de subalternidad y silencio.

Como escritoras, escritores y personas vinculadas con el quehacer editorial, no podemos guardar silencio ni frente a la invisibilización de las autoras ni frente al acoso y abuso sexual que también son parte del statu quo de las letras, como ha revelado el reciente #MeTooEscritoresMéxicanos.”

El primer premio del evento está dotado con una cantidad de 109.000 dólares y cuenta con patrocinadores como la propia Cátedra Vargas Llosa, la Universidad de Guadalajara, la entidad bancaria Santander o Acción Cultural Española y el tema principal gira en torno a la relación existente entre la literatura y la migración. Los finalistas tendrán la oportunidad de reflexionar, debatir y compartir opiniones sobre la capacidad de transformación que en la actualidad tiene la literatura en todos los fenómenos que durante las últimas décadas están surgiendo a nivel global. 

En base a todo lo desarrollado a lo largo de este artículo, resulta irónico cómo el sistema patriarcal se retuerce de forma abigarrada para encontrar fenómenos que rozan la ironía y ponen sobre la palestra situaciones como las que en estos días van a vivirse en la ciudad mexicana. El feminismo se representa pues como una forma de allanar el terreno a las mujeres en la capacidad de hacerse partícipes de fenómenos no sólo culturales como difusión, sino que la propia cultura es una forma de general economía e industria y es ahí también donde se hace necesario abrir campos y caminos profesionales para el desarrollo sociolaboral femenino.

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¿Tienen género los cuidados?

Cuidar no es más natural para las mujeres, lo hacen por el privilegio de los hombres” Joan Tronto, politóloga feminista, aboga por erradicar el rol exclusivo del cuidado a las mujeres.

A lo largo de su vida, toda mujer escucha innumerables veces que la capacidad para el cuidado es una virtud del género femenino y el estigma de esta constante llega a sobrepasar hasta el punto de que las personas acaban creyéndoselo. Esta diatriba, a priori, puede permanecer en la estereotipación de la mujer en una parte sumamente importante de la vida: la atención a otras personas. 

La privación y la vulneración de los hombres respecto al deber y el derecho de participar en los cuidados, los lleva, en muchas ocasiones, a desaparecer dentro del ámbito de la asistencia humana, algo que conlleva también una fuerte e inevitable despersonalización de la misma, ligando su vida a la dicotomía empleo-salario y olvidando partes tan importantes de la condición humana como son el disfrute de la crianza de hijas e hijos, la atención a familiares o amigos en situación de dependencia, así como la pérdida de una relación cercana con las personas mayores de su entorno.

El quid de la cuestión obtiene respuesta en las teorías feministas sobre la economía y su relación con los cuidados y el trabajo femenino, añadiendo una perspectiva feminista y poniendo en la palestra social, política y económica. Se ha de partir de la base de la existencia de una desigualdad primitiva que contamina todas las estructuras de poder y que atañe a la totalidad de las esferas vitales, haciendo aún más mella en el ámbito sociolaboral.

Es por todo lo anterior por lo que se cae en el error de adjudicar a principios biológicos en lugar de a constructos culturales la capacidad o incapacidad femenina y masculina para poder ejercer de la mejor manera los cuidados a lo largo de la vida y son las estructuras creadas por el sistema patriarcal la que atribuye cada uno de los roles. Evidentemente es la cultura la que perfila y crea estos arquetipos y, por tanto, como la cultura está construida por cada rama que la compone (prejuicios, aprendizajes, modos de vida…) ésta viene a representar y condicionar las aspiraciones y discursos de una parte de la sociedad.

El patriarcado, el que construye la sociedad y por ende la cultura ha articulado un sistema de valores que generación tras generación ha ido transmitiendo tanto a través de un sistema verbal como no verbal que divide de forma binaria a la sociedad, atribuyendo una serie de labores, valores y atribuciones propias de hombres y de mujeres y son éstas las que condicionan la vida, el empleo y las capacidades de cada género. Dentro de esta dicotomía se incluye la idea de que los cuidados forman parte de la naturaleza de las mujeres, pero como se ha advertido con anterioridad, las mujeres no dedican más tiempo a los cuidados porque sea algo intrínseco a su naturaleza sino porque la cultural patriarcal le ha atribuido este rol.

Es importante destacar que uno de los problemas fundamentales estriba en el ideal de mujer que se ha elaborado desde el patriarcado y que, además, hace de la excepción a aquellas mujeres que han llegado a desempeñar labores, trabajos o posiciones que tradicionalmente estaban preestablecidos a ser ejercidos por el género masculino, pero esta situación dista mucho de alcanzar la igualdad en ningún sentido, menos en el aspecto laboral o económico.

Para cerrar todo este círculo, es sumamente importante recalcar la necesidad de la emancipación económica femenina si lo que se busca es realmente una sociedad igualitaria y feminista. Aspectos como la renta básica universal, el subsidio por cuidados o la dignificación y profesionalización de profesiones tales como las personas Técnicas en Atención a Personas en Situación de Dependencia o las Técnicas de Educación Infantil forman parte de contribuir al desarrollo de la labor de cuidados que, por una parte, mejore la situación sociolaboral de tantas mujeres y equiparen y hagan atractivos los cuidados para el sector masculino. Por otra parte es totalmente necesario combinar lo anterior con medidas que ayuden a la conciliación y la corresponsabilidad real, así como a un uso y disfrute paritario del tiempo de ocio, de ocupación y de trabajo.

Nuevos retos para le economía feminista

Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas“. Mary Wollstonecraft, filósofa y escritora inglesa del siglo XVIII.

Durante las últimas décadas el rol femenino respecto a la participación en la economía ha cambiado sustancialmente, en la actualidad las mujeres son agricultoras, trabajadoras en la industria, científicas, ingenieras, investigadoras o programadoras web y realizan numerosos trabajos que hace unos años no tenían ni siquiera un nombre en género femenino.

El trabajo femenino tiene una fuerza indiscutible en la economía mundial, desde la industria al sector primario, el trabajo doméstico, el sector servicios y las ventas, las trabajadoras migrantes o aquellos oficios no remunerados pero tan necesarios como aquellos relacionados con los cuidados. A pesar de lo anterior siguen existiendo tremendos hándicaps para poder desarrollar verdaderamente un mercado laboral feminista que asegura una igualdad real de acceso al empleo para todas las personas y sin que la condición género sea un impacto negativo en las mujeres.

La actual situación económica mundial, europea y española obliga a la necesidad de crear un entorno adecuado para conseguir llegar a una participación igualitaria y total en todas las esferas laborales. Entre estas medidas la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing que fue configurada y ratificada por los Estados miembros en 1995, comenzó a dar visibilidad a los problemas acarreados entre mujeres y economía como uno de sus puntos clave. Entre los puntos clave que los 189 gobiernos consensuaron en llevar a la práctica, pueden platearse los siguientes objetivos específicos que persiguen implementar el papel de las mujeres en el desarrollo de la economía mundial:

  • Eliminar todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la vida pública y privada. Esto implica realizar políticas de corresponbilidad en el hogar, igualdad real en el acceso al trabajo y una tranformación del desarrollo sostenible basado en el principio de igualdad de mujeres y hombres.
  • Promover y proteger el pleno disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las mujeres a lo largo de su vida, entre ellos el derecho al trabajo, vivienda e independencia.
  • Reconocer y difundir que algunas mujeres enfrentan barreras especiales que obstaculizan su participación plena y en pie de igualdad en la sociedad, siendo al acceso a una economía digna y sostenible uno de los pilares y trabas de esta desigualdad.
  • Incluir el principio de la igualdad para todas las personas a través de un crecimiento económico amplio y sostenido en el contexto del desarrollo sostenible para sustentar el desarrollo social y la justicia social. 
  • Proveer de recursos financieros para fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales, subregionales, regionales e internacionales para luchar por la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades.

Veinticinco años han pasado desde los compromisos y objetivos de esta cumbre de referencia, sin embargo, en la actualidad, los derechos económicos de la mujer siguen en boga de las teorías económicas feministas en especial aquellas que se relacionan con los derechos económicos femeninos, el fomento de una economía igualitaria y sostenible y, sobre todo, la desmesurada diferencia en cuanto a la pobreza y la falta de derechos en el trabajo de la tierra. El acceso a la educación es otro pilar fundamental como fuente de igualdad social, en especial a la formación secundaria y universitaria.

Por último se hace necesaria una renovación y actualización del compromiso, acordando políticas mundiales que vayan de la mano en cuanto a lo económico y social, asegurando un desarrollo sostenible e integrando nuevas corrientes que en la actualidad cobran auge entre las nuevas generaciones como el ecofeminismo y los movimientos verdes capitaneados por mujeres. La renovación y actualización de estos retos serán el brazo precursor de la igualdad de género en la esfera económica y ello dará sus frutos en el bienestar de la población mundial en comunidades y hogares, huyendo de la polarización norte-sur e integrando los aspectos positivos que supone el desarrollo de una economía global y mundial.

REPRODUCCIÓN: ESFERA PÚBLICA VS. ESFERA PRIVADA.

Como casi siempre, cuando pienso sobre un tema me hago preguntas como las siguientes: ¿qué ocurre con los hombres? ¿Por qué ellos no se dedican al cuidado al igual que las mujeres? ¿Por qué somos siempre las mujeres las que tenemos que asumir el rol de cuidadoras? ¿Por qué el sistema patriarcal nos sigue empujando al ámbito privado? ¿Por qué esa falta de corresponsabilidad entre la vida familiar y laboral? ¿Por qué sigue importando más el ámbito político que el privado que es donde estamos nosotras, las mujeres?

Las respuestas a todas estas preguntas, quizá, puedan resumirse en una única respuesta: vivimos en un mundo heteropatriarcal. El mundo está dirigido por y para hombres. Así hace referencia Friedan (1965) cuando nos habla de quiénes son los que se encargan de producir y dirigir las revistas destinadas a mujeres. Son hombres que hablan sobre mujeres y de asuntos que a nosotras nos conciernen desde su óptica masculina.

Somos la mitad de la población y continuamos siendo nosotras las que dejamos nuestro proyecto de vida propio para asumir el rol de cuidadoras sin que los hombres sean participe de ello.

La cuestión de que sean las mujeres las que dejemos nuestro proyecto de vida está íntimamente conectada con la idea de trascendencia de Beaouvoir (1969). Esta idea, hace referencia a aquello que nos libera de las cadenas de la naturaleza y esto es tener un proyecto de vida, la libertad. Así que cuando hablamos de transcendencia hacemos referencia a ascender de nuestra animalidad, a elevarnos por encima de la naturaleza, es decir, tener un proyecto de vida y no solo nacer, crecer, desarrollarnos y morir.

Por el contrario, siguiendo de nuevo a Beaouvoir (1969), la inmanencia se da en la naturaleza, vinculada a la esfera de lo privado, pues es nuestra capacidad de reproducción. Desde el sistema patriarcal se argumenta que las mujeres estamos ancladas a la inmanencia por nuestra capacidad de reproducción; por ello, no podemos trascender si  permanecemos ancladas a la inmanencia y solo alcanzamos la trascendencia a través de los hombres. Esto tiene que ver con el sistema dicotómico desigual en el que se conceptualiza el patriarcado:

ESFERA PÚBLICA: HOMBRE (ASPECTOS POSITIVOS) ESFERA PRIVADA: MUJER (ASPECTOS NEGATIVOS)
Sujeto Objeto
Cultura Naturaleza
Razón Emoción
Etc. Etc.

Por lo tanto, la inmanencia, nos ancla a las mujeres en lo doméstico y no nos permite alcanzar la libertad que se alcanza en lo público. No somos sujetos libres, somos objetos. Por ejemplo, nos suelen llamar la “señora de”, lo cual implica que pertenecemos a alguien como si de un objeto se tratase.

Hay que contextualizar que el libro de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, se publica en 1949, después de la Segunda Guerra Mundial cuando la mujer vuelve al ámbito doméstico otra vez, con electrodomésticos, sin proyecto de vida propio en la esfera de la inmanencia. Tal y como ocurre con las mujeres que describe Friedan en su obra, La mística de la feminidad.

Todo ello resulta indignante pero como señalaba Simone de Beaouvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo”. Aquí, se empieza a entender que lo que llamamos mujer es una construcción social, pues el conjunto de la civilización elabora un producto que somos nosotras, las mujeres.

Por último, me gustaría saber qué opináis al respecto. ¿Creéis que las mujeres seguimos ancladas en el ámbito doméstico? ¿Cómo mejorar la conciliación laboral y familiar? Si tenéis alguna propuesta, idea, sugerencia, opinión, etc. Estaré encantada de leerla.

FUENTES:

Beauvoir, S. de (1969). El segundo sexo. (P. Palant, Trad.) Buenos Aires, Argentina: Siglo Veinte (Trabajo original publicado en 1949)

Friedan, B. (1965). La mística de la feminidad. (C. Dampierre, Trad.) Barcelona, España: Sagitario, S.A. (Trabajo original publicado en 1963)

PLANES DE IGUALDAD

¿Planes de qué…?

Son bastantes empresarios y empresarias en nuestros país, sobre todo quienes que tienen o forman parte de una mediana o pequeña empresa, los/as que desconocen qué es un Plan de Igualdad. Ante lo que me pregunto, ¿por qué?, ¿por qué ni si quiera los empresarios y empresarias que han de implantarlos en sus empresas saben de qué se trata? ¿Podría ser que encontrásemos la respuesta en el heteropatriarcado?

Definición

Sin más rodeos, proporcionaremos un concepto de Plan de Igualdad de acuerdo con lo expuesto en el artículo 46 sobre  el Concepto y contenido de los planes de igualdad de las empresas de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres que lo define como un conjunto ordenado de medidas, adoptadas después de realizar un diagnóstico de situación, tendentes a alcanzar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo.

En la práctica

            A pesar de la obligatoriedad por ley de elaborar Palanes de Igualdad en empresas de más de 50 o más trabajadores, de acuerdo con el artículo 45 sobre  Elaboración y aplicación de los planes de igualdad de la citada Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres, son muchas las empresas que tienen Planes de Igualdad pero que nos los cumplen, así que es como si estos no existieran y otras tantas que por el número de trabajadores, aunque este número sea elevado, no están obligadas a hacerlos; por lo tanto, ni si quiera se lo plantean.

            En atención al número de trabajadores de los que habla esta Ley, debemos matizar que hasta la reciente modificación del citado artículo 45 el número de trabajadores que debía tener una empresa para estar obligada a elaborar un Plan de Igualdad era de 250 o más, lo cual, a nuestro parecer, supone un cambio bastante positivo en materia de igualdad laboral.

            Además, respecto a la citada Ley, nos gustaría decir que no suele hacer uso de lenguaje inclusivo, pues usa el masculino como genérico y tratándose de una Ley sobre igualdad que menos que hiciera uso de un lenguaje inclusivo pero, una vez más, vemos cuán alejado se encuentran el legislador de la realidad social. A pesar de ello, consideramos que esta Ley es un gran paso para lograr la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

            Por otro lado, volviendo a los Planes de Igualdad, el hecho de que una empresa lo tenga no significa que las discriminaciones no existan en ella, ya que en muchos casos están mal hechos y no mejoran los mínimos legales que es lo que deberían hacer, de acuerdo con lo que cuenta una experta en la siguiente noticia del 19 de agosto del 2018 del periódico El País:

https://elpais.com/economia/2018/08/15/actualidad/1534350920_479783.html

            ¿Por qué no hacer un Plan de Igualdad?

            Desafortunadamente, vivimos en una sociedad donde todo se traduce a beneficios económicos y, aún más, si nos movemos en la esfera del sector empresarial. Por lo tanto, muchos empresarios y empresarias lo único que tienen en cuenta para elaborar un Plan, si no están obligados/as a elaborarlos, es la cuantía económica para elaborar el mismo, ya que habrán de contar con expertos/as para hacerlos. Sin tener en cuenta el verdadero fin del Pan de Igualdad. De aquí que ni si quiera se tenga en cuenta si en la empresa existe inequidad o se dan conductas de acoso de razón de sexo, entre otras cuestiones.

Feedback/comentarios

Por último, me gustaría conocer vuestras ideas y opiniones sobre los Planes de Igualdad. ¿Pensáis que son un instrumento útil? ¿Debería ser obligatorio que todas las empresas los tuvieran independientemente del número de personas en la plantilla? Si es así, ¿tendrían que existir más empresas o personas autónomas para elaborarlos? ¿Creéis que desde las instituciones o gobiernos se deberían promover más?, etc. En definitiva, todos vuestros conocimientos, dudas, opiniones o sugerencias son bienvenidas.

FUENTES:

Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

https://elpais.com/economia/2018/08/15/actualidad/1534350920_479783.html

LA ECONOMÍA SOLIDARIA COMO ALTERNATIVA FEMINISTA

La Economía Social y Solidaria (ESS) va de la mano de la Economía Feminista. Si la primera es una forma de vivir que abarca la integralidad de las personas y subordina la economía al desarrollo personal, social y ambiental del ser humano incorporando elementos como la solidaridad, redistribución y sostenibilidad; la segunda comparte su definición desde la búsqueda de procesos que transformen nuestras estructuras económicas y modelos de trabajo, combatiendo así las desigualdades de género que provoca el sistema capitalista actual.   

Hay otras formas de hacer, más cooperativas e igualitarias[i]. Y en ellas, las propuestas feministas son imprescindibles. A su vez, promover la ESS es una estrategia para mejorar la situación socio-económica de las mujeres y de niñas.  


Esta unión se ha materializado en la última huelga feminista del 8 M, en la que la Red de Redes de Economía Alternativa y solidaria (REAS) compartía la dimensión laboral, de cuidados y consumo del movimiento violeta. Una economía que promueva un consumo inclusivo, consciente y responsable es también una economía feminista. No solo porque desde el patriarcado (en alianza con el sistema capitalista) se nos marcan formas de vestir y actuar, difundiendo un prototipo de belleza, cosificando nuestros cuerpos y vendiéndonos como objetos sexuales; sino porque desde el capitalismo se nos impone una forma irracional e insostenible de consumo –desde necesidades muchas veces ficticias- basado en la explotación laboral de personas de otros países en régimen de esclavitud.

En este sentido, una de las principales propuestas de REAS para caminar hacia otras formas de consumo fue la creación del que denomina Mercado Social[1].  Desde este ideario se ahonda en la relación género-consumo y en la construcción del mercado social desde una perspectiva feminista.

Desde ahí, REAS concibe el consumo como una práctica social más influido por normas sociales y hábitos que por elecciones individuales y deliberadas.  Considera que las personas se sitúan ante las prácticas de consumo de forma desigual en base a ciertos condicionamientos sociales como el género y que desde el consumo se reproducen esas desigualdades. Por ello las personas somos socializadas como mujeres y hombres también desde las prácticas de consumo. Estos se denominan “consumos de género” y están directamente relacionados con la violencia hacia la mujer. Además de ello, las mujeres somos grandes consumidoras: como principales responsables de los cuidados tenemos que atender las necesidades de los otros; al mismo tiempo somos blanco de todo el comercio relacionado con la estética (moda, belleza, …).  

En esta línea, son altamente recomendables los informes publicados por la entidad SETEM[2]:   ¿Consumimos violencia? Proceso colectivo de aprendizaje y creación de conocimiento sobre las violencias machistas y los consumos” sobre las violencias machistas que surgen en el consumo de productos domésticos, de estética y en la movilidad urbana[3]; y “¿Consumimos violencia? Guía para la reflexión para un consumo libre de violencias machistas” Herramienta pedagógica para visibilizar la relación entre consumo y violencias machistas, ayudando al cuestionamiento de nuestras propias prácticas y hábitos de consumo y a impulsar un modelo de consumo generador de igualdad y libre de violencias machistas.

No olvidemos que un consumo responsable es un consumo transformador …


[1] “Una red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios que funciona con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios, constituida por empresas y entidades de la economía social y solidaria junto con consumidores y consumidoras individuales y colectivos. Cuyo objetivo es cubrir una parte significativa de las necesidades de sus participantes dentro de la red y desconectar la economía solidaria de la economía capitalista” http://www.reasred.org

[2] http://www.setem.org/blog/es/euskadi/A-iquest-consumimos-violencia

[3] El análisis del nexo entre violencias machistas y consumo se ha realizado a partir del estudio de cuatro ámbitos concretos: 1.- Alimentación, al ser una de las necesidades básicas. 2.- Productos del hogar, atendiendo a la división sexual del trabajo. 3.-  Estética (textil y cosmética), para poder mirar la cosificación y violencia sobre el cuerpo de las mujeres. 4.- Movilidad, por ser un ámbito relacionado con el consumo sostenible que  ha permitido analizar cuestiones más estructurales como pueden ser las políticas de organización de las ciudades.


[i] En España la ESS ha pasado de facturar 171 millones de euros anuales a 379 en la última década y ha conseguido adentrarse en sectores como la energía, la banca o las telecomunicaciones. La economía no será social ni solidaria sin feminismos. www.pikaramagazine.com 08/01/2018

LOS RETOS DE LA CONCILIACIÓN LABORAL Y FAMILIAR

Durante el año 2016, según los registros, más del 80% de las causas abiertas en los tribunales sobre conciliación familiar fueron abiertos por mujeres. Entre todas las causas, en torno a un 25% pertenecían a reducción de jornada para el cuidado de los hijos, en torno a un 15% sobre cuestiones de maternidad, más del 20% cuestiones de lactancia y casi el 15% causas relacionadas con permisos de embarazo. Sin embargo, sólo poco más del 5% pertenecían a permisos de paternidad.

Con todos los datos anteriores no es arriesgado decir que unos de los problemas de la mujer en la sociedad es la conciliación de su trabajo y su familia.

Y es que, por mucho que podamos pensar que España tiende a una evolución dónde la mujer pueda no verse obligada a estar atada a una familia estamos muy lejos de países como Noruega dónde el permiso de maternidad asciende a 46 semanas, a diferencia de las 16 que se otorgan en España, y contando con el 100% de su sueldo. O también podemos citar a la mayoría de países nórdicos, dónde se da una ayuda económica para criar a los hijos hasta los 18 años.

Pero este problema se agrava en las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, dónde el transporte local obliga a gastar dilatados tiempos en los desplazamientos por la ciudad. Si al tiempo utilizado en los desplazamientos unimos la falta sistemática de guarderías públicas y el alto precio de las privadas, podemos ver como en contra de las políticas de igualdad, se está condenando a la mujer a unas dificultades exorbitadas si quiere mantener la libertad que le otorga tener su propio trabajo.

En 2012 se dejó a 260 niños sin guardería pública a pesar de que tuvieran una plaza asignada y el año anterior el mismo ayuntamiento tuvo que hacer la vista gorda ante guarderías sin licencia que surgieron por la ciudad ante la falta de plazas públicas que pudieran hacer frente a los niños que las necesitaban.

Teniendo en cuenta que una guardería pública puede costar alrededor de los 250€ mientras que una privada puede ser el doble y un cuidador un mínimo de 700€ al mes, se puede entender la gran demanda de las plazas públicas.

No obstante, esto no sólo se traduce en problemas con la familia si no también para la creación de esta. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su encuesta sobre fecundación en 2018, las mujeres que desean tener hijos, retrasan estos hasta incluso 5 años más que en cifras anteriores, dependiendo del nivel de estudios, a mayor éste mayor el retraso, esto lo achacan directamente a los problemas de conciliación entre la vida familiar y laboral y a dificultades económicas.

Entre las mujeres de 30 años y menores sin hijos, la segunda preocupación a la hora de acceder a un puesto laboral es las posibilidades de conciliación familiar que pueda ofrecer la empresa.

No, no es la obligación de la mujer el cuidar de la familia, esto no ha sido más que un rol impuesto socialmente hasta ahora, pero no olvidemos tampoco que tiene el derecho de hacerlo, y el derecho a trabajar y conciliar su tiempo laboral y familiar, y si ese es su deseo la sociedad no sólo debe tratar de que le sea posible, debe además garantizar las medidas necesarias para que disponga de todos  los medios necesarios para ello.

BIBLIOGRAFÍA:

https://elpais.com/diario/2011/08/29/catalunya/1314580039_850215.html

https://elpais.com/diario/2011/10/13/catalunya/1318468040_850215.html

https://www.iceditorial.com/blog/277-medidas-conciliacion-familiar

https://www.huffingtonpost.es/entry/los-salarios-y-la-falta-de-conciliacion-retrasan-la-maternidad-mas-de-5-anos_es_5cac65d8e4b01b34503b1720

https://www.iceditorial.com/blog/277-medidas-conciliacion-familiar

https://www.europapress.es/epsocial/responsables/noticia-jueces-constatan-conciliacion-familiar-solo-cosa-mujeres-20160921133719.html

TECHO DE CRISTAL EN LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS: GUARDIA CIVIL

La limitación impuesta y velada a las mujeres para ascender laboralmente, también llamado techos de cristal ha estado muy presente en prácticamente todas las áreas de empleo de la vida moderna. Poco a poco hemos podido ir rompiendo estos techos de cristal gracias a la lucha continua de mujeres que no se han rendido pese a las trabas impuestas de esta sociedad patriarcal. Desgraciadamente, aún queda trabajo por hacer, sin embargo, nunca queremos llegar a creer que una parte de estos lamentables baluartes dónde todavía existen techos de cristal puedan esconderse en las instituciones y organismos públicos. Lo que nos devuelve a la realidad que aún queda mucha lucha por delante y seguirá siendo igual de duro conseguir los mismos derechos de los que siempre han disfrutado los hombres sin que nadie les haya puesto nunca trabas.

Una de estas instituciones en España es la Guardia Civil.

La Guardia Civil, que pronto cumplirá 175 años se encuentra a caballo entre su naturaleza militar y sus funciones semejantes a una policía pública. Y es, esta situación la que favorece esta desigualdad enraizada en la que las mujeres se encuentran desprotegidas ante la discriminación, así como el acoso, por no contar con los organismos de control y regulación de derechos que se encuentran en el resto de organismos públicos.

Con más de 75 mil agentes por toda España, sólo un 7,27 por ciento de estos son mujeres, cifra que se complica en suboficiales con un 2,9 por cierto, muy cerca de la cifra de oficiales dónde sólo las representa un 3,7 por ciento. Por el contrario, en el resto de fuerzas del estado, tanto policía como fuerzas armadas estas cifras son casi el doble.

En la siguiente imagen obtenida de Diario.es podemos observar el alcance real de estas cifras en los niveles jerárquicos de este estamento:

Sólo hace 30 años desde que una mujer luchó por unirse a las fuerzas de la Guardia Civil como la primera mujer Guardia Civil de España, pero al contrario de lo que podríamos pensar, en estos 30 años no se han dado los pasos necesarios en políticas de conciliación laboral y familiar ni en acoso laboral.

Los techos de cristal no son una simple actitud de discriminación que impide a las mujeres ascender sino una intrincada red de múltiples trabas que se unen. No sólo las guardias civiles deben soportar el peso de la discriminación ni el acoso anteriormente mencionado, si no la absoluta negligencia de sus mandos en querer eliminar estas injusticias.  En 2017 la media de investigaciones de acoso laboral y sexual archivadas por la Guardia Civil fue del 77,5 por ciento, lo cual no significa que el resto tenga más que simples medidas disciplinarias. A pesar de los protocolos antiacoso activados desde el año 2013.

El futuro utópico en el que el feminismo sea un recuerdo de la necesidad del pasado aún dista mucho de ser verdad, en palabras de Judith Butler: “Los roles masculinos y femeninos no están fijados biológicamente, sino que son socialmente construidos”

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/01/11/5a56657b268e3eed3f8b45eb.html

https://www.eldiario.es/sociedad/cristal-Guardia-Civil-oficiales-autoridad_0_857765044.html

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/03/07/la_guardia_civil_archiva_de_sus_actuaciones_contra_acoso_laboral_sexual_80154_1012.html

VISIBILIZACIÓN NEGATIVA DE LA BRECHA SALARIAL DE GÉNERO

Recientemente, la mayoría tanto de nosotros como de nuestros conocidos hemos llegado a leer o conocer uno de tantos y tantos artículos que recogen la noticia de que la empresa GOOGLE, tras su preocupación totalmente fundada de que formara parte de esas empresas que poseen una brecha de salarial de género realizara un estudio, y que el sorprendente resultado de éste fuera que la brecha salarial se encontrara de mujeres a hombres en vez de al contrario, o sea, que pagan menos a hombres que a mujeres.

Ésta noticia fue acogida con múltiples perspectivas por la sociedad, desde la alegría de que por una de pocas veces no fueran las mujeres las afectadas, hasta malestar por un infundado pensamiento de una ola de feminismo que comienza a crear desigualdad en vez de eliminarla.

Sin embargo, el mayor impacto ha sido la invisibilización por parte de los medios de la brecha salarial de género en muchos ámbitos de la sociedad de empleo de hoy en día. La búsqueda del morbo de los medios de comunicación, dando publicidad a esta noticia que es una gota de agua en un mar de desigualdad atrasa en mucho la lucha que día a día muchas mujeres ejercen para que se reconozca su trabajo y sus progresos en la misma medida que en los hombres.

La propia empresa cuya sede se encuentra ubicada en SILICON VALLEY ha estado envuelta en múltiples escándalos relacionados con igualdad de género, algunos de los más relevantes aparecen desde 2013 y e incluso alegaciones de discriminación racial, conductas sexuales inapropiadas, techos de cristal y suelo pegajoso. A pesar de que la empresa ha enarbolado proyectos como guarderías en su sede, talleres de conducta, y despidos por conductas inapropiadas sigue habiendo una gran brecha en todo cargo ejecutivo. De éstos, sólo un 25.5% son mujeres, e incluso, del resto de cargos perteneciente a hombres, se observa que sólo un 1.8% son ejercidos por hombres de etnia latina, y un 2% de personas de color.

Un grupo de mujeres denunció a la empresa GOOGLE respaldadas entre otros por el departamento de trabajo de EEUU, el cual ha litigado múltiples veces con la empresa. Esta última denuncia puede involucrar en potencia a 8000 mujeres trabajadoras de la empresa, e incluso la SILICON VALLEY CORPORATION apunta que la brecha salarial de género ha podido afectar a un total de al menos 8300 mujeres que han trabajado alguna vez para empresa según sus registros.

En un estudio más profundo de los salarios de la empresa se observa que el anterior trabajo no tiene en cuenta diferentes bonos y fondos de productividad que afectan a empleos en la misma categoría, con lo que los anteriores resultados pueden quedar falseados para dar prioridad a los resultados obtenidos.

Poniendo en valor todos los datos anteriormente indicados vemos como se ha desarrollado con  un apabullante éxito social una campaña mediática heteropatriarcal por parte de la empresa GOOGLE para tapar todas las acusaciones y alegaciones de discriminación que ha sufrido a lo largo de los años, y han formado parte de esta campaña publicitaria decenas de periódicos, revistas y noticieros digitales tan sólo contando medios hispanohablantes, inivisivilizando así la lucha diaria de todas las mujeres por una igualdad de derechos en el trabajo en la que participamos desde hace más de un siglo sólo de historia moderna.

BIBLIOGRAFÍA:

https://www.theguardian.com/technology/2018/oct/26/google-gender-pay-gap-women-class-action-lawsuit

https://www.wired.com/story/men-google-paid-less-than-women-not-really/

https://gizmodo.com/what-did-google-actually-find-out-about-how-it-pays-wom-1833046293

Día 1 de mayo: ¿El día internacional de los trabajadores o el día internacional de los empleados?

El día 1 de mayo es considerado el día Internacional de los trabajadores, ya que es una jornada en homenaje a los Mártires de Chicago de 1886. Fueron unos sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en la lucha por la jornada laboral de 8 horas. A partir de entonces se convirtió en una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores.

Normalmente el término trabajador y el término empleado se usan indistintamente, pero existen diferencias entre ellos.

El trabajador realiza cualquier trabajo, se esfuerza por hacerlo bien, lo único que le importa es ganarse su sustento para él y su familia, a veces realiza su trabajo con un respaldo legal con aportes, obra social etc. y otras veces no.

El empleado es la parte de un contrato de trabajo que presta un servicio personal a cambio del pago de una remuneración o salario. Generalmente elige qué tipo de trabajo va hacer, respaldado por un régimen legal.

Esta diferencia es fundamental en lo referente al asunto de los cuidados, debido a que las personas que se encargan del trabajo de cuidados son trabajadoras pero no empleadas, ya que no se encuentran dentro del mercado de trabajo.

Trabajando con las cifras de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre ¿Cuántas personas están excluidas de la población activa? nos revela que 606.864 millones de mujeres y 41.227 millones de hombres se encuentran fuera del mercado de trabajo por realizar trabajo de cuidados no remunerado. La feminización del trabajo de cuidados es evidente siendo el dato de 565.637 de millones de mujeres más que hombres.

Analizando los motivos por los que las mujeres y los hombres no están inmersos en el mercado de trabajo, tenemos valores generales en el mundo que nos muestran que el 42% de las mujeres están fuera del mercado de trabajo por este motivo, en contraposición de los hombres que tienen un valor del 6%. Estos datos nos reflejan que esta no es una situación coyuntural, sino que está inmersa en la estructura patriarcal imperante en el mundo y que sigue relegando a las mujeres al ámbito doméstico y al cuidado tanto de personas descendentes como ascendentes.

En el caso europeo y en Asia Central el dato para las mujeres es del 23% y para los hombres del 2%. Esta situación, económicamente en el caso español, supone el 10,3% del PIB del país, esto se debe que además de sustentar el mercado de trabajo posibilitando el empleo de otros miembros de la familia, es también fuente de riqueza.

Como conclusión quiero volver al título que pone nombre a esta entrada, ya que los empleados durante el día de hoy han tenido día libre, pero la mayoría de los trabajadores habrán tenido que trabajar como un día más. En cuanto a los trabajadores, y sobre todo trabajadoras del cuidado además de no haber tenido descanso, su trabajo sigue sin ser reconocido como tal, ni por las autoridades ni por la sociedad.

Referencias

¿Cuál es la diferencia entre Trabajador y Empleado?. (s.f.). Recuperado 1 mayo 2019, de https://difiere.com/diferencia-trabajador-y-empleado/

¿Cuántas personas están excluidas de la población activa?. (s.f.). Recuperado 1 mayo 2019, de https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/multimedia/maps-and-charts/enhanced/WCMS_633580/lang–es/index.htm

Origen del 1 de mayo: ¿por qué el día de los trabajadores se celebra en esta fecha? ¿Qué conmemora?. (s.f.). Recuperado 1 mayo 2019, de https://www.diariocritico.com/origen-del-1-de-mayo-dia-de-los-trabajadores

Requena, Ana. (2018, junio 28). El trabajo de cuidados no pagado hecho por las mujeres supone el 10,3% del PIB español. Eldiario.es. Recuperado 1 mayo 2019, de https://www.eldiario.es/economia/trabajo-cuidados-mujeres-PIB-espanol_0_787071515.html