LA SEGREGACIÓN OCUPACIONAL. LA TRAMPA CONSTANTE.

Desde hace algunos años, la incorporación mayoritaria de las mujeres a los estudios superiores no sólo es una realidad, sino que además, se ha convertido en un indicador de progreso y avance de nuestra sociedad en general, y de las mujeres en particular. Y así es, en una primera lectura.

En un análisis más profundo, y enlazándolo con el mercado de trabajo, podemos observar que las mujeres, formadas o no, ocupan puestos en los mismos sectores (feminizados, y de menor valor social y económico), o en un sector lo hacen en los puestos más bajos. Es la segregación ocupacional de nuestro mercado de trabajo, que sigue una tendencia común a todos los países del área occidental, siguiendo el artículo de Maté García, Nava Antolín y Rodríguez Caballero, y que por resumir drásticamente podemos destacar varias conclusiones:

  1. Las ocupaciones calificadas como femeninas lo son cada vez en mayor grado, y con las masculinas ocurre otro tanto.
  2. Los contratos a tiempo parcial son ocupados en su mayoría por mujeres.
  3. Esta segregación también se da con mayor fuerza en empleos no cualificados, cualificados en los servicios y cualificados en la industria y construcción.

La realidad se apoya en diversas teorías. La Neoclásica se apoya en su análisis tanto en la oferta como en la demanda. Desde el punto de vista de la oferta, la división del trabajo en la familia determina que la mujer dedique más tiempo a la familia; en su formación, ésta tendrá menos incentivos, pues los costes de retirarse del mercado serán menores. Desde el punto de vista de la demanda, los empresarios tienen prejuicios que discriminan a las mujeres, pues la dedicación a la familia hace que éstos las perciban como menos productivas.

La Teoría de la Segmentación de los Mercados, señala un Mercado de Trabajo Dual, en el que se distingue entre Mercado Primario y Secundario. En el Primario, los empleos son estables, bien pagados, en buenas condiciones, con promociones profesionales adecuadas. En el Secundario, los empleos son inestables, mal pagados, en peores condiciones de trabajo, con escasas posibilidades de promoción. Como los varones ocuparán los empleos del mercado primario, porque no interrumpen su carrera, se ven favorecidos, mientras que las mujeres son excluidas del primario y van a parar al secundario dividiendo el mercado en ocupaciones masculinas y femeninas.

La Teoría Feminista estable esta segregación en factores ajenos al mercado de trabajo, pues traslada la subordinación de que tiene en la sociedad y en la familia a la ocupación. Los estereotipos sobre las mujeres y sus “habilidades” explican esta división en ocupaciones masculinas y femeninas.

Parece que la Teoría neoclásica se impone cuando vamos al mundo real, aunque combinado con la Teoría de la Segmentación. Sin embargo, el remedio está en las Teorías Feministas, que hablan de costes en la pérdida del talento femenino, de apuesta por las capacidades y no por el sexo…

Y si esto lo empezamos a aplicar desde la infancia y juventud, tenemos los buenos propósitos que alientan, como este video…