PRECARIEDAD LABORAL Y MUJER

En estos tiempos de crisis, la preocupación por el desempleo parece que ha dejado en segundo lugar preocupación por la precariedad laboral.

En nuestro país, las cifras de desempleo femenino siguen siendo más altas que las del masculino pero sin duda, también es mayor la precariedad laboral femenina unida a ésta la salarial. Pero este hecho no es reciente ya que en la época del “boom” inmobiliario en la que se creó empleo, éste era bastante precario y mal pagado. Me imagino que muchas personas tienen a alguna conocida que en su momento trabajó de comercial en una inmobiliaria a comisión y con un salario base “de risa”, con un contrato de cuatro horas diarias pero trabajando ocho o nueve.

Otro aspecto de la precariedad laboral femenina son los contratos mercaniles. Todos/as hemos abierto la puerta alguna vez, a alguna chica que venía en representación de una empresa proveedora de Gas Natural, por ejemplo, pues bien, normalmente a esas personas se les ofrece trabajar con un salario que consiste únicamente en las comisiones por cada contrato que realizan, ni siquiera reciben un salario base.

A veces se culpabiliza a los contratos temporales y a tiempo parcial de esta precariedad, pero en muchas ocasiones el tiempo parcial es en realidad, tiempo completo.

No nos podemos olvidar de aquellas actividades laborales que se desarrollan en otra esfera, como es el caso de las actividades asistenciales y de cuidado, aquí no nos podemos olvidar sobre todo, de la precariedad salarial. En gran parte de los casos, este tipo de actividades son realizadas por inmigrantes que se quedan internas en las casas donde cuidan a la persona dependiente los siete dias a la semana, realizando la completa asistencia de la persona, y a su vez las tareas domésticas, teniendo como tiempo libre dos horas los domingos. En estos casos la finalidad del contrato es la realización de alguna tarea determinada, con lo cual no reciben ni la mitad del salario que merecerían  por trabajar tantas horas semanales. Otra actividad de la que no me quería olvidar es del trabajo en residencias y centros de acogida privados. El caso que más conozco es el de los centros de acogida, allí tengas la titulación que sea te contratan para hacer lo mismo, pudiendo haber trabajadoras sociales, maestras, psicólogas o gente sin titulación, que limpia, cuida, realiza recados varios, en turno de mañana, tarde y noche, fines de semana incluídos cobrando siempre lo mismo que por lo general, no llega ni a mil euros. Un rasgo también característico de estos sitios es el acoso personal al que se suelen ver sometidas las trabajadoras porque simplemente le piden mayor ligereza trabajando o se les ha olvidado realizar “tal cosa” durante su jornada.

Finalmente, quiero señalar que es importante intentar resolver el problema del desempleo ya pero creo que también es importante controlar y erradicar por parte de Administración todo ese trabajo precario que no sólo impide la realización profesional de las mujeres, sino que también las aliena profundamente.

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  1. El texto me ha parecido muy claro, conciso y escrito con una visión de la realidad muy acorde con lo que vivimos.
    La autora expone con muy buenos ejemplos la situación de precariedad en la que nos encontramos las mujeres de hoy, que como ella comenta, no se centra solo en la diferencia de sueldos, esto es solo un aspecto más de la lista de desigualdades, pero pienso que es del que más se habla por la mentalidad capitalista que tenemos.

    Respecto a la jornada parcial, la autora destaca que ésta nunca es parcial, tan solo de cara a la seguridad social, porque al final suelen trabajar a completa. Este aspecto que se considera como otro de la lista de desigualdades es muy importante, pero también me gustaría comentar el trasfondo con el que nos venden esta jornada a tiempo parcial desde la ley de conciliación. Nos la ofrecen como algo muy positivo para la mujer (reducción de jornada por maernidad, permisos…) pero en realidad lo que nos estan diciendo en ” vete a cuidar de los hijos/as, y a limpiar la casa, q tu tienes tiempo, ya que tu pareja estará a jornada completa durante el día” (esto se ha reducido en la actualidad, por el aumento de desempleo de los hombres). Nos vuelven a mandar el espacio privado limitando así nuestras posibilidades de desarrollo y nuestra participación en la sociedad.

    ¿Y dónde están los permisos de paternidad independiente del de la madre?, esta es otra laguna que desde mi punto de vista tiene la ley de conciliación. En general pienso que con esta ley no se ha solucionad el problema de la desigualdad, es más, la ha alimentado y por otra parte no se cubren las necesidades reales de las mujeres, ya que los beneficios económicos cuando éstas se quedan embarzadas suele ir a las trabjadoras, y las que no trabajan , ¿acaso no lo necesitan más?

    Respecto al ejemplo de los centros, quisiera dar mi opinión, ya que he trabajado en uno durante tres años. El hecho de que contraten a maestros, psicólogos, trabajadores sociales…sucede tanto en mujeres como en hombres, no es un aspecto para mí de desigualdad, lo que sí lo es, es que se busque el perfil de hombres principalmente, porque imponen más que la mujer a la hora de educar a los niños/as. Se consideran más autoritarios, a nosotras se nos sigue viendo como débiles, sensibles y delicadas.

    El artículo me ha parecido muy interesante por la manera de exponer a situación de la mujer actual, ojalá desde los medios de comunicación se nos ofreciera esta realidad.

  2. Con respecto a la precariedad laboral, considero que afecta mucho más a las mujeres que a los hombres, especialmente, como de menciona en el texto si son mujeres inmigrantes.
    Los empresarios y contratistas se aprovechan de la situación de vulnerabilidad y necesidad en que se encuentran para explotarlas como mejor les convenga. Esta explotación se incrementa aún más en época de crisis, donde parece que te están “perdonando la vida” por tener un empleo, cuando realmente te están explotando para su beneficio.
    Con respecto a los empleos a tiempo parcial, considero que la mayoría de las veces son asumidos por mujere debido a que las cargas a las que deben enfrentarse en el trabajo doméstico y de cuidados día a día les impide acceder a un trabajo a tiempo completo. Suelen ser empleos que no les permiten desarrollarse ni ascender y , por tanto sentirse realizadas ni empoderarse.


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