MUJERES INMIGRADAS Y TRABAJO

La Economía clásica y Neocapitalista reduce el trabajo en todos los países en términos de empleo remunerado, ignorando el trabajo no productivo y su problemática.

Se Conoce como Trabajo no reproductivo a las actividades  propias del hogar por la cual no se percibe a cambio una renta y es realizada en su gran mayoría  por la Mujer . En España en los últimos años el ingreso de las mujeres trabajadoras inmigrantes va aumentando:  en el año 2000 era de un 3%, en el año 2004 un 8% y en el año 2009 un 12%.

El Colectivo Ioé, 2004 realizo un estudio sobre la situación de trabajo de las mujeres inmigrantes de Países del Tercer Mundo en España (m= 1, 579), la investigación identificó 6 sectores de mayor recepción como son (de mayor a menor):

1) Servicio Domestico 63%, 2) Empresas de Limpieza, 3) La hostelería, 4) Los empleos de tipo administrativo, 5) Trabajadoras por cuenta propia y 6) Las Trabajadoras Sexuales.
El conseguir mejoras en la economía familiar es uno de los principales factores que motiva la inmigración en la mujer, la cual es apoyada y motivada por la familia de origen.

INMIGRADAS COMO SUJETOS POLITICOS.

El ingreso al mercado laboral de las inmigrantes y el rol en la economía no se ve reflejado con el reconocimiento de sus derechos laborales y de ciudadanía no hay una igualdad en comparación con los demás, se perciben la marginación y discriminación por parte de sus compañeros de trabajo o empleadores y la poca o casi nula capacidad de negociación en el ámbito laboral y político consecuencia de la irregularidad de ingreso de algunas al país.

Solo el 19% de las trabajadoras inmigrantes vino con Visa de Trabajo y un 7% fue por reagrupación familiar, las demás ingresaron de forma irregular.

Las políticas migratorias han tenido efecto negativo en este colectivo, el no asegurar una contratación regular con beneficios lo que las deja sin acceso a los derechos laborales y abuso de contratación, el 33% trabaja sin contrato en regla, un 40% tiene un contrato de duración temporal y el 27% goza de contratación indefinida. Las políticas internas establecen un cupo limitado de trabajos donde se prioriza la mano de obra nacional, lo que da como consecuencia el incremento de la bolsa de empleo sumergido aumentando el ingreso a los trabajos domésticos de la mayoría de inmigrantes un 63%, en condiciones desfavorables al que entran por necesidad y no por libre elección y del cual es difícil de salir.

Este colectivo sufre de discriminación por parte de la comunidad autóctona ya sea en forma explícita e implícita al no dar ocupación por su tipo de color o su procedencia y cuestionar su capacidad, se reproducen patrones machistas de estigmatización e inferioridad a este grupo al no respetarlas como sujetos sociales y hasta cuestionarlas por haber abandonado el hogar e ir en contra de la norma, se mezcla los estereotipos de género, origen y exclusión del más fuerte sobre el débil.

Para poder apoyar el nuevo modelo familiar en el cual la Madre sale de casa y el Padre no entra; es necesario contar con mujeres que llenen el hueco dejado por las que trabajan fuera del hogar, lo que nos da como resultado el aumento de la demanda de los servicios domésticos por una reducción de la oferta de empleo, lo que las inmigrantes han logrado equiparar.

Desde un punto de vista individual ellas se identifican como mujeres trabajadoras, con autonomía, libertad y reconocimiento público, ya no es el criterio de servidumbre que se daba antiguamente a las mujeres que ejercían esta actividad, la inmigrante ingresa al trabajo domestico por la falta de otros empleos pero del cual migran buscando una mejor oferta un 34%, aumento de salario 13%, evitar exceso de trabajo 10%, eludir malos tratos 10% y lo hacen por sus propias redes individuales que crean en el país de residencia.

Es necesario seguir trabajando para hacer visible la importancia en el mercado laboral del trabajo reproductivo o Servicio Domestico, el empoderamiento y articulación de estas mujeres como colectivo unido en la defensa de sus derechos laborales y sociales es una meta aún por alcanzar.

Anuncios

La División Sexual del Trabajo en España y El Salvador

 

Una de las categorías de análisis a tener en cuenta para estudiar la inserción laboral de las personas en la economía o en el mercado de trabajo desde la perspectiva de género es la División Sexual del Trabajo (DST), la cual ubica en espacios de diferente valor a hombres y mujeres, marca las oportunidades de desarrollo de uno u otro género y conduce a procesos de discriminación laboral. Un estudio sobre masculinidad desarrollado por la CEPAL- UNIFPA expone que desde la literatura feminista la DST

es uno de los pilares en los que se sostiene el sistema patriarcal. Se trata de tareas excluyentes y de distinto valor social según el sexo. Desde el orden social de género a los hombres y a las mujeres se les asignan dos espacios o ámbitos excluyentes: para los primeros, el público, en el cual se realizan actividades productivas, el lugar de la economía, de la política, de quienes ejercen el poder con plena investidura, (…). Para las mujeres, el privado, en el cual se realizan actividades reproductivas, domésticas, la crianza de los hijos e hijas, con menor valor y reconocimiento social que lo realizado en el ámbito público” (CEPAL-UNFPA, 2005: 127).

Es importante agregar que el sistema patriarcal es una sociedad que se basa sobre la sobrevaloración de lo masculino y desvalorización de lo femenino, lo que consecuentemente refuerza a la DST, atribuye derechos y deberes distintos y desiguales a hombres y mujeres en la sociedad (OIT-IPEC, 2004).

Ahora bien, sobre la base de esa definición de DST, esta nota tiene como propósito hacer una aproximación sobre el estado de la DST en dos economías con distinto nivel de desarrollo: España ubicado entre los países desarrollados y El Salvador dentro de los países en vías de desarrollo, y que tanto difiere la inserción de las mujeres y hombres al mercado de trabajo.

A inicios del siglo XXI la participación de las mujeres y hombres en el mercado de trabajo se observa que está determinada por la DST; en ambos países se presenta una mayor participación de los hombres en el espacio público (actividad), al analizar la población de 16 años y más –población en edad de trabajar- se constata una mayor participación de los hombres en la fuerza de trabajo (población activa), como se observa en la gráfica el 69,2% de los hombres españoles están en situación de actividad en relación a un 51.4% de la mujeres españolas. En El Salvador la brecha es mucho más marcada, la tasa de actividad de los hombres es del 81,4% y de las mujeres es del 47,3%.

Continuando con el análisis de la gráfica y tomando en cuenta la definición de la DST, podría afirmarse que las mujeres están relegadas al espacio privado al presentar mayores tasas de inactividad con respecto a los hombres, el 48,6% de las españolas y el 52,7% de las salvadoreñas están en situación de inactividad y/o en algunas labores de tipo reproductivas, en tanto que para los hombres la tasa es del 30,8% y 18,6% respectivamente.

La DST plantea que las mujeres en el ámbito privado se encuentran dedicadas a las actividades reproductivas, domésticas, la crianza de los hijos e hijas; este rol asignado a las mujeres es confirmado por las estadísticas oficiales de ambos países. Al estudiar la población inactiva en El Salvador, el 70,7% de las mujeres inactivas tienen como principal motivo de inactividad las obligaciones familiares y los quehaceres domésticos, para los hombres este porcentaje es del el 4,5%. El principal motivo de inactividad de los hombres salvadoreños son los estudios, estos representan el 41,8% y sólo el 14,1% de las mujeres están en la población inactivas por estar estudiando.

Para España el escenario es similar, el 45,2% de las mujeres en situación inactividad presentan como principal razón de la misma las labores del hogar en relación a un 4,3% de los hombres, para éstos la principal razón es la jubilación o prejubilación (60,9%). También, el porcentaje de mujeres que presentan como motivo de inactividad estar estudiando (12,7%) es menor con respecto a los hombres (18,4%)

A manera de conclusión, las estadísticas constatan que en ambos países la DST aún condiciona la inserción de las mujeres y hombres en el mercado de trabajo, en condiciones desfavorables para las mujeres al relegarlas al espacio privado con menor valor en comparación al público. En El Salvador el impacto de la DST en la delimitación de los roles de género es mucho más fuerte, lo cual se evidencia en una mayor participación de las mujer salvadoreñas en las labores domesticas en relación con las españolas, en tanto que la participación de los hombres españoles y salvadoreños en dicha actividad es prácticamente igual y significativamente baja con respecto a las mujeres. España presenta un escenario de mayor equidad en cuanto a la participación en la fuerza de trabajo, en tanto qué El Salvador tendrá que reforzar sus acciones para reducir las brecha de desigualdad.

Bibliografía

CEPAL-UNFPA (2005). Masculinidad y factores socioculturales asociados al comportamiento de los hombres: estudio en cuatro países de Centroamérica. UNFPA-CEPAL, Nicaragua.
DIGESTYC (2009. Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2008. Dirección General de Estadísticas y Censo. Ministerio de Economía. El Salvador
INE (2009) Mujeres y hombres en España. Instituto Nacional de Estadística en colaboración con el Instituto de la Mujer. España
OIT-IPEC (2004). Explotación sexual comercial y masculinidad: un estudio regional cualitativo con hombres de la población general. OIT-IPEC. Costa Rica.