En dirección prohibida

El pasado jueves 15 de Abril oyendo la radio por la mañana antes de salir de casa, reaccioné con estupor a las declaraciones del presidente de la CEA. Es más, al principio, no di crédito a que se hubiera podido afirmar algo así por parte de una persona de su nivel, el máximo representante de los empresarios (¿y empresarias?) andaluces. Pensé: ¡Ah, otro chiste a cuenta de la igualdad!

Pues no. Vino a decir Santiago Herrero que, ante el reto que tienen las administraciones públicas de recortar gastos para dar cumplimiento al acuerdo del Plan Estabilidad mediante el que Estado y Comunidades Autónomas quieren ajustarse a la directriz europea de limitar el déficit a un 3% en 2013, existen muchísimas posibilidades de reducir gastos. Y apuntó generosamente incluso algún ejemplo para iluminar al resto de los mortales y al gobierno andaluz de dónde habría que acometer dichos recortes en los presupuestos de la Junta de Andalucía.

Desde su atalaya empresarial, entiende el Sr. Herrero que hay gastos si no superfluos, sí prescindibles en estos momentos. ¿Cuáles? Aquellos que se dedican a fomentar el flamenco (el primero, por orden de su intervención) y al Plan de Igualdad. Afirmaba el jefe de los empresarios en esta inestimable aportación, en la que incluso quiso abundar, que este Plan tiene una inversión de “millones de euros” cuando “a lo mejor en estos momentos hay que concentrar los esfuerzos en otros temas”.

Pues sí, aunque lo primero que te preguntes es ¿así estamos a estas alturas?, lo cierto es que las declaraciones son de Abril de 2010. La coordenada tiempo es hoy, la coordenada espacio es aquí.

Una de las lecciones de esta asignatura, y reproduzco textualmente, es: “Desde el momento en que la información sobre la participación de las mujeres en el mercado de trabajo no está bien representada, también se distorsiona la percepción de su importancia para la economía nacional”. Lástima que algunos no se matriculen aunque qué se puede esperar de quién ni si quiera repara en la desigualdad que aún hoy persiste.

La patronal no se ha distinguido nunca por incorporar a su agenda de prioridades la situación de la mujer. No sólo desde el punto de vista de la mujer como trabajadora y sus especiales condiciones en el mercado laboral: desempleo femenino, acosos, brecha salarial, etc.. (su agenda tampoco -aunque más- atiende la visión del trabajador hombre). Tampoco desde el punto de vista de la mujer empresaria, del fomento de la actividad emprendedora entre mujeres o de incorporar a mujeres en los puestos de dirección o en los consejos de administración de las empresas. Y ello, pese a los datos que avalan los exitosos resultados desde el punto de vista de la rentabilidad y la competitividad delas compañías con una presencia femenina destacada al frente de la responsabilidad de su gestión.

Dicho esto, las declaraciones del Sr. Herrero aquí trascienden de su ámbito como responsable de la organización empresarial andaluza, siendo éste, indudablemente un espacio de enorme relevancia social que afecta no sólo a quiénes forman parte de la CEA. Y ello porque, del mismo modo que los agentes económicos y sociales participan en los asuntos de gobierno y, precisamente por ello también, los ciudadanos demandamos un correcto desempeño de sus funciones y una adecuada actuación al frente de sus responsabilidades que tienen una relevancia social innegable. Pero es que además, con estas declaraciones se opinaba al objeto de influir en el diseño de las políticas y, por tanto, en la gestión de un gobierno y en la vida de los ciudadanos. De ahí que su gravedad nos ponga en alerta.

Resulta preocupante comprobar el grado de beligerancia que está despertando en sectores de la sociedad los avances que nuestro país viene experimentando en materia de igualdad. Me apuntaba la profesora Nieves Saldaña que el patriarcado se está defendiendo y que eso explica reacciones tan vehementes contra la igualdad. Reacciones que oscilan desde el menosprecio absoluto a la hostilidad, el escarnio y el ensañamiento hasta el punto de situarlas en el centro de la diana de la crítica social, política o, como vemos, económica.

Es difícilmente explicable que desde instancias económicas no se alcance a valorar la dimensión económica que ofrece la igualdad en términos de crecimiento, de riqueza, de valor. Pero es mucho menos tolerable que, a estas alturas, se cuestione la necesidad de seguir avanzando en niveles de igualdad entre hombres y mujeres. Si no se repara en sus beneficios desde le punto de vista económico, no caben excusas desde el punto de vista del ejercicio de Derechos Fundamentales como el derecho a la vida y a la integridad física.  Por si no fuera suficiente una perspectiva mercantil, la cifra de mujeres fallecidas víctimas de la violencia de género resulta inapelable a la hora de abordar con respeto las políticas de igualdad.

Resultan indignantes a la par que descorazonadoras este tipo de declaraciones que, me resisto a pensar lo contrario, responden a estereotipos antes que a convicciones. Lo cierto es que el modelo hombre ganador de pan-mujer ama de casa está en la base de estas posiciones y, como ponen de manifiesto hechos como éste, tan arraigados que llevanincluso a entender la ambición por la igualdad como un elemento prescindible, algo así como una moda o un lujo propio de épocas de bonanza económica. Casi puede una oír que es una frivolidad “propia de mujeres”. Casi le faltó añadir que mientras funcione la economía (de empresarios y trabajadores hombres) y las empresas sean rentables y den beneficios, todo lo demás (las mujeres en casa) puede esperar.

Desde el punto de vista del autor de las declaraciones, no es un hecho en absoluto baladí que se contravenga incluso el lenguaje políticamente correcto. Desde el punto de vista del receptor, estas manifestaciones socavan gravemente la opción política de impulsar políticas de igualdad.

Desde la perspectiva económica es una opción torpe, supone desperdiciar la oportunidad que ofrece la mitad de la sociedad de sumar esfuerzos a nuestro crecimiento. Pero con ser esto muy grave, es más preocupante desde un punto de vista democrático porque son ilegítimas desde una valoración de nuestras aspiraciones como sociedad. Pero ahí están, reflejan una parte de ella que tiene sus ideas y sus resortes y que los utiliza.

Más allá de la valoración concreta -por cierto, ha rectificado, según he leído, básicamente en relación a la promoción del flamenco-, es preciso darle la vuelta a estas percepciones como a un calcetín. Vamos a tener que insistir, o mejor, que camuflar las exigencias de igualdad en un discurso puramente económico para avanzar porque algunos no se han dado cuenta que el futuro, incluso el que persiguen, avanza en la dirección contraria a la que llevan.

   

Anuncios

MUJER Y ÁMBITOS PÚBLICOS

Es curioso como con respecto al mundo de la política a los ciudadanos pretenden hacernos ver que existe total igualdad entre hombres y mujeres. A través de los medios de comunicación podemos ver que muchas mujeres ocupan altos cargos, pero la ciudadanía sabe que la mujer sigue siendo una “mandada” por el hombre, dado que los puestos más altos siguen siendo ocupados por hombres. Es lo que se conoce como “techo de cristal” para las mujeres, se mueven por ese mundo pero no logra acceder a la cumbre, es decir, al poder y ello puede ser por un cúmulo de factores sociales y personales.

Puede ser que no exista demasiada exigencia hacia la mujer de tipo intelectual ni de conocimientos para acceder al mundo de la política, pero sí es verdad que tienen más presión social y personal las mujeres que los hombres.

Una mujer tiene que superar barreras sociales dado que no ha sido una posición femenina a lo largo de la historia de esta sociedad patriarcal y demostrar que a pesar de ser mujer hace lo mismo que un hombre, pero sería justo que se depositase sobre ella  la misma confianza que en un hombre.

Por otro lado también es posible encontrar la situación de que sea la propia mujer la que se pone esa barrera para llegar al puesto más alto. Dado que siempre la mujer ha sido la cuidadora principal de la familia y la casa el hecho de tener un alto cargo les supondría ocupar mucho tiempo del que necesitarían para su familia, y entonces renuncian a dicho puesto.

Además a todo lo dicho hay que añadir que lo que haga una mujer en su puesto va a estar siempre cuestionado y sometido a evaluación. Es decir, si sale mal se achacará al factor “es mujer”, cosa que no es común que se comente de un hombre.

Es importante la presencia de las mujeres en la vida política (al igual que en todos los ámbitos) puesto que aportan ideas desde una perspectiva diferente a la de un hombre y de ese modo considero que se podrían abordar los problemas desde las dos vertientes y llegar a una pronta solución saliendo ambos beneficiados. Pero para ello lo fundamental es ofrecer igualdad de oportunidades a la hora de la participación y tener en cuenta las opiniones.

A pesar de todo ello, se puede decir, entre comillas, que a nivel político la mujer ha avanzado mucho y casi no existe discriminación hacia ella, por lo que ha pasado de no haber ninguna mujer con cargo político a haber muchas que participan; pero si miramos porcentajes la discriminación y violencia en otros ámbitos de la vida siguen siendo muy elevados, sobre todo si al ámbito privado o doméstico nos referimos.

Por eso es necesaria la participación de tod@s, hombres y mujeres, para que en todos los ámbitos de la vida tengamos las mismas oportunidades, y la discriminación desaparezca por completo. La lucha sería totalmente diferente si no hubiera resistencia de una parte, pero ¿Cómo hacemos ver que somos iguales, y qué nuestra presencia, opiniones, sugerencias son tan importante como la de ellos?

En el siguiente artículo de Cecilia Castaño Collado, “Mujeres y poder político” se pueden encontrar algunas respuestas.

 http://www.democraciaparitaria.com/noticias_detalle.php?noticia=44

La mujer con discapacidad y el empleo.

En el contexto socioeconómico actual, la búsqueda y obtención de un empleo estable convenientemente remunerado y su permanencia en él constituye para toda la población activa, pero muy especialmente para las personas con discapacidad, una de las tareas más decisivas, a la vez que problemática. Subrayamos la importancia que tiene el trabajo para el desarrollo de la persona.

Hablar de mujer con discapacidad es, hablar necesariamente de una “doble discriminación”: son mujeres doblemente azotadas por injusticias sociales propias de las que se aplican a las personas con discapacidad, por ser condideradas tradicionalmente como discapacitadas, tales como la exclusión de los espacios habituales, infravaloración de la persona con discapacidad, con estereotipos como que poseen un nivel educativo y cualificación profesional deficiente o inadaptada a las demandas del sistema productivo, falta de motivación, etc y por las injusticias propias por el hecho de ser mujeres. Es lo que se denomina “teoría de la doble discriminación o teoría de la discriminación múltiple”.

A pesar de que apenas existen cifras precisas que evidencian que las mujeres con discapacidad sufren violencia de género, ello, no nos impide afirmar que sí suceda.

Las personas con discapacidad triplican la tasa de desempleo con respecto a las personas sin discapacidad, y en cuanto a las mujeres con discapacidad doblan la tasa masculina. La tasa de paro de las mujeres con discapacidad en España es del 84% (según la última encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud, realizada por el INE, IMSERSO Y Fundación ONCE). El dato más alarmante es que el 76.41% de las mujeres con discapacidad en edad laboral (659.330), se clasifican como “inactivas”, es decir, fuera de los circuitos de formación e inserción laboral (76.3% de las mujeres frente al 59.4% de los hombres). Esta situación se debe a que se ha profundizado en la identificación de las barreras físicas y sociales que dificultan la integración de las personas con discapacidad sin tener en cuenta la variable de género.

Trabajo Doméstico … ¿Cosa de mujeres?

He estado investigando y leyendo cosas acerca del trabajo doméstico y su relación con la mujer; y me he encontrado un estudio muy interesante hecho por unos sociólogos de Madrid (Jorge Ruíz, Yolanda Sánchez Utazú y Josefa Valero Picazo).

Se presupone que los trabajos son actividades productivas, es decir, actividades destinadas a la consecuciónde bienes y servicios. Pero también existen otros trabajos que no son mercantiles, y éstos son desempeñados mayoritariamente por las mujeres: el trabajo “voluntario”, el trabajo doméstico.

Se dice que el trabajo doméstico no es productivo porque los beneficiarios son las propias personas de la familia y no el mercado en general, por lo cual, no es un trabajo productivo. A consecuencia de ello, las mujeres que lo desempeñan son inactivas e infravaloradas socialmente.

El trabajo doméstico está considerado por muchos como un trabajo sencillo que no necesita ningún nivel cultural específico ni mucho esfuero. Pero la realidad no se corresponde con ésto, porque la mujer que se dedica al trabajo doméstico, realiza al día muchísimas actividades: Fregar, lavar, cocinar, planchar, etc… ¿Si es un trabajo tan sencillo como dicen y que no necesita ninguna cualificación, porque no lo desempeñan los hombres en igual medida? Muchos dicen que “ellos no saben hacerlo” o que “ellas saben hacerlo mejor”. Para mi, estas son actitudes muy discriminatorias y machistas …

Pero no solo se ocupan las mujeres de las tareas del hogar, sino que aparte, son las primeras que se encargan de la educación de sus hijos. Ellas son las que acuden a las tutorías, a por las notas de sus hijos, las que los ayudan con sus tareas …. y todo ello porque supuestamente, ellas tienen más tiempo y sus padres “están trabajando”. ¿Acaso no trabajan también ellas durante todo el día?

Realmente, para la mujer que desempeña este trabajo es una obligación incluído en su día a día, que tiene un reconocimiento negativo. Y yo, personalmente, también lo veo así. Aunque también hay que destacar que cada día se va consiguiendo superar estos estereotipos y los hombres están realizando cada vez más las labores de la casa, compartidas con las mujeres.

Pero hay que seguir luchando en este aspecto, y hacer visible el trabajo de la mujer en el hogar. Pero por supuesto, lo que es necesario lograr, es el reconocimiento social, y tal y como dice este video que a continuaciós os dejo, que todos sean capaces de decir :¡Que viva las mujeres!:

Pareceser que los niños, al menos, si reconocen la labor de las mujeres. Aqui os dejo un texto que no tiene desperdicio:

Quién es tu mamá ?

-Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos,
un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.

-Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está
en todas partes al mismo tiempo

Mamá es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto
mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el
correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.

-Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso

-Mamá es esa forzuda capaz de coger en un solo brazo mis 15 kilos
mientras con el otro entra el carro lleno de compra.

-Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de
segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras

-Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una
caricia

-Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en
cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la peluquería.

-Mamá es ese cuentacuentos que lee e inventa las historias más
divertidas sólo para mí

-Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con
dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar,
aunque se quede ella sin cena

-Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre,
cuánta, y lo que tiene que hacer

-Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de
años para que yo vaya bien guapo.

-Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más
dulce mientras me acuna un ratito

-Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover
la cara

-Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la
mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe
para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y
sin despertarse

¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe.

Fuente: “Proyecto Crítico de Ciencias Sociales. Universidad Complutense de Madrid”.

Salario de la mujer, inferior al del hombre.

Uno de los temas que más me llama la atención y que más me frustra con respecto al tema de la mujer, es saber que ellas reciben un salario mucho más inferior que el de los hombres, pese a que son capaces de realizar los mismos trabajos.

El pasado lunes día 22 de Febrero del 2010, tuve la oportunidad de leer una noticia sobre este tema que me llamó bastante la atención, por tanto, la analicé y la quiero compartir con vosotros. En dicha noticia se explicaba que las mujeres tienen un salario que es inferior al del hombre en  un 15%.

Particularmente, no entiendo porque la mujer debe percibir menos ingresos que el hombre si ha trabajado las mismas horas y en las mismas condiciones. ¿acaso es el género una cuestión que predetermina los salarios? Si fuese así, no lo veo justo. Y la verdad, es que no le encuentro mucha explicación lógica al por qué de este hecho.

Lo que más me sorprende, es que se dice que trabajar dos meses más al año ( es decir, 14 meses en total ) para poder igualar el salario que un hombre recibe por su trabajo a lo largo de un solo año. Es decir, que la mujer necesitaría trabajar 53 días más que el género masculino para poder “igualarlos”, según dice un Informe de la UGT con motivo del Día Europeo  de la Igualdad Salarial.

Aqui os adjunto el enlace para que accedais al informe anteriormente citado:

http://www.ugt.es/actualidad/2010/febrero/INFORME%20SOBRE%20IGUALDAD%20SALARIAL%202010%20UGT%20.pdf 

Parece sorprendete que en la Constitución Española exista un artículo donde expresamente se recoga que no debe existir discriminación por género en ningun caso. Pero … ¿No es esta situación un claro ejemplo de ello? Al menos para mí si lo es. Si los trabajos son de igual valor y la persona, sea hombre o sea mujer, desempeña los mismos cargos, la prestación económica debería ser la misma. Pero parece ser que si eres mujer, vas a recibir un 15% menos que el resto de los compañeros varones.

Los criterios para determinar el salario de una persona que trabaja, debería ser el mismo tanto para hombres como para mujeres. No es justo que por ser de un género o de otro, ya estés adscrito a percibir una u otra cantidad. Hay muchos artículos y muchas leyes que hacen referencia a este tema, que intentan igualar o solucionar esta situación, pero la realidad no se corresponde con ello.

Actualmente, este problema sigue vigente, y, como ya se ha señalado, al ver que la mujer cobra un 15% menos que los hombres al realizar trabajos de igual magnitud, se presupone, o al menos yo lo considero así, que esto expresa un tipo de discriminación para la mujer: si eres mujer, cobras menos y trabajas lo mismo que un hombre.