LA SEGREGACIÓN LABORAL POR RAZÓN DE GÉNERO

La segregación en el mercado de trabajo hace referencia a la representación de hombres y mujeres en las diferentes ocupaciones: trabajan en sectores distintos y ocupan cargos diferentes. Las mujeres sistemáticamente se encuentran concentradas en aquellas ocupaciones marcadas por una mayor inestabilidad, menor salario y menor reconocimiento.

La segregación laboral se manifiesta de dos maneras diferentes: segregación horizontal  y segregación vertical. La segregación horizontal significa que las mujeres se concentran en ciertos sectores de actividad y en ciertas ocupaciones, y la segregación vertical supone el reparto desigual de hombres y mujeres en la escala jerárquica, concentrándose los empleos femeninos en las escalas inferiores.

Una forma clara de evidenciar esta realidad es el estudio de los datos estadísticos que tenemos a nuestra disposición. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2016, del total de ocupados en España, 10.000.800 fueron hombres y 8.340.800 fueron mujeres.

Sin título

En términos absolutos, la ocupación mayoritaria para las mujeres es la de trabajadoras de los servicios de restauración, personales, protección y vendedoras, que emplea 2.470.400 mujeres. Para los hombres, la principal ocupación es la de artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción, con 1.903.800 hombres empleados.

Hay que destacar la proporción de mujeres en algunas de las ocupaciones, por ejemplo, las empleadas contables, administrativas y otras empleadas de oficina suponen un 66%, y las que ocupan puestos en ocupaciones elementales, es decir, trabajadoras no cualificadas, suponen casi un 60%.

Con respecto a las ocupaciones donde las mujeres no tienen mucha o casi ninguna representación son las siguientes: trabajadoras cualificadas en el sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero (18,91%), artesanas y trabajadoras cualificadas de las industrias manufactureras y la construcción (7,69%), operadoras de instalaciones y maquinaria y montadoras (12,69%), y por último, las empleadas en ocupaciones militares (8,88%).

He de hacer una especial mención a las directoras y gerentes, ya que, aunque cada año aumentan su número, siguen siendo muy pocas con respecto a los hombres. En 2016 fueron 234.000 mujeres las que ocupaban estos puestos, suponiendo un 31,19% respecto a los hombres.

El motivo que explica la desigualdad de género en las empresas o en la política, es el llamado “techo de cristal”, el cual es una metáfora para referirse a la existencia de barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad. A esto añadimos otra barrera como la falta de visibilidad femenina, ya que provoca muchos prejuicios sobre las capacidades de las mujeres para acceder a esos puestos de responsabilidad o recibir galardones por su trabajo.

Por otro lado, la infravaloración tradicional del trabajo de las mujeres hace que éstas necesiten de más esfuerzo para estar igual de legitimadas, llegando a estar en muchas ocasiones sobrecualificadas para los puestos que desempeñan.

Todo esto perjudica de forma importante a las mujeres, ya que reduce sus oportunidades y genera diferencias de ingresos con respecto a los hombres (brecha salarial). Además, disminuye la condición social y económica de las mujeres, con consecuencias negativas en el ámbito de la educación y de la formación profesional. Así, se perpetúan las desigualdades entre mujeres y hombres de una generación a otra, y es importante tener en cuenta que no desparecen por sí solas.

 

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La brecha salarial de género

Comencemos explicando lo que es la brecha salarial de género para que no haya ninguna duda:

Según la Comisión Europea, “se conoce como brecha salarial entre mujeres y hombres a la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos , calculada sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores”.

En términos generales, la brecha salarial refleja la discriminación y las desigualdades en el mercado de trabajo que, en la práctica, afectan principalmente a las mujeres. Podemos decir que uno de los factores de este tipo de discriminación es la segregación ocupacional, que relega a las mujeres a determinados tipos de trabajo o les impide ocupar posiciones de poder o liderazgo.

Hoy mismo La Sexta TV ha publicado una noticia bastante interesante sobre la brecha salarial por razón de género, la cual muestro a continuación:

Sigue la lucha contra la brecha salarial por razón de género: Islandia obliga a las empresas a demostrar que pagan igual a hombres y mujeres

Las empresas de Islandia, en un proceso de auditoría, deberán evaluar cada puesto para identificar las diferencias salariales de más del 5%. El objetivo, “derribar la última de las barreras de género en el trabajo”, según el gobierno.The Scale Collective EventImagen de archivo de una reunión en una oficina | Getty Images

Islandia se ha convertido en el primer país en introducir legislación que obligue a las empresas a demostrar que están pagando a hombres y mujeres por igual, según informa ‘The New York Times’.

Una nueva legislación que nace con la idea de que a menos que las leyes se apliquen con más fuerza, el desequilibrio salarial nunca se va a zanjar.

Las empresas deberán evaluar cada puesto de trabajo de la compañía para identificar y fijar las diferencias salariales de más del 5%. Un proceso de auditoría que no tendrá grandes costes.

“Queremos derribar la última de las barreras de género en el lugar de trabajo”, explicó Thorsteinn Viglundsson, ministro de Asuntos Sociales y de Igualdad de Islandia. Actualmente, en Islandia las mujeres ganan en torno a un 14% y 20% menos que los hombres, según el Gobierno.

Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo estima que la brecha salarial mundial por razón de género no se cerrará hasta dentro de 70 años a menos que los esfuerzos se aceleren.

laSexta.com | Madrid | Actualizado el 31/03/2017 a las 12:34 horas

Enlace Noticia laSexta.com

Según un informe de UGT, la brecha salarial en España se sitúa en el 23,25%. Los datos muestran que, de media, las mujeres cobran 6.000 euros al año menos pos hacer un trabajo del mismo valor que los hombres.

En pleno siglo XXI y con normativas que regulan la igualdad de género, todavía en Europa y en muchas partes del mundo, los hombres siguen cobrando más que las mujeres. Según los datos del INE, en 2014, el salario bruto medio anual fue de 22.858 €, pero esta cifra es diferente en función del sexo. El salario medio anual de los hombres fue de 25.727 €, mientras que el de las mujeres fue 19.744€.

Uno de los principales factores de esta brecha salarial, junto con la segregación ocupacional, es el trabajo a tiempo parcial, ocupado generalmente por mujeres,

Como podemos observar en el siguiente gráfico, del total del trabajo a jornada completa, un 59,3% está ocupado por hombres, mientras que las mujeres que tienen este tipo de jornada suponen un 40,7%. Con respecto a la jornada a tiempo parcial ocurre lo contrario, los hombres suponen un 27,4%, frente al 72,6% de mujeres que están contratadas a jornada parcial. Estos datos los he recogido del INE, y son del 4º Trimestre de 2016.

Tabla

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones las mujeres tienen que aceptar ocupaciones con mayor flexibilidad laboral para poder ocuparse también de las necesidades de la familia. A esto hay que sumar el cuidado de familiares y el trabajo doméstico, lo que hace que las mujeres tengan una doble o triple jornada.

Por esto podemos decir que el trabajo a tiempo parcial continúa siendo mayoritariamente una forma de empleo femenina, lo que hace que la brecha salarial siga siendo muy alta en nuestro país. Esta dificultad provoca que la conciencia social no sea paralela a la magnitud y la importancia de este problema.

El impacto que la brecha salarial tiene sobre las mujeres es que obtienen menos ingresos a lo largo de su vida, lo que conduce a pensiones mas bajas y a un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

Entonces, si sabemos todas las consecuencias, ¿por qué no se toman medidas para acabar con esta situación de discriminación? Supongo que porque al patriarcado y al capitalismo, es decir, a nuestros gobernantes, no les interesa. Como consecuencia, no se llega a respetar del todo la normativa en materia de igualdad de género ¿no? Pienso que aún quedan muchas cosas por hacer con respecto a este tema y en todos los ámbitos, y considero que los planes de igualdad deben desarrollarse en todas las empresas que tengan al menos 30 trabajadoras y trabajadores. Imponiendo medidas como estas y acelerando esfuerzos, como dice la OIT, debería dejar de existir la brecha salarial en mucho menos tiempo y no esperar hasta dentro de 70 años.

Deberíamos aprender de países como Islandia, que hace todo lo posible para acabar con esta situación tan injusta para toda la ciudadanía, especialmente para las mujeres.

The long maternity leave causes the inferior position of women in the labor market in Hungary?

 

The three-year child-raising support is rare in the world, so this is why there is less research about the impact on women’s labor market situation. This must be sure that in the countries which gave the possibility of the long term maternity leave fewer women employed in high positions at work, and this causes the bigger gap between men and women wages as well.

The inflexible labor market, the traditional work schedules, low mobility, low wages, lack of places in kindergartens, the families of limited resources are causing the radical conflict between family and work. Meanwhile the OECD countries, women raising children under the age of three 50% of them are working and in Hungary this rage is only 15%. Probably this is caused by the long (3years) maternity leave, but politicians and scientists are having a long debate about this topic.

The long maternity leave and the child care tells us a lot about the relationship between women to the labor market, and even about Hungarian welfare state as well – said Eva Fodor, the member of the CEU (Central European University). Eva Fodor made a research with dozens of interviews with mothers in child care. It turned out that the majority of these women during their maternity leave were working something, but uncertain, under their qualifications, ad hoc work performed. They were not working in stable time during they “gyes” (Hungarian Maternity Leave), because they think that the work could not be done in the same time of taking care of their new born child but because of this strategy seemed to be the best that during the child care they were trying to get money another way. The money they received was below the minimum wage in most cases, and the work what they could do were mostly black and often under difficult circumstances.

Most women wanted to express more stable work also they were actively seeking for work, but they had to face with the discriminations of the employers and the fact that they will not get a job until their kids are placed in the child day care centers, where the women in full time jobs have more advantages. The child care reduces poverty for many families and means financial stability but causes more difficulty for women in the labor market.

TELETRABAJO: UNA LIBERACION O UNA ESCLAVITUD PARA LA MUJER

“El teletrabajo se perfila como una de las futuras relaciones laborales más prometedoras” (1)

Entre un 3 y un 8 por ciento de la población española utiliza las TIC como herramienta  de empleo. Corresponde a una minoría, pero cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo como una nueva forma de empleo.

El teletrabajo surgió tras la crisis del petróleo de los años 70 como un posible cambio estructural  y organizativo de las empresas. Además,  tras la incorporación masiva de las mujeres al trabajo remunerado, las propias instituciones no cubrieron los posibles desequilibrios que se podrían ocasionar en el ámbito doméstico donde la mujer es la principal figura y encargada de los cuidados familiares.

Son muchos los artículos científicos  que hablan del teletrabajo y los discursos políticos los que ofrecen esta medida de trabajo como una posible opción para hombres y para  mujeres. Además se construye como una herramienta para facilitar a la mujer la entrada a la esfera pública.

“Una de las principales ventajas del teletrabajo consistiría en facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar”.

El instituto de la mujer en 2005 entrevistó a mujeres que trabajaban fuera de casa y  cerca de un 50% de las consultadas les resultaba “muy complicado” la compatibilización con la vida doméstica.

“El teletrabajo aparece como una modalidad de organización laboral que tiene la potencia de poner límites a la anterior situación”.

Es decir, constituye un corrector de las desigualdades y problemas de presencialidad. “Entre otras cosas, permite sustraerse a los conflictos que siempre genera el exceso de tiempo presencial en el puesto de trabajo y del tiempo improductivo que representan los cafés, las charlas con los compañeros y compañeras…”

El problema principal que surge con el teletrabajo es que se convierte en un trabajo precario cuando se sigue reproduciendo las mismas pautas capitalistas del estado de bienestar, el homo economicus dominador de la esfera pública frente a  la mujer como” la dueña del hogar” y  aquella que aporta una economía secundaria. Las mujeres aceptan este tipo de trabajo como una forma de empleo estable, independientemente de las condiciones laborales, pero que a la vez  les permite conciliar con la vida doméstica. Se ahorran tiempo en desplazamiento,  pero sin embargo hay un aislamiento social y profesional.

Además, la crítica feminista discute en relación al teletrabajo si la opción de  esta nueva modalidad repercute de manera negativa en la mujer, puesto que si los trabajos feminizados son los que principalmente se pueden realizar desde casa, será la mujer la que seguirá vinculada al ámbito doméstico, y a su papel tradicional. Además,  si se sigue pensando que la conciliación solo es para la mujer, se seguirá perpetuando la desigualdad en el mercado de trabajo.

En concreto,  Gálvez , trata la opción de la categoría del género como posible fuente de desigualdad en este tipo de empleo. En su artículo analiza las principales ocupaciones en teletrabajo por división sexual: mientras las mujeres se dedican al secretariado, la traducción  y la contabilidad,  los hombres trabajan  en la dirección o a  producciones propias y técnicas donde son los que toman  las decisiones importantes.

Por otra parte, relaciona que la mayoría de mujeres que  realizan el teletrabajo, no tienen tanta capacidad de ascenso y subida de salarios, por lo que en la economía individual  y la autonomía económica también puede verse afectada.

También es importante destacar,  la dificultad de dividir el horario laboral y familiar. La persona que trabaja de esta forma necesita delimitar y separar la jornada laboral de la personal , o si no,  se prolongará  la jornada laboral porque se entremezcla con lo doméstico. Es decir,  tienen que gestionar sus tiempos o que la  propia empresa delimite  perfectamente su jornada  (puede ser un objetivo de la empresa el fomento de este tipo de trabajo puesto que se trabajan más horas que en un trabajo presencial).

Por lo tanto,  la estrategia de ver esta forma de empleo como flexible, es una forma de precarizar el trabajo si es flexible para la empresa pero no para la empleada o empleado.

Por último, me planteo  sobre todo a quién se destina este tipo de trabajo y cómo afecta en el tiempo de descanso de estas personas.  Creo que para llevar a cabo este tipo de trabajo hace falta un cambio estructural en las empresas e instituciones que soliciten esta modalidad de forma igualitaria para hombres y mujeres y para todo tipo de cargos.

Es necesario un cambio social que acepte y que involucre la corresponsabilidad de hombres y de mujeres en el ámbito doméstico, puesto que si no, la mujer seguirá ocupada 16 horas diarias y vinculada continuamente con la esfera privada.

Además, el cambio también tiene que ser cultural;  fomentar el uso de las nuevas tecnologías como una nueva forma de organización laboral, y  no como una misma forma de reproducción de los papeles tradicionales en el empleo sexista  y desigual.[2]

Por lo que el teletrabajo se puede utilizar como discurso de poder , esclavizando o liberando a la persona que lo realice,  en función de cómo se realice y como sea considerado en la sociedad.


[1] GALVEZ A, Pérez C. (2007). Teletrabajo y vida cotidiana: ventajas y dificultades para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Athenea Digital.15. 57-79. Disponible en:  http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=53712929004

2.- GÁLVEZ A, Tirado F. (2009). Teletrabajo y regímenes de compromiso: mujeres y crítica del modelo laboral presencial.  Psicoperspectivas individuo y sociedad. 7(2). 143-165.

Para un mismo puesto, diferentes condiciones

http://www.youtube.com/watch?v=of_4oTC3bZQ&feature=related

Aquí os subo este enlace, es un audio del programa de radio “Tratando al mundo” de Europa FM.

Se demuestra como actualmente sigue existiendo la desigualdad laborar por género, tanto en el acceso al puesto de trabajo, como al ascenso, como al salario, como a las tareas a desempeñar,…

Se siguen teniendo muchos prejuicios sobre la mujer en el trabajo.

Es indignante como a ella le pregunta por su vida personal ya que según la empresa puede influir terriblemente en sus beneficios el tener la idea de formar una familia, sin embargo, en el caso del hombre es preferible que sea un hombre casado con hijos y estabilizado, lo que quiere decir que mostrará más responsabilidad.

Como podemos ver este sistema sigue siendo  desfavorable para la mujer a la que se le sigue “obligando” a quedarse en el hogar cuidando de su esposo para que rinda mejor en el trabajo y recalcándole la importancia de su función reproductiva, restringiéndole su trabajo exclusivamente al ámbito privado con todos los obstáculos que se le impone.

Contrato de las maestras en 1923..

Me parece muy interesante que podáiss leer como era un contrato de trabajo en los años 20, sobre todo el que estaba dirigido a las maestras de esta época. El documento histórico empezaba así:

Este es un acuerdo entre la Señorita………………………….. maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela………………………..por la cual la señorita…………………. acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del …………….. de septiembre de a923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita……………………………..la cantidad de (75 pesetas) mensuales.

La señorita …………………………………………………………..acuerda:

1. No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2. No andar en compañía de hombres.

3. Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que sea para atender función escolar.

4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.

5. No abandonar la cuidad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticacmente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9. No vestir ropa de colores brillantes.

10. No teñirse el pelo.

11. Usar al menos dos enaguas.

12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13. Mantener limpia el aula:

-Barrer el suelo al menos una vez al día

– Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente

– Limpiar la pizarra al menos una vez al día

–  Encender el fuego a las 7:00,de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.

14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

Cuando leí cada uno de los párrafos de este texto me quedaba más sorprendida que cuando leía el párrafo anterior. El contrato solo duraba 8 meses, que sería el tiempo lectivo, cobraban muy poco,  era importante estar soltera y sin compromiso, los únicos hombres que podían estar a su alrededor eran los de su familia, con un horario restringido en sus horas libres, no pasear por donde quisieran, no abandonar la ciudad, ni beber ni fumar y los más impresionante les decían como tenían que vestirse. Si eso pasará en la actualidad créeme que no existiría el trabajo de maestra.

Pienso que lo mejor en esa época era no trabajar de maestra, porque era tener un trabajo de esclavo  y sin libertad ni derechos, y si eso pasará en la actualidad créeme que no existiría el trabajo de maestra. Pero lo más importante ¿Quiero que me digas que piensas tú?

 

 

PRECARIEDAD LABORAL Y MUJER

En estos tiempos de crisis, la preocupación por el desempleo parece que ha dejado en segundo lugar preocupación por la precariedad laboral.

En nuestro país, las cifras de desempleo femenino siguen siendo más altas que las del masculino pero sin duda, también es mayor la precariedad laboral femenina unida a ésta la salarial. Pero este hecho no es reciente ya que en la época del “boom” inmobiliario en la que se creó empleo, éste era bastante precario y mal pagado. Me imagino que muchas personas tienen a alguna conocida que en su momento trabajó de comercial en una inmobiliaria a comisión y con un salario base “de risa”, con un contrato de cuatro horas diarias pero trabajando ocho o nueve.

Otro aspecto de la precariedad laboral femenina son los contratos mercaniles. Todos/as hemos abierto la puerta alguna vez, a alguna chica que venía en representación de una empresa proveedora de Gas Natural, por ejemplo, pues bien, normalmente a esas personas se les ofrece trabajar con un salario que consiste únicamente en las comisiones por cada contrato que realizan, ni siquiera reciben un salario base.

A veces se culpabiliza a los contratos temporales y a tiempo parcial de esta precariedad, pero en muchas ocasiones el tiempo parcial es en realidad, tiempo completo.

No nos podemos olvidar de aquellas actividades laborales que se desarrollan en otra esfera, como es el caso de las actividades asistenciales y de cuidado, aquí no nos podemos olvidar sobre todo, de la precariedad salarial. En gran parte de los casos, este tipo de actividades son realizadas por inmigrantes que se quedan internas en las casas donde cuidan a la persona dependiente los siete dias a la semana, realizando la completa asistencia de la persona, y a su vez las tareas domésticas, teniendo como tiempo libre dos horas los domingos. En estos casos la finalidad del contrato es la realización de alguna tarea determinada, con lo cual no reciben ni la mitad del salario que merecerían  por trabajar tantas horas semanales. Otra actividad de la que no me quería olvidar es del trabajo en residencias y centros de acogida privados. El caso que más conozco es el de los centros de acogida, allí tengas la titulación que sea te contratan para hacer lo mismo, pudiendo haber trabajadoras sociales, maestras, psicólogas o gente sin titulación, que limpia, cuida, realiza recados varios, en turno de mañana, tarde y noche, fines de semana incluídos cobrando siempre lo mismo que por lo general, no llega ni a mil euros. Un rasgo también característico de estos sitios es el acoso personal al que se suelen ver sometidas las trabajadoras porque simplemente le piden mayor ligereza trabajando o se les ha olvidado realizar “tal cosa” durante su jornada.

Finalmente, quiero señalar que es importante intentar resolver el problema del desempleo ya pero creo que también es importante controlar y erradicar por parte de Administración todo ese trabajo precario que no sólo impide la realización profesional de las mujeres, sino que también las aliena profundamente.

¿Cuánto vale el trabajo de cuidados?

Cuando intentamos calcular en cifras, en euros cuánto vale el trabajo de cuidar a los hijos, a los padres o a cualquier otra persona dependiente o vulnerable que necesite apoyo, estamos incurriendo en un error.

Por una parte resulta imposible de calcular este maravilloso y digno trabajo. Habría que calcular según el día y por minutos lo que ganaría un chófer, un cocinero profesional, un camarero, un enfermero a domicilio, un psicologo, un maestro, un cuentacuentos etc. Además  hemos interiorizado que todos estas tareas tan diferentes y que requieren experiencia y cariño no tienen un gran valor porque no producen capital por sí mismas. También nos enseñan que impartir estos cuidados es inherente a las mujeres.

Caemos en dos errores al  intentar realizar este cálculo en cifras. Por una parte seguimos hablando de números, de dinero y utilizando así términos de una estructura económica que nos induce  a pensar en capital y rendimiento, en lo que valen las cosas por lo que se paga por ellas y al mismo tiempo caemos en el error al pensar que la mujer está mejor capacitada que el hombre para realizar estas múltiples tareas,

¿No sería mejor si aceptáramos que estos cuidados tienen un valor que va mucho más allá de lo que expresamos a través de los números?

Lo importante es predicar esta ética de cuidados a los hombres para que ellos también comiencen o sigan implicándose. Este cambio no sólo nos va a beneficiar a las mujeres. Los hombres recibirán así otro estatus social y un prestigio incalculable.

¿¿Expectativas sociales??

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …