Mujeres en grandes empresas, Mujeres detrás de todas las grandes empresas

El día 11 de Mayo de 2014 El País publica un artículo titulado “Los mejores sueldos de España” donde hacen referencia a las personas mejor pagadas de empresas españolas. Llama la atención el apartado especial que mencionan la aparición sólo de 3 mujeres entre las/los consejeros/as mejor remunerados de España.

Anteriormente, el 8 de Mayo, el mismo periódico de tirada nacional publica otro artículo sobre la invisibilización de la mujer en la reunión que mantuvo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con los principales empresarios de España.

Sí, sólo varían 4 días entre una noticia y otra y coinciden ambas en que estando en el año 2014 esto que pasa sea especialmente llamativo, y por tanto que no se puede tirar la toalla en el campo de la igualdad.

No se ven empresarias o consejeras importantes en los listados y si aparecen, están en pequeña proporción, pero, ¿Hablaremos también, con la misma importancia,  de aquellas mujeres que trabajan para esas grandes empresas Españolas y viven en condiciones infrahumanas y en situaciones laborales precarias?

INDITEX, empresa del hombre más rico de nuestro país, y el tercero más rico del mundo según la revista Forges,  mantiene a sus trabajadoras en una situación de desigualdad y ganando beneficios astronómicos a costa de las malas condiciones de las costureras, entre otras empleadas.

Reiteramos, son varios los artículos que manifiestan las malas condiciones en las que se encuentran tanto las trabajadoras, por lo general gallegas, como aquellas de otros países afectadas por la externalización de la empresa. Protestas por las condiciones laborales, fabricas incendiadas con operarios dentro, denuncias por acoso o despidos improcedentes además de incumplimiento de Planes de Igualdad pactados son entre otras causas las que llenan los bolsillos del empresario del imperio textil.

Cuando son varias las sentencias dictadas a favor de las empleadas que han sido despedidas de la empresa por diferentes motivos o que han denunciado acoso en el trabajo en dicha empresa ésta firma convenios para sensibilizar sobre la violencia de género.

¿Queremos y debemos soportar tal hipocresía? Estos casos deben hacerse visibles, las mujeres afectadas deben manifestar su oposición al mal trato propiciado por empresas. Se requiere igualmente un tajante cumplimiento de las inspecciones de trabajo en empresas con antecedentes de este tipo e igualmente sindicatos que aboguen por el derecho de las/los trabajadoras/es tanto en nuestro país como en las sucursales que se encuentran en el extranjero, no dejando pasar por alto ni una denuncia.

¿Pensais que una empresa que está obligada por ley a elaborar un Plan de Igualdad entre mujeres y hombres debería estar sancionada ante el incumplimiento del mismo?

 

FUENTES CONSULTADAS:

España 2014, ¿Qué echa en falta en esta foto?  http://blogs.elpais.com/mujeres/2014/05/rajoy-empresarios-foto-verguenza-no-mujeres.html  El País, consultado 12/05/2014

La hipocresía viste de marca http://www.publico.es/espana/437975/la-hipocresia-viste-la-marca-igualdad Diario  Público.es , consultado 12/05/2014

La plantilla de INDITEX se rebela por las condiciones laborales http://www.publico.es/espana/390456/la-plantilla-de-inditex-se-rebela-por-las-condiciones-laborales  Diario Público.es , consultado 12/05/2014

Inditex, a costa del sudor de las costureras gallegas http://www.lamarea.com/2013/08/30/inditex/  Revista La Marea, consultado el 12/05/2014

Discriminación contra las mujeres: Brecha Digital.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) son  parte de nuestra vida de una forma avasalladora, que a veces no concebimos la vida sin ella, sin un celular, sin internet, correo, en fin todo lo que parece ahorrarnos tiempo y acortar distancias.

Esta misma tecnología no es lo mismo para una mujer que para un hombre,  ya sea en la zona urbana o rural,  ni para un país u otro, todo depende del contexto cultural, social, político y no podía faltar del género. Para las mujeres el uso de las TIC´s, se ha vuelto parte de la discriminación por ser mujeres, el tener un acceso adecuado, una conexión y el recurso para  pagar dicha instalación y el computador, se hace necesario lograr una igualdad en el acceso a la información de forma democrática.

El uso y acceso que tienen las mujeres a las TIC´s, depende de su contexto no solo cultural ni económico, sino también familiar, si se ha crecido en una familia que aparte de contar con lo indispensable para el acceso a las TIC´s se motiva a que niñas y niños saquen el mayor provecho a la tecnología y se de uso cotidiano, potencian sus habilidades de forma equitativa e igualitaria.

La brecha digital entre hombres y mujeres, permite visualizar las diferencias de acceso a las TIC´s, y se refiere a las diferencias entre los individuos, hogares, empresas y áreas geográficas en los diferentes niveles socio-económicos con respecto a sus oportunidades de acceso a tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su uso de Internet [1].

Existe una segunda brecha digital en lugares en que la brecha de acceso por género se va disminuyendo, que refleja las diferencias entre mujeres y hombres respecto a los usos y las habilidades de Internet y se constituye en barrera para la plena incorporación de las mujeres a la sociedad de la información[2].

Por lo que si depende del contexto cuando unas mujeres avanzan en el acceso, otras luchan por su uso adecuado, a las mujeres nos han interiorizado el miedo a las tecnologías, si a los hombres se les aplaude tener ciertas habilidades para su uso, a nosotras se nos señala como anormales por tenerlas.
Así que entre las muchas discriminaciones existentes, una más se le suma, la discriminación al acceso y al uso de las TIC´s por ser mujeres y no tener las capacidades necesarias para su utilización.

[1] OCDE (Organización para la cooperación y Desarrollo Económico). (Consultado el 30/04/11)

[2] CASTAÑO, Cecilia. 2009. La Segunda Brecha Digital. Madrid: Revista Española de Investigaciones Sociológicas. No. 125. Enero-Marzo 2009.

ESTADISTICAS, INVISIBILIDADES Y OTROS JUEGOS PERVERSOS.

El articulo de Carrasco y Mayordomo “Los modelos y estadísticas de empleo como construcción social: la encuesta de población activa y el sesgo de género”, me ha permitido incorporar y reafirmar, en mi discurso vital, argumentos que hasta ahora no había podido respaldar con la rigurosidad científica que se nos exige a las mujeres, sobre todo cuando hablamos de “lo no oficial”. Las autoras reconsideran el concepto de trabajo, pues señalan que a partir del siglo XX, dicho concepto, para los hombres no coincide necesariamente con el de las mujeres; o como el trabajo doméstico, realizado fundamentalmente por las mujeres, pasa a la esfera de la invisibilidad económica y del modelo productivo.

Si tomamos la EPA (Encuesta de Población Activa) como referente no sólo para conocer el mercado laboral, personas ocupadas, desempleadas, activas, etc, hemos de tener en cuenta que esta herramienta es mucho más que una fotografía más o menos real, porque es a partir de ésta de donde los poderes públicos diseñan sus estrategias de creación de empleo. Pero si en la EPA aparece que en España hay 10´5 millones de mujeres que “no trabajan” y que de éstas 5,2 millones se dedican al no trabajo de las “labores del hogar”, no parece que esa fotografía nos muestre toda la realidad. Sin embargo, un hombre dedicado al “no trabajo” está desempleado… Curioso cuanto menos…

También las autoras son muy clarificadoras en su exposición sobre los términos Empleo y Desempleo, y de cómo se juega con los conceptos, para determinar, dependiendo del género, que dichos términos fueron pensados para un modelo económico en el que se eliminó la parte del soporte vital, afectivo y de cuidados que realizan las mujeres, y que por supuesto, no está presente, pues no está monetarizado.

Las propuestas que ponen sobre la mesa pasan por rehacer las estadísticas, para que sean inclusivas, para que de ellas podamos extraer información más completa, sin tanto sesgo de género, sobre todo porque, a partir de ahí, se podrían diseñar políticas que intervinieran en la población de forma más completa.

Para mi, ha sido uno de los mejores artículos que he leido en mucho tiempo, y os invito a su lectura…

P.D.: he intentado encontrar una imagen de mujeres invisibles, y todo lo que me sale en google son mujeres de comic con una estetica tan machista, que me abstengo de insertar  imagen alguna que reproduzca el estereotipo de las peliculas (escritas por hombres, para hombres, ya sea comic, ficción o cualquier otra irealidad). Las mujeres invisibles son muchas, son otras, y están en nuestras casas haciendo una labor impresionante y muy poco valorada socialmente.

Mujeres, empleo y pobreza en Argentina

En Argentina, las mujeres representan más de la mitad de la población. Según los datos del Instituto Nacional de Censos y Estadísticas[1] (INDEC) el 48% son varones y el 52% son mujeres.

Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, los datos correspondientes al tercer trimestre del año 2009 son los siguientes:

Indicador[2] Mujeres Varones
Tasa de Actividad 47,9 % 72,1%
Tasa de Empleo 43,1% 66,1%
Tasa de Desempleo 10,1% 8,3%

Los datos anteriores nos brindan un panorama de la desigual participación en el mercado de trabajo de las mujeres y varones en Argentina.

La tasa de empleo nos indica que del total de mujeres en edad de trabajar, menos de la mitad, el 43,1% de ellas se encuentra inserta en el mercado de trabajo remunerado. Por otro lado con la tasa de desempleo, podemos observar como del total de mujeres que buscan activamente trabajo, el diez por ciento no consigue empleo.

Frente a este panorama, es necesario reflexionar acerca de varias cuestiones y sobretodo en una economía como la Argentina que sufre cíclicamente crisis económicas. Por un lado, la pobreza tiene un impacto diferencial según el sexo. Si consideramos que las mujeres tienen más dificultades para encontrar un trabajo remunerado  y además tenemos en cuenta que sus salarios son más bajos que los de los hombres, nos encontramos con que los hogares con jefatura femenina son los que más rápidamente “caen” en la pobreza o la indigencia, siendo esta última la situación donde los ingresos no son suficientes para cubrir una canasta básica de alimentos. Esta situación se complejiza aún más si tenemos en cuenta que en Argentina los precios de los productos aumentan mes a mes. Esto implica que las mujeres, como mecanismos de ajuste, desarrollan diversas estrategias de sobrevivencia para sostener el hogar.

De cara a esto y con la retirada cada vez más marcada del estado en lo social, y con un despliegue de políticas sociales residuales y estigmatizantes por parte del mismo, en el país, se desarrollan una serie de estrategias que trascienden el ámbito familiar. Se multiplican los comedores populares, los roperos comunitarios, los clubes de trueque. Un dato interesante de tener en cuenta es que la mayoría de estas iniciativas son llevadas adelante por mujeres.

Esta participación de las mujeres en las iniciativas comunitarias vinculadas a necesidades como la alimentación o el vestido contrasta con la participación de las mismas en ámbitos comunitarios de gestión y toma de decisiones, como los centros vecinales. Por lo tanto, lo anterior es un ejemplo de cómo continúa vigente la división de espacios públicos y privados, lo que ocurre es que se resignifican los mismos. Las mujeres de los sectores populares participa de la vida comunitaria pero mayoritariamente en actividades que son una continuación del trabajo desarrollado en el ámbito privado: es una continuación del trabajo reproductivo no remunerado.

Trabajo minimizado, invisibilizado, y cada vez más flexibilizado: realizar más actividades, satisfacer más necesidades con menos dinero. Trabajo que puede definirse como “el cuidado del mantenimiento de los espacios y bienes domésticos, así como el cuidado de los cuerpos, la educación, la formación, el mantenimiento de las relaciones sociales y el apoyo de psicológico a los miembros de las familia[3]”. (Picchio, 2001). Esta definición nos indica la importancia de dicho trabajo para la sostenibilidad de la vida del conjunto de la población.


[1] http://www.indec.gov.ar

[2] Este organismo considera como población en edad de trabajar a las personas mayores de 14 años.

[3][3] PICCHIO, Antonella. Un enfoque macroeconómico “ampliado” de las condiciones de vida. Taller Internacional de Cuentas Nacionales en Salud y Género. 18 y 19 de octubre 2001 en Santiago de Chile. Santiago de Chile. OPS/OMS-FONASA.