¿Qué precio tiene la maternidad?: Ser madre o la vida laboral.

Las mujeres españolas siguen soportando la sobrecarga de roles laborales y familiares, aunque trabajen a jornada completa y convivan en el mismo hogar con su pareja. La mayoría de ellas, además, sigue encontrando obstáculos en su trayectoria profesional por razones de sexo, que en muchos casos tienen que ver con la maternidad, a pesar de estar mejor preparadas. Son los datos recogidos en el estudio «Maternidad y trayectoria profesional», realizado por IESE Business School, en colaboración con Laboratorios Ordesa, que analiza los factores que limitan el pleno desarrollo laboral de las trabajadoras que son madres o pretenden serlo.

Patricia García. ABC.

En la actualidad, ser mujer implica, en muchas ocasiones, renunciar, sacrificarse…  nos educan para ello…

Los roles de género en la sociedad definen cómo se espera que actuemos, hablemos, nos vistamos, nos arreglemos y nos comportemos según nuestro sexo asignado. Por ejemplo, se espera que las mujeres y las niñas se vistan de forma femenina y que sean educadas, complacientes y maternales. A su vez, se espera que los hombres sean fuertes, agresivos e intrépidos.

Cada sociedad, grupo étnico y cultura tiene expectativas en relación con los roles de género, pero estos pueden variar mucho entre un grupo y otro, y también pueden cambiar con el tiempo dentro de la misma sociedad.

«La inserción de la mujer en el mundo laboral se ha producido en España más tarde que en el resto de Europa, pero de forma más intensa y en un periodo de tiempo menor –con un repunte mayor en la década de los noventa—. Y junto a este incremento en la tasa de actividad se está produciendo una fuerte caída de la natalidad.» En los países nórdicos, por el contrario, esta correlación cambia de sentido: hay más mujeres trabajando y además sus tasas de natalidad son mayores.

Hoy en día vivimos polémicas y movimientos sociales que envuelven este tema en una lucha donde la mujer lucha por no perder su identidad como mujer, a la par que lo hace también por seguir creciendo profesionalmente y desmitificar la maternidad.

Ejemplo de esto es la publicación del libro “Madre hay más que una, un relato en primera persona sobre a aventura de la maternidad” (Planeta) escrito por Samanta Villar y presentado el 24 de enero de 2017. Una visión muy alejada de los tópicos sobre lo que significa tener hijos hoy.

A través de este libro, Samanta Villar, periodista y presentadora de 42 años, así como a través de titulares generados de las entrevistas realizadas en torno a él, ha protagonizado un enorme revuelo social, especialmente en los diferentes medios de comunicación y redes sociales. El principal motivo, no es más que poner en entredicho aspectos relacionados con los roles de género de los padres, más concretamente de las mujeres, así como de los estereotipos que la maternidad les supone, a través de afirmaciones como “Tener hijos es perder calidad de vida” o “La maternidad está sobrevalorada”. Para entender un poco el impacto social que este libro y dichas afirmaciones han supuesto, debemos teorizar cómo se establece la identidad de género en nuestra sociedad, especialmente en el caso de las mujeres, y qué idealismos, estándares o estereotipos hay en torno a él.

En primer lugar, y como vamos a poder comprobar a través de este análisis, presentación y/o reflexión, actualmente, debemos decir que continuamos conviviendo en un sistema social sexista, que promueve la dominación del hombre y potencia la sumisión de la mujer, a través del aprendizaje de estereotipos y prejuicios impuestos a uno u otro género, provocando graves consecuencias para ambos sexos, pero con repercusiones más peligrosas para las mujeres, ya que las coloca en una posición de vulnerabilidad para su desarrollo vital.

Quizás Samanta habría tenido mayor aceptación social contando lo estupenda que es la maternidad y lo realizada que se siente en esta nueva etapa de su vida, pues seguramente habrían sido afirmaciones más toleradas, debido a que encajan mejor con el “adiestramiento” social y los valores y/o creencias que lo envuelven.

Cuando alguien rompe los estándares que tenemos establecidos, en este caso el papel de mujer en nuestra sociedad (“madre estupenda, feliz y que puede con todo”), se nos mueven los cimientos de nuestro patriarcado, de nuestro aprendizaje. Miles de usuarios/as en las redes se han sentido ofendidos por las afirmaciones de Samanta e incluso, muchos de ellos han respondido y criticado las mismas, cuestionando el juicio, sentimientos o, incluso, su valía como madre. A través de una búsqueda sencilla por internet en redes como Instagram, Facebook… podemos ver comentarios que protagonizan este linchamiento a la periodista, aclamando: “¿qué tipo de madre es Samanta si dice que ahora no es más feliz por ser madre?”, “¿qué pensarán sus hijos al crecer y leer estas palabras?” o ¿cómo no ha pensado en sus hijos cuando estaba hablando así?

Estas personas no es que estén preocupadas por los hijos de Samanta, sino que actúan de este modo porque están sintiendo como se destruyen o tambalean los relatos que siempre nos han contado sobre la maternidad. Como bien veníamos explicando, durante toda nuestra vida, como niñas, nos cuentan toda una serie de historias y ficciones sobre qué significa ser mujer y cómo hay que serlo, siendo uno de los objetivos finales, ser madre.

Ya desde muy pequeñas, en muchas ocasiones sin haber cumplido el primer año de edad y sin apenas saber hablar, es común, especialmente en esta sociedad de consumismo en la que nos movemos, que en Navidad encontremos bajo nuestro árbol un bebé rosa de juguete con su chupete y complementos. Con tan solo unos meses en el mundo, por el solo hecho de haber nacido con genitales femeninos, quien sabe si por ello, en un futuro, nos identifiquemos con el género femenino al crecer, ya tenemos como primer regalo de Navidad, la carga de la maternidad.

¿Nos habrían regalado el mismo muñeco si hubiésemos nacido con genitales masculinos? Un niño de meses habría tenido bajo el árbol un coche, algo que hiciera música, animales, cosas de acción… porque al final, a los niños se les educa para la acción y a las niñas para el cuidado.

Con todo esto, nos reafirmamos en decir que, desde muy pequeñas, nos educan para asumir que, si somos niñas, seremos también madres en un futuro.  La familia, como institución intencional, nos lo dice regalándonos bebés cuando aún seguimos siendo bebés, o nos lo transmiten a través de los cuentos y películas tradicionales, de princesas, donde además de ser madres, nos inculcan que debemos ser heterosexuales, estar muy enamoradas y ser sumisas. De forma intencional, también nos lo dicen las instituciones escolares, donde se estudia los órganos femeninos con un único objetivo reproductivo, aunque no nos hablen de las limitaciones fisiológicas que, a medida que pasan los años, las mujeres vamos generando en relación con este tema. Los medios de comunicación, también influyen en nuestro enfoque de la maternidad dentro de la construcción del género. Si eres mujer, ves Youtube y tienes entre 25 y 30 años, habrás notado un aumento significativo de anuncios publicitarios relacionados con pruebas de embarazo o fecundación. E indudablemente, los temas de conversación que aparece en el grupo de iguales, comienzan a guardar una estrecha relación: deseos de un trabajo bien remunerado y estable, un domicilio cómodo y familiar, búsqueda de la pareja ideal, “sentar la cabeza”, la educación que reciben los menores, los errores que cometieron nuestros propios padres o, directamente, que el tiempo apremia si se desea ser madre. Sin olvidar, la pregunta de “¿tienes pensado ser madre?” que se vuelve un factor común en entrevistas de trabajo.

Para finalizar el análisis de cómo el libro de Samanta ha resultado un choque social para los estereotipos de género, partiremos en cómo dio comienzo su nuevo programa en la cadena cuatro “Samanta y…”: «Basura, que ascazo das, es una injusticia que mujeres cómo tú sean madres, no te mereces tener hijos, puerca, egocéntrica»…

Con estos insultos arrancaba la presentación de Samanta Villar, en la que recordaba que había tenido que aguantar desde el momento en el que dijo que al ser madre se pierde calidad de vida. «Hace año y medio que soy madre y adoro a mis hijos, pero sigo pensando lo mismo y no me pienso callar», añadía la periodista. Programa con muchas críticas pero a la par enriquecedor para muchas mujeres, donde se inició con un primer capítulo dedicado a la maternidad y contó con numerosos testimonios, a través de los cuales se contempló las dificultades de conciliación de las familias, los sacrificios de muchas mujeres o las críticas que reciben por sus conductas “desnaturalizadas”, la posibilidad de elección en cuanto al hecho de ser madre o los diferentes métodos y vías para lograrlo.

Samanta Villar no es la única que ha recibido críticas a través de las redes, Soraya Arnelas, cantante, también fue víctima de comentarios que juzgaban su papel como madre tras una publicación en Instagram, pocos días después de dar a luz, donde se la veía en una imagen saliendo con su pareja a cenar ellos dos solos. Lo cual desató un sinfín de comentarios y críticas. «Mala madre» fue lo más bonito que le llamaron en su propio post simplemente por decidir “separarse”, aunque fuese por unas horas, tan pronto de su hija recién nacida. Soraya intentó tomarse a broma los comentarios.

El origen de todos estos insultos puede estar en la creencia o principio de que la mujer debiera quedarse en casa criando hijos, para no desequilibrar un proceso de la naturaleza, el cual puede estar en riesgo con mujeres empoderadas, que deciden por ellas mismas si quieren o no ser madres, y de qué forma. La realidad es que hoy en día hay muchas mujeres que tienen que decidir entre la maternidad o su carrera profesional, encontrándose verdaderas barreras para compatibilizar ambas. Parece ser que, poco a poco, nos vamos socializando en la idea de que, para sentirte realizada como mujer, tienes que ser madre y, una vez que lo seas, tienes que llevar toda la carga y responsabilidad de la crianza porque, al fin y al cabo, llevas siendo toda tu vida entrenada para ello. Y, precisamente, por estas mentiras que nos han venido contando, Samanta se siente engañada y, como ella, muchas otras mujeres que, aunque con mucha menos repercusión en los medios y sin poder escribir libros sobre ello, afirman que ser madre es muy bonito, pero también muy duro, muy difícil y muy sacrificado.

Con esta actuación, Samanta o Soraya están rompiendo con lo que está preestablecido, con los roles históricamente asumidos y asociados por y para las mujeres y con el mito de que la maternidad es sinónimo de felicidad y realización. Está claro que, para muchas mujeres lo es y que, a pesar de los esfuerzos y sacrificios, para muchas madres todo merece la pena, pero también es necesario hablar de aquellas para las que no, las que ven reducida su calidad de vida y las comodidades de una vida sin grandes responsabilidades, o se ven abrumadas durante la maternidad por diferentes sensaciones que nunca les habían contado. De hecho, el silencio sobre este tema provoca que muchas madres se sientan culpables de lo que sienten.

La única solución ante esto es contar las dos caras de la moneda, sin silenciar ésta, que menos encaja con nuestros estándares históricos o roles preestablecidos. Con ello, conseguiremos que las mujeres puedan tomar decisiones con toda la información encima de la mesa, sin engaños, sin adornos y sin culpas, entendiendo y respetando que la diversidad de vivencias entorno a la maternidad pueden ser enriquecedoras y sin acusar ni machacar a aquellas que no lo viven de la forma que siempre nos lo han contado.

Cierro la reflexión respondiendo a aquellos que se preguntan por el qué se llevarán los hijos de Samanta si el día de mañana leen su libro o las entrevistas que ha realizado. Decirles, que posiblemente verán la realidad que ha vivido su madre, que los quiere, pero que también se atrevió a contar una verdad al mundo que incomoda porque no es aceptada. Lo que se llevarán posiblemente sus hijos, es una imagen de su madre luchando para que las mujeres tengan toda la información que les permitan tomar decisiones conscientes, empoderadas, seguras y sin condicionantes sociales, así como para poder sentir y expresarse libremente, sin miedo ni culpas.

 

REFERENTES

 

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Indicadores de discriminación por razón de sexo en el mercado de trabajo.

A través de esta aportación, abro debate a fin de analizar  los principales rasgos discriminatorios que se observan comúnmente en el mercado de trabajo: segregación ocupacional horizontal, segregación ocupacional vertical y diferencias entre los salarios de hombres y mujeres…

En los ámbitos económico, profesional y laboral tradicionalmente se han venido otorgando funciones y papeles distintos a los hombres y a las mujeres. Las teorías, los enfoques y los argumentos utilizados en la valoración del desarrollo económico se centran básicamente en indicadores que analizan la producción de bienes y servicios para el consumo, pero ignoran el trabajo de carácter reproductivo no remunerado (De la Cruz, 1992; Elson, 2000), que ejercen las mujeres en sus familias y comunidades. Este hecho se refleja incluso en los conceptos más amplios de desarrollo que incluyen “el logro de la autoestima, de la dignidad, de la integralidad de todos los sectores y no sólo el
crecimiento del PNB” (De la Cruz, 1992: 253-254). La consecuencia es que las funciones de crianza y cuidado de los hijos y la atención de personas mayores, enfermas o disminuidas no son valoradas y registradas adecuadamente, y no son tomadas en consideración a la hora de adoptar políticas para lograr un desarrollo más justo.

El hecho de no tener en cuenta el trabajo no remunerado que realizan las mujeres origina que “las nociones convencionales acerca del modo en que funcionan las economías ofrecen directrices limitadas para políticas que promuevan la potenciación de las mujeres y los modos de combinar la justicia de género con la justicia económica”. Contemplando la economía desde una perspectiva de género se llega a un análisis distinto de la reestructuración económica: “los indicadores económicos convencionales
pueden indicar que se está progresando, si más y más mujeres se incorporan al trabajo remunerado, y si las reformas económicas (incluyendo la liberalización y la  privatización) producen aumentos en la eficacia económica. Pero pueden oscurecer una transferencia de los costos reales (en el tiempo y en el esfuerzo de las personas) desde el sector público, donde dichos costos se monetizan y aparecen en la cuentas del gobierno, hasta las familias (el “sector doméstico”) donde tales costos no se monetizan y por lo tanto no son visibles. El análisis económico con conciencia de género sugiere la necesidad de una definición más completa de la ‘eficacia’, que dirija la atención más allá
de los costos financieros” (Elson, 2000: 8-9).

A pesar de que las circunstancias de las mujeres han experimentado cambios y éstas han desarrollado comportamientos distintos “no han podido modificar su relación con el Estado en términos de género. En la calle o en el hogar, el Estado las sigue viendo tan sólo como garantes del bienestar familiar, variables intervinientes en la implementación de políticas, no consultadas a la hora del diseño, disciplinadas en el momento de llevarlas a cabo”.

¿QUÉ OPINÁIS AL RESPECTO?

¿QUÉ RASGOS CONSIDERÁIS MÁS LLAMATIVOS EN LA ACTUALIDAD?

En mi opinión, podríamos señalar tres factores como muestra de las diferencias de género en el trabajo: la asignación de tareas basada en el sexo de los trabajadores (división sexual del trabajo), el mayor valor otorgado al trabajo realizado por los hombres en relación al que realizan las mujeres (devaluación de la mujer y de su trabajo que desencadena un diferencial de salarios) y la construcción del género en el trabajo por parte de empresarios y trabajadores.

Las mujeres han cambiado su percepción de sus propios roles como madres y como trabajadoras y se han incorporado al trabajo asalariado en busca de una valoración social y de independencia económica. Sin embargo, en el conjunto de la sociedad no se ha producido una transformación similar. Así, el mercado de trabajo sigue estructurado de acuerdo a la pauta masculina de trabajo a tiempo completo durante toda la vida adulta y la organización socio-económica se mantiene sin cambios significativos durante estas décadas: jornadas laborales, vacaciones escolares, servicios públicos, etc., siguen funcionando bajo el supuesto de que ‘hay alguien en casa’ que cuida de niños, ancianos, enfermos, lo cual se ha traducido en una continua presión sobre el tiempo de las mujeres. Por su parte, los hombres como grupo humano tampoco han respondido a la nueva situación creada y el trabajo familiar y doméstico continúa siendo asumido mayoritariamente por las mujeres.

¿EN QUÉ MEDIDA LOS HOMBRES HAN ASUMIDO EL NUEVO ROL DE LA MUJER DENTRO DEL MERCADO LABORAL? ¿QUÉ OPINÁIS?

Aunque en las últimas décadas se ha producido una transferencia de parte del trabajo de reproducción al sector público y al mercado, una parte importante de dicho trabajo continúa siendo responsabilidad de las mujeres y aparece como esencial para el buen funcionamiento social.

A pesar de las diferencias de participación de trabajos de hombres y mujeres en el mercado laboral y en el trabajo doméstico se observa que las mujeres cada vez son más reacias a interrumpir su carrera profesional por motivos familiares (matrimonio, hijos, etc.), y cuanto más jóvenes son las mujeres se observa que participan en mayor medida en el mercado laboral a cualquier edad. Se observa que los patrones familiares han cambiado, aumentando en gran medida las familias donde trabajan fuera de casa el hombre y la mujer. Este hecho ha motivado que las mujeres en los últimos tiempos hayan ejercido mayor presión para que los hombres compartan el trabajo doméstico. Aún así, las mujeres son las primeras responsables de cuidar a los niños, personas mayores (lo cual representa un problema de tiempo y esfuerzo para compaginar dos trabajos) y suelen ser quienes sacrifican sus empleos en favor de los trabajos de los hombres.

Los hombres y las mujeres trabajan en todos los sectores, pero hay variaciones sistemáticas en la división genérica del trabajo. El trabajo de cuidado no remunerado, el trabajo voluntario y el trabajo informal remunerado y no remunerado tienden a ser realizados mayoritariamente por mujeres (con alta participación de las mujeres en este tipo de empleo), mientras que el trabajo formal remunerado en los sectores privado, público y de ONG tiende a ser realizado mayoritariamente por hombres (con alta participación de hombres en este tipo de empleo).

Las mujeres sólo son mayoría en los servicios personales, y son pequeña minoría en construcción y energía, donde las que trabajan lo hacen en empleos más cualificados y con remuneraciones más próximas a las de los varones que en el conjunto de sectores. Un sector que también destaca por una inferior participación femenina es el de la conducción y medios de transporte.

La proporción de mujeres disminuye a medida que se asciende en la jerarquía piramidal, de modo que su presencia en posiciones de poder y asumiendo responsabilidades laborales es mínima. Esta discriminación vertical se observa tanto si comparamos los porcentajes de varones y mujeres por categoría laboral en un determinado sector, como si se toma en consideración la cantidad de mujeres que, hoy en día, figura entre la población activa, teniendo en cuenta, además su nivel de formación y preparación profesional.

Los hombres que acceden a un trabajo típicamente femenino a menudo llegan a la cumbre a pesar de ser extraños en un ambiente predominantemente femenino. Las mujeres, por otro lado, habitualmente permanecen en los escalones inferiores con independencia de que sus trabajos sean mayoritariamente femeninos o mayoritariamente masculinos. Las mujeres se encuentran con problemas para ascender y para ejercer su autoridad en el trabajo. El denominado “techo de cristal” existe para las mujeres de todas las clases, así como para las minorías de ambos sexos y mucha gente asume que las minorías (y especialmente las mujeres en minoría) son contratadas o ascendidas únicamente para cumplir con determinadas cuotas. A pesar de que parece que las mujeres están en mejores condiciones en el sector público que en el privado, dentro de los gobiernos los hombres tienen tendencia a ocupar los puestos más altos.

La eliminación de la discriminación en los lugares de trabajo es estratégica para combatir la discriminación en cualquier lugar ayudando a superar prejuicios y estereotipos. La igualdad en el empleo es importante para la libertad, dignidad y el bienestar de los individuos. El estrés, la moral baja y la falta de motivación son sentimientos que prevalecen entre los sujetos objeto de discriminación, afectando a su autoestima, reforzando los prejuicios contra dichas personas e influyendo negativamente en su productividad. Eliminar la discriminación también es importante para el funcionamiento eficiente de los mercados de trabajo y la competitividad empresarial, además de permitir expandir y desarrollar el potencial humano de una forma más efectiva. Por último, la exclusión sistemática de determinados grupos del trabajo en condiciones decentes genera serios problemas de pobreza y fragmentación social que comprometen el crecimiento económico.

Las dificultades que encuentran las mujeres para el acceso al mercado laboral y en concreto las barreras que les dificultan la promoción y ascenso a puestos de trabajo de niveles superiores tienen consecuencias importantes. La desigualdad y discriminación en este sentido es injusta y provoca que las mujeres perciban unos salarios inferiores, además de no permitirles ejercer autoridad en el trabajo, lo cual a menudo conlleva la frustración de las mujeres.
Además, la dificultad que encuentran las mujeres para ejercer autoridad también tiene consecuencias importantes: el tener autoridad es imprescindible para realizar el trabajo de forma efectiva y redunda en la satisfacción personal del trabajador. Una posición de autoridad permite a los empleados mostrar su talento de cara a su promoción, del mismo modo que una falta de autoridad de los trabajadores puede hacerles vulnerables al acoso sexual. Por otro lado, al dificultar el acceso de las mujeres (y otros grupos minoritarios) a los puestos de trabajo de las categorías superiores se está excluyendo a personas
potencialmente productivas en base a su sexo (o color).

 

REFERENCIAS:

BARBERÁ HEREDIA, Ester y otros (2012): “Mas allá del techo de cristal”.Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Nº 40, pp. 55-68.

CONSEJO DE LA JUVENTUD DE ESPAÑA (2016): La igualdad de oportunidades y la participación social de las jóvenes. Consejo de la Juventud de España, Madrid.

 

Si la unión hace la fuerza, ¿Dónde está cuando más se necesita?

Como cada año, la historia se repite del mismo modo, pero sólo cambian los papeles que juegan sus personajes. La Huelga General por los Derechos y la Igualdad real de la mujer ha sido convocada por parte de la Comisión del 8 de marzo cuya duración será de 24 horas. Esta huelga únicamente llama a las mujeres a realizar los paros laborales, de consumo, de cuidado y de trabajo doméstico, pero ¿Cuáles son las organizaciones que las apoyan? ¿Y las posturas de los partidos políticos?

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Los sindicatos CGT y CNT secundan la huelga de todo el día, CCOO y UGT apoyan sólo paros de 2 horas en cada turno laboral. ¿Y qué ocurre con los partidos políticos? El PP no apoya ningún tipo de paro y reivindica el derecho a trabajar el 8 de marzo, pero se opone a la propuesta de algunas mujeres del partido de responder trabajando más de lo normal. La ministra de Defensa María Dolores de Cospedal no apoya ninguna huelga que se destine a lograr la igualdad entre hombres y mujeres que llame únicamente a la lucha de las mujeres en una batalla que, en su opinión, debe librarse por ambos sexos conjuntamente. Ciudadanos tampoco favorece ni muestra su apoyo a la realización de la huelga dado que, a su juicio, se está confundiendo anticapitalismo con feminismo, y básicamente, manifiestan no considerarse anticapitalistas. Sin embargo, sí que acudirá a las manifestaciones. Por otro lado, el PSOE ha llamado a sus cargos únicamente a apoyar paros parciales de dos horas que han propuesto los sindicatos CCOO y UGT. Por último, tanto Podemos como IU animan a una Huelga General utilizando tácticas para concienciar tales como vídeos que promuevan la participación de la ciudadanía, pero principalmente de las mujeres.

Como cada año, la lucha por los Derechos y la Igualdad real de las mujeres se convierte en una verdadera quimera cuando se trata de poner de acuerdo a las organizaciones, sindicatos y partidos políticos. Como si no se no se supiera a día de hoy cual es el objetivo en común para todos y lo que se pretende con esta llamada a la sociedad a levantarse y manifestarse.

Violencia de género, acoso sexual, acoso laboral, brecha salarial, techo de cristal y la mujer como única responsable al frente del hogar y del cuidado de los hijos son, grosso modo, las discriminaciones de género han llevado al movimiento feminista a convocar estas grandes huelgas cada 8 de marzo hasta que se logre una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Porque con la igualdad nos beneficiamos todos y, por tanto, es una lucha de todos. De todas las organizaciones, instituciones, sindicatos, partidos políticos, hombres y mujeres a la par, aunando fuerzas con cada acto o palabra que haga mermar las capacidades y valía de una mujer solo por eso, por ser mujer.

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Que el ser humano es un ser social, no es ninguna novedad.

Que la unión hace la fuerza, tampoco.

(Aunque a veces se nos olvide) 

 

Fuentes consultadas:

http://www.diarioinformacion.com/economia/2018/03/07/8m-ven-partidos-huelga-8/1996022.html

http://www.rtve.es/noticias/20180306/claves-huelga-feminista-del-8-marzo-sin-nosotras-se-para-mundo/1688161.shtml

https://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/hago-huelga-marzo_6_747235320.html

http://www.laurachica.com/index.php/blog/entry/la-union-hace-la-fuerza

Políticas del tiempo: una propuesta revolucionaria para Andalucía en tiempos de crisis.

Tiempo y desigualdadesAllá por el año 2010, en pleno estallido de la crisis financiera, la Junta publicó un documento titulado “Tiempo y desigualdades de Género: distribución social y políticas del tiempo” que podéis consultar aquí y que me parece muy relevante rescatar para complementar el enfoque socioeconómico de las políticas de igualdad que se propone en el bloque 3 de nuestra asignatura.

En él, primeramente se hace un estudio de las desigualdades de género en la distribución social del tiempo. Seguidamente, se reflexiona sobre qué son las políticas del tiempo y cómo se han puesto en práctica en otros países europeos y en otros lugares del reino de España. Por último, se proponen recomendaciones y buenas prácticas para promover el diseño y la puesta en marcha de políticas del tiempo en Andalucía.

Pero ¿qué son las políticas del tiempo y por qué creo que son necesarias en estos tiempos de crisis? Pues bien, basándonos en las ideas que expone el texto, podemos decir que las políticas del tiempo hacen avanzar a las sociedades que las practican hacia una distribución del tiempo diario basado en los principios de equidad e igualdad, ya que combaten el esquema tradicional de jerarquización establecido por la división sexual del trabajo y superan la identificación de tiempo de trabajo con horario laboral; resignificando este concepto de manera mucho más amplia donde el horizonte puesto es el tiempo de vida. (Torns,2004).

Y esta redistribución temporal se hace muy necesaria en nuestra sociedad actual, ya que, según Maria Teresa Torns (2004), España es un país cuya fragilidad del Estado del bienestar es muy alta y la tradición familista es muy fuerte, lo que significa que las mujeres siguen arrastrando un marcado rol de cuidadoras que las somete a una carga de trabajo total agotadora.tempus_2

Las políticas del tiempo promueven una intervención trasversal, a nivel local, que debe atravesar todos los aspectos de la vida cotidiana. Para ponerlas en práctica siempre debe hacerse un diagnóstico o estudio previo que nos permita contextualizar las acciones. Y por supuesto, deben estar acompañadas de procesos de seguimiento y evaluación que buscan el consenso social e impulsan la sensibilización a través de procesos de debate y negociación. Todo esto confiere a las políticas del tiempo un perfil marcadamente participativo que debe contar con la colaboración de la totalidad de los agentes sociales de la comunidad. Este carácter trasversal y la relevancia que otorgan al diálogo social, las convierten en elementos clave para avanzar hacia una nueva forma de gobernabilidad que se hace muy necesaria en estos tiempos en los que la ciudadanía en general, y las mujeres en particular, parecen estar sufriendo un retroceso en cuanto a derechos.

Las propuestas que se ofrecen se basan en dos ideas principales muy interrelacionadas: la idea del tiempo multidimensional, que trata de promover la autogestión de la vida cotidiana, para que todas las personas puedan tener control sobre su propio tiempo y, de esta forma, impulsar una distribución equitativa e igualitaria del tiempo diario; y la de crear procesos participativos, democráticos y trasversales que capaciten e integren a diversos agentes e instituciones para que se fomenten acuerdos y se creen vínculos entre entidades privadas y públicas, se activen mesas de negociación y procesos de debate y de sensibilización.

Las propuestas que se concretan a partir de estas ideas se agrupan en torno a las cinco líneas de intervención que se enumeran a continuación

  1. Investigación-Acción. Esta línea trata de impulsar la investigación y el desarrollo de programas sobre el tiempo en la vida cotidiana desde una perspectiva de género.
  • Crear un observatorio del tiempo de la vida cotidiano.
  1. Administración Pública, comercio y servicio. El objetivo es crear una comunicación e intercambio más fluido entre la ciudadanía y la Administración Pública.
  • Redefinir los horarios de atención al público en los servicios y en la Administración Pública.
  • Simplificar los trámites e incentivar la utilización de las nuevas tecnologías.
  • Descentralizar los servicios.
  • Crear oficinas del tiempo.
  • Promover bancos de tiempo.
  • Crear espacios de debate y negociación entre los comercios, las personas usuarias y autoridades locales.
  1. Infancia, vejez y otras situaciones que precisan atención especial. Se pretende la adecuación de los servicios de atención a la vida diaria (SAD), así como de escuelas y guarderías. De esta forma, se garantizaría una mejora de la calidad de vida en la infancia, en la población mayor u otras personas que precisan de dichos servicios.
  • Promover servicios de atención a la vida diaria (SAD) de carácter público, universal e individualizado.
  • Fomentar el desarrollo e implantación de una adecuada cobertura de servicios públicos infantiles.
  • Promover franjas horarias amplias y flexibles de entrada y salida en escuelas y guarderías.
  • Promover en las escuelas otros servicios y actividades.
  • Integrar las instalaciones de las escuelas y guarderías en municipios y barrios.
  1. Jornada laboral. El objetivo es la reducción y reorganización de la jornada laboral desde una perspectiva de género.
  • Integrar las instalaciones de las escuelas y guarderías en municipios y barrios.
  • Organización más flexible de la jornada laboral y adecuación de los ritmos laborales.
  • Permisos laborales.
  • Permisos parentales.
  • Permisos y excedencias por motivos personales.
  • Políticas laborales antidiscriminatorias.
  1. Estructuración del espacio y movilidad. Se busca adaptar la movilidad en relación a las necesidades y demandas específicas de colectivos concretos.
  • Pactos para la movilidad.
  • Racionalización de los flujos circulatorios y del parque de automóviles.
  • Promover el uso de medios de transporte no motorizados.
  • Fomento y mejora del transporte público.
  • Programas de educación cívica.
  • Revitalización social.

Todas estas propuestas pretenden constituir procesos de participación que promueven una mayor democratización de la gestión local. Y como vemos, se dirigen hacia la creación y consolidación de tiempos colectivos y de sociabilidad, superando la desincronización característica de las sociedades contemporáneas. De hecho, intentan recoger desde los aspectos micro (dimensión temporal del cuerpo, que se relaciona con la edad y el ciclo vital) hasta los aspectos macro (que hace referencia, entre otros, a la planificación y organización de los ritmos colectivos).time is not gold

Bibliografía.

Legarreta Iza, Matxalen (2010) Tiempo y desigualdades de Género: distribución social y políticas del tiempo. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer. Junta de Andalucía.

Torns Martín, María Teresa (2004) “Las políticas de tiempo: un reto para las políticas del estado de bienestar” Trabajo: Revista Iberoamericana de Relaciones Laborales Nº13 pp145-164. Huelva: Universidad de Huelva.

Buenas o malas madres: un problema de salud pública, un problema de sostenibilidad

Antes

 

Es evidente que hay buenas madres y menos buenas, lo mismo que hay buenas y malas personas. Pero nuestra libertad viene limitada por nuestro entorno, nuestras vivencias, nuestra educación, las habilidades aprendidas o no, nuestros depósitos afectivos y emocionales recibidos durante la infancia. La responsabilidad individual existe, pero los condicionamientos a veces son casi insuperables.

Hoy he conocido una mujer cuya familia es objeto de atención especial en los Servicios Sociales de mi pueblo. Llamémosla María. María es hija de una mujer prostituida, no existió un padre para ella, cuidó de sus hermanos pequeños como una niña esclava y estuvo envuelta en la violencia y el odio. Nadie le enseño a querer y mucho menos habilidades sociales para una relación de convivencia afectiva satisfactoria para ella y su entorno. Probablemente, huyendo de esa pesadilla, se casó muy joven y tuvo tres hijos. Pero como era fácilmente esperable el esposo era  un hombre maltratador, tan violento que está actualmente en la cárcel. Ahora tiene una nueva pareja, un hombre salido igualmente de una familia violenta, que se precia que él no lo es. Y es cierto, no lo es con con los otros, tiene más habilidades sociales que María, pero es drogadicto. Cuando está limpio es un buen padre para la nueva hija pequeña que tienen en común y también para los otros niños, pero eso no ocurre siempre. En ese contexto ¿puede extrañarnos que ese hogar sea un lugar de violencia? ¿Puede sorprendernos que la pobreza y la infelicidad  originen una creen patología familiar grave?

María tiene miedo de ir a trabajar y que sus hijos se lesionen irremediablemente entre ellos, pero también necesita, como el comer, un espacio personal, incluso dentro de un trabajo.

Toda la familia gira en torno a una mujer violenta, infinitamente infeliz, desbordada por una carga que nunca ha sabido manejar, incapaz de dar a sus hijos el afecto que no recibió, imposibilitada para socializarles en valores que ella nunca ha aprendido, consciente de su fracaso. Y sin embargo es fuerte, durante la entrevista se evidencia que es inteligente, tiene un gran potencial, merece la pena todo el esfuerzo necesario para que tenga alguna ocasión de ser feliz como la tiene todo ser humano. Pero es más, es un problema de salud pública, porque si no la sanamos a ella, sus hijos seguirán perpetuando el circulo de violencia, infelicidad y riesgo para la sociedad. Una sociedad así no es viable y este  caso no es único, ni siquiera infrecuente.

Es un caso extremo, lo sé. Sin embargo los hijos semi-abandonados, sin nadie que les ponga límites o tenga tiempo para proporcionarles afecto es de una frecuencia alarmante y el resultado es violencia, desafecto, infelicidad, patología.

A veces me pregunto: ¿antes de la emancipación de la mujer, no se adiestraba mejor a las mujeres para socializar a sus hijos? ¿Para ser buenas madres? Creo que en las familias extensas al menos existía un reparto de tareas y un acompañamiento que hacía más fácil la vida de todo el mundo y de las mujeres en particular (dentro de la dominación, por supuesto). Pero claro el mercado laboral necesita movilidad y las familias hace tiempo que son nucleares, cuando no monoparentales.

Madres rebeldes.pngCreo que las feministas somos conscientes de lo que se nos ha tratado de vender: ser una mujer es ser una buena madre y esposa. O sea ser una trabajadora  esclava que produce trabajadores/consumidores. La emancipación de la mujer, sin que la sociedad haya provisto los mecanismos necesarios para mantener los cuidados de vida: higiene, nutrición, afecto, ha producido una crisis de cuidados que crea violencia y patología. Los hombres apenas han evolucionado en la corresponsabilidad de las tareas domésticas y los cuidados y el individualismo creciente aboca claramente a un mundo inviable.

Por supuesto la solución no es volver a encerrar a las mujeres en casa, pero si que la comunidad se haga consciente de que lo doméstico es política y que es un problema de toda la sociedad. Que la infelicidad, la falta de afecto y cuidados supone un grave problema de salud pública. Que ya es hora de que el mercado no marque la vida para seres humBolsa de la compra.pnganos  con espíritus frágiles muy necesitados de apoyos. De lo contrario nuestra sociedad es cada vez más insostenible. No es un problema de productividad es un
problema de afectos, de cuidados, de vida.

Conciliación: Licencias por paternidad – maternidad

La necesidad de conciliar la vida laboral y familiar se presenta asociada a un intenso proceso de cambio de la sociedad española en ámbitos muy diversos:  la modificación de las características de los hogares y de las familias,  la creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo, la modificación de los valores sociales de convivencia asociados a la propia concepción del trabajo y del reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres o al desarrollo de los sistemas de protección social.(1)

La conciliación laboral es un tema de bastante actualidad, sobre todo en tiempos donde la conciliación ha quedado en un segundo plano debido a la gran crisis financiera,  y donde los planes de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres ofertan esta medida que solo se lleva a cabo principalmente en el género femenino.

Los discursos políticos hablan de conciliación laboral para  la mujer, pero es muy distinto el concepto de permisos por maternidad o paternidad y lactancia ,  que las medidas de conciliación laboral (un tema muy debatido y muy criticado).

La ley  de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, ley orgánica 3/2007, 22 marzo contempla los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral dirigidos a los trabajadores y las trabajadoras en forma que fomenten la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares, evitando toda discriminación basada en su ejercicio. (ley orgánica)

Mientras que la mujer puede acogerse a las 16 semanas de baja por maternidad para recuperación y  adaptación de ella y de la nueva criatura,  la otra parte progenitora se acoge  únicamente a dos semanas y a una posible lactancia compartida con la mujer .

El permiso que se disfruta actualmente en España  por  maternidad y paternidad es el siguiente : la mujer dispone de seis semanas posteriores al parto  obligatorias  más 10 semanas  opcionales antes o después del parto,  comenzando el subsidio el mismo día del parto, y  sumándose dos semanas más por cada hijo en caso de embarazo múltiple. Puede acogerse a un régimen de jornada completa o parcial.

En el caso de adopción, acogimiento o nacimiento, sin perder derechos salariales ni laborales, la otra persona progenitora  tiene derecho a 15 días ininterrumpidos ampliables en dos días más por hijo, en caso de embarazo múltiple. Podrá acogerse a jornada completa o parcial en función de la empresa y se permite si la madre desea concederle las  10 semanas  opcionales posparto.

Las personas que trabajan tienen derecho a pedir reducción de jornada por lactancia, ya sea hombre o mujer, en caso de niños o niñas menores de 9 meses. La distribución del permiso es una reducción de una hora en su  jornada laboral durante 9 meses o una  acumulación del horario  previa negociación con la empresa.

Aunque la madre es la única persona que puede amamantar a su hija o hijo de forma directa no significa que sea la persona que se tenga que quedar en casa  a alimentar a la criatura o a realizar sus cuidados.

Otras de las medidas que contempla la conciliación laboral y familiar es la reducción de jornada por guarda legal menor de 8 años, persona disminuida o cuidados directos de una persona familiar  de segundo grado en consanguinidad (cuando por edad, enfermedad no pueden valerse por si mismos) o excedencia por cuidados familiares hasta los tres años de vida.[1]

El hecho es que el porcentaje de mujeres que amamantan a sus recién nacidos actualmente más de seis meses es muy bajo  (aunque el permiso por lactancia incluye cualquier forma de  alimentación ya sea materna o artificial) sin embargo , el porcentaje de mujeres que tienen reducción de jornadas o no se incorporan a la jornada laboral es muy alto.

[2]Estas jornadas reducidas o parciales,  permiten a las mujeres actuar en los dos ámbitos, pero a medio y largo plazo es contraproducente  para ellas, significa menos salario, menos valoración social, menos posibilidades de promoción y  ascenso en la empresa y posteriormente, pensiones más reducidas que los hombres, con la  consiguiente precarización de la vida de las mujeres en la vejez, además de la perpetuación de los  roles de género.

Aunque  existan medidas destinadas a ayudar a incorporar a la mujer al mercado laboral, los hombres no comparten la responsabilidad  familiar y son los menos los que se acogen a las reducciones de jornada o permisos de lactancia, por lo que socialmente todavía estas estrategias no se contemplan .

La conciliación debe de tener  su origen en las instituciones y es necesario  pactar entre familia e instituciones  el tipo de conciliación.


[1] Garrigues  Giménez A. (2009). Vida personal, laboral y familiar y tiempo de trabajo: mecanismos flexibilizadores «clásicos» en la ley orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. ASPARKÍA,  investigación feminista. 20. 59-79.

[2] INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER. PLAN ESTRATEGICO DE ANADALUCIA PARA LA IGUALDAD DE HOMBRES Y MUJERES 2010-2013.

3.- (2007) LEGISLACION ESTATAL: IGUALDAD EFECTIVA DE MUJERES Y HOMBRES. Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (BOE de 23 de marzo de 2007).

Desigualdad de género

http://www.youtube.com/watch?v=xTKfyvRHLLE&feature=fvwrel

Aunque en este video se habla de la desigualdad de forma más general (por género, raza y clases sociales) creo que refleja bastante bien en la primera parte (la referida a la desigualdad de género) la situación actual.

Me parece algo principal la frase con la que se inicia el video, ya que no existirá la igualdad hasta que no respetemos las diferencias.

Las imágenes que podemos ver en el video son muy significativas, la que más me llamó la atención fue la de las escaleras. En teoría tanto el hombre como la mujer puede acceder a los altos cargos, pero las facilidades que se les presta a los hombres nunca llegan a ofrecérseles a las mujeres. Ellas si quieren ascender tienen que pasar muchos obstáculos.

También me resultan muy impactantes los dibujos de la mujer que se mira al espejo con un cúmulo de papeles y se ve reflejada como una empleada del hogar, cargada de platos o la de la otra chica que está en la oficina y su sombra es un hombre e incluso la de la señora que va al trabajo con su casa a cuesta.

Aún la sociedad nos sigue marcando unas tareas que debemos de cubrir por ser mujer, las cuales no podemos dejar de lado a pesar de tener un trabajo fuera del hogar, ni podemos compartir con el hombre, porque son unas tareas socialmente establecidas como femeninas.

En uno de los dibujos vemos como la solución estaría en repartir tanto el trabajo del cuidado de los niños y del hogar como el de fuera de éste entre ambos miembros para conseguir una sociedad más justa.

POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA

POLITICAS PÚBLICAS DE EQUIDAD, OTRA GEOGRAFÍA1

 En Bogotá, capital de Colombia, en el 2003 se aprobó en Plan de Igualdad de Oportunidades para la Equidad de Género en el Distrito Capital (2004-2016). Esa política pública se basó a partir de la necesidad de garantizar seis derechos básicos a las mujeres de la ciudad. Antes de adentrarme en una explicación más detallada de dicho plan, me gustaría señalar que su publicación estuvo fuertemente respaldada por el alcalde de la capital, en ese entonces, Luis Eduardo Garzón, candidato del Polo Democrático, el cual, a grandes rasgos, es el partido de la izquierda en Colombia. Con esto no quiero invisibilizar el trabajo de muchas mujeres de la administración pública,mujeres académicas y mujeres de las organizaciones de base quienes trabajaron arduamente en la formulación de éste.

Los seis derechos que se querían garantizar en este plan de igualdad consistían en:

  • Derecho a una vida libre de violencias.

  • Derecho a la participación y la representación de las mujeres.

  • Derecho al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad.

  • Derecho a la salud plena.

  • Derecho a la educación con equidad

  • Derecho a una cultura libre de sexismos.

En el 2007, después de un ejercicio colectivo, muchas mujeres de varias organizaciones de base, demandaron un derecho más:

  • Derecho a un hábitat digno y seguro para las mujeres.

cada derecho, a su vez, estuvo respaldado por varios objetivos, que se concretarían a través de un conjunto de acciones. La estrategia de funcionamiento del PIO, como se le comenzó a llamar, fue la priorización de un conjunto de sus acciones, asignadas a cada uno de los sectores en los que se divide la Administración Pública2, trece en total. Estas acciones tendrían un periodo de cuatro años para ser desarrolladas (2004-2008, 2008-2012, 2012-2016), de modo que al final de cada periodo se cambian las acciones a priorizar.

 La propuesta fue recibida por algunos sectores con entusiasmo y por otros con mucha resistencia como era de esperarse, para garantizar el carácter transversal de la política, se creó una oficina denominada la “oficina de género” en algunos de los sectores. La función de estas oficinas, en algunos casos era muy confusa, pero se aseguraban de que existiera, se pudiera mostrar, y por supuesto,fuera una mujer su encargada.

 Lejos de descalificar esta dinámica, lo que me interesa señalar es que esta exigencia resultaba para muchos y muchas, confusa, carente de sentido y sin ningún fundamento. Lo cierto, es que muchas mujeres y muchas personas comenzaron a ponerle sentido a cada una de las acciones y a concretar realidades alrededor de éstas. Se crearon diez espacios llamados Casas de Igualdad de Oportunidades, dentro de las cuales se presta asesoría jurídica a las mujeres, asesoría psicológica y se socializan todas las leyes, muchas veces “muertas”, que conforman el conjunto de las leyes de igualdad en el país.

 Este Plan de Igualdad además se aseguró, de que al menos en el discurso, se contemplara la diversidad constitutiva de las mujeres habitantes del Distrito Capital. Por ello, el objetivo general del Plan consiste en: “Avanzar en el reconocimiento, garantía y restitución de los derechos humanos de las mujeres, de todas las edades, culturas, orientaciones sexuales, condiciones étnico-raciales, situaciones socioeconómicas vulnerables o de desplazamiento y capacidades motoras, visuales, auditivas, psicológicas o cognitivas diferentes, para alcanzar la igualdad de oportunidades y la equidad de género, a través de la incorporación de acciones afirmativas en las políticas, planes,

programas y proyectos del Distrito Capital”.

 Lejana, en este momento, de la realidad de Bogotá, quise comentar  el nacimiento de una de las primeras acciones reales y de reconocimiento por lo menos a nivel distrital, del compromiso que se adquirió frente a una sociedad, que hasta entonces se había constituido sin conciencia de las múltiples desigualdades, entre ellas, la desigualdad de género.

Desafortunadamente, la implementación de la Política Pública en la ciudad se acerca a territorios comunes: reducción del presupuesto, fragmentación de los equipos de trabajo, menor socialización y formación con respecto a las legislaciones de igualdad en el país. Sin embargo, el esfuerzo tuvo eco en otras ciudades de Colombia, donde se trata de asegurar espacios que se acerquen a las demandas de las mujeres, aunque también exista la sospecha y el descontento de varios sectores oficiales de esos lugares.

Sabemos que no es suficiente la implementación de leyes para avanzar hacia la equidad de género en la sociedad, también sabemos que siempre que se avanza en algún ámbito, las brechas se abren en otros y que, a veces, se vuelven más sutiles.

Lo cierto, es que esta experiencia en una ciudad que está conformada por aproximadamente ocho millones de personas, avanza y retrocede, pero trata de mantenerse por el compromiso de muchas mujeres que han apostado por la construcción de una sociedad sensible a las diferencias y a las desigualdades que se derivan de ésta. Las personas que trabajan con el plan de igualdad tienen la firme convicción de posicionarse hasta el 2016, para que no responda sólo al empujón de una voluntad política en singular.

1Este texto, no prentende hacer un recorrido por la historia de las pplíticas de Igualdad en Colombia. Sólo intenta describir una experiencia puntual, en la ciudad más importante del país, por ser la capital. El plan de igualdad de oportunidades para las mujeres se puede consultar en su totalidad en http://www.bogota.gov.co/portel/libreria/pdf/plandeigualdaddeoportunidades.pdf

2Los sectores que conforman la Administración Pública en Bogotá son: salud, educación, integración social, cultura, gobierno, hacienda, movilidad, ambiente, tránsito y transporte , hábitat, planeación.

¿EXISTE PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA LEY DE DEPENDENCIA?

La inclusión de la perspectiva de género es uno de los principios de la Ley de Atención a la Dependencia, pero creo entender que esta inclusión está más bien dirigida a las personas dependientes y no a los cuidadores/as.

Mucha  gente opina que esta ley supone un avance hacia la igualdad de la mujer, yo propongo una lectura profunda de la Ley y de su normativa de desarrollo para luego reflexionar si está hecha con perspectiva de género o no. Para empezar, dentro del catálogo de servicios, aquellos que más se potencian son los que tienen que ver con la atención en el domicilio y dentro de ésta destaca: la asistencia de cuidadores no profesionales,  con el requisito de ser parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad. No se fomentan los centros residenciales y de respiro familiar, supongo que por la escasez de plazas.

Todas sabemos que las que se dedican al cuidado de familiares mayoritariamente, son las mujeres. Esto ha sido así siempre y creo que el hecho de que en un momento dado, esos cuidados puedan ser remunerados, no supone tener en cuenta sus necesidades de género y aquellas que tienen que ver con su descanso como cuidadora.

Por otro lado, se presentó como algo totalmente innovador el hecho de que los/as  cuidadores/as, además de recibir una prestación económica, fuesen a ser dados/as  de alta en el sistema de la Seguridad Social, y como normalmente, la gente no conoce la normativa posterior que desarrolla la ley, pues no saben que los cuidadores reciben una prestación que normalmente oscila en torno a los 400 euros por estar todo el día con su familiar dependiente, y su situación en la Seguridad Social es la de asimilada al alta  cotizando por el tope mínimo que se establezca en ese momento.

Para las mujeres esta ley no supone un hecho liberador (no pueden desconectar) porque tienen que seguir cuidando a sus familiares en la esfera doméstica como hicieron en su día su madre o su abuela, aunque gozando con algo de reconocimiento por parte del Estado.

Ley de paridad en Túnez, leyes de paridad en la UE

El 26 de abril, un artículo de Ignacio Cembrero en El País nos sorprendía con el siguiente titular: “Túnez opta  por la paridad en sus primeras elecciones”

Aún estábamos y estamos saboreando los inicios de la Revuelta Árabe cuando el país donde se iniciaron las protestas vuelve a darnos una lección democrática con esta noticia que se adoptaba en la noche del 11 al 12 de abril. La imposición era decidida casi por unanimidad por la Alta Instancia para la Realización de los Objetivos de la Revolución, que está compuesta por 155 miembros pertenecientes desde partidos islamistas hasta el Partido Comunista de los Obreros Tunecinos.

Sólo una mujer, la economista Zuhur Kunda, mostró sus reservas ante la posibilidad de la aparición de “candidatas florero”

Las próximas elecciones serán las primeras democráticas en los 55 años de independencia del país.

La República Tunecina es un país situado al norte de la costa mediterránea africana, es el más pequeño del Magreb, ubicado entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas y el mar Mediterráneo. La superficie de Túnez es de 165.000 km², con una población estimada en 10,3 millones de habitantes. Aproximadamente el 40% de este país está compuesto por el desierto del Sahara, mientras que el resto es suelo fértil y adecuado para la agricultura; además, tiene 1.300 km de costa. Limita con Argelia al oeste y Libia al sureste.

Exceptuando Líbano, Túnez es el país en el que las mujeres gozan de mejor situación jurídica desde que en el año 1957 se aprobó el Estatuto Personal que prohíbe la poligamia y el repudio.

La ley electoral de la dictadura ya reservaba un 25% de los puestos de las listas para las mujeres, ahora han querido ir un paso más allá estableciendo las listas cremalleras las cuales suponen no sólo la paridad entre hombres y mujeres sino la alternancia de los sexos en las listas. En caso contrario serán invalidadas.

Aún así esto no garantizará una alta presencia de mujeres en la Asamblea Constituyente pues los cabezas de lista serán hombres fundamentalmente, pero sin duda es un cambio importante para evitar la exclusión de las mujeres en el terreno político y garantizar el triunfo de la democracia.

En la Unión Europea, en este terreno, aún se están dando pequeños pasos en la dirección de la paridad.

Bélgica fue el primer país donde se llevó a cabo la experiencia de ley de paridad electoral en Europa sin reforma constitucional. El 24 de mayo de 1994, con aplicación en 1999, se aprobó una ley según la cual no podría haber más de 2/3 de las listas representados por un solo sexo. La ley de 18 de julio de 2002 impuso un número similar de hombres y mujeres y la obligación de candidatos mixtos en los dos primeros puestos de las listas.

En Francia se han ido haciendo pequeñas aproximaciones, en 1980 un proyecto de ley obligaba a que al menos el 20% de las candidaturas fueran de mujeres. En 1982 se limitó al 75% el número de hombres en las listas. En 1999 se llevó a cabo una reforma constitucional para favorecer y promover la igualdad en el acceso a los mandatos electorales y a las funciones electivas. La aplicación se llevó a cabo con la Ley de 6 de junio de 2000 y complementada con la ley de 11 de abril de 2003 que obliga a la paridad en las listas electorales.

Aún así, según estadísticas de la Unión Interparlamentaria, Francia ocupa el puesto 83 de 135 en cuanto al número de mujeres en las cámaras legislativas bajas y el 23 de 27 en representación femenina en la Unión Europea.

En España la paridad electoral queda recogida en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. Según esta ley las elecciones de diputados al congreso ha de tener una composición equilibrada hombre- mujer, por lo que cada sexo ha de tener como mínimo un 40% que se ha de mantener cada 5 puestos para que las mujeres no queden relegadas al final de las listas.
Algunas estadísticas muy visuales de las diferencias de género en los parlamentos del mundo, según la Unión Interparlamentaria.

Podemos constatar que aún nos queda mucho por conseguir y que la naciente democracia tunecina está dando un papel importantísimo a la mujer con esta decisión, colocándose incluso por delante de nuestro continente con la medida de las listas cremallera. Porque sólo si las mujeres acceden a los puestos de elección y decisión podremos  hablar de igualdad.