The long maternity leave causes the inferior position of women in the labor market in Hungary?

 

The three-year child-raising support is rare in the world, so this is why there is less research about the impact on women’s labor market situation. This must be sure that in the countries which gave the possibility of the long term maternity leave fewer women employed in high positions at work, and this causes the bigger gap between men and women wages as well.

The inflexible labor market, the traditional work schedules, low mobility, low wages, lack of places in kindergartens, the families of limited resources are causing the radical conflict between family and work. Meanwhile the OECD countries, women raising children under the age of three 50% of them are working and in Hungary this rage is only 15%. Probably this is caused by the long (3years) maternity leave, but politicians and scientists are having a long debate about this topic.

The long maternity leave and the child care tells us a lot about the relationship between women to the labor market, and even about Hungarian welfare state as well – said Eva Fodor, the member of the CEU (Central European University). Eva Fodor made a research with dozens of interviews with mothers in child care. It turned out that the majority of these women during their maternity leave were working something, but uncertain, under their qualifications, ad hoc work performed. They were not working in stable time during they “gyes” (Hungarian Maternity Leave), because they think that the work could not be done in the same time of taking care of their new born child but because of this strategy seemed to be the best that during the child care they were trying to get money another way. The money they received was below the minimum wage in most cases, and the work what they could do were mostly black and often under difficult circumstances.

Most women wanted to express more stable work also they were actively seeking for work, but they had to face with the discriminations of the employers and the fact that they will not get a job until their kids are placed in the child day care centers, where the women in full time jobs have more advantages. The child care reduces poverty for many families and means financial stability but causes more difficulty for women in the labor market.

TELETRABAJO: UNA LIBERACION O UNA ESCLAVITUD PARA LA MUJER

“El teletrabajo se perfila como una de las futuras relaciones laborales más prometedoras” (1)

Entre un 3 y un 8 por ciento de la población española utiliza las TIC como herramienta  de empleo. Corresponde a una minoría, pero cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo como una nueva forma de empleo.

El teletrabajo surgió tras la crisis del petróleo de los años 70 como un posible cambio estructural  y organizativo de las empresas. Además,  tras la incorporación masiva de las mujeres al trabajo remunerado, las propias instituciones no cubrieron los posibles desequilibrios que se podrían ocasionar en el ámbito doméstico donde la mujer es la principal figura y encargada de los cuidados familiares.

Son muchos los artículos científicos  que hablan del teletrabajo y los discursos políticos los que ofrecen esta medida de trabajo como una posible opción para hombres y para  mujeres. Además se construye como una herramienta para facilitar a la mujer la entrada a la esfera pública.

“Una de las principales ventajas del teletrabajo consistiría en facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar”.

El instituto de la mujer en 2005 entrevistó a mujeres que trabajaban fuera de casa y  cerca de un 50% de las consultadas les resultaba “muy complicado” la compatibilización con la vida doméstica.

“El teletrabajo aparece como una modalidad de organización laboral que tiene la potencia de poner límites a la anterior situación”.

Es decir, constituye un corrector de las desigualdades y problemas de presencialidad. “Entre otras cosas, permite sustraerse a los conflictos que siempre genera el exceso de tiempo presencial en el puesto de trabajo y del tiempo improductivo que representan los cafés, las charlas con los compañeros y compañeras…”

El problema principal que surge con el teletrabajo es que se convierte en un trabajo precario cuando se sigue reproduciendo las mismas pautas capitalistas del estado de bienestar, el homo economicus dominador de la esfera pública frente a  la mujer como” la dueña del hogar” y  aquella que aporta una economía secundaria. Las mujeres aceptan este tipo de trabajo como una forma de empleo estable, independientemente de las condiciones laborales, pero que a la vez  les permite conciliar con la vida doméstica. Se ahorran tiempo en desplazamiento,  pero sin embargo hay un aislamiento social y profesional.

Además, la crítica feminista discute en relación al teletrabajo si la opción de  esta nueva modalidad repercute de manera negativa en la mujer, puesto que si los trabajos feminizados son los que principalmente se pueden realizar desde casa, será la mujer la que seguirá vinculada al ámbito doméstico, y a su papel tradicional. Además,  si se sigue pensando que la conciliación solo es para la mujer, se seguirá perpetuando la desigualdad en el mercado de trabajo.

En concreto,  Gálvez , trata la opción de la categoría del género como posible fuente de desigualdad en este tipo de empleo. En su artículo analiza las principales ocupaciones en teletrabajo por división sexual: mientras las mujeres se dedican al secretariado, la traducción  y la contabilidad,  los hombres trabajan  en la dirección o a  producciones propias y técnicas donde son los que toman  las decisiones importantes.

Por otra parte, relaciona que la mayoría de mujeres que  realizan el teletrabajo, no tienen tanta capacidad de ascenso y subida de salarios, por lo que en la economía individual  y la autonomía económica también puede verse afectada.

También es importante destacar,  la dificultad de dividir el horario laboral y familiar. La persona que trabaja de esta forma necesita delimitar y separar la jornada laboral de la personal , o si no,  se prolongará  la jornada laboral porque se entremezcla con lo doméstico. Es decir,  tienen que gestionar sus tiempos o que la  propia empresa delimite  perfectamente su jornada  (puede ser un objetivo de la empresa el fomento de este tipo de trabajo puesto que se trabajan más horas que en un trabajo presencial).

Por lo tanto,  la estrategia de ver esta forma de empleo como flexible, es una forma de precarizar el trabajo si es flexible para la empresa pero no para la empleada o empleado.

Por último, me planteo  sobre todo a quién se destina este tipo de trabajo y cómo afecta en el tiempo de descanso de estas personas.  Creo que para llevar a cabo este tipo de trabajo hace falta un cambio estructural en las empresas e instituciones que soliciten esta modalidad de forma igualitaria para hombres y mujeres y para todo tipo de cargos.

Es necesario un cambio social que acepte y que involucre la corresponsabilidad de hombres y de mujeres en el ámbito doméstico, puesto que si no, la mujer seguirá ocupada 16 horas diarias y vinculada continuamente con la esfera privada.

Además, el cambio también tiene que ser cultural;  fomentar el uso de las nuevas tecnologías como una nueva forma de organización laboral, y  no como una misma forma de reproducción de los papeles tradicionales en el empleo sexista  y desigual.[2]

Por lo que el teletrabajo se puede utilizar como discurso de poder , esclavizando o liberando a la persona que lo realice,  en función de cómo se realice y como sea considerado en la sociedad.


[1] GALVEZ A, Pérez C. (2007). Teletrabajo y vida cotidiana: ventajas y dificultades para la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Athenea Digital.15. 57-79. Disponible en:  http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=53712929004

2.- GÁLVEZ A, Tirado F. (2009). Teletrabajo y regímenes de compromiso: mujeres y crítica del modelo laboral presencial.  Psicoperspectivas individuo y sociedad. 7(2). 143-165.

Para un mismo puesto, diferentes condiciones

http://www.youtube.com/watch?v=of_4oTC3bZQ&feature=related

Aquí os subo este enlace, es un audio del programa de radio “Tratando al mundo” de Europa FM.

Se demuestra como actualmente sigue existiendo la desigualdad laborar por género, tanto en el acceso al puesto de trabajo, como al ascenso, como al salario, como a las tareas a desempeñar,…

Se siguen teniendo muchos prejuicios sobre la mujer en el trabajo.

Es indignante como a ella le pregunta por su vida personal ya que según la empresa puede influir terriblemente en sus beneficios el tener la idea de formar una familia, sin embargo, en el caso del hombre es preferible que sea un hombre casado con hijos y estabilizado, lo que quiere decir que mostrará más responsabilidad.

Como podemos ver este sistema sigue siendo  desfavorable para la mujer a la que se le sigue “obligando” a quedarse en el hogar cuidando de su esposo para que rinda mejor en el trabajo y recalcándole la importancia de su función reproductiva, restringiéndole su trabajo exclusivamente al ámbito privado con todos los obstáculos que se le impone.

Contrato de las maestras en 1923..

Me parece muy interesante que podáiss leer como era un contrato de trabajo en los años 20, sobre todo el que estaba dirigido a las maestras de esta época. El documento histórico empezaba así:

Este es un acuerdo entre la Señorita………………………….. maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela………………………..por la cual la señorita…………………. acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del …………….. de septiembre de a923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita……………………………..la cantidad de (75 pesetas) mensuales.

La señorita …………………………………………………………..acuerda:

1. No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2. No andar en compañía de hombres.

3. Estar en su casa entre las 8:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana a menos que sea para atender función escolar.

4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.

5. No abandonar la cuidad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticacmente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9. No vestir ropa de colores brillantes.

10. No teñirse el pelo.

11. Usar al menos dos enaguas.

12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13. Mantener limpia el aula:

-Barrer el suelo al menos una vez al día

– Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente

– Limpiar la pizarra al menos una vez al día

–  Encender el fuego a las 7:00,de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.

14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

Cuando leí cada uno de los párrafos de este texto me quedaba más sorprendida que cuando leía el párrafo anterior. El contrato solo duraba 8 meses, que sería el tiempo lectivo, cobraban muy poco,  era importante estar soltera y sin compromiso, los únicos hombres que podían estar a su alrededor eran los de su familia, con un horario restringido en sus horas libres, no pasear por donde quisieran, no abandonar la ciudad, ni beber ni fumar y los más impresionante les decían como tenían que vestirse. Si eso pasará en la actualidad créeme que no existiría el trabajo de maestra.

Pienso que lo mejor en esa época era no trabajar de maestra, porque era tener un trabajo de esclavo  y sin libertad ni derechos, y si eso pasará en la actualidad créeme que no existiría el trabajo de maestra. Pero lo más importante ¿Quiero que me digas que piensas tú?

 

 

PRECARIEDAD LABORAL Y MUJER

En estos tiempos de crisis, la preocupación por el desempleo parece que ha dejado en segundo lugar preocupación por la precariedad laboral.

En nuestro país, las cifras de desempleo femenino siguen siendo más altas que las del masculino pero sin duda, también es mayor la precariedad laboral femenina unida a ésta la salarial. Pero este hecho no es reciente ya que en la época del “boom” inmobiliario en la que se creó empleo, éste era bastante precario y mal pagado. Me imagino que muchas personas tienen a alguna conocida que en su momento trabajó de comercial en una inmobiliaria a comisión y con un salario base “de risa”, con un contrato de cuatro horas diarias pero trabajando ocho o nueve.

Otro aspecto de la precariedad laboral femenina son los contratos mercaniles. Todos/as hemos abierto la puerta alguna vez, a alguna chica que venía en representación de una empresa proveedora de Gas Natural, por ejemplo, pues bien, normalmente a esas personas se les ofrece trabajar con un salario que consiste únicamente en las comisiones por cada contrato que realizan, ni siquiera reciben un salario base.

A veces se culpabiliza a los contratos temporales y a tiempo parcial de esta precariedad, pero en muchas ocasiones el tiempo parcial es en realidad, tiempo completo.

No nos podemos olvidar de aquellas actividades laborales que se desarrollan en otra esfera, como es el caso de las actividades asistenciales y de cuidado, aquí no nos podemos olvidar sobre todo, de la precariedad salarial. En gran parte de los casos, este tipo de actividades son realizadas por inmigrantes que se quedan internas en las casas donde cuidan a la persona dependiente los siete dias a la semana, realizando la completa asistencia de la persona, y a su vez las tareas domésticas, teniendo como tiempo libre dos horas los domingos. En estos casos la finalidad del contrato es la realización de alguna tarea determinada, con lo cual no reciben ni la mitad del salario que merecerían  por trabajar tantas horas semanales. Otra actividad de la que no me quería olvidar es del trabajo en residencias y centros de acogida privados. El caso que más conozco es el de los centros de acogida, allí tengas la titulación que sea te contratan para hacer lo mismo, pudiendo haber trabajadoras sociales, maestras, psicólogas o gente sin titulación, que limpia, cuida, realiza recados varios, en turno de mañana, tarde y noche, fines de semana incluídos cobrando siempre lo mismo que por lo general, no llega ni a mil euros. Un rasgo también característico de estos sitios es el acoso personal al que se suelen ver sometidas las trabajadoras porque simplemente le piden mayor ligereza trabajando o se les ha olvidado realizar “tal cosa” durante su jornada.

Finalmente, quiero señalar que es importante intentar resolver el problema del desempleo ya pero creo que también es importante controlar y erradicar por parte de Administración todo ese trabajo precario que no sólo impide la realización profesional de las mujeres, sino que también las aliena profundamente.

¿Cuánto vale el trabajo de cuidados?

Cuando intentamos calcular en cifras, en euros cuánto vale el trabajo de cuidar a los hijos, a los padres o a cualquier otra persona dependiente o vulnerable que necesite apoyo, estamos incurriendo en un error.

Por una parte resulta imposible de calcular este maravilloso y digno trabajo. Habría que calcular según el día y por minutos lo que ganaría un chófer, un cocinero profesional, un camarero, un enfermero a domicilio, un psicologo, un maestro, un cuentacuentos etc. Además  hemos interiorizado que todos estas tareas tan diferentes y que requieren experiencia y cariño no tienen un gran valor porque no producen capital por sí mismas. También nos enseñan que impartir estos cuidados es inherente a las mujeres.

Caemos en dos errores al  intentar realizar este cálculo en cifras. Por una parte seguimos hablando de números, de dinero y utilizando así términos de una estructura económica que nos induce  a pensar en capital y rendimiento, en lo que valen las cosas por lo que se paga por ellas y al mismo tiempo caemos en el error al pensar que la mujer está mejor capacitada que el hombre para realizar estas múltiples tareas,

¿No sería mejor si aceptáramos que estos cuidados tienen un valor que va mucho más allá de lo que expresamos a través de los números?

Lo importante es predicar esta ética de cuidados a los hombres para que ellos también comiencen o sigan implicándose. Este cambio no sólo nos va a beneficiar a las mujeres. Los hombres recibirán así otro estatus social y un prestigio incalculable.

¿¿Expectativas sociales??

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …

Sabemos que el hecho de nacer con un determinado sexo nos condiciona automáticamente a vivir el resto de nuestras vidas bajo la asignación a un género determinado, masculino o femenino.

Mi crítica en este caso la quiero basar en la doble, triple, … o múltiple discriminación hacia la mujer. El hecho de hacer mujer nos asocia a lo privado, a los cuidados; el hombre, sin embargo, desde toda la historia ha sido el único considerado bueno para todo lo relacionado con el mundo exterior y relaciones públicas. Ya por ahí comenzamos con la discriminación, discriminación por obligar a la mitad de la humanidad a ser reclusa en su hogar. Pero no sólo a estar en la esfera privada, sino todo lo que ello conlleva. Cuidados tras cuidados, un no parar en todo el día, día tras día, y una dependencia económica del sustentador de la casa, una dependencia que despliega un enorme control y poder.

Poco a poco, las mujeres con luchas y uniendo esfuerzos han ido consiguiendo a través de reivindicaciones ir teniendo cabida en el ámbito público e ir saliendo de la esfera a ellas atribuida.

A pesar de ello hay colectivos (compuestos por hombre y mujeres) que son considerados inferiores, bien por sus cualidades físicas como personales. Me estoy refiriendo a personas con algún tipo de minusvalía y a personas homosexuales. Son personas mal vistas por la sociedad, personas que tienen que demostrar constantemente que a pesar de una minusvalía u orientación sexual con tan eficaces como otras cualquiera que responden a las expectativas de la sociedad.

Dicha presión es sufrida tanto por mujeres como por hombres, la sufren por el simple hecho de serlo. Si a ello añadimos ser “mujer”, para no variar, la sociedad sigue poniéndole trabas, y ahora le toca luchar contra más de una discriminación: Mujer + discapacidad / homosexualidad /…/ …

La mujer lleva toda la historia de la humanidad trabajando

Hoy he leído en El País un artículo de Angeles Caso que constata que hacia 1670 se realizó un censo de población en Florencia en el que destaca que el 76% de las mujeres de más de 12 años trabajaba, pero quizás no sea este dato el más sorprendente. Afirma que en el París de finales del siglo XIII las mujeres trabajaban en la mayoría de los oficios que hoy son desarrollados por hombres y que en el Würzburg del siglo XV la construcción era un trabajo mayoritariamente de mujeres, ya que había 2500 jornaleras de albañilería y carpintería frente a 700 jornaleros.  ¿No nos resulta esto sorprendente?

Así que se ha borrado esta parte de la historia que es tan cierta como la que nos contaron, pero al sistema patriarcal le interesó más contar que la mujer llevaba siglos dedicada por una parte a las tareas del hogar no retribuidas y por otra a tareas más “adecuadas” para las mujeres como la costura, la cocina, la educación, el cuidado de niños y personas mayores. La historia que tergiversó la realidad al contarnos que Colón descubrió América, la historia que nos repite que la mujer no podía realizar las tareas eminentemente masculinas por falta de fuerza, sacrificio o perseverancia. Todo esto como si estuviéramos hablando de la “naturaleza” de la mujer.

Pero de las jornaleras de Würzburg me quedo con otro dato. Ganaban de media 7,7 peniques mientras que los jornaleros se embolsaban unos 11,6 peniques diarios. Así sabemos que la brecha salarial no empezó hace pocos años con la incorporación de la mujer a ciertos trabajos reservados hasta entonces a los hombres. Si comparamos la estructura salarial de las y los jornaleros, la brecha salarial existía ya en la Alemania del  siglo XV.

Debemos recuperar la voz de estas mujeres en las páginas de nuestra historia para que nuestros hijos puedan mirar más allá de la visión patriarcal y hegemónica y para que reciban una educación realmente más igualitaria en la que no se les encasille contándoles la historia que han escrito los hombres blancos, los ganadores de las guerras, los pueblos ricos.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Toda/vida/trabajando/elpepiopi/20100308elpepiopi_5/Tes

Salario de la mujer, inferior al del hombre.

Uno de los temas que más me llama la atención y que más me frustra con respecto al tema de la mujer, es saber que ellas reciben un salario mucho más inferior que el de los hombres, pese a que son capaces de realizar los mismos trabajos.

El pasado lunes día 22 de Febrero del 2010, tuve la oportunidad de leer una noticia sobre este tema que me llamó bastante la atención, por tanto, la analicé y la quiero compartir con vosotros. En dicha noticia se explicaba que las mujeres tienen un salario que es inferior al del hombre en  un 15%.

Particularmente, no entiendo porque la mujer debe percibir menos ingresos que el hombre si ha trabajado las mismas horas y en las mismas condiciones. ¿acaso es el género una cuestión que predetermina los salarios? Si fuese así, no lo veo justo. Y la verdad, es que no le encuentro mucha explicación lógica al por qué de este hecho.

Lo que más me sorprende, es que se dice que trabajar dos meses más al año ( es decir, 14 meses en total ) para poder igualar el salario que un hombre recibe por su trabajo a lo largo de un solo año. Es decir, que la mujer necesitaría trabajar 53 días más que el género masculino para poder “igualarlos”, según dice un Informe de la UGT con motivo del Día Europeo  de la Igualdad Salarial.

Aqui os adjunto el enlace para que accedais al informe anteriormente citado:

http://www.ugt.es/actualidad/2010/febrero/INFORME%20SOBRE%20IGUALDAD%20SALARIAL%202010%20UGT%20.pdf 

Parece sorprendete que en la Constitución Española exista un artículo donde expresamente se recoga que no debe existir discriminación por género en ningun caso. Pero … ¿No es esta situación un claro ejemplo de ello? Al menos para mí si lo es. Si los trabajos son de igual valor y la persona, sea hombre o sea mujer, desempeña los mismos cargos, la prestación económica debería ser la misma. Pero parece ser que si eres mujer, vas a recibir un 15% menos que el resto de los compañeros varones.

Los criterios para determinar el salario de una persona que trabaja, debería ser el mismo tanto para hombres como para mujeres. No es justo que por ser de un género o de otro, ya estés adscrito a percibir una u otra cantidad. Hay muchos artículos y muchas leyes que hacen referencia a este tema, que intentan igualar o solucionar esta situación, pero la realidad no se corresponde con ello.

Actualmente, este problema sigue vigente, y, como ya se ha señalado, al ver que la mujer cobra un 15% menos que los hombres al realizar trabajos de igual magnitud, se presupone, o al menos yo lo considero así, que esto expresa un tipo de discriminación para la mujer: si eres mujer, cobras menos y trabajas lo mismo que un hombre.