Buenas o malas madres: un problema de salud pública, un problema de sostenibilidad

Antes

 

Es evidente que hay buenas madres y menos buenas, lo mismo que hay buenas y malas personas. Pero nuestra libertad viene limitada por nuestro entorno, nuestras vivencias, nuestra educación, las habilidades aprendidas o no, nuestros depósitos afectivos y emocionales recibidos durante la infancia. La responsabilidad individual existe, pero los condicionamientos a veces son casi insuperables.

Hoy he conocido una mujer cuya familia es objeto de atención especial en los Servicios Sociales de mi pueblo. Llamémosla María. María es hija de una mujer prostituida, no existió un padre para ella, cuidó de sus hermanos pequeños como una niña esclava y estuvo envuelta en la violencia y el odio. Nadie le enseño a querer y mucho menos habilidades sociales para una relación de convivencia afectiva satisfactoria para ella y su entorno. Probablemente, huyendo de esa pesadilla, se casó muy joven y tuvo tres hijos. Pero como era fácilmente esperable el esposo era  un hombre maltratador, tan violento que está actualmente en la cárcel. Ahora tiene una nueva pareja, un hombre salido igualmente de una familia violenta, que se precia que él no lo es. Y es cierto, no lo es con con los otros, tiene más habilidades sociales que María, pero es drogadicto. Cuando está limpio es un buen padre para la nueva hija pequeña que tienen en común y también para los otros niños, pero eso no ocurre siempre. En ese contexto ¿puede extrañarnos que ese hogar sea un lugar de violencia? ¿Puede sorprendernos que la pobreza y la infelicidad  originen una creen patología familiar grave?

María tiene miedo de ir a trabajar y que sus hijos se lesionen irremediablemente entre ellos, pero también necesita, como el comer, un espacio personal, incluso dentro de un trabajo.

Toda la familia gira en torno a una mujer violenta, infinitamente infeliz, desbordada por una carga que nunca ha sabido manejar, incapaz de dar a sus hijos el afecto que no recibió, imposibilitada para socializarles en valores que ella nunca ha aprendido, consciente de su fracaso. Y sin embargo es fuerte, durante la entrevista se evidencia que es inteligente, tiene un gran potencial, merece la pena todo el esfuerzo necesario para que tenga alguna ocasión de ser feliz como la tiene todo ser humano. Pero es más, es un problema de salud pública, porque si no la sanamos a ella, sus hijos seguirán perpetuando el circulo de violencia, infelicidad y riesgo para la sociedad. Una sociedad así no es viable y este  caso no es único, ni siquiera infrecuente.

Es un caso extremo, lo sé. Sin embargo los hijos semi-abandonados, sin nadie que les ponga límites o tenga tiempo para proporcionarles afecto es de una frecuencia alarmante y el resultado es violencia, desafecto, infelicidad, patología.

A veces me pregunto: ¿antes de la emancipación de la mujer, no se adiestraba mejor a las mujeres para socializar a sus hijos? ¿Para ser buenas madres? Creo que en las familias extensas al menos existía un reparto de tareas y un acompañamiento que hacía más fácil la vida de todo el mundo y de las mujeres en particular (dentro de la dominación, por supuesto). Pero claro el mercado laboral necesita movilidad y las familias hace tiempo que son nucleares, cuando no monoparentales.

Madres rebeldes.pngCreo que las feministas somos conscientes de lo que se nos ha tratado de vender: ser una mujer es ser una buena madre y esposa. O sea ser una trabajadora  esclava que produce trabajadores/consumidores. La emancipación de la mujer, sin que la sociedad haya provisto los mecanismos necesarios para mantener los cuidados de vida: higiene, nutrición, afecto, ha producido una crisis de cuidados que crea violencia y patología. Los hombres apenas han evolucionado en la corresponsabilidad de las tareas domésticas y los cuidados y el individualismo creciente aboca claramente a un mundo inviable.

Por supuesto la solución no es volver a encerrar a las mujeres en casa, pero si que la comunidad se haga consciente de que lo doméstico es política y que es un problema de toda la sociedad. Que la infelicidad, la falta de afecto y cuidados supone un grave problema de salud pública. Que ya es hora de que el mercado no marque la vida para seres humBolsa de la compra.pnganos  con espíritus frágiles muy necesitados de apoyos. De lo contrario nuestra sociedad es cada vez más insostenible. No es un problema de productividad es un
problema de afectos, de cuidados, de vida.

Conciliación: Licencias por paternidad – maternidad

La necesidad de conciliar la vida laboral y familiar se presenta asociada a un intenso proceso de cambio de la sociedad española en ámbitos muy diversos:  la modificación de las características de los hogares y de las familias,  la creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo, la modificación de los valores sociales de convivencia asociados a la propia concepción del trabajo y del reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres o al desarrollo de los sistemas de protección social.(1)

La conciliación laboral es un tema de bastante actualidad, sobre todo en tiempos donde la conciliación ha quedado en un segundo plano debido a la gran crisis financiera,  y donde los planes de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres ofertan esta medida que solo se lleva a cabo principalmente en el género femenino.

Los discursos políticos hablan de conciliación laboral para  la mujer, pero es muy distinto el concepto de permisos por maternidad o paternidad y lactancia ,  que las medidas de conciliación laboral (un tema muy debatido y muy criticado).

La ley  de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, ley orgánica 3/2007, 22 marzo contempla los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral dirigidos a los trabajadores y las trabajadoras en forma que fomenten la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares, evitando toda discriminación basada en su ejercicio. (ley orgánica)

Mientras que la mujer puede acogerse a las 16 semanas de baja por maternidad para recuperación y  adaptación de ella y de la nueva criatura,  la otra parte progenitora se acoge  únicamente a dos semanas y a una posible lactancia compartida con la mujer .

El permiso que se disfruta actualmente en España  por  maternidad y paternidad es el siguiente : la mujer dispone de seis semanas posteriores al parto  obligatorias  más 10 semanas  opcionales antes o después del parto,  comenzando el subsidio el mismo día del parto, y  sumándose dos semanas más por cada hijo en caso de embarazo múltiple. Puede acogerse a un régimen de jornada completa o parcial.

En el caso de adopción, acogimiento o nacimiento, sin perder derechos salariales ni laborales, la otra persona progenitora  tiene derecho a 15 días ininterrumpidos ampliables en dos días más por hijo, en caso de embarazo múltiple. Podrá acogerse a jornada completa o parcial en función de la empresa y se permite si la madre desea concederle las  10 semanas  opcionales posparto.

Las personas que trabajan tienen derecho a pedir reducción de jornada por lactancia, ya sea hombre o mujer, en caso de niños o niñas menores de 9 meses. La distribución del permiso es una reducción de una hora en su  jornada laboral durante 9 meses o una  acumulación del horario  previa negociación con la empresa.

Aunque la madre es la única persona que puede amamantar a su hija o hijo de forma directa no significa que sea la persona que se tenga que quedar en casa  a alimentar a la criatura o a realizar sus cuidados.

Otras de las medidas que contempla la conciliación laboral y familiar es la reducción de jornada por guarda legal menor de 8 años, persona disminuida o cuidados directos de una persona familiar  de segundo grado en consanguinidad (cuando por edad, enfermedad no pueden valerse por si mismos) o excedencia por cuidados familiares hasta los tres años de vida.[1]

El hecho es que el porcentaje de mujeres que amamantan a sus recién nacidos actualmente más de seis meses es muy bajo  (aunque el permiso por lactancia incluye cualquier forma de  alimentación ya sea materna o artificial) sin embargo , el porcentaje de mujeres que tienen reducción de jornadas o no se incorporan a la jornada laboral es muy alto.

[2]Estas jornadas reducidas o parciales,  permiten a las mujeres actuar en los dos ámbitos, pero a medio y largo plazo es contraproducente  para ellas, significa menos salario, menos valoración social, menos posibilidades de promoción y  ascenso en la empresa y posteriormente, pensiones más reducidas que los hombres, con la  consiguiente precarización de la vida de las mujeres en la vejez, además de la perpetuación de los  roles de género.

Aunque  existan medidas destinadas a ayudar a incorporar a la mujer al mercado laboral, los hombres no comparten la responsabilidad  familiar y son los menos los que se acogen a las reducciones de jornada o permisos de lactancia, por lo que socialmente todavía estas estrategias no se contemplan .

La conciliación debe de tener  su origen en las instituciones y es necesario  pactar entre familia e instituciones  el tipo de conciliación.


[1] Garrigues  Giménez A. (2009). Vida personal, laboral y familiar y tiempo de trabajo: mecanismos flexibilizadores «clásicos» en la ley orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. ASPARKÍA,  investigación feminista. 20. 59-79.

[2] INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER. PLAN ESTRATEGICO DE ANADALUCIA PARA LA IGUALDAD DE HOMBRES Y MUJERES 2010-2013.

3.- (2007) LEGISLACION ESTATAL: IGUALDAD EFECTIVA DE MUJERES Y HOMBRES. Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (BOE de 23 de marzo de 2007).

Desigualdad de género

http://www.youtube.com/watch?v=xTKfyvRHLLE&feature=fvwrel

Aunque en este video se habla de la desigualdad de forma más general (por género, raza y clases sociales) creo que refleja bastante bien en la primera parte (la referida a la desigualdad de género) la situación actual.

Me parece algo principal la frase con la que se inicia el video, ya que no existirá la igualdad hasta que no respetemos las diferencias.

Las imágenes que podemos ver en el video son muy significativas, la que más me llamó la atención fue la de las escaleras. En teoría tanto el hombre como la mujer puede acceder a los altos cargos, pero las facilidades que se les presta a los hombres nunca llegan a ofrecérseles a las mujeres. Ellas si quieren ascender tienen que pasar muchos obstáculos.

También me resultan muy impactantes los dibujos de la mujer que se mira al espejo con un cúmulo de papeles y se ve reflejada como una empleada del hogar, cargada de platos o la de la otra chica que está en la oficina y su sombra es un hombre e incluso la de la señora que va al trabajo con su casa a cuesta.

Aún la sociedad nos sigue marcando unas tareas que debemos de cubrir por ser mujer, las cuales no podemos dejar de lado a pesar de tener un trabajo fuera del hogar, ni podemos compartir con el hombre, porque son unas tareas socialmente establecidas como femeninas.

En uno de los dibujos vemos como la solución estaría en repartir tanto el trabajo del cuidado de los niños y del hogar como el de fuera de éste entre ambos miembros para conseguir una sociedad más justa.

POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA

POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA1

 En Bogotá, capital de Colombia, en el 2003 se aprobó en Plan de Igualdad de Oportunidades para la Equidad de Género en el Distrito Capital (2004-2016). Esa política pública se basó a partir de la necesidad de garantizar seis derechos básicos a las mujeres de la ciudad. Antes de adentrarme en una explicación más detallada de dicho plan, me gustaría señalar que su publicación estuvo fuertemente respaldada por el alcalde de la capital, en ese entonces, Luis Eduardo Garzón, candidato del Polo Democrático, el cual, a grandes rasgos, es el partido de la izquierda en Colombia. Con esto no quiero invisibilizar el trabajo de muchas mujeres de la administración pública,mujeres académicas y mujeres de las organizaciones de base quienes trabajaron arduamente en la formulación de éste.

Los seis derechos que se querían garantizar en este plan de igualdad consistían en:

  • Derecho a una vida libre de violencias.

  • Derecho a la participación y la representación de las mujeres.

  • Derecho al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad.

  • Derecho a la salud plena.

  • Derecho a la educación con equidad

  • Derecho a una cultura libre de sexismos.

En el 2007, después de un ejercicio colectivo, muchas mujeres de varias organizaciones de base, demandaron un derecho más:

  • Derecho a un hábitat digno y seguro para las mujeres.

cada derecho, a su vez, estuvo respaldado por varios objetivos, que se concretarían a través de un conjunto de acciones. La estrategia de funcionamiento del PIO, como se le comenzó a llamar, fue la priorización de un conjunto de sus acciones, asignadas a cada uno de los sectores en los que se divide la Administración Pública2, trece en total. Estas acciones tendrían un periodo de cuatro años para ser desarrolladas (2004-2008, 2008-2012, 2012-2016), de modo que al final de cada periodo se cambian las acciones a priorizar.

 La propuesta fue recibida por algunos sectores con entusiasmo y por otros con mucha resistencia como era de esperarse, para garantizar el carácter transversal de la política, se creó una oficina denominada la “oficina de género” en algunos de los sectores. La función de estas oficinas, en algunos casos era muy confusa, pero se aseguraban de que existiera, se pudiera mostrar, y por supuesto,fuera una mujer su encargada.

 Lejos de descalificar esta dinámica, lo que me interesa señalar es que esta exigencia resultaba para muchos y muchas, confusa, carente de sentido y sin ningún fundamento. Lo cierto, es que muchas mujeres y muchas personas comenzaron a ponerle sentido a cada una de las acciones y a concretar realidades alrededor de éstas. Se crearon diez espacios llamados Casas de Igualdad de Oportunidades, dentro de las cuales se presta asesoría jurídica a las mujeres, asesoría psicológica y se socializan todas las leyes, muchas veces “muertas”, que conforman el conjunto de las leyes de igualdad en el país.

 Este Plan de Igualdad además se aseguró, de que al menos en el discurso, se contemplara la diversidad constitutiva de las mujeres habitantes del Distrito Capital. Por ello, el objetivo general del Plan consiste en: “Avanzar en el reconocimiento, garantía y restitución de los derechos humanos de las mujeres, de todas las edades, culturas, orientaciones sexuales, condiciones étnico-raciales, situaciones socioeconómicas vulnerables o de desplazamiento y capacidades motoras, visuales, auditivas, psicológicas o cognitivas diferentes, para alcanzar la igualdad de oportunidades y la equidad de género, a través de la incorporación de acciones afirmativas en las políticas, planes,

programas y proyectos del Distrito Capital”.

 Lejana, en este momento, de la realidad de Bogotá, quise comentar  el nacimiento de una de las primeras acciones reales y de reconocimiento por lo menos a nivel distrital, del compromiso que se adquirió frente a una sociedad, que hasta entonces se había constituido sin conciencia de las múltiples desigualdades, entre ellas, la desigualdad de género.

Desafortunadamente, la implementación de la Política Pública en la ciudad se acerca a territorios comunes: reducción del presupuesto, fragmentación de los equipos de trabajo, menor socialización y formación con respecto a las legislaciones de igualdad en el país. Sin embargo, el esfuerzo tuvo eco en otras ciudades de Colombia, donde se trata de asegurar espacios que se acerquen a las demandas de las mujeres, aunque también exista la sospecha y el descontento de varios sectores oficiales de esos lugares.

Sabemos que no es suficiente la implementación de leyes para avanzar hacia la equidad de género en la sociedad, también sabemos que siempre que se avanza en algún ámbito, las brechas se abren en otros y que, a veces, se vuelven más sutiles.

Lo cierto, es que esta experiencia en una ciudad que está conformada por aproximadamente ocho millones de personas, avanza y retrocede, pero trata de mantenerse por el compromiso de muchas mujeres que han apostado por la construcción de una sociedad sensible a las diferencias y a las desigualdades que se derivan de ésta. Las personas que trabajan con el plan de igualdad tienen la firme convicción de posicionarse hasta el 2016, para que no responda sólo al empujón de una voluntad política en singular.

1Este texto, no prentende hacer un recorrido por la historia de las pplíticas de Igualdad en Colombia. Sólo intenta describir una experiencia puntual, en la ciudad más importante del país, por ser la capital. El plan de igualdad de oportunidades para las mujeres se puede consultar en su totalidad en http://www.bogota.gov.co/portel/libreria/pdf/plandeigualdaddeoportunidades.pdf

2Los sectores que conforman la Administración Pública en Bogotá son: salud, educación, integración social, cultura, gobierno, hacienda, movilidad, ambiente, tránsito y transporte , hábitat, planeación.

¿EXISTE PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA LEY DE DEPENDENCIA?

La inclusión de la perspectiva de género es uno de los principios de la Ley de Atención a la Dependencia, pero creo entender que esta inclusión está más bien dirigida a las personas dependientes y no a los cuidadores/as.

Mucha  gente opina que esta ley supone un avance hacia la igualdad de la mujer, yo propongo una lectura profunda de la Ley y de su normativa de desarrollo para luego reflexionar si está hecha con perspectiva de género o no. Para empezar, dentro del catálogo de servicios, aquellos que más se potencian son los que tienen que ver con la atención en el domicilio y dentro de ésta destaca: la asistencia de cuidadores no profesionales,  con el requisito de ser parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad. No se fomentan los centros residenciales y de respiro familiar, supongo que por la escasez de plazas.

Todas sabemos que las que se dedican al cuidado de familiares mayoritariamente, son las mujeres. Esto ha sido así siempre y creo que el hecho de que en un momento dado, esos cuidados puedan ser remunerados, no supone tener en cuenta sus necesidades de género y aquellas que tienen que ver con su descanso como cuidadora.

Por otro lado, se presentó como algo totalmente innovador el hecho de que los/as  cuidadores/as, además de recibir una prestación económica, fuesen a ser dados/as  de alta en el sistema de la Seguridad Social, y como normalmente, la gente no conoce la normativa posterior que desarrolla la ley, pues no saben que los cuidadores reciben una prestación que normalmente oscila en torno a los 400 euros por estar todo el día con su familiar dependiente, y su situación en la Seguridad Social es la de asimilada al alta  cotizando por el tope mínimo que se establezca en ese momento.

Para las mujeres esta ley no supone un hecho liberador (no pueden desconectar) porque tienen que seguir cuidando a sus familiares en la esfera doméstica como hicieron en su día su madre o su abuela, aunque gozando con algo de reconocimiento por parte del Estado.

Ley de paridad en Túnez, leyes de paridad en la UE

El 26 de abril, un artículo de Ignacio Cembrero en El País nos sorprendía con el siguiente titular: “Túnez opta  por la paridad en sus primeras elecciones”

Aún estábamos y estamos saboreando los inicios de la Revuelta Árabe cuando el país donde se iniciaron las protestas vuelve a darnos una lección democrática con esta noticia que se adoptaba en la noche del 11 al 12 de abril. La imposición era decidida casi por unanimidad por la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución, que está compuesta por 155 miembros pertenecientes desde partidos islamistas hasta el Partido Comunista de los Obreros Tunecinos.

Sólo una mujer, la economista Zuhur Kunda, mostró sus reservas ante la posibilidad de la aparición de “candidatas florero”

Las próximas elecciones serán las primeras democráticas en los 55 años de independencia del país.

La República Tunecina es un país situado al norte de la costa mediterránea africana, es el más pequeño del Magreb, ubicado entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas y el mar Mediterráneo. La superficie de Túnez es de 165.000 km², con una población estimada en 10,3 millones de habitantes. Aproximadamente el 40% de este país está compuesto por el desierto del Sahara, mientras que el resto es suelo fértil y adecuado para la agricultura; además, tiene 1.300 km de costa. Limita con Argelia al oeste y Libia al sureste.

Exceptuando Líbano, Túnez es el país en el que las mujeres gozan de mejor situación jurídica desde que en el año 1957 se aprobó el Estatuto Personal que prohíbe la poligamia y el repudio.

La ley electoral de la dictadura ya reservaba un 25% de los puestos de las listas para las mujeres, ahora han querido ir un paso más allá estableciendo las listas cremalleras las cuales suponen no sólo la paridad entre hombres y mujeres sino la alternancia de los sexos en las listas. En caso contrario serán invalidadas.

Aún así esto no garantizará una alta presencia de mujeres en la Asamblea Constituyente pues los cabezas de lista serán hombres fundamentalmente, pero sin duda es un cambio importante para evitar la exclusión de las mujeres en el terreno político y garantizar el triunfo de la democracia.

En la Unión Europea, en este terreno, aún se están dando pequeños pasos en la dirección de la paridad.

Bélgica fue el primer país donde se llevó a cabo la experiencia de ley de paridad electoral en Europa sin reforma constitucional. El 24 de mayo de 1994, con aplicación en 1999, se aprobó una ley según la cual no podría haber más de 2/3 de las listas representados por un solo sexo. La ley de 18 de julio de 2002 impuso un número similar de hombres y mujeres y la obligación de candidatos mixtos en los dos primeros puestos de las listas.

En Francia se han ido haciendo pequeñas aproximaciones, en 1980 un proyecto de ley obligaba a que al menos el 20% de las candidaturas fueran de mujeres. En 1982 se limitó al 75% el número de hombres en las listas. En 1999 se llevó a cabo una reforma constitucional para favorecer y promover la igualdad en el acceso a los mandatos electorales y a las funciones electivas. La aplicación se llevó a cabo con la Ley de 6 de junio de 2000 y complementada con la ley de 11 de abril de 2003 que obliga a la paridad en las listas electorales.

Aún así, según estadísticas de la Unión Interparlamentaria, Francia ocupa el puesto 83 de 135 en cuanto al número de mujeres en las cámaras legislativas bajas y el 23 de 27 en representación femenina en la Unión Europea.

En España la paridad electoral queda recogida en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. Según esta ley las elecciones de diputados al congreso ha de tener una composición equilibrada hombre- mujer, por lo que cada sexo ha de tener como mínimo un 40% que se ha de mantener cada 5 puestos para que las mujeres no queden relegadas al final de las listas.
Algunas estadísticas muy visuales de las diferencias de género en los parlamentos del mundo, según la Unión Interparlamentaria.

Podemos constatar que aún nos queda mucho por conseguir y que la naciente democracia tunecina está dando un papel importantísimo a la mujer con esta decisión, colocándose incluso por delante de nuestro continente con la medida de las listas cremallera. Porque sólo si las mujeres acceden a los puestos de elección y decisión podremos  hablar de igualdad.

En dirección prohibida

El pasado jueves 15 de Abril oyendo la radio por la mañana antes de salir de casa, reaccioné con estupor a las declaraciones del presidente de la CEA. Es más, al principio, no di crédito a que se hubiera podido afirmar algo así por parte de una persona de su nivel, el máximo representante de los empresarios (¿y empresarias?) andaluces. Pensé: ¡Ah, otro chiste a cuenta de la igualdad!

Pues no. Vino a decir Santiago Herrero que, ante el reto que tienen las administraciones públicas de recortar gastos para dar cumplimiento al acuerdo del Plan Estabilidad mediante el que Estado y Comunidades Autónomas quieren ajustarse a la directriz europea de limitar el déficit a un 3% en 2013, existen muchísimas posibilidades de reducir gastos. Y apuntó generosamente incluso algún ejemplo para iluminar al resto de los mortales y al gobierno andaluz de dónde habría que acometer dichos recortes en los presupuestos de la Junta de Andalucía.

Desde su atalaya empresarial, entiende el Sr. Herrero que hay gastos si no superfluos, sí prescindibles en estos momentos. ¿Cuáles? Aquellos que se dedican a fomentar el flamenco (el primero, por orden de su intervención) y al Plan de Igualdad. Afirmaba el jefe de los empresarios en esta inestimable aportación, en la que incluso quiso abundar, que este Plan tiene una inversión de “millones de euros” cuando “a lo mejor en estos momentos hay que concentrar los esfuerzos en otros temas”.

Pues sí, aunque lo primero que te preguntes es ¿así estamos a estas alturas?, lo cierto es que las declaraciones son de Abril de 2010. La coordenada tiempo es hoy, la coordenada espacio es aquí.

Una de las lecciones de esta asignatura, y reproduzco textualmente, es: “Desde el momento en que la información sobre la participación de las mujeres en el mercado de trabajo no está bien representada, también se distorsiona la percepción de su importancia para la economía nacional”. Lástima que algunos no se matriculen aunque qué se puede esperar de quién ni si quiera repara en la desigualdad que aún hoy persiste.

La patronal no se ha distinguido nunca por incorporar a su agenda de prioridades la situación de la mujer. No sólo desde el punto de vista de la mujer como trabajadora y sus especiales condiciones en el mercado laboral: desempleo femenino, acosos, brecha salarial, etc.. (su agenda tampoco -aunque más- atiende la visión del trabajador hombre). Tampoco desde el punto de vista de la mujer empresaria, del fomento de la actividad emprendedora entre mujeres o de incorporar a mujeres en los puestos de dirección o en los consejos de administración de las empresas. Y ello, pese a los datos que avalan los exitosos resultados desde el punto de vista de la rentabilidad y la competitividad delas compañías con una presencia femenina destacada al frente de la responsabilidad de su gestión.

Dicho esto, las declaraciones del Sr. Herrero aquí trascienden de su ámbito como responsable de la organización empresarial andaluza, siendo éste, indudablemente un espacio de enorme relevancia social que afecta no sólo a quiénes forman parte de la CEA. Y ello porque, del mismo modo que los agentes económicos y sociales participan en los asuntos de gobierno y, precisamente por ello también, los ciudadanos demandamos un correcto desempeño de sus funciones y una adecuada actuación al frente de sus responsabilidades que tienen una relevancia social innegable. Pero es que además, con estas declaraciones se opinaba al objeto de influir en el diseño de las políticas y, por tanto, en la gestión de un gobierno y en la vida de los ciudadanos. De ahí que su gravedad nos ponga en alerta.

Resulta preocupante comprobar el grado de beligerancia que está despertando en sectores de la sociedad los avances que nuestro país viene experimentando en materia de igualdad. Me apuntaba la profesora Nieves Saldaña que el patriarcado se está defendiendo y que eso explica reacciones tan vehementes contra la igualdad. Reacciones que oscilan desde el menosprecio absoluto a la hostilidad, el escarnio y el ensañamiento hasta el punto de situarlas en el centro de la diana de la crítica social, política o, como vemos, económica.

Es difícilmente explicable que desde instancias económicas no se alcance a valorar la dimensión económica que ofrece la igualdad en términos de crecimiento, de riqueza, de valor. Pero es mucho menos tolerable que, a estas alturas, se cuestione la necesidad de seguir avanzando en niveles de igualdad entre hombres y mujeres. Si no se repara en sus beneficios desde le punto de vista económico, no caben excusas desde el punto de vista del ejercicio de Derechos Fundamentales como el derecho a la vida y a la integridad física.  Por si no fuera suficiente una perspectiva mercantil, la cifra de mujeres fallecidas víctimas de la violencia de género resulta inapelable a la hora de abordar con respeto las políticas de igualdad.

Resultan indignantes a la par que descorazonadoras este tipo de declaraciones que, me resisto a pensar lo contrario, responden a estereotipos antes que a convicciones. Lo cierto es que el modelo hombre ganador de pan-mujer ama de casa está en la base de estas posiciones y, como ponen de manifiesto hechos como éste, tan arraigados que llevanincluso a entender la ambición por la igualdad como un elemento prescindible, algo así como una moda o un lujo propio de épocas de bonanza económica. Casi puede una oír que es una frivolidad “propia de mujeres”. Casi le faltó añadir que mientras funcione la economía (de empresarios y trabajadores hombres) y las empresas sean rentables y den beneficios, todo lo demás (las mujeres en casa) puede esperar.

Desde el punto de vista del autor de las declaraciones, no es un hecho en absoluto baladí que se contravenga incluso el lenguaje políticamente correcto. Desde el punto de vista del receptor, estas manifestaciones socavan gravemente la opción política de impulsar políticas de igualdad.

Desde la perspectiva económica es una opción torpe, supone desperdiciar la oportunidad que ofrece la mitad de la sociedad de sumar esfuerzos a nuestro crecimiento. Pero con ser esto muy grave, es más preocupante desde un punto de vista democrático porque son ilegítimas desde una valoración de nuestras aspiraciones como sociedad. Pero ahí están, reflejan una parte de ella que tiene sus ideas y sus resortes y que los utiliza.

Más allá de la valoración concreta -por cierto, ha rectificado, según he leído, básicamente en relación a la promoción del flamenco-, es preciso darle la vuelta a estas percepciones como a un calcetín. Vamos a tener que insistir, o mejor, que camuflar las exigencias de igualdad en un discurso puramente económico para avanzar porque algunos no se han dado cuenta que el futuro, incluso el que persiguen, avanza en la dirección contraria a la que llevan.

   

La Construcción de la Igualdad

La semana pasada, en un curso de formación para personas desempleadas, impartiendo el módulo obligatorio de “Sensibilización en Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres”, una alumna me trasladó que no sabía para qué servía el Ministerio de Igualdad.

¿Estaríamos mejor, igual o peor si no tuvieramos Ministerio de Igualdad?. Porque poner en duda este Ministerio, y no otros, es muy significativo.

Nadie se cuestiona la educación medioambiental (o su Ministerio). La concienciación ha calado en este ámbito, pero la defensa de la Igualdad es casi sancionada socialmente, o al menos despierta muchas susceptibilidades.

http://www.migualdad.es/ss/Satellite?c=Page&cid=1193049657073&language=cas_ES&pagename=MinisterioIgualdad%2FPage%2FMIGU_SinContenido

Y al mismo tiempo, se pone en evidencia una actitud personal de absoluta pasividad, en la que se espera que “el tema de la igualdad” lo resuelva la Administración, o el Gobierno.

La Igualdad, como los grandes conceptos (Libertad, Sociedad, Estado), es algo que construimos individualmente, con pequeñas acciones, en la educación igualitaria de nuestras criaturas, en nuestros empleos, denunciando situaciones discriminatorias tanto en retribuciones como en acoso sexual, contratos o economía sumergida; en la denuncia cuando presenciamos actos de violencia de género, o cuando los sufrimos directamente.

Y luego podremos exigir a las Administraciones, a los Gobiernos que cumplan con sus políticas, y si no lo hacen, pedirles responsabilidades. Las exigencias han de empezar por una misma, en nuestro dia a dia. Porque las enormes posibilidades que nos ofrece el Estado de Derecho, el Estado Social y Democrático de Derecho, es la construcción comunitaria a través de nuestras acciones personales, individuales. Es la participación la que genera cambios reales.

Y sobre todo, y ante todo, lo público como generador de bienestar social, es un paso más.  Es, como dice Cristina Carrasco, la Ciudadanía Social, “concebida como un factor de integración social, de reducción de las desigualdades, de legitimación de una socialdemocracia, que a la vez que garantiza unos derechos económicos y sociales, mantiene las diferencias ideológicas y de clases sociales.

Os dejo un enlace a un video, que a pesar de estar en inglés, es muy ilustrativo…

Acceso de la mujer al mercado laboral

En la Cumbre de Ministras europeas celebrada en Cádiz el presente mes, Nyamko Sabuni, responsable de Integración e Igualdad de Género de Suecia, señaló que:

El Producto Interior Bruto de los países europeos se podría incrementar del 15% al 45% si se aumentara la participación laboral de las mujeres. Para conseguirla ha señalado tres puntos básicos. Primero, aumentar los beneficios fiscales de su incorporación; segundo, el libre acceso a guarderías, y tercero, la participación de los hombres en el cuidado de niños y ancianos. 

http://www.elmundo.es/yodona/2010/02/03/actualidad/1265201823.html

Tenemos que tener en cuenta que no es un problema de las mujeres, no es un tema privado, sino que es un problema de hombres y mujeres y es un tema que preocupa a toda la sociedad y, por lo tanto, debe obtener una respuesta social, implicando a todos los agentes:

  • Estado, a través de la puesta en marcha de servicios públicos de cuidados, apoyando la iniciativa privada en el sector de servicios de ayuda y la creación de nuevas infraestructuras que faciliten la conciliación. Sensibilizar a las empresas a realizar Planes de Igualdad de Oportunidades e incentivarlas con acciones positivas para la contratación de mujeres, sobre todo en sectores masculinizados. Reforzar la coeducación para destruir los roles y estereotipos tradicionales que subsisten en la sociedad.
  • Empresas y Sindicatos, investigando y adoptando nuevas formas de organización del trabajo que permitan, tanto a mujeres como a hombres, conciliación laboral, familiar y personal, con el objetivo de garantizar una mejor calidad de vida.
  • Las mujeres y los hombres, a través de un cambio de mentalidad que permita avanzar en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados, reconociéndolas y asumiéndolas como responsabilidad de todo el grupo familiar.

Si tenemos en cuenta los datos reales, nos encontramos:

  • No existen beneficios fiscales para facilitar la entrada al mercado laboral de las mujeres. Sería necesario diseñar acciones positivas para que las mujeres puedan acceder sin desventaja en el punto de partida.
  • La oferta de plazas en centros de educación infantil es deficiente ya que da cobertura a un 21, 17 %. No alcanzamos el 33 % recomendado por el Consejo de la Unión Europea. http://www.ugt.es/Mujer/informe_8_de_marzo_2009_UGT.pdf
  • El 63’55% de mujeres ocupadas realizan las labores del hogar frente al 16’31% de hombres, según el estudio “Mujeres y Hombres en España 2007”. http://www.ine.es/prodyser/pubweb/myh07/myh07.htm

La mujer africana, verdadero impulso de la economía

En África, el continente más desamparado del planeta, la exorbitante pobreza repercute directamente y  a gran escala  en la vida y en el trabajo de las mujeres que son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, mujeres increíblemente resistentes y dinámicas que luchan a diario por la supervivencia de sus hijos, mujeres que no tienen acceso a los recursos fundamentales que permiten la vida, ni un sistema legal ni social que las ampare.  Las mujeres son además las víctimas que más sufren la extrema violencia masculina no sólo en el ámbito doméstico sino también en los numerosos conflictos armados de este continente. Su esperanza de vida ronda los 50 años, la mortalidad infantil es muy alta. Pensemos en los partos no asistidos en las que 0,5% de las mujeres muere.

La mujer africana es el motor económico de su familia y de la sociedad en la que vive, pero nos encontramos a años luz de que se le reconozca este papel. Es responsable del sustento de la familia, realiza las numerosísimas y durísimas labores domésticas, es responsable de la educación de sus numerosos hijos y además contribuye económicamente al núcleo familiar con trabajos mal remunerados como la venta ambulante, la producción de artesanía o la agricultura. Paradójicamente  es la responsable de producir los alimentos a los que apenas tiene acceso, es mano de obra barata como jornalera que sirve los propósitos de la mano feroz de la explotación más conservadora. Hablamos aquí de empleo no formal, es decir de empleos desprotegidos en los que el trabajador no tiene derechos ni representación ni protección social. El cuerpo de un ser humano pasa así a ser una argolla más del entramado industrial de explotación.

Pero la mujer africana que produce en términos capitalistas  la mayor parte del trabajo para sustentar a su familia ni tiene derechos legales ni puede poseer la tierra que trabaja tan duramente. En un país como Sudáfrica, la mujer produce el 80% de los alimentos, consume el 48„8% y tan sólo el 1% de la tierra es propiedad de la mujer, ya que no puede ni comprarla ni heredarla. Es ella, como si de un bien se tratara, la que es heredada si enviuda y pasa a ser así propiedad del hermano o mejor amigo de su esposo. Son datos que hablan por si mismos.

Desgraciadamente ni la colonización occidental ni la descolonización de muchos de los países de este continente hambriento han contribuido a mejorar la vida de las mujeres africanas. El punto de vista del colonizador implantó un sistema de vida  que las relegó a ser ciudadanas de tercera clase, como mujeres del hombre negro de segunda clase, anecdótico aquí el uso de la palabra ciudadana, y tras la descolonización muchos africanos pasaron a ser inmigrantes de los bajos salarios como jornaleros en las ciudades y perdieron un mundo de vida tradicional.  La migración masculina a las ciudades en búsqueda de una vida mejor desde el punto de vista económico ha dejado a la mujer en una situación más vulnerable aún, ya que tiene que trabajar aún más para asegurar la supervivencia de su familia prácticamente monoparental. En las décadas de los 80 y 90 el mundo “desarrollado” invirtió en África a través de Programas de Ajuste Estructural (PAEs) diseñados por el FMI para intentar paliar los efectos de una economía pobre y estancada en la que el paro hacía sus estragos entre la población más desfavorecida. Desgraciadamente, estas políticas del FMI no parecen haber tenido gran repercusión, ¿pero cómo van a tenerla si no incorporan una perspectiva de género que ayude a paliar estas grandes discriminaciones?

Claro está, que dentro de este ámbito tan desfavorecedor para la mujer africana parece evidente que el trabajo impide que exista tiempo material para la educación propia, la reivindicación de los derechos de la mujer o las mejoras laborales necesarias, la reivindicación por una remuneración salarial igual al del hombre. Estos son problemas de las mujeres occidentales que por suerte no tenemos que recorrer 5 kilómetros diarios a pie para conseguir agua.

Qué paradoja que la mujer africana, mujer madre por excelencia que da a luz una media de más de 6 hijos , mujer “productora” y vigilante de la vida, el cuerpo humano, el bien más codiciado para el capitalismo, no pueda solicitar créditos ni tenga voz política.

Necesitamos analizar en detalle la situación de la mujer en África y aplicar políticas de desarrollo económico con una perspectiva de género para erradicar la pobreza. Es la mujer el ser humano más dinámico y que mejor se adapta a los cambios,  capaz de producir bienes económicos dentro y fuera del hogar, la que más aporta a la economía de sus países. El desarrollo de este continente no es posible sin que dirijamos primero nuestra atención a la mujer africana para que esta tenga acceso a los recursos con los que trabaja (agua, tierra, alimentos), un sistema legal y social (sanidad, educación) que la proteja y una voz política que le permita avanzar y contribuir activamente en el enriquecimiento y mejora de vida de sus países.

Cuánta esperanza hay que tener para pensar que esto sea posible porque para que nosotros seamos “ricos”, otros tienen que ser “pobres”. Si no, ¿quién nos iba a recoger las cosechas, a trabajar en la cadenas de producción textil, quién se ofrecería como mano de obra barata para sustentar nuestras economías?