¿Qué precio tiene la maternidad?: Ser madre o la vida laboral.

Las mujeres españolas siguen soportando la sobrecarga de roles laborales y familiares, aunque trabajen a jornada completa y convivan en el mismo hogar con su pareja. La mayoría de ellas, además, sigue encontrando obstáculos en su trayectoria profesional por razones de sexo, que en muchos casos tienen que ver con la maternidad, a pesar de estar mejor preparadas. Son los datos recogidos en el estudio «Maternidad y trayectoria profesional», realizado por IESE Business School, en colaboración con Laboratorios Ordesa, que analiza los factores que limitan el pleno desarrollo laboral de las trabajadoras que son madres o pretenden serlo.

Patricia García. ABC.

En la actualidad, ser mujer implica, en muchas ocasiones, renunciar, sacrificarse…  nos educan para ello…

Los roles de género en la sociedad definen cómo se espera que actuemos, hablemos, nos vistamos, nos arreglemos y nos comportemos según nuestro sexo asignado. Por ejemplo, se espera que las mujeres y las niñas se vistan de forma femenina y que sean educadas, complacientes y maternales. A su vez, se espera que los hombres sean fuertes, agresivos e intrépidos.

Cada sociedad, grupo étnico y cultura tiene expectativas en relación con los roles de género, pero estos pueden variar mucho entre un grupo y otro, y también pueden cambiar con el tiempo dentro de la misma sociedad.

«La inserción de la mujer en el mundo laboral se ha producido en España más tarde que en el resto de Europa, pero de forma más intensa y en un periodo de tiempo menor –con un repunte mayor en la década de los noventa—. Y junto a este incremento en la tasa de actividad se está produciendo una fuerte caída de la natalidad.» En los países nórdicos, por el contrario, esta correlación cambia de sentido: hay más mujeres trabajando y además sus tasas de natalidad son mayores.

Hoy en día vivimos polémicas y movimientos sociales que envuelven este tema en una lucha donde la mujer lucha por no perder su identidad como mujer, a la par que lo hace también por seguir creciendo profesionalmente y desmitificar la maternidad.

Ejemplo de esto es la publicación del libro “Madre hay más que una, un relato en primera persona sobre a aventura de la maternidad” (Planeta) escrito por Samanta Villar y presentado el 24 de enero de 2017. Una visión muy alejada de los tópicos sobre lo que significa tener hijos hoy.

A través de este libro, Samanta Villar, periodista y presentadora de 42 años, así como a través de titulares generados de las entrevistas realizadas en torno a él, ha protagonizado un enorme revuelo social, especialmente en los diferentes medios de comunicación y redes sociales. El principal motivo, no es más que poner en entredicho aspectos relacionados con los roles de género de los padres, más concretamente de las mujeres, así como de los estereotipos que la maternidad les supone, a través de afirmaciones como “Tener hijos es perder calidad de vida” o “La maternidad está sobrevalorada”. Para entender un poco el impacto social que este libro y dichas afirmaciones han supuesto, debemos teorizar cómo se establece la identidad de género en nuestra sociedad, especialmente en el caso de las mujeres, y qué idealismos, estándares o estereotipos hay en torno a él.

En primer lugar, y como vamos a poder comprobar a través de este análisis, presentación y/o reflexión, actualmente, debemos decir que continuamos conviviendo en un sistema social sexista, que promueve la dominación del hombre y potencia la sumisión de la mujer, a través del aprendizaje de estereotipos y prejuicios impuestos a uno u otro género, provocando graves consecuencias para ambos sexos, pero con repercusiones más peligrosas para las mujeres, ya que las coloca en una posición de vulnerabilidad para su desarrollo vital.

Quizás Samanta habría tenido mayor aceptación social contando lo estupenda que es la maternidad y lo realizada que se siente en esta nueva etapa de su vida, pues seguramente habrían sido afirmaciones más toleradas, debido a que encajan mejor con el “adiestramiento” social y los valores y/o creencias que lo envuelven.

Cuando alguien rompe los estándares que tenemos establecidos, en este caso el papel de mujer en nuestra sociedad (“madre estupenda, feliz y que puede con todo”), se nos mueven los cimientos de nuestro patriarcado, de nuestro aprendizaje. Miles de usuarios/as en las redes se han sentido ofendidos por las afirmaciones de Samanta e incluso, muchos de ellos han respondido y criticado las mismas, cuestionando el juicio, sentimientos o, incluso, su valía como madre. A través de una búsqueda sencilla por internet en redes como Instagram, Facebook… podemos ver comentarios que protagonizan este linchamiento a la periodista, aclamando: “¿qué tipo de madre es Samanta si dice que ahora no es más feliz por ser madre?”, “¿qué pensarán sus hijos al crecer y leer estas palabras?” o ¿cómo no ha pensado en sus hijos cuando estaba hablando así?

Estas personas no es que estén preocupadas por los hijos de Samanta, sino que actúan de este modo porque están sintiendo como se destruyen o tambalean los relatos que siempre nos han contado sobre la maternidad. Como bien veníamos explicando, durante toda nuestra vida, como niñas, nos cuentan toda una serie de historias y ficciones sobre qué significa ser mujer y cómo hay que serlo, siendo uno de los objetivos finales, ser madre.

Ya desde muy pequeñas, en muchas ocasiones sin haber cumplido el primer año de edad y sin apenas saber hablar, es común, especialmente en esta sociedad de consumismo en la que nos movemos, que en Navidad encontremos bajo nuestro árbol un bebé rosa de juguete con su chupete y complementos. Con tan solo unos meses en el mundo, por el solo hecho de haber nacido con genitales femeninos, quien sabe si por ello, en un futuro, nos identifiquemos con el género femenino al crecer, ya tenemos como primer regalo de Navidad, la carga de la maternidad.

¿Nos habrían regalado el mismo muñeco si hubiésemos nacido con genitales masculinos? Un niño de meses habría tenido bajo el árbol un coche, algo que hiciera música, animales, cosas de acción… porque al final, a los niños se les educa para la acción y a las niñas para el cuidado.

Con todo esto, nos reafirmamos en decir que, desde muy pequeñas, nos educan para asumir que, si somos niñas, seremos también madres en un futuro.  La familia, como institución intencional, nos lo dice regalándonos bebés cuando aún seguimos siendo bebés, o nos lo transmiten a través de los cuentos y películas tradicionales, de princesas, donde además de ser madres, nos inculcan que debemos ser heterosexuales, estar muy enamoradas y ser sumisas. De forma intencional, también nos lo dicen las instituciones escolares, donde se estudia los órganos femeninos con un único objetivo reproductivo, aunque no nos hablen de las limitaciones fisiológicas que, a medida que pasan los años, las mujeres vamos generando en relación con este tema. Los medios de comunicación, también influyen en nuestro enfoque de la maternidad dentro de la construcción del género. Si eres mujer, ves Youtube y tienes entre 25 y 30 años, habrás notado un aumento significativo de anuncios publicitarios relacionados con pruebas de embarazo o fecundación. E indudablemente, los temas de conversación que aparece en el grupo de iguales, comienzan a guardar una estrecha relación: deseos de un trabajo bien remunerado y estable, un domicilio cómodo y familiar, búsqueda de la pareja ideal, “sentar la cabeza”, la educación que reciben los menores, los errores que cometieron nuestros propios padres o, directamente, que el tiempo apremia si se desea ser madre. Sin olvidar, la pregunta de “¿tienes pensado ser madre?” que se vuelve un factor común en entrevistas de trabajo.

Para finalizar el análisis de cómo el libro de Samanta ha resultado un choque social para los estereotipos de género, partiremos en cómo dio comienzo su nuevo programa en la cadena cuatro “Samanta y…”: «Basura, que ascazo das, es una injusticia que mujeres cómo tú sean madres, no te mereces tener hijos, puerca, egocéntrica»…

Con estos insultos arrancaba la presentación de Samanta Villar, en la que recordaba que había tenido que aguantar desde el momento en el que dijo que al ser madre se pierde calidad de vida. «Hace año y medio que soy madre y adoro a mis hijos, pero sigo pensando lo mismo y no me pienso callar», añadía la periodista. Programa con muchas críticas pero a la par enriquecedor para muchas mujeres, donde se inició con un primer capítulo dedicado a la maternidad y contó con numerosos testimonios, a través de los cuales se contempló las dificultades de conciliación de las familias, los sacrificios de muchas mujeres o las críticas que reciben por sus conductas “desnaturalizadas”, la posibilidad de elección en cuanto al hecho de ser madre o los diferentes métodos y vías para lograrlo.

Samanta Villar no es la única que ha recibido críticas a través de las redes, Soraya Arnelas, cantante, también fue víctima de comentarios que juzgaban su papel como madre tras una publicación en Instagram, pocos días después de dar a luz, donde se la veía en una imagen saliendo con su pareja a cenar ellos dos solos. Lo cual desató un sinfín de comentarios y críticas. «Mala madre» fue lo más bonito que le llamaron en su propio post simplemente por decidir “separarse”, aunque fuese por unas horas, tan pronto de su hija recién nacida. Soraya intentó tomarse a broma los comentarios.

El origen de todos estos insultos puede estar en la creencia o principio de que la mujer debiera quedarse en casa criando hijos, para no desequilibrar un proceso de la naturaleza, el cual puede estar en riesgo con mujeres empoderadas, que deciden por ellas mismas si quieren o no ser madres, y de qué forma. La realidad es que hoy en día hay muchas mujeres que tienen que decidir entre la maternidad o su carrera profesional, encontrándose verdaderas barreras para compatibilizar ambas. Parece ser que, poco a poco, nos vamos socializando en la idea de que, para sentirte realizada como mujer, tienes que ser madre y, una vez que lo seas, tienes que llevar toda la carga y responsabilidad de la crianza porque, al fin y al cabo, llevas siendo toda tu vida entrenada para ello. Y, precisamente, por estas mentiras que nos han venido contando, Samanta se siente engañada y, como ella, muchas otras mujeres que, aunque con mucha menos repercusión en los medios y sin poder escribir libros sobre ello, afirman que ser madre es muy bonito, pero también muy duro, muy difícil y muy sacrificado.

Con esta actuación, Samanta o Soraya están rompiendo con lo que está preestablecido, con los roles históricamente asumidos y asociados por y para las mujeres y con el mito de que la maternidad es sinónimo de felicidad y realización. Está claro que, para muchas mujeres lo es y que, a pesar de los esfuerzos y sacrificios, para muchas madres todo merece la pena, pero también es necesario hablar de aquellas para las que no, las que ven reducida su calidad de vida y las comodidades de una vida sin grandes responsabilidades, o se ven abrumadas durante la maternidad por diferentes sensaciones que nunca les habían contado. De hecho, el silencio sobre este tema provoca que muchas madres se sientan culpables de lo que sienten.

La única solución ante esto es contar las dos caras de la moneda, sin silenciar ésta, que menos encaja con nuestros estándares históricos o roles preestablecidos. Con ello, conseguiremos que las mujeres puedan tomar decisiones con toda la información encima de la mesa, sin engaños, sin adornos y sin culpas, entendiendo y respetando que la diversidad de vivencias entorno a la maternidad pueden ser enriquecedoras y sin acusar ni machacar a aquellas que no lo viven de la forma que siempre nos lo han contado.

Cierro la reflexión respondiendo a aquellos que se preguntan por el qué se llevarán los hijos de Samanta si el día de mañana leen su libro o las entrevistas que ha realizado. Decirles, que posiblemente verán la realidad que ha vivido su madre, que los quiere, pero que también se atrevió a contar una verdad al mundo que incomoda porque no es aceptada. Lo que se llevarán posiblemente sus hijos, es una imagen de su madre luchando para que las mujeres tengan toda la información que les permitan tomar decisiones conscientes, empoderadas, seguras y sin condicionantes sociales, así como para poder sentir y expresarse libremente, sin miedo ni culpas.

 

REFERENTES

 

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Indicadores de discriminación por razón de sexo en el mercado de trabajo.

A través de esta aportación, abro debate a fin de analizar  los principales rasgos discriminatorios que se observan comúnmente en el mercado de trabajo: segregación ocupacional horizontal, segregación ocupacional vertical y diferencias entre los salarios de hombres y mujeres…

En los ámbitos económico, profesional y laboral tradicionalmente se han venido otorgando funciones y papeles distintos a los hombres y a las mujeres. Las teorías, los enfoques y los argumentos utilizados en la valoración del desarrollo económico se centran básicamente en indicadores que analizan la producción de bienes y servicios para el consumo, pero ignoran el trabajo de carácter reproductivo no remunerado (De la Cruz, 1992; Elson, 2000), que ejercen las mujeres en sus familias y comunidades. Este hecho se refleja incluso en los conceptos más amplios de desarrollo que incluyen “el logro de la autoestima, de la dignidad, de la integralidad de todos los sectores y no sólo el
crecimiento del PNB” (De la Cruz, 1992: 253-254). La consecuencia es que las funciones de crianza y cuidado de los hijos y la atención de personas mayores, enfermas o disminuidas no son valoradas y registradas adecuadamente, y no son tomadas en consideración a la hora de adoptar políticas para lograr un desarrollo más justo.

El hecho de no tener en cuenta el trabajo no remunerado que realizan las mujeres origina que “las nociones convencionales acerca del modo en que funcionan las economías ofrecen directrices limitadas para políticas que promuevan la potenciación de las mujeres y los modos de combinar la justicia de género con la justicia económica”. Contemplando la economía desde una perspectiva de género se llega a un análisis distinto de la reestructuración económica: “los indicadores económicos convencionales
pueden indicar que se está progresando, si más y más mujeres se incorporan al trabajo remunerado, y si las reformas económicas (incluyendo la liberalización y la  privatización) producen aumentos en la eficacia económica. Pero pueden oscurecer una transferencia de los costos reales (en el tiempo y en el esfuerzo de las personas) desde el sector público, donde dichos costos se monetizan y aparecen en la cuentas del gobierno, hasta las familias (el “sector doméstico”) donde tales costos no se monetizan y por lo tanto no son visibles. El análisis económico con conciencia de género sugiere la necesidad de una definición más completa de la ‘eficacia’, que dirija la atención más allá
de los costos financieros” (Elson, 2000: 8-9).

A pesar de que las circunstancias de las mujeres han experimentado cambios y éstas han desarrollado comportamientos distintos “no han podido modificar su relación con el Estado en términos de género. En la calle o en el hogar, el Estado las sigue viendo tan sólo como garantes del bienestar familiar, variables intervinientes en la implementación de políticas, no consultadas a la hora del diseño, disciplinadas en el momento de llevarlas a cabo”.

¿QUÉ OPINÁIS AL RESPECTO?

¿QUÉ RASGOS CONSIDERÁIS MÁS LLAMATIVOS EN LA ACTUALIDAD?

En mi opinión, podríamos señalar tres factores como muestra de las diferencias de género en el trabajo: la asignación de tareas basada en el sexo de los trabajadores (división sexual del trabajo), el mayor valor otorgado al trabajo realizado por los hombres en relación al que realizan las mujeres (devaluación de la mujer y de su trabajo que desencadena un diferencial de salarios) y la construcción del género en el trabajo por parte de empresarios y trabajadores.

Las mujeres han cambiado su percepción de sus propios roles como madres y como trabajadoras y se han incorporado al trabajo asalariado en busca de una valoración social y de independencia económica. Sin embargo, en el conjunto de la sociedad no se ha producido una transformación similar. Así, el mercado de trabajo sigue estructurado de acuerdo a la pauta masculina de trabajo a tiempo completo durante toda la vida adulta y la organización socio-económica se mantiene sin cambios significativos durante estas décadas: jornadas laborales, vacaciones escolares, servicios públicos, etc., siguen funcionando bajo el supuesto de que ‘hay alguien en casa’ que cuida de niños, ancianos, enfermos, lo cual se ha traducido en una continua presión sobre el tiempo de las mujeres. Por su parte, los hombres como grupo humano tampoco han respondido a la nueva situación creada y el trabajo familiar y doméstico continúa siendo asumido mayoritariamente por las mujeres.

¿EN QUÉ MEDIDA LOS HOMBRES HAN ASUMIDO EL NUEVO ROL DE LA MUJER DENTRO DEL MERCADO LABORAL? ¿QUÉ OPINÁIS?

Aunque en las últimas décadas se ha producido una transferencia de parte del trabajo de reproducción al sector público y al mercado, una parte importante de dicho trabajo continúa siendo responsabilidad de las mujeres y aparece como esencial para el buen funcionamiento social.

A pesar de las diferencias de participación de trabajos de hombres y mujeres en el mercado laboral y en el trabajo doméstico se observa que las mujeres cada vez son más reacias a interrumpir su carrera profesional por motivos familiares (matrimonio, hijos, etc.), y cuanto más jóvenes son las mujeres se observa que participan en mayor medida en el mercado laboral a cualquier edad. Se observa que los patrones familiares han cambiado, aumentando en gran medida las familias donde trabajan fuera de casa el hombre y la mujer. Este hecho ha motivado que las mujeres en los últimos tiempos hayan ejercido mayor presión para que los hombres compartan el trabajo doméstico. Aún así, las mujeres son las primeras responsables de cuidar a los niños, personas mayores (lo cual representa un problema de tiempo y esfuerzo para compaginar dos trabajos) y suelen ser quienes sacrifican sus empleos en favor de los trabajos de los hombres.

Los hombres y las mujeres trabajan en todos los sectores, pero hay variaciones sistemáticas en la división genérica del trabajo. El trabajo de cuidado no remunerado, el trabajo voluntario y el trabajo informal remunerado y no remunerado tienden a ser realizados mayoritariamente por mujeres (con alta participación de las mujeres en este tipo de empleo), mientras que el trabajo formal remunerado en los sectores privado, público y de ONG tiende a ser realizado mayoritariamente por hombres (con alta participación de hombres en este tipo de empleo).

Las mujeres sólo son mayoría en los servicios personales, y son pequeña minoría en construcción y energía, donde las que trabajan lo hacen en empleos más cualificados y con remuneraciones más próximas a las de los varones que en el conjunto de sectores. Un sector que también destaca por una inferior participación femenina es el de la conducción y medios de transporte.

La proporción de mujeres disminuye a medida que se asciende en la jerarquía piramidal, de modo que su presencia en posiciones de poder y asumiendo responsabilidades laborales es mínima. Esta discriminación vertical se observa tanto si comparamos los porcentajes de varones y mujeres por categoría laboral en un determinado sector, como si se toma en consideración la cantidad de mujeres que, hoy en día, figura entre la población activa, teniendo en cuenta, además su nivel de formación y preparación profesional.

Los hombres que acceden a un trabajo típicamente femenino a menudo llegan a la cumbre a pesar de ser extraños en un ambiente predominantemente femenino. Las mujeres, por otro lado, habitualmente permanecen en los escalones inferiores con independencia de que sus trabajos sean mayoritariamente femeninos o mayoritariamente masculinos. Las mujeres se encuentran con problemas para ascender y para ejercer su autoridad en el trabajo. El denominado “techo de cristal” existe para las mujeres de todas las clases, así como para las minorías de ambos sexos y mucha gente asume que las minorías (y especialmente las mujeres en minoría) son contratadas o ascendidas únicamente para cumplir con determinadas cuotas. A pesar de que parece que las mujeres están en mejores condiciones en el sector público que en el privado, dentro de los gobiernos los hombres tienen tendencia a ocupar los puestos más altos.

La eliminación de la discriminación en los lugares de trabajo es estratégica para combatir la discriminación en cualquier lugar ayudando a superar prejuicios y estereotipos. La igualdad en el empleo es importante para la libertad, dignidad y el bienestar de los individuos. El estrés, la moral baja y la falta de motivación son sentimientos que prevalecen entre los sujetos objeto de discriminación, afectando a su autoestima, reforzando los prejuicios contra dichas personas e influyendo negativamente en su productividad. Eliminar la discriminación también es importante para el funcionamiento eficiente de los mercados de trabajo y la competitividad empresarial, además de permitir expandir y desarrollar el potencial humano de una forma más efectiva. Por último, la exclusión sistemática de determinados grupos del trabajo en condiciones decentes genera serios problemas de pobreza y fragmentación social que comprometen el crecimiento económico.

Las dificultades que encuentran las mujeres para el acceso al mercado laboral y en concreto las barreras que les dificultan la promoción y ascenso a puestos de trabajo de niveles superiores tienen consecuencias importantes. La desigualdad y discriminación en este sentido es injusta y provoca que las mujeres perciban unos salarios inferiores, además de no permitirles ejercer autoridad en el trabajo, lo cual a menudo conlleva la frustración de las mujeres.
Además, la dificultad que encuentran las mujeres para ejercer autoridad también tiene consecuencias importantes: el tener autoridad es imprescindible para realizar el trabajo de forma efectiva y redunda en la satisfacción personal del trabajador. Una posición de autoridad permite a los empleados mostrar su talento de cara a su promoción, del mismo modo que una falta de autoridad de los trabajadores puede hacerles vulnerables al acoso sexual. Por otro lado, al dificultar el acceso de las mujeres (y otros grupos minoritarios) a los puestos de trabajo de las categorías superiores se está excluyendo a personas
potencialmente productivas en base a su sexo (o color).

 

REFERENCIAS:

BARBERÁ HEREDIA, Ester y otros (2012): “Mas allá del techo de cristal”.Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Nº 40, pp. 55-68.

CONSEJO DE LA JUVENTUD DE ESPAÑA (2016): La igualdad de oportunidades y la participación social de las jóvenes. Consejo de la Juventud de España, Madrid.

 

LAS DEMANDAS FEMINISTAS EN LA ECONOMÍA SOLIDARIA

Contando con una amplia trayectoria en la búsqueda por la igualdad real entre hombres y mujeres, todavía hoy, en los espacios compartidos por ambos sexos aún se puede evidenciar un claro menosprecio de la participación y contribución por parte de las mujeres, además de una cierta oposición a cubrir las demandas feministas. La configuración de la economía solidaria en el ámbito de la tradicional economía social, constituye un auténtico desafío a la estructura del patriarcado todavía imperante en nuestra sociedad.

La aparición y función de las empresas de economía social y solidaria prosperó sobre todo durante el periodo de los 80 sirviéndose de las iniciativas que surgieron como respuesta a la crisis económica y de empleo con la pretensión de crear un nuevo modelo de sistema de producción.

1 aportación

La organización de las empresas que suscitan una economía solidaria pretende transformar la gestión de las actividades económicas basadas en la competitividad, por otro tipo de mecanismo el cual otorga un papel primordial a las personas y que tiene como eje fundamental la cooperación, la equidad y la solidaridad. El factor humano se erige como motor de la denominada economía solidaria.

 

Asimismo, la estructura organizativa de sus trabajadores rompe con los esquemas que han venido estableciendo los modelos patriarcales y capitalistas. España cuenta con una Ley que regula su actividad (Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social) cuyos principios se encuentran recogidos en la Carta de la Economía Solidaria. Constituyendo el trabajo y la igualdad dos de esos principios fundamentales que han tenido cuyo origen surge de diversas aportaciones feministas. Con ellos se pretende revalorizar trabajos que tradicionalmente no han sido considerados como tal por no ser intercambiables en el mercado laboral por dinero, pero que realmente contribuyen al sostenimiento de la sociedad. Entre ellos, el trabajo reproductivo de las mujeres, el cual no dispone de suficientes facilidades horarias ni de medidas que favorezcan su realización. De igual modo, esta carta recoge la imperante necesidad de una igualdad salarial y reconocimiento de todos y cada uno de los trabajos que se realizan dentro de las empresas, sean cuales sean las funciones que se desempeñan.

En resumidas palabras, la economía social y solidaria ha sido fruto de la propuesta planteada por el feminismo como respuesta a la organización capitalista y jerárquica, la cual fomenta la perpetuación de una pésima situación en lo que se refiere a la creación de empleo con respecto a las mujeres, para que puedan acceder al mundo laboral en igualdad con los hombres. Este nuevo modelo de economía alza la voz de las mujeres y las erige como las necesarias precursoras en la creación de nuevos horizontes laborales para ellas mismas, basados en la igualdad y en el reconocimiento. Horizontes, que, además de mejorar su situación laboral, consigan transformar su posición colectiva en los diversos sistemas de representación.

Fuentes consultadas:

https://www.eldiario.es/zonacritica/demandas-feministas-EconomiaSolidaria_6_650294987.html

 

Políticas del tiempo: una propuesta revolucionaria para Andalucía en tiempos de crisis.

Tiempo y desigualdadesAllá por el año 2010, en pleno estallido de la crisis financiera, la Junta publicó un documento titulado “Tiempo y desigualdades de Género: distribución social y políticas del tiempo” que podéis consultar aquí y que me parece muy relevante rescatar para complementar el enfoque socioeconómico de las políticas de igualdad que se propone en el bloque 3 de nuestra asignatura.

En él, primeramente se hace un estudio de las desigualdades de género en la distribución social del tiempo. Seguidamente, se reflexiona sobre qué son las políticas del tiempo y cómo se han puesto en práctica en otros países europeos y en otros lugares del reino de España. Por último, se proponen recomendaciones y buenas prácticas para promover el diseño y la puesta en marcha de políticas del tiempo en Andalucía.

Pero ¿qué son las políticas del tiempo y por qué creo que son necesarias en estos tiempos de crisis? Pues bien, basándonos en las ideas que expone el texto, podemos decir que las políticas del tiempo hacen avanzar a las sociedades que las practican hacia una distribución del tiempo diario basado en los principios de equidad e igualdad, ya que combaten el esquema tradicional de jerarquización establecido por la división sexual del trabajo y superan la identificación de tiempo de trabajo con horario laboral; resignificando este concepto de manera mucho más amplia donde el horizonte puesto es el tiempo de vida. (Torns,2004).

Y esta redistribución temporal se hace muy necesaria en nuestra sociedad actual, ya que, según Maria Teresa Torns (2004), España es un país cuya fragilidad del Estado del bienestar es muy alta y la tradición familista es muy fuerte, lo que significa que las mujeres siguen arrastrando un marcado rol de cuidadoras que las somete a una carga de trabajo total agotadora.tempus_2

Las políticas del tiempo promueven una intervención trasversal, a nivel local, que debe atravesar todos los aspectos de la vida cotidiana. Para ponerlas en práctica siempre debe hacerse un diagnóstico o estudio previo que nos permita contextualizar las acciones. Y por supuesto, deben estar acompañadas de procesos de seguimiento y evaluación que buscan el consenso social e impulsan la sensibilización a través de procesos de debate y negociación. Todo esto confiere a las políticas del tiempo un perfil marcadamente participativo que debe contar con la colaboración de la totalidad de los agentes sociales de la comunidad. Este carácter trasversal y la relevancia que otorgan al diálogo social, las convierten en elementos clave para avanzar hacia una nueva forma de gobernabilidad que se hace muy necesaria en estos tiempos en los que la ciudadanía en general, y las mujeres en particular, parecen estar sufriendo un retroceso en cuanto a derechos.

Las propuestas que se ofrecen se basan en dos ideas principales muy interrelacionadas: la idea del tiempo multidimensional, que trata de promover la autogestión de la vida cotidiana, para que todas las personas puedan tener control sobre su propio tiempo y, de esta forma, impulsar una distribución equitativa e igualitaria del tiempo diario; y la de crear procesos participativos, democráticos y trasversales que capaciten e integren a diversos agentes e instituciones para que se fomenten acuerdos y se creen vínculos entre entidades privadas y públicas, se activen mesas de negociación y procesos de debate y de sensibilización.

Las propuestas que se concretan a partir de estas ideas se agrupan en torno a las cinco líneas de intervención que se enumeran a continuación

  1. Investigación-Acción. Esta línea trata de impulsar la investigación y el desarrollo de programas sobre el tiempo en la vida cotidiana desde una perspectiva de género.
  • Crear un observatorio del tiempo de la vida cotidiano.
  1. Administración Pública, comercio y servicio. El objetivo es crear una comunicación e intercambio más fluido entre la ciudadanía y la Administración Pública.
  • Redefinir los horarios de atención al público en los servicios y en la Administración Pública.
  • Simplificar los trámites e incentivar la utilización de las nuevas tecnologías.
  • Descentralizar los servicios.
  • Crear oficinas del tiempo.
  • Promover bancos de tiempo.
  • Crear espacios de debate y negociación entre los comercios, las personas usuarias y autoridades locales.
  1. Infancia, vejez y otras situaciones que precisan atención especial. Se pretende la adecuación de los servicios de atención a la vida diaria (SAD), así como de escuelas y guarderías. De esta forma, se garantizaría una mejora de la calidad de vida en la infancia, en la población mayor u otras personas que precisan de dichos servicios.
  • Promover servicios de atención a la vida diaria (SAD) de carácter público, universal e individualizado.
  • Fomentar el desarrollo e implantación de una adecuada cobertura de servicios públicos infantiles.
  • Promover franjas horarias amplias y flexibles de entrada y salida en escuelas y guarderías.
  • Promover en las escuelas otros servicios y actividades.
  • Integrar las instalaciones de las escuelas y guarderías en municipios y barrios.
  1. Jornada laboral. El objetivo es la reducción y reorganización de la jornada laboral desde una perspectiva de género.
  • Integrar las instalaciones de las escuelas y guarderías en municipios y barrios.
  • Organización más flexible de la jornada laboral y adecuación de los ritmos laborales.
  • Permisos laborales.
  • Permisos parentales.
  • Permisos y excedencias por motivos personales.
  • Políticas laborales antidiscriminatorias.
  1. Estructuración del espacio y movilidad. Se busca adaptar la movilidad en relación a las necesidades y demandas específicas de colectivos concretos.
  • Pactos para la movilidad.
  • Racionalización de los flujos circulatorios y del parque de automóviles.
  • Promover el uso de medios de transporte no motorizados.
  • Fomento y mejora del transporte público.
  • Programas de educación cívica.
  • Revitalización social.

Todas estas propuestas pretenden constituir procesos de participación que promueven una mayor democratización de la gestión local. Y como vemos, se dirigen hacia la creación y consolidación de tiempos colectivos y de sociabilidad, superando la desincronización característica de las sociedades contemporáneas. De hecho, intentan recoger desde los aspectos micro (dimensión temporal del cuerpo, que se relaciona con la edad y el ciclo vital) hasta los aspectos macro (que hace referencia, entre otros, a la planificación y organización de los ritmos colectivos).time is not gold

Bibliografía.

Legarreta Iza, Matxalen (2010) Tiempo y desigualdades de Género: distribución social y políticas del tiempo. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer. Junta de Andalucía.

Torns Martín, María Teresa (2004) “Las políticas de tiempo: un reto para las políticas del estado de bienestar” Trabajo: Revista Iberoamericana de Relaciones Laborales Nº13 pp145-164. Huelva: Universidad de Huelva.

Brecha de género en salud

 

Mujer deprimida

mujer deprimida

Las causas más frecuentes de consulta médica en las mujeres son problemas psicológicos o psicosomáticos: depresión, insomnio, dolor de cabeza, la famosa fibromialgia (un cajón de sastre donde cabe todo), cansancio, ansiedad…. No se ha estudiado si se debe a factores biológicos, factores hormonales o de contexto social. Y no se ha hecho porque la investigacion en problemas médicos de mujeres solo importan para una cosa: el negocio. El negocio de medicalizar la fertilidad,  el embarazo, el parto, la menstruación, la menopausia. Todo tiene sus pruebas médicas, analíticas (en ocasiones tan exahustivas como en la fibromialgia, que solo se diagnóstica si ¡TODO! es normal), programas terapeúticos y medicación. Si, es cierto que algunas cosas son útiles y mejoran la vida de las mujeres. En países del primer mundo como el nuestro es rarísimo que una mujer muera de parto. En gran parte y en los últimos tiempos se ha conseguido humanizar el parto y la crianza, aúnque aún queda mucho, porque la realidad es que los procesos de los que hablamos, siguen siendo procesos vitales normales en una mujer, completamente medicalizados sin ninguna evidencia científica en la mayoría de los casos y con mucha morbilidad en muchos otros. Solo es necesario recordar como el tratamiento de la menopausia sistemático con hormonas, se mantuvo durante muchos años, sabiendo fehacientemente que era peligroso, que inducía cáncer, pero se segúia utilizando. Algo  por  lo que pasan todas las mujeres vivas de cierta edad, no podía despreciarse como negocio que además duraba cada vez más años, según aumentaba la esperanza de vida. ¡Redondo!

Ahora hay ya bastantes publicaciones que refieren como las mamografías indiscriminadas durante unas edades concretas y sin tener en cuenta historias clínicas de riesgo, están produciendo: cancer de mama, intervenciones innecesarias, angustia y sufrimiento cuando es innecesario. ¡En fin! Otro negocio redondo.

Pero queda el sufrimiento real: el psicológico, que en mi opinión tiene una razón social lógica, si se tiene en cuenta simplemente el sistema heteropatriarcal. La situación de una mujer con marido o sin el, pero siempre dedicada a cuidar, siempre menospreciada como persona, con baja autoestima inducida desde niña ¿Como no va a producir patología psicológica? Por no mencionar el duro e incesante trabajo doméstico, cíclico, inacabable, poco apreciado y en muchas ocasiones, duro, cuando se avanza en edad y no disminuye. Pero es muy fácil recetar analgésicos y ansiolíticos, está tirado y mira por donde ¡Es otro negocio! Esta vez de las farmaindustria. Las mujeres se vuelven dependientes en dos o tres semanas a las benzodiacepinas, encima son unas histéricas que precisan medicación y cuando se habituan ni siquiera encuentran alivio. ¡ Mujeres!

Resulta curioso pensar, como va ha evolucionar todo esto, cuando la medicina cada vez más feminidad, quede por completo en manos de mujeres. ¿Seguirán a las ordenes de los hombres que rijan las empresas aseguradoras o farmaindustrias que seguro, estarán dirigidas por hombres? ¿Nos haremos autónomas? Personalmente, dudo mucho que el sistema captialista (de NO libre mercado) permita escapar el negocio. ¡Eso nunca!

 

De la economía y el feminismo

<<Economía>>, palabra ampliamente utilizada, especialmente en la esfera política y en los medios de comunicación. La mayoría de las personas tenemos una cierta noción de lo que significa porque la economía nos afecta directamente, porque tiene que ver con lo que compramos y vendemos, con si el dinero nos alcanza o no, con muchas de las noticias que se publican a diario… Quizás conozcamos (en la teoría al menos) algunos conceptos básicos, sin embargo nos cuesta ver el cuadro completo.

Tratar de entender todo el funcionamiento del sistema es un ejercicio al que estamos poco acostumbrados en general, discernir el engranaje y la conexión entre cada una de las partes puede resultar complejo y sencillo a la vez, pero sobretodo es muy necesario e importante porque es la manera en que podemos empezar a poner en valor muchos aspectos a los que no prestamos atención y que suelen ser necesarios e importantes.

En este punto se me ocurre proponer que las personas deberíamos ser capaces de desarrollar una especie de conciencia económica, así como desarrollamos otras conciencias sobre nuestra realidad (conciencia feminista, conciencia ecológica…) Creo que así, un escándalo de la magnitud de los Papeles de Panamá no hubiera pasado tan desapercibido y con tan pocas repercusiones en la opinión pública, y del que, sin embargo, se han publicado gran cantidad de artículos, noticias y documentales.

Creo que entonces tampoco pasaría tan desapercibida la asociación entre Economía y desigualdad de género o las críticas y propuestas que desde el feminismo y otros movimientos sociales se hacen al sistema económico en el que vivimos. La Economía Feminista es uno de estos planteamientos que se hacen al margen de las corrientes dominantes sobre el tema.

¿Economía feminista? Si la economía… ¿no tenía que ver con todo y con todos por igual…?” Bueno, esta una de las reacciones con las que me he encontrado al comentar que estaba llevando este curso del Máster. Como en su mayoría no somos capaces de ver el panorama completo, es lógico que el vínculo entre Economía y Género resulte más que difuso al principio.

Resulta que si nos salimos de esa visión tan sesgada de la economía a la que estamos acostumbrados podemos empezar a ver más claramente todas las desigualdades de género que existen producto de un sistema económico planteado de una determinada manera y desde una determinada visión.

Otro ejemplo, a lo mejor un poco más conocido, de crítica al sistema económico son los movimientos ecologista de mujeres. También el ecofeminismo critica el capitalismo neoliberal que se apropia del medio ambiente y de las personas de manera mercantilista sin importar las consecuencias, en favor de la producción, la productividad y un supuesto crecimiento económico. Además, el ecofeminismo denuncia que suelen ser las mujeres las primeras y más afectadas por esta visión de la economía. Uno de sus principales objetivos en la lucha por políticas con perspectiva de género que garanticen el respeto a la vida.

A pesar de los múltiples retos que conlleva, considero que conocer un poco más de cómo funciona nuestra economía, hacer conciencia de todas las partes involucradas en el sistema y poner más atención a muchas de las iniciativas que se están intentado llevar a cabo para detener la inercia del sistema económico que nos posee, es un punto de partida imprescindible para la búsqueda de la igualdad. Es necesario que desarrollemos una auto-conciencia como especie humana, para plantear respuestas a los problemas ambientales y a las injusticias sociales que se dan en la actualidad. En el reconocimiento de nuestra propia vulnerabilidad podemos ser capaces de entender la necesidad de la participación de todos y todas; la aceptación y el respeto de nuestra diversidad, porque todos y todas somos parte de la cadena, y aunque nos pueda parecer poco, todos y todas podemos hacer algo.

Saudi Arabia and employing women

 

When we are talking about the labor market and the employment of the woman we must mention countries where discrimination is much more radical as in our countries. I chose Saudi Arabia and a radical new step about the employment of woman.

In 2010 so only 2 years ago the huge supermarket chain employed 16 women as a cashier in Saudi Arabia where the segregation of woman and man are really strict. Panda supermarket chain employed 16 woman as a cashier in the town called Jeddah which is next to the Red Sea. Tariq Ismail, the chain’s spokesman said the women are much more diligent than men. If they receive the license of Ministry of Labor, the kingdom of Vahhábita as well they will employ more women as cashiers.

Rosa is an upscale part of the town and in the shopping center where the cash desks operated by women are located there is a sign with: “for women and families”. The supermarket chain tactfully introduced the measure, given the sensitivity of the question. The person who analyses the role of men and women stay together, called Juszef Ahmed al-Sheikh, who is also a teacher at a university in Riyadh in a talk shows said that there must be a boycott against the Panda supermarket chain because of the female cashiers. By the way the supermarket chain operates about fifty stores in the kingdom.

The ladies in the cashier can not wear the chain’s uniform, they must wear the general clothes in the country must which is long and black called Aba (traditional Islamic women’s clothing) and they also need to wear a veil that covers their hair.

In the Saudi restaurants there are special section on women and children and on the other part only men may dine. In Saudi Arabia women can not travel, can not go get married also they mustn’t receive medical care without the permission of the men family members and they can’t drive a car. Arim Assad who is studying the university in Jeddah since 2008 started her campaign to ensure that women can work in lingerie shops. The measure would alleviate much of the consumer confusion, but so far it is without success.

Is it good to be women now?

Discrimination, running into giving birth to a kid, chance of failure, emancipation, general woman roles – career o family. These are only just few thoughts about when we are thinking of the employment of a woman.

Is it hard to stay on foot in the labor market as a woman in the 21st century?

I think it is good to be a woman in this time of period but only if we talk about the labor market of Europe and if we like the challenge what this career is holding for woman. Education now is more available so in the last few dozens of years woman could also enter to the leader positions in the labor market. We must say that we are talking about the labor market in Europe as in Africa and in Asia the situation is a bit different.

I have been in America in the last few years and I had the opportunity to see how it is the question of the discrimination works there. So I can make a short comprehension between USA and Hungary/ Europe.

We in the European Union with the equal opportunities policy we can be satisfied and with the public support, the only question that this long-term effective and sustainable. Not only Hungary but also in Europe significantly we are behind America and the American laws also if we compare the way of thinking of the people also their self-care skills.

In Hungary and in the European countries the social service still working incredibly well and people can count on the public care, which of course is good and humane thing, but on the other hand we (Hungarians or even if we talk about the Europeans) do not have the survival skills and the right management of the crisis as the American people. They primary not waiting for a help from their state, they have their own system and they behave more solidaric with others. Anyway woman can lose their femininity in the career fight. As in USA they have the chance to have a successful fight in the labor market for the leading positions.

If a woman really wants something she will achieve it. But we also should think about the politics. Why we can’t see so many women in the politics? Isn’t this strange? What can be the reason for this?

On the other hand why there are so many careers where we can’t find man? For example the teachers nowadays mostly woman. In USA they started to fill up the gaps of the free places with woman even in the engineering positions which would be really strange if that would happen in European countries.

So we should look around in the world a bit more to see the improving tendencies of the labor market. What do you think about these questions? What tendencies you have in your country?

Invisibilidad femenina

Concepción Arenal

Anne Krueger

  Marjorie Grice Hutchinson

  Graciela Chichilnisky

 

  Irma Adelman

Seguramente al mirar estas fotografías, aun habiendo escrito al lado el nombre de cada una de las mujeres que aparecen en ellas, la mayoría de las personas no sabríamos decir quiénes son, ni a qué han dedicado sus vidas, ni siquiera si han sido importantes sus trabajos o estudios en cualquier ámbito. Si nos preguntaran por alguna de ellas o simplemente nos pidieran que dijéramos el nombre de mujeres científicas, filósofas, astrónomas… seguramente no se nos vendrían muchos nombres a la cabeza, sin embargo la lista de nombres seguro que aumenta cuando se trata de hombres.

Estas mujeres son importantes economistas que han dedicado sus vidas a estudiar y trabajar en esta área. ¿Y cuál es  el motivo por el que nos resultan desconocidas?, pues el mismo motivo por el cual nos son desconocidas otras mujeres muy importantes en otras áreas de conocimiento, su invisibilidad que todavía hoy perdura; por ejemplo, a mí me ha costado trabajo encontrar las fotografías de algunas de ellas. He elegido a mujeres economistas porque es el tema que aquí nos atañe pero podría haber puesto una gran lista de fotografías de mujeres con carreras muy importantes en otras muchas áreas.

La delegación de las mujeres al ámbito privado del hogar hizo que el mundo de lo intelectual, entre otros, fuera un terreno exclusivamente masculino y en el cual las mujeres no tenían cabida. Sin embargo, su deseo de conocimiento superaba a las dificultades que se encontraban.

Algunas para poder estudiar tuvieron que llegar incluso a ir a clases disfrazadas de hombre ya que la entrada de la mujer en las universidades estaba restringida. La mayoría de ellas no han conseguido el reconocimiento que sus estudios e investigaciones merecían. En algunos casos quedaban en un segundo plano debido a la gran repercusión mediática que tenía su esposo, aun habiendo ella contribuido de manera importante e incluso imprescindible en los logros de éste.

Con esta entrada he querido arrojar un poco de luz sobre ellas y hacernos aún más conscientes de esta invisibilidad que las mujeres hemos sufrido y que aún hoy seguimos sufriendo.

 

 

Desigualdades de género en los mercados de trabajos

Buscando información sobre la desigualdad de género en el mercado laboral, me topé con un artículo muy interesante, escrito por Paqui Rivero, que intentaré describir a continuación. http://www.stes.es/comunicacion/clarion/clarion10/EC10_222324.pdf

La autora hacía énfasis en la necesidad de analizar lo que socialmente entendemos como trabajo. Además, insistía en la necesidad de comprender, en primer lugar, que el trabajo no sólo significa realizar una actividad remunerada que nos permita cubrir los costos necesarios para la supervivencia, sino que lo es aquello que usualmente damos por sentado, como natural y exclusivo de las mujeres: el cuido y el trabajo doméstico.

¿Cuál es el costo de este trabajo? ¿Qué pasaría con el orden social de la vida humana sin el trabajo que las mujeres realizan en el espacio privado? ¿Qué impacto tendría su ausencia o su contabilización en la economía de un país, de un hogar? Todas estas son preguntas que suscitan a la visibilización de una realidad unívoca: las mujeres son sujetos sociales que, aún sin reconocimiento formal, aportan a las economías de los países en los que viven.

Ciertamente, el mercado laboral ha incrementado a pasos gigantescos y las mujeres hemos entrado en él en condiciones cada vez más igualitarias en relación a nuestros homólogos masculinos. Sin embargo, la desigualdad en el reparto de empleos es muy notoria y generalmente cambia cuando aparecen los hijos e hijas.

La tasa de empleos de medio tiempo para las mujeres es más alta cuando debemos cuidar a algún miembro de la familia o hacernos cargo de las tareas del hogar. Así mismo, las mujeres que accedemos al trabajo asalariado sufrimos de una segregación ocupacional que tiene un doble carácter; la concentración en determinadas ramas profesionales (las áreas sociales fundamentalmente) y la concentración en los puestos más bajos de las empresas, por tanto, menos remunerados.

De tal manera que, aun cuando hoy en día las mujeres estudiamos en promedio más años que los hombres,  los diversos sectores laborales continúan contratando a más hombres que a mujeres en los puestos más remunerados, que evidentemente no son los trabajos sociales, sino aquellos vinculados con la empresa privada. Esto es debido principalmente a los gastos por maternidad a los que los empleadores están sujetos cuando las mujeres deciden tener un hijo/a; hijos/as que en última instancia serán la mano de obra que estas mismas empresas requerirán.

Esto también se ve reflejado en los salarios. La mujer suele percibir, en promedio, 30% menos que el hombre.  Esto sin mencionar la precariedad laboral en la que muchas son contratadas. Ciertamente el empleo precario no es una condición laboral que afecta exclusivamente a las mujeres, pero es innegable que son ellas las que bajo esta forma de empleo, se ven más expuestas al acoso sexual, siendo una problemática poco denunciada debido al miedo de perder el trabajo o ser sujeta a represalias.

Conscientes de que estas son problemáticas que expresan determinadas creencias y estereotipos de género, vinculadas con el papel histórico y social asignado a la mujer en la esfera privada y pública, toda la problemática descrita se centra en la función reproductiva de la mujer y en su rol maternal o en la maternidad propiamente dicha.

El que estas funciones de la vida social sean asignadas única y exclusivamente a las mujeres es parte fundamental del problema. Mientras las hijas e hijos, el cuido de los demás y el trabajo en el hogar no sean compartidos y los estados continúen haciéndose de la vista gorda al no crear los mecanismos y la infraestructura necesaria para el cuidado de las personas y la crianza de los hijos (guarderías, por ejemplo), las mujeres seguiremos ante la dificultad de separar la vida maternal de la vida laboral y de la vida personal de las mujeres. Problemas a los que, por esa misma construcción social, los hombres no se ven expuestos.

Así, la visibilización del aporte que las mujeres hacemos desde el trabajo doméstico no remunerado es necesario, pero lo es también el cuestionar la función reproductiva y la maternidad como exclusivos de las mujeres. Todo lo descrito genera violencia y en ello destacamos la violencia económica, entendida como la imposibilidad o dificultad de no acceder a los recursos económicos más elementales en igualdad de condiciones, sin discriminación ni exclusión.