¿De qué hablamos cuando hablamos de necesidades?

“La necesidad también es un instrumento político,

meticulosamente preparado, calculado y usado”

Michel Foucault, Vigilar y Castigar

Un rasgo característico del estado de bienestar es la intervención estatal  para que los ciudadanos y ciudadanas estén asegurados frente a los riesgos sociales. Es posible manifestar entonces, que el estado persigue ser el garante de la satisfacción de las necesidades de la población.

En relación a lo anterior las inquietudes que motivan esta nota son ¿Cómo se entiende a las necesidades? y ¿Quién define las necesidades?  Estos interrogantes remiten a la idea de que la definición de necesidades no es un hecho dado, inmutable y universal sino que lo que se considera como necesidades en una sociedad dada varía según distintas variables: el momento histórico, la cultura, el género, la clase social, la edad, etc.

Existen diversas maneras de definir a las necesidades. Considero pertinente  la definición que plantea el economista chileno Manfred Max Neef quien propone pensar a las necesidades como carencia y como potencialidad: “en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas son también potencialidad” (MaxNeef, 1994). Este autor propone la siguiente taxonomía de las necesidades: teniendo en cuenta las categorías existenciales nos encontramos con necesidades vinculadas al ser, tener, hacer y estar. Considerando las necesidades según categorías axiológicas tenemos las necesidades de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.

Creo que esta propuesta en primer lugar, amplía la concepción de las necesidades como algo negativo, como sinónimo de carencia, de falta y permite pensarlas como factores que movilizan, que comprometen, donde las personas no son seres pasivos sino agentes sociales. Por otro lado, la taxonomía propuesta enriquece las tradicionales clasificaciones de necesidades: materiales y no materiales, necesidades básicas, necesidades sentidas, etc.

En la actualidad y en el marco del sistema capitalista, las necesidades muchas veces se reducen a las correspondientes a la categoría del tener y cuando pensamos en los riesgos sociales que el estado intenta asegurar, éstos se reducen a las necesidades de subsistencia. De ahí que en mi opinión, la matriz de necesidades de MaxNeef se vincula con el concepto propuesto por las economistas feministas de sostenibilidad de la vida humana. Sostenibilidad de la vida humana que no implica solamente la satisfacción de las necesidades vinculadas con la subsistencia, sino que “requiere de recursos materiales, pero también de contextos y relaciones de cuidado y afecto” (Carrasco, 2009). Por lo tanto, si el estado se erige como garante de la satisfacción de las necesidades humanas debería responsabilizarse, por ejemplo, de los cuidados de los y las ciudadanas, tarea ejercida mayoritariamente por mujeres, y configurándose como una actividad invisibilizada, devaluada y no reconocida.

Lo anterior se relaciona con el segundo interrogante que planteé al inicio y que es ¿quiénes definen las necesidades? ¿Quién decide que determinada cuestión sea una necesidad o no?

La filósofa feminista Nancy Fraser postula que la política de las necesidades comprende tres momentos: la lucha por establecer o negar el estatuto público de una necesidad dada, es decir por validarla como asunto de legítima preocupación política; la lucha por la interpretación de la necesidad: por definirla y así determinar con que satisfacerla; y la lucha por la satisfacción de la necesidad. Así, para la autora la satisfacción de una necesidad determinada es solo un aspecto de la política de interpretación de las necesidades. De ahí que para ella “el discurso de las necesidades se presenta como un espacio de contienda, donde los grupos con recursos desiguales compiten por  establecer como hegemónicas sus interpretaciones respectivas sobre lo que son legítimas necesidades sociales.”(Fraser, 1991)

Es posible pensar al movimiento feminista como un actor en esta contienda, dado que a lo largo de la historia ha perseguido que determinadas necesidades de las mujeres, tradicionalmente consideradas como parte de la esfera privada de la vida,  pasen a formar parte de la agenda política y a ser materia de intervención estatal. Ejemplos de lo anterior son los temas vinculados a la salud sexual y reproductiva, al aborto, a la violencia de género y actualmente a los cuidados. De esta manera, es posible identificar con claridad como la política de interpretación de necesidades es básicamente una cuestión de poder, de lucha, donde frente a las interpretaciones de los grupos dominantes existen otros actores que buscan legitimar interpretaciones alternativas de las necesidades.

Para concluir, considero oportuno destacar que cuando hablamos de necesidades nos estamos refiriendo a los derechos de las personas frente a lo cual el estado tiene la obligación de respetarlos, protegerlos y garantizarlos.

Bibliografía:

CARRASCO, Cristina (2009). Mujeres, sostenibilidad y deuda social. Revista de educación número extraordinario.

FRASER, Nancy (1991). La lucha por las necesidades. Esbozo de una teoría crítica, socialista-feminista de la cultura política del capitalismo tardío.” En debates feministas, año 2, volumen 3. México.

MAX NEEF, Manfred (1994). Desarrollo a escala humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Icaria. Barcelona.

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